3.3 Modeling of a complete compressor map
3.3.2 Stalled flow
incesantemente...
H
acia la hora de la cena, justo cuando se había termi-nado de hacer la traducción al sueco del último comunicado, comenzó el fax de la oficina en Kärrtorp, un suburbio de Estocolmo, a sonar nuevamente. El Salvador había despertado y nuevos comunicados se producí- an en forma incesante.
Los representantes del se miraron con ojos cansados y lanzaron un profundo y unánime suspiro; la lucha en el exilio era raras veces seductora.
La oficina sueca, que estaba compuesta de no mucho más que algunos escritorios y un fax, era responsable también por las relaciones con los demás países nórdicos. Entre las tareas se incluía distribuir información a los partidos políticos y a las organizaciones, así como mantener las relaciones tanto con el gobierno como con el movimiento de solidaridad para El Salvador.
«Trabajábamos mucho en el parlamento, el interés era ilimitado. Había una amplia solidaridad política. Cuando los Acuerdos de Paz se firmaron en México estuvo allí, en repre- sentación del gobierno sueco, Alf Svensson del partido demo- cratacristiano, lo que demostraba la amplitud del apoyo políti- co», cuenta Facundo Mauricio, que trabajó varios años en la representación sueca del .
El había llegado a Suecia en