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Jacques Lacan designa en el “Prefacio a la Edición Inglesa del Seminario11” como pase, la “puesta a prueba de la hystorización del análisis”, cuidándose de no imponerla todos, porque “no hay todos en este punto, sino dispersos descabalados”. El pase es entonces un dispositivo en el corazón de la Escuela del que disponen aquellos que desean testimoniar sobre la verdad mentirosa, a la que dice, “nada obliga”.38

Los pasantes testimonian de su entrada en análisis, de aquello que les llevó a iniciar la cura, la transferencia en juego y la metamorfosis que la cura permitió.

En todos los pases escuchados en el Cartel en el que he trabajado se verifica, la seriedad del trabajo analítico de los pasantes. Esto llega al Cartel por el testimonio que los pasadores transmiten. En nuestro trabajo de Cartel pudimos precisar en los testimonios puntos de viraje de la cura y de separación respecto del Otro. También se verificaron efectos del análisis a través de lo que los pasadores transmitieron de los cambios operados en el estilo de vida y en la práctica analítica.

Los sujetos en el pase hablan de su recorrido, los cambios operados, y lo que para ellos es nuevo y les permite vivir de un modo diferente, penando menos también.

El encuentro, el lazo al psicoanálisis y el deseo del analista es un punto vivo a cernir en la transmisión del testimonio, que unas veces es alcanzado y otras no.

37 Jacques Lacan. “Respuesta a Marcel Ritter”, en Lettres de l'Ecole freudienne, n°18, inédito, p. 8. 38 Jacques Lacan. “Nota Italiana”, en Otros Escritos. Buenos Aires, Paidós 2012, p. 327.

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El trabajo analizante tiene efectos, de eso no hay dudas, pero el pase aporta algo nuevo. El recorrido, el camino se va haciendo poco a poco y en el pase se trata de la hystorisación, del empalme del proceso. Implica para el sujeto que se presenta al pase un trabajo que permite precisar lo singular que solo puede ser abordado a partir de lo pulsional.

Cada sujeto en su testimonio da cuenta en la hystorisación, de cómo el significante ha hecho surco, como la lengua ha dejado marca. Estas marcas están fijadas a partir de una escena traumática, en la que a lo “oído”, se agrega la mirada y el encuentro con un goce enigmático. Freud constató en su clínica, aquello que queda fijado para un sujeto a partir de lo “visto y oído”. Escenas que funcionan como matriz, que producen repetición y que constituyen el fantasma.

La repetición nos evoca los surcos, el abarrancamiento, lo que vuelve al mismo lugar, por la inmersión de lalengua que hace cuerpo.

La cuestión de la causación es la forma en que lalengua y el significante han tomado forma en el cuerpo del sujeto y han determinado su goce. En el análisis, si es llevado lo suficientemente lejos, se puede precisar cual ha sido la experiencia específica de goce, el punto de fijación de la pulsión como inscripción de una satisfacción a nivel del cuerpo ligado a la demanda y al decir del Otro. Palabra y goce se anudan entonces en dichas escenas relatadas que cobran un valor singular para el sujeto.

Este trazo escrito produce repetición, huella, pues hay el uno, pero no adviene el dos, si no que el trazo define un agujero. El sujeto se fijará, a un modo pulsional que constituye el núcleo de goce.

El ombligo del síntoma, la materia inicial con la que el síntoma se nutre es lo que Freud llamó “lo sexual como traumático” y es a lo que Lacan se refiere cuando dice que la relación sexual no existe.

La repetición es del orden de la necesidad y no deja de escribirse pero a partir de un análisis pueden aparecer nuevas re-sonancias que producen escritura. La experiencia del análisis no es solo una experiencia de lectura, si no que es una experiencia de escritura.

Cuando de este ser ligado al Otro, a la demanda del Otro el sujeto se puede separar se abre para él una nueva vía que le permite guiarse por lo propio, por lo singular. Los pasantes dan testimonio de lo valioso que para ellos ha sido la experiencia del análisis y como les ha permitido dar otra orientación a su vida. La dimensión de pase de la alienación a la separación está presente.

Se produce un nuevo anudamiento entre goce y deseo que tiene efectos en la vida de algunos pasantes. Este es un efecto del trabajo analítico que re- suena en los testimonios.

