• No results found

5.4 Empirical analysis: Adoption

5.4.1 Specification

En la Sierra del norte y centro del Perú, especialmente en los departamentos de Huánuco, Ancash, Pasco y Junín, es común el relato de las aventuras de dos niños abandonados (o huérfanos) que buscan alimento y sufren la siniestra persecución de una vieja malvada, llamada Achiqueé. La preocupación de los estudiosos del folklore peruano no ha desatendido esta leyenda, y la ha registrado en distintas oportunidades a partir de 1919, en que Julio C. Tello la anotara, en versión que aún permanece inédita y que integra el archivo de manuscritos y documentos del destacado arqueólogo peruano, conservado por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

Posteriores versiones inscriben este relato bajo designaciones ligeramente diferentes (Hachiqué, Achkay, Achiqué, Achcay, Acchay, A chikee) y con variaciones de contenido que tienen que ver con la proliferación de funciones catalizadoras (Barthes, 1966), la presencia de expansiones figurativas (Greimas, 1974) y, en ciertos casos, con algunas modificaciones de la estructura narrativa de base.

El estudio que sigue se centra en la que podemos considerar-gracias a las publicaciones masivas y a los estudios de que ha sido objeto- como la versión más difundida de esta leyenda. Se trata de la que figura en las páginas 120 -3 de Mitos, leyendas y cuentos peruanos, cuya selección y notas se deben a José María Arguedas y Francisco Izquierdo Ríos (segunda edición, Lima, Casa de la Cultura del Perú,

1970). A llí consta que fue "recogida en Taricá, pueblo de la provincia de Carhuaz, Departamento de Ancash, por Marina Sotomayor, alumna del quinto año de media del Colegio Nacional"M iguel Grau de Magdalena Nueva, Lima", El texto data de 1946, año en que la Sección de Folklore y Artes Populares de la Dirección de Educación Artística y Extensión Cultural del Ministerio de Educación realizó una encuesta de orden folklórico y étnico, a nivel de maestros y alumnos de toda La República, en base a un formulario elaborado por los compiladores de Mitos, leyendas y cuentos peruanos, cuya primera edición apareció en 1947,

Sin embargo, en un intento de lectura intertextual, hemos consultado las demás variantes conocidas del mito, las que han sido gentil mente puestas a nuestro alcance por el Instituto Nacional de C ultura1, Una variante más -con la que nuestro corpus del A chiqueé suma once versionesnos ha sido facilitada por.Gonzalo Mendoza, alumno de Literatura de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos.

1) Las variantes conocidas del mito El Achiqueé son las siguientes, que para las referencias del caso, num eram os en forma correlatiya:

-v 1: Variante Antúnez de Mayolo; Rey. Bien del Hogar. Lima, Año VII, No. 74, julio de 1933.

-v 2: Variante Pulgar Vidal; Revista de la Universidad Católica del Perú. Lima, Año 11, No. 5, julio de 1933.

-v 3: Variante Mejia X esspe ; "Mitología del Norte Andino peruano" in: América Indígena. México, Vol. XII No. 3, julio de 1952.

-v 4: Variante O uechua Mejía X esspe; 'Lingüística del Norte Andino"; in: Letras. Lima, Nos. 50-53, 1954.

-v 5: Variante Jim énez Sorja, Cuentos peruanos. Lima, 1937.

-v 6: Variante "Antena"; Antena: Monografía de la Provincia de Huaylas, C araz, 1945- 46.

-v 7: Variante "Cochapetí"; en el legajo 4 7-2 3 del Archiyo de Folklore del Instituto de Estudios Etnológicos del Museo Nacional de la Cultura Peruana (Ancash). -v 8: Variante Robles; Narraciones, danzas y acertijos. Lima, 1959.

-v 9: Variante Ortíz R escaniere (M44); De Adaneva a Inkarri, Lima, Retablo de Papel, 1973; pp. 184-5.

-v 10: Variante Ortíz R escaniere (M 14); De Adaneva a Inkarri: pp. 185-6.

-v 11: Variante Mendoza Nación; inédita, tomada del informante Nilo S áen z Mallqui; Lima, 1979.

0.2.

El Achiqueé

Este era un pueblo pequeño. Un poco alejado del centro vivía una viuda enferma, con sus dos hijitos; el trabajo y los sufrim ientos llevaron poco a poco a la tum ba a la desdichada madre. Quedaron los huerfanitos abandonados sin techo ni pan, y un día que vagaban acosados por el hambre, vieron cruzar por el espacio un gorrión que llevaba en el pico la flor de la papa (producto muy codiciado y escaso en el lugar), entonces pensaron que, probablemente, siguiendo al pájaro llegarían al sitio donde había papas. Emprendieron la m ar­ cha; pero en el pueblo vivía también el Achiqueé, una vieja harapienta y muy mala, quien al saber que los niños iban en busca de papas, decidió matarlos y luego apoderarse de las papas. Con engaños las atrajo a su casa y mientras la niña partía leña para cocinar, cogió a su hermanito, que era un niño de corta edad, para darle muerte; como éste comenzara a llorar, regresó la chica, y al ver el fin que se proponía llevar a cabo la vieja, le lanzó una piedra para distraer su atención; en seguida cargó a su hermanito; se lo puso en la espalda cubriéndolo con la lliclla que tenía puesta, e inmediatamente huyó de la casa.

