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CHAPTER THREE METHODOLOGY

3.3 Research approach

3.6.1 Stage one

NO TIENEN PIES? Aquel hombre renegaba diciendo que Dios no había sido

generoso con él. Entonces un amigo suyo, millonario, le propuso un negocio “¿Quieres venderme tu pie izquierdo por $5.000.000 para injertárselo a uno que lo perdió en un accidente? A ti te pondrán uno de caucho muy fácil de lidiar”. – No, jamás, respondió el que renegaba – “¿Y no quisiera venderme tu mano izquierda que es la que menos usas, por $10.000.000, para colocársela a otro que la perdió en una caída?”. ¡Nunca, jamás! Respondió el otro - ¿Y no quisieras vender un riñón por $15.000.000 para injertarlo a uno que se está muriendo en un hospital? Te lo pagamos al contado porque el que lo necesita es sumamente rico”. - ¿Pero qué es eso que me propones? contestó el amigo. ¡Si yo no vendo mis riñones! – Bueno – añadió el interlocutor – ahora te hago una última oferta. Conozco a un millonario que ofrece $50.000.000 por un ojo para que le cambien a él uno que ha perdido. ¿Quieres venderlo? Te queda otro y te pondrán uno de vidrio, muy hermoso”. – Ya te he dicho que no, dijo el renegante -. Por ningún dinero del mundo vendo yo, parte alguna de mi organismo”. – Bueno, le dijo entonces su amigo, - per do hoy en adelante no digas que Dios no ha sido generoso contigo. Te ofrecí $80.000.000 al contado por la décima parte de tu organismo y no quisiste. ¿Y todavía te parece poco lo que Dios te ha regalado? El otro nunca había pensado en los valores que el Señor le había concedido.

¿Por qué no hacer el inventario de los bienes que hemos recibido para así vivir con mayor alegría y optimismo? ¿Por qué vivir pensando en el diez por ciento de las cosas que nos hacen sufrir, y no recordar el noventa por ciento que sucede bien? El recordar lo malo que sucede produce úlcera en el estómago. En cambio el recuerdo de nuestros triunfos, alegrías y cualidades hace que la glándula pituitaria segregue desde nuestra cabeza una oleada de hormonas que llevan lozanía y vigor a todo nuestro organismo. ¿Por qué recordar lo poco que nos hace tanto mal y olvidarnos de los mucho cuyo recuerdo nos llenará de salud y juventud? Cada uno es lo que sean sus pensamientos.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 39

Si mis pensamientos son alegres y optimistas, mi existencia será jovialidad y felicidad. Tengo que escoger bien mis pensamientos.

Entre 700 personas de más de 90 años a quienes se les preguntó a qué se debe su larga vida, hubo respuestas muy diferentes, pero todos estuvieron de acuerdo en afirmar que la ira y el mal genio y los recuerdos tristes acortan la vida y que la alegría alarga la existencia.

62ª RECUERDE, PIENSE Y AGRAEZCA. Son palabras escritas en la puerta de una

catedral, y que debieran estar grabadas con letras imborrables en la mitad de nuestro corazón. Si nosotros recordáramos los bienes espirituales, físicos y morales que hemos recibido, y tuviéramos un corazón suficientemente agradecido, irradiaríamos alegría por todos nuestros poros.

Hay un libro formidable de Og Mandino cuyo título es “El Tesoro más grande del mundo”. Allí se encuentra una descripción impresionante de los verdaderos tesoros que cada uno de nosotros posee en su cuerpo, en su inteligencia, en su vida espiritual y moral etc. Cuando uno lee ese libro vibra de emoción y de gratitud hacia el Creador y se le disminuye enormemente el antiguo pesimismo que antes tenía y que tanto daño le estaba haciendo. Veamos algunos datos solamente de ese libro formidable.

Ud. tiene en su cuerpo ochocientos mil millones de células trabajando continuamente y obrando todas en favor suyo en perfecta armonía. En su cerebro tiene 13 mil millones de células [nerviosas] o neuronas trabajando tan sabiamente en favor de Ud. que si las quisiera reemplazar por la máquina computadora más potente del mundo, esa máquina electrónica ocuparía el sitio de un edificio de setenta pisos de alto.

En los ojos de Ud. ha depositado Dios cien millones de receptores que le permiten gozar de la magia de los colores, la luz, de la simpatía de las personas y de la majestad de la naturaleza.

En sus oídos hay 24 mil filamentos que vibran con el viento de la arboleda y el reír de los niños, con la suave música de las orquestas y el trepitar de las aguas espumantes, y al escuchar las palabras amables de las personas que estima.

Ud. es una persona humana, y el ser humano es el único animal que puede hablar, para calmar al airado, animal al abatido, estimular al cobarde y decir… te amo.

Transcripción: Cesar A. Acosta B. 40

Lo grave es que nos pasamos la vida en lo que nos falta y casi nunca nos detenemos a recordar y agradecer lo muchísimo bueno que poseemos. Y esta tragedia causa más muertes prematuras que las guerras y las enfermedades contagiosas. La tristeza acorta la vida y la hace más dichosa y más llena de buenas obras.

Amigo haga cuentas de sus bienes, y de sus alegrías, y no pierda tiempo haciendo cuentas de sus males. Colecciones pensamientos alegres y optimistas y espante esos cuervos asquerosos que se llaman “pensamientos pesimistas” y “recuerdos tristes”. Ud. se puede mover. No es un árbol amarrado a una pequeña porción de tierra. Puede pasear, correr, bailar y hacer deporte. Para ello tiene quinientos músculos, doscientos huesos y siete mil nervios, sincronizados para obedecerle y llevarle a donde Ud. quiera.

Ud. tiene un corazón que es una maravilla de la naturaleza. Bombea hora tras hora, treinta y seis millones de latidos al año, año tras año, despierto o dormido, impulsando la sangre a través de cien kilómetros de venas y arterias, que llevan… más de dos millones de litros de sangre al año. Ud. es una maravilla de la sabiduría de Dios.

Sus pulmones son los mejores filtros del mundo. A través de seiscientos millones de alvéolos purifican el aire que reciben y libran a su cuerpo de desperdicios dañosos. Su sangre es un formidable tesoro. Son apenas cuatro litros pero allí hay veintidós millones de células sanguíneas, y en cada célula hay muchas moléculas y en cada molécula hay un átomo que oscila más de diez millones de veces por segundo. Cada día mueren dos millones de células de Ud. y son reemplazadas por dos millones más, en una resurrección que ha continuado desde el día de su nacimiento.

En su [piel] hay cuatro millones de estructuras sensibles al dolor, quinientos mil detectores táctiles, y doscientos mil detectores de temperatura… ¿Y dirá Ud. todavía que no vale la pena su persona? Amigo: ¡RECUERDE Y AGRADEZCA!