La cuestión es cómo a partir de ese significante que viene del Otro y que el sujeto ha tomado a su cargo puede a partir del análisis hacer con ello.

Como de ese trazo marca, huella, que re- suena, pueden oírse y escribirse nuevas re-sonancias. La dimensión de la palabra y el lenguaje en la experiencia analítica se anuda a la escritura. El inconsciente se lee y si el psicoanálisis tiene efectos en lo real es porque es una experiencia que toca lo escrito y deja trazos, produce escritura. Palabra y escritura están anudadas.

Si a partir de un análisis verificamos que hay una modificación respecto de la satisfacción pulsional, es porque la palabra ha alcanzado el núcleo de goce del sujeto. En el camino se producen des anudamientos que permiten nuevos anudamientos. La estructura no está nunca completamente fijada, y es por ello por lo que el análisis tiene efectos en la vida de los sujetos que no son evanescentes.

Lacan exploró en su enseñanza la cuestión de la causación del sujeto y la posibilidad de resolución que un análisis podía permitir. Los testimonios de los pasantes nos han aportado importantes precisiones clínicas que permiten situar lo que del Otro, toca, bajo la vara del

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significante y se constituye como veredicto, insulto, apodo, que identifica al sujeto y que producen vergüenza, culpa, angustia.

Estas escenas infantiles, originarias, se repiten en los casos expuestos por Freud y en los testimonios escuchados de los pasantes. La repetición de dichas escenas en la clínica, escenas traumáticas que quedan fijadas, vía el efecto en el cuerpo, en el que en el mismo movimiento sustraen y producen goce, y tiñen la vida del sujeto.

El fantasma, si bien constituye una respuesta del sujeto lo deja en una posición de alienación al Otro.

Freud, en su conferencia sobre “La formación del síntoma”, se refiere a estas escenas infantiles donde la libido se encuentra fijada y donde se construye el síntoma como respuesta.

En el inicio hay lo que no va, lo que se pone en cruz en la carretera, el síntoma como padecimiento y el análisis permite el atravesamiento fantasmático, caída del Otro, y la confrontación con el agujero. El fantasma funciona como tapón y cuando es atravesado el sujeto se encuentra con lo que no ha venido del Otro, con lo propio. Eso que le ha constituido, y a lo que se encuentra fijado. Cuando puede hacerse cargo y reconocerse ahí, nuevas posibilidades se abren, surgen libertades a partir de la conclusión de la cura.

El acento en el final, en la última enseñanza de Lacan está puesto en el paso del síntoma al sinthome, al poder hacer con él, poder maniobrar, arreglárselas en la vida.

En el “Prefacio a la Edición Inglesa del Seminario 11”, Lacan dice “Queda el interrogante de lo que puede empujar a alguien, sobre todo después de un análisis, a hystorizarse por sí mismo”.

La experiencia del pase en la Escuela, produce lazo. Lo íntimo, singular del pasante, se enlaza, se transmite, a partir del encuentro con los pasadores, y a lo que ellos transmiten a los miembros del Cartel. Los pasadores son correa de transmisión, son el pase, y ese pase hace nudo, entre los singular y lo colectivo de la comunidad de Escuela, haya o no nominación.

El dispositivo, por estructura, permite una inscripción de la experiencia singular del análisis.

Lo real en juego en esa experiencia, a partir de lo que en el dispositivo por la correa se transmite, se anuda vía la palabra mentirosa a la Escuela.

La hystorización del pasante permite el empalme que produce corte, pérdida, caída, por lo que lo más íntimo, propio, pierde relevancia y puede circular.

El pasante aporta su grano de arena, y pone a pasadores y miembros del Cartel al trabajo, para que de eso que ha sido transmitido, pueda sacarse enseñanza vía el trabajo de elaboración del cartel.

Así mismo, el pasar por la experiencia del pase, aporta a quienes desean testimoniar, a aquellos que se hystorizan, una inscripción de su experiencia que hace nudo.

Referencias Bibliográficas

Jacques Lacan. “Nota Italiana” En: Otros Escritos, op. cit.

Jacques Lacan. “Prefacio a la Edición Ingles del Seminario 11” en Otros Escritos. op cit. Pag 599.

Michel Bousseyroux. “Passe et fin par le nœud” En : Au Risque de la Topologie et de la Poésie. Point Hors Ligne, Toulouse, 2011.

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