Al ver que la arpía los seguía, la niña echó a correr. Y ya la vieja los iba a alcanzar, cuando llegaron junto a un gallinazo, y la niña dijo al gallinazo: "Tie w iscur alas llequic rurincho paquecallam" (Tío gallinazo, escóndenos bajo tus alasf Este los escondió. Llega el Achiqueé y le pregunta: "Ti e w iscur huambra llaccuna manaccu ricarckauqui?" (Tío gallinazo, ¿no has visto pasar una muchacha con un bulto a la espalda,). El gallinazo p o rta d a respuesta le da un aletazo en el rostro, bañándoselo en sangre. Mientras tanto la niña aprovecha este tiempo para huir y le agradece al tío W iscur diciéndole: "Tendrás buena vista y nunca, te faltará comida" (Es ésta la razón por la cual el gallinazo tiene una mirada tan penetrante que descubre su presa aun desde grandes alturas). Luego los niños siguieron corriendo. Y nuevamente los iba a alcanzar el Achiqueé, cuando se encuentran con un puma. Y los niños piden al puma que los defienda de la bruja que los persigue; éste accede. Y cuando el Achiqueé

guntó a la fiera si ha visto a los niños, el puma le da un zarpazo tan tremendo que la arrroja al suelo. La niña le agradece diciéndole: "Tío puma: serás el más valiente de los animales". Luego continúan la marcha, siempre perseguidos por el Achiqueé. Y son protegidos por otros animales, a los cuales en agradecimiento les conceden ciertas cualidades que poseen hasta ahora. Por último llegan donde el añaz (zorrillo) y le piden ayuda; mas éste los rechaza; entonces la huerfanita enojada le dice al añaz que tendrá un olor repugnante y debido a él será atrapado fácilmente por los cazadores. Y es por eso que los zorrillos tienen ese olor tan feo.

Y continuando su camino los niños llegaron a una pampa donde había abundante vegetación, pero ningún lugar seguro para esconderse de su

perseguidora. Entonces se arrodillan y piden al cielo que los ayude; San Jerónimo les tira una cuerda y los niños suben al lugar buscado, que era una chacra de papas, donde los huérfanos de la leyenda son muy felices hasta ahora.

En cuanto al Achiqueé, llega también a la pampa, y al ver que los niños subían por la cuerda, exclama: "Taita Jerónimo, haz que suba yo también". San Jerónimo le manda una cuerda vieja y un ratoncillo para que la vaya comiendo. La chaqua (vieja) comienza el ascenso, y al advertir que el pericate está royendo la cuerda, le dice: "Au manavaleck trompa, imaccta huscata micucurcuncki" (¡Oye trom pudo inútil ¿Por qué comes mi soga?). Este le contesta: "Infadameccu chaqua nockacca rupa simita miccucurqui" (No me fastidies vieja, yo estoy comiendo mi semilla quemada). Y sigue royendo la soga. El Achiqueé al ver que se va a caer, pide a Dios que caiga solamente en la pampa para no hacerse daño: "Pampallaman, pampallaman, pampallaman", exclama. Pero al ve r que va a caer sobre una roca, lanza una maldición: "Cuerpo ramackaquishun, tuyuccuna jahuickashun allpacho, y yahuarni plantaccunatta ckoracunnata saquisencka!" (¡Que mi cuerpo se desparrame, que mis huesos se incrusten efllla tierra y mi sangre seque las plantas y las hierbas!).

Desde ese momento aparecieron los Andes, Y cuenta la leyenda.que los cerros que los forman son los huesos del Achiqueé, porque hay rocas con caras horrorosas que re­

cuerdan el repugnante gesto maldiciente de la arpía, al caer. El eco que se oye cuando se grita es la voz del Achiqueé que nos remeda. Y cuentan también que su sangre salpicó los valles de la costa y las faldas de ciertos cerros, haciéndolos desde entonces áridos, apareciendo así los interminables arenales de-la costa.

En las noches de luna las abuelitas de mi tierra (Taricá), repiten la historia; y cuentan a los pequeños que las rodean, que el sitio privilegiado al que ascendieron los niños fue Taricá, donde no se conocerá nunca el hambre, pues abundan las papas. Y dicen también que el culto a San Jerónimo se debe a que fue él quien ayudó a los primeros pobladores de esta tierra (los niños) librándolos del hambre.

Este cuento está tan arraigado en mi bella tierra, que todos, grandes y chicos, creen que el Achiqueé es un ser maléfico que trata de mortificarlos por todos los medios, ya sea con la sequía o con lluvias muy abundantes que malogran las sementeras.

De allí tam bién han dado en llamar Achiqueé, o familia del Achiqueé, a las personas malas y avaras del lugar.

1.

El PROGRAMA FUNDAMENTAL

El relato del A chiqueé no es otra cosa que el paso de la carencia a la abundancia, del hambre a la satisfacción. Los huerfanitos del cuento (S1) pasan por su propio esfuerzo de la falta de alimento a su posesión (alimento = O), lo que narrativamente implica el paso de un estado de disyunción a un estado de conjunción con el Objeto de deseo, y ello en virtud de una transform ación de tipo reflexivo, en la que quienes realizan la transform ación son al mismo tiempo pacientes de la misma;

Estado 1: Si V / O Transformación

reflexiva: Si [(Si V / O) —► (Si / " \ O)] = Apropiación