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5.4 Main Theme-

5.4.2 Split

«Sin em bargo de estas term inantes añade el señor G a rc ía ..., el Alegato contiene una línea de dem anda com pletam ente d istin ta de todas. E n este docum ento va la lín e a de la confluen­

cia del C anchis con el C hinchipe al pueblo de P a u te , de aquí al S alto del A g o y an , y luego por la cadena o rie n ta l de los A ndes, llam ad a sucesivam ente C otopaxi, C asg an b u ru , A ndaquies y M o­ coa, h a sta el origen del río Y a p u rá ... T ra za n d o sobre u n m apa estas d iversas líneas, se v e rá ... la indudable exageración de la del Alegato...

Y

ocom prendo que esta ex ag eració n de la d em an ­ da nace del ^laudable deseo de p ed ir lo m ás p ara o b te n er lo menos;

p ero dejo constancia de que ella no puede servir de base para

JUZGAR NUESTRO VERDADERO DERECHO.» ( pág. 514, y

Memoria,pág. 68.)

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fu erza de razo n es, h ab lan d o en p a rtic u la r de v arias reg io n es so­ b re las que in ju s ta m e n te a v a n za el A leg ato del P e rú . H ablando de la zona que va desde el P o ngo h acia el N o rte y al O ccidente, se ex p resa así: «P or más que estudio los a n te c e d e n te s de la c u e s­ tió n , no veo el titu lo , ni aun el pretexto, con que el P e rú pueda d em an d ar la p a r te n o rte del M arañón desde la boca del C hinchipe h a s ta la del S a n tia g o ... la R e al C édula de 1802..., no solo no com ­ p ren d e aquella p a rte del M arañón y los te rrito rio s del N orte, sino que los excluye exp resa m en te... E l M arañón, del C hinchipe al S an ­ tia g o , no fue n u n ca p a rte de M ainas, pues h a s ta el pueblo de S a n ­ tia g o de las M ontañas p e rte n e c ía á J a é n , como lo dice la C édula., la o rilla n o rte del M arañ ó n , desde el C hinchipe al S a n tia g o , no... podem os re c la m a rla con visos de justicia». ( p á g i­ n as 508 y 509, y M emoria, p ág . 373.) «En resu m en , a ñ a d e ... los te rrito rio s y pueblos y a citados, pertenecieron siempre á la

Presidencia de Quito... la región al norte del Chinchipe y

M arañón hasta el Pongo, no podem os dem andarla con ningún

derecho atendible.» ( Exposiciónpá g . 505, y p ág . 75.)

D e esta su erte, de m an era ta n co n tu n d en te , quedan a n iq u ila ­ das, las p rete n sio n es, no sólo del A leg ato p eru an o , de a v a n z a r por el M arañón m ás a rrib a del P o n g o , y por el S a n tia g o h a s ta G uala- q u iza y el pueblo de P a u te , lu g a re s situ ad o s á 1.500 y 2.000 m e­ tro s sobre el n iv el del m ar, sino ta m b ié n las del S r .O sm a, que f a l­ sa m en te a s e g u ra ser n av e g ab le s el S a n tia g o h a s ta el P a u te y el Z am o ra en todo su curso.

U n a la rg a y n u trid a d ise rtació n hace el S r. G a rc ía p a ra p ro ­ b ar á sus c o m p a trio ta s que la reg ió n y G obierno de M acas no se in clu y ero n en las disposiciones de la C édula de 1802; si el señor Osma h u b ie ra leído este precioso docum ento, no h u b ie ra escrito jam ás su segundo folleto: Rectificación al in fo rm e de D . Ju a n B a - sabé, en el que p re te n d e h a b e r p ro b ad o estas dos conclusiones:

1.a E l territorio de la m isión del Ñ apo no estuvo ja m á s incorpo­ rado al Gobierno de Quijos, como B asab é lo ase g u ra ; y 2 .a Formó siem pre p a r te integrante del Gobierno de M ainas; cosa c ie rta m e n te m uy falsa. P a r a re c h a z a r las dichas conclusiones, no m enos que la in ju s ta p rete n sió n del S r. P a rd o y B a rre d a , q u ien p ien sa que M acas se h a lla en el caso d isp u esto por la Cédula de 1802, c ita ­ rem os sólo las conclusiones del S r. G arcía, que son m uy c o n fo r­ mes á lo que n o so tro s ten em o s escrito en el n ú m . 21 de n u e stro

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lias 176 y sig u ien tes, y con m ayor núm ero de datos que los t r a í ­ dos por el mismo S r. G arcía, en el te rc e r tom o de L ím ites ecuato­ riano-peruanos, cap. X X .

