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Extinción recta (<5%) 33,3 51,2 49,6 37,2 27,2 50,4 49,5 Extinción ondulante (>5%) 14,7 8,6 3,1 1,8 16,1 4,7 3,3 Cuarzo policristalino 3,1 5,4 3,8 0,8 6,6 0,7 2,5 Chert 3,4 0,7 Feldespato potásico 14,8 6,3 14,7 21,2 2,2 13,4 4,2 Plagioclasa 1,8 0,7 3,1 - 1,5 0,5 F.R. Plutónicas 1,4 2,1 0,5 - - 0,4 - F.R. Sedimentaria - - - - Carbonatos 5,4 1,5 0,7 - - - 24,3 Areniscas 6,9 1,8 4,6 - 5,1 9,5 14,2 Arcillas 0,8 2,3 1,5 2,5 1,4 5,5 - F.R. Metamórficas Pizarras - - - - Esquistos - - 0,7 - - - - Metacuarcitas - 0,5 - - 0,7 - - F.R. Autóctonas Carbonatos - - - - Moscovita 10,9 12,4 8,5 19,4 20,5 11,1 0,8 Biotitas 7,9 2,3 10,8 13,4 19,8 1,5 -

1.2.2.7. Gravas cuarcíticas, arenas y lutitas ocres (25). Astaraciense-Plioceno

Se describe en este apartado un pequeño afloramiento existente en el límite occidental de la Hoja y que se prolonga por la vecina de Cantalejo en los alrededores de Rebollo.

Se trata de unos depósitos que se disponen discordantes y a modo de tapiz, sobre las zonas más elevadas del corredor de Cantalejo culminando el relleno neógeno de dicha depresión.

Se sitúan por encima de las facies de lutitas rojas y conglomerados de la unidad 21 (Facies rojas de Perorrubio), separados por una discontinuidad de marcado carácter erosivo que desciende progresivamente hacia el N.NO, apoyándose cada vez sobre términos más bajos de las series in- frayacentes. No obstante en el límite con la Hoja de Cantalejo y por encima del cementerio de Rebollo, en una barranquera orientada al este se localiza una importante costra ferruginosa que marca dicha discontinuidad.

Litológicamente la unidad está caracterizada por gravas fundamentalmente de cantos cuarcíticos y en proporciones muy bajas de rocas ígneas y metamórficas que a veces incluyen clastos de ta- maño bloque, así como arenas y lutitas ocres que confieren una tonalidad típica al paisaje y per- mite su diferenciación respecto a la serie infrayacente.

Por lo general no existen cortes de la unidad ya que al constituir las zonas altas se encuentra en- mascarada por suelos y derrubios en las zonas marginales. Excepcionalmente son las barranque- ras quien permiten reconocer las observaciones anteriormente descritas.

Las muestras estudiadas evidencian, para la fracción ligera, un alto contenido en cuarzo (50 %) y en feldespato (15 %), con abundantes restos de fragmentos de rocas metamórficas (11 %), íg- neas (2 %) y sedimentarias (14 %). Respecto a la fracción pesada el circón (50 %) aparece co- mo componente mayoritario seguido de la turmalina (14 %) y la distena (10 %). La estaurolita (7 %) sillimanita (9%, rutilo (4 %) y anatasa (1 %) constituyen el resto del cortejo mineralógico que caracteriza a la unidad en este sector.

Estos depósitos desde el punto de vista sedimentológico se corresponden con ambientes fluvia- les de alta energía tipo “braided” y en particular con abanicos aluviales procedentes del borde septentrional de la sierra de Guadarrama, relacionados con los últimos episodios de relleno de la Depresión del Duero en su borde meridional.

No se poseen datos paleontológicos que permitan asignar una edad concreta. Por su posición es- tratigráfica y morfológica se correlacionan en el tiempo bien con los depósitos del Abanico de Riaza ó con los de la “raña” aflorante también en ese sector, ya que además de presentar algu- nas características afines con estos últimos presentan una suave y ligera inclinación hacia la Depresión del Duero exenta de los sediplanos característicos de las rañas pliocuaternarias por lo que la edad podría ser pliocena e incluso quizás más moderna probablemente pleistocena. Por otro lado por la posición estratigráfica y similitud con las Series ocres neógenas del sector septentrional de la Cuenca del Duero invitan a inclinarse por una edad finineógena.

De acuerdo con todo ello se asigna provisionalmente a esta unidad una edad que estaría com- prendida en el intervalo Astaraciense Plioceno.

1.2.2.8. Gravas y arenas. Niveles de Raña (26 y 27). Plio-Pleistoceno

Sobre los depósitos de la unidad anterior se sitúa una unidad detrítica no muy potente del orden máximo de 8-10 m y 1-2 m como valores mínimos constituidas por gravas y arenas con matriz areno-arcillosa rojiza, muy característica que conforman extensas plataformas, que en la literatu- ra geológica por su posición y litología se la conoce con el nombre de “raña” o “rañas”, y que constituyen morfológicamente el piedemonte de la Cuenca del Duero en este sector.

Estos materiales están formados por cantos de naturaleza cuarcítica (cuarcita y cuarzo) funda- mentalmente y en menor proporción por esquistos, gneises, etc. El conjunto aparece mezclado con una matriz areno-arcillosa dando lugar en superficie todo ello a las extensas parameras y pla- nicies de canturrales de la mitad oriental de la Hoja.

El estudio mineralógico de las arenas presenta el siguiente espectro respecto a la fracción ligera: el cuarzo es bastante abundante con porcentajes comprendidos entre el 36-72 %, el feldespato ya en menor proporción la hace entre el 6-13 %. Los fragmentos de rocas plutónicas son muy escasas (1 %) mientras que los procedentes de rocas sedimentarias (21%) y/o metamórficas (13%) son más abundantes.

Respecto a la fracción pesada la estaurolita (16-80 %) es el mineral que aparece en mayor pro- porción, seguido de la turmalina (4-30 %), circón (7-25 %), sillimanita (1-20 %) y distena (6-10 %). El rutilo (0,5-3 %), granate (0,5-5 %), esfena (1 %) y brooquita (1-2 %) son los mas esca- sos y a veces no siempre están presentes.

Desde el punto de vista sedimentológico al menos en la Hoja y en la vecina de Riaza, la raña re- presenta a un depósito de abanico aluvial, correspondiendo a un importante aparato sedimen- tario con distintos ápices aunque el principal con su ápice y proximales se localizaría en la esta- ción de La Pinilla.

Este sistema deposicional en detalle es algo mas complejo ya que se observa un pequeño esca- lonamiento en los depósitos, concretamente en las proximidades de Cerezo de Arriba, cerca del vértice Becerro (1186 m), por lo que al menos se deduce que existirían dos episodios escalona- dos en el funcionamiento y durante la sedimentación de estos materiales y que serían los precur- sores de la instalación y encajamiento de la red fluvial.

Estas observaciones han sido puestas de manifiesto también en otros sectores de la Cuenca del Duero, como en el borde norte de la Sierra de Honrubia-Pradales (ORDOÑEZ et al, 1976, ITGE 1992) y en la Cuenca de Madrid (PEREZ GONZALEZ y GALLARDO 1987), y en particular en el bor- de sur del Sistema Central concretamente al sur de Tamajón (ITGE 1990) donde los criterios de individualización de las distintas plataformas aluviales, además de los geomorfológicos, son com- posicionales en lo que respecta a la fracción pesada como ocurre en la Cuenca de Madrid. En el área estudiada esta diferenciación apenas es posible dado el escaso desarrollo de estas platafor- mas dentro de la Hoja y la monótona composición litológica del área madre.

La edad de estos depósitos resulta difícil de precisar, tanto por el carácter azoico de los depósi- tos como por su ubicación y relación con él encajamiento respecto al sistema general de abani- cos descritos en otros apartados y la red fluvial actual, y por su relación con las superficies des- arrolladas en otros sectores de la Cuenca del Duero.

Según MOLINA et al. (1986) la base de los abanicos de la segunda etapa o fase aluvial más re- ciente se correspondería con el inicio o desarrollo de la denominada “superficie inferior” de di- chos autores por lo que la edad de estos depósitos estaría comprendida entre el Plioceno y el Pleistoceno, desarrollándose y encajándose a partir de entonces la red fluvial.

Para MARTIN SERRANO (1988-1991) la “raña” sería “el final de un episodio y/o inicio de otro, una articulación sin rupturas de ambos” “representando las primeras acumulaciones del piede- monte con expresión morfológica conservada” y que en muchas ocasiones coincidiría con parte de las “series ocres” del sector septentrional de la cuenca del Duero, por lo que existiría una dia- cronía de unas regiones a otras con respecto a la asignación de edades para la “raña”. Este plan- teamiento pone de manifiesto aún más la problemática de datación de estos depósitos dentro del área estudiada.

Sin embargo para PÉREZ GONZÁLEZ y GALLARDO (1987) e ITGE (1990) la raña, al sur de Somosierra y de la Sierra de Ayllón, sería un piedemonte escalonado en el Villafranquiense me- dio, por lo que su edad estaría comprendida entre los 2,5 y 1,8 m.a., edad adoptada en este tra- bajo por la similitud de procesos acaecidos en ambos márgenes del Sistema Central y puestos de manifiesto en los distintos apartados de esta memoria.

COMPOSICIÓN DE LA FRACCIÓN PESADA DE LA RAÑA