La Estrategia de Inserción Internacional de Brasil, relacionada con sus condiciones estructurales, adoptada desde los gobiernos de Luiz Inácio Lula da Silva, hace mayor énfasis al hecho de no ser impuesta desde afuera en el lema “Globalizar la Democracia”, que implica la democratización de los regímenes políticos internos en las naciones periféricas, sin dejar de acatar las reglas de los países ricos y dentro de un orden internacional donde sigue existiendo una profunda desigualdad entre actores y poderes” (Rapoport, 2008, pág. 13).
24 La miseria en Brasil sigue siendo marcada, aproximadamente el 7,5% de los brasileños, 14 millones de personas, viven con el equivalente de 1 dólar por día, la incidencia de la pobreza que supera la media de un país de ingresos medios (UNDP 2007).
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En otras palabras, implica recuperar el concepto decisivo de reciprocidad, y otorga un rol clave a países hasta hace poco periféricos, tanto en lo comercial como en lo diplomático y lo estratégico. Es decir, que su estrategia no solo pone en cuestionamiento el orden internacional, sino que desde el punto de vista interno, requiere la gestión externa del Estado para anexar los diferentes segmentos sociales y económicos en juego tras una estrategia común: “el peso del interés nacional sobre la política exterior transforma al Estado en un agente del gobierno global y asocia la lógica de la gobernabilidad interna con la de la gobernabilidad internacional” (Rapoport, 2008, pág. 14).
En ese sentido, el modo de inserción de Brasil en la escena internacional se caracteriza por el multilateralismo recíproco: la alianza con los países en desarrollo para cambiar la estructura internacional de injusticia y exclusión, y la internacionalización económica, con la premisa fundamental de ocupar un lugar preponderante en el mundo, a pesar de las restricciones internacionales de “inserción periférica de los países en desarrollo” (Oliveira, 2005, pág. 56). Por ejemplo, las asociaciones estratégicas como IBSA, han facilitado el uso de las estructuras de poder mundial a favor de los intereses brasileños, y han ayudado a construir activos en la política mundial para ser utilizados por otros países menos desarrollados frente a prácticas desleales de comercio, en especial de los países desarrollados, como un claro ejemplo de la reactivación de las alianzas Sur-Sur en la política internacional (Oliveira, 2005, pág. 60).
De igual modo, esta nueva Cooperación Sur-Sur, enmarcada dentro de la política exterior de Brasil, se configura en torno a la disminución de las desigualdades de influencia entre los países del norte y del sur, llevando al fortalecimiento de la cooperación bilateral y las relaciones multilaterales, con el fin de aumentar el peso del país en las negociaciones políticas y económicas a nivel internacional, implicando a su vez la profundización de las relaciones con países en condiciones
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similares que facilitan un mayor desarrollo económico, financiero, y de intercambios tecnológicos y sociales.
Dentro de los objetivos de IBSA están: consolidar un bloque trilateral Sur-Sur para fortalecer la capacidad política en las negociaciones comerciales internacionales de estos países en la OMC, con otros socios desarrollados; conseguir una reforma de la ONU para democratizarla, incorporar nuevos países en el Consejo de Seguridad para representar la multiplicidad de la comunidad mundial; y por último, la reducción de la pobreza, que debe ser considerada como un medio para fortalecer la paz y la estabilidad internacional (Oliveira, 2005, pág. 61).
Es así como los Estados del Tercer Mundo, en términos del papel que ellos desempeñan como nuevos estados soberanos, tratando de ajustarse al orden internacional definido como “sociedad anárquica” (Ayoob, 1989, pág. 67), y a su posición desigual en el mismo, pueden encontrar la legitimación social y política, sobre cuyas bases están las reglas de juego de un nuevo orden internacional, con el fin de beneficiar a la periferia y disminuir las desigualdades (Cervo, 2010).
En efecto, desde la periferia se forma otro tipo de coalición alternativa que ha ido configurando un nuevo tipo de asociación entre naciones del Sur, reforzando sus lazos mutuos e incrementando sus vínculos comerciales, con la capacidad de proyectarse diplomáticamente en diversos ámbitos multilaterales, de participar en una variada agenda temática, de promover esquemas de cooperación para el desarrollo hacia los países menores y de convertirse geopolíticamente en poderes influyentes más allá de sus respectivas áreas regionales (Tokatlian, 2009), todo como consecuencia de la búsqueda de condiciones más adecuadas para generar crecimiento económico, fortalecer la democracia, luchar contra la pobreza, la exclusión social y el hambre.
La política exterior de Lula Da Silva hace énfasis en la defensa de los intereses nacionales y la soberanía, la profundización de la integración económica y comercial, la lucha en pro de transformar en un nuevo orden económico para disminuir las desigualdades de influencia (en el ámbito institucional) y la distancia
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creciente entre el norte y el sur, la inestabilidad financiera que afecta a los países del sur (Política para el Sur), y por último, la alianza con los países en desarrollo para cambiar la estructura internacional de injusticia y exclusión (práctica del multilateralismo). Es decir, que Brasil con Lula adopta un nuevo modelo de promoción de integración interdependiente dentro de la escena internacional, como un estado con un papel intermedio y de acción externa a favor de segmentos sociales, con el objetivo de replantear su espacio en el mundo, en vez de la propia apertura como con Cardoso, y así enfrentar las asimetrías causadas por la desigualdad del poder y los beneficios en el orden internacional (Cervo, 2010).
Sin embargo, las contradicciones de la consolidación democrática afectan la inclusión de Brasil al sistema internacional, dificultando el logro de una inserción compatible con su desarrollo, dentro de las condiciones que demuestran esta situación se encuentran la vulnerabilidad financiera y la subordinación a criterios prevalecientes de los centros de poder internacional. Justamente, existen factores estructurales claves de la realidad interna para entender los problemas de inserción, dentro de los rasgos sistémicos están la concentración de la riqueza, el ingreso y la estratificación social (Ferrer, 1999, pág. 6).
En suma, y de acuerdo a la teoría de la dependencia aplicable al doble proceso de Brasil, se identifican relaciones comerciales asimétricas que favorecen a los países desarrollados e introducen distorsiones estructurales en los países de la periferia, situación que podría explicarse gracias a la identificación de los tomadores de decisiones en los países subdesarrollados con los estados dominantes y los centros internacionales de poder (Gámez, 2005, pág. 137).
En conclusión, la ausencia de “Consolidación Democrática” en materia de políticas sociales en contraposición a la proyección exterior de liderazgo, en el esquema de Cooperación Sur-Sur de Brasil, permiten establecerlo como un Estado en construcción en términos democráticos, que no ha logrado eliminar las enormes disparidades sociales internas, y que paralelamente, mantiene una asertiva
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política exterior de Cooperación Sur-Sur como una de sus principales prioridades para disminuir las desigualdades en la toma de decisiones en el escenario internacional.
En este sentido, se presenta una paradoja en términos de una positiva proyección exterior, al integrarse e insertarse de manera exitosa sobre la base de un enorme potencial de recursos, enfocado a ganar mayor representación e influencia de los países de la periferia, y por el contrario internamente mantiene problemas estructurales que históricamente lo han afectado tales como la pobreza, la desigualdad y la violencia, que se evidencian en una ausencia de cohesión social interna. Es decir, que busca alcanzar un objetivo externo que al interior no ha sido solucionado en términos de igualdad de oportunidades, sino que contrario a ello se ha desarrollado como una sociedad dual.
3.3. POSTURAS EXTERNAR DE BRASIL EN CONTRASTE CON LA