Dice así el m entado Sr. M inistro p eru an o : «Pudim os a b rig a r e s p e ra n z a ... de que M acas fo rm a ra p a r te del G obierno de Mai- nas, h a sta que encontram os u n a R eal C édula de 1772, tr e in ta años an tes de la de 1802, que ya no puede dejarnos esa ilu sió n ... E n ella... se dice: «He resu e lto que cesen en el ejercicio de los

tres Gobiernos de Borja (M ainas), Quijos y Macas los que los

sirven ac tu alm en te, su b ro g án d o les con los que yo n o m b ra se ... Y tam bién he resu e lto que mi V irre y de S a n ta F e señale á los dos

Gobernadores de Quijos y Macas el te rrito rio en que deben eje r­

cer resp e ctiv a m en te su ju risd icció n ...» A m ayor ab u n d am ien to podem os c ita r las relaciones de Gómez de A rce, R eq u en a y Calvo, G o b ern ad o res de M ainas, p a r a p ro b a r que no incluyeron nunca en

l os términos de su ju risd icció n los pueblos del Gobierno de

Menos puede considerársele incluido en el Gobierno de Quijos, como sostenemos en el A leg a to ... P o r e sta causa el E cu ad o r h a podido p re se n ta rn o s, en dos ocasiones d iferen te s, p ru eb as d o c u ­ m entales de que el G obierno de M acas se ejerció con e n te ra in d e ­ pendencia de M ainas, y que el P re sid e n te de Q uito p ro v e ía ,-a u n después de 1802, á s trs e rv ic io político y a d m in istra tiv o ... L a m ism a C édula do 1802 da la m ejor refu ta c ió n de cu alq u ier idea que p u d ie ra a b rig a rse respecto de que M acas fo rm a b a p a rte de Q uijos. Al o rd e n a r la n ueva dem arcación p o lítica dice: «He r e ­ suelto se te n g a por... ag reg a d o al V irre in a to de L im a, el G o­ bierno y C om andancia g e n e ra l de M ainas con los pueblos del

Gobierno de Quijos, excepto el de P a p a lla c ta , por estar todos

ELLOS Á LAS ORILLAS DEL RÍO XaPO Ó EN SUS INMEDIACIONES». Y

Macas, que se quiere h acer p a rto de Quijos, está ta n lejos del Ñ apo, que sería una locura p re te n d e r com prenderlo en la v a g a d elim itació n de la C édula. H asta el exceso q ueda probado, pues, que ni en u n a ni en .otra fo rm a fué el G obierno de Macas com ­ pren d id o en la ag re g a c ió n o rd en ad a por la C édula de 1802, y que, por co n sig u ie n te , sobre esta p a rte de la región oriental ningún tí­

tulo podemoj> alegar». ( Exposición, págs. 510, 511 y 512, y M e­

m oria, págs. 75 á 78.)

Y a sabem os lo que p ien sa el S r. G arcía acerca de la n av e g ac ió n del P a s ta z a , llevada h a s ta la a ltu ra de m il m etro s, en la que se e n c u e n tra la C ascada de A g o y an , de se te n ta m etro s de c a íd a .

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«Sólo po r esta deficiencia (de conocim iento) se explica que se lleve la navegación del S an tia g o h a s ta el pueblo do P a u te , y, so ­ b re todo, la del P a s ta z a al S alto del A g o y an , situado on plena

co rd ille ra , cosa que causaría la m ás p ro fu n d a á los co­ nocedores de aquellos lugares».

A sim ism o conocem os lo que dice el propio a u to r del

acerca del alto P u tu m a y o y del Y a p u rá , cuando escribe: «Si es cierto que las m isiones de Mocoa y Sucum bios se a n e x aro n al obispado de M ainas, tam bién es cierto que esta anexión no se hizo

In document HIV: a biopsychosocial context (Page 89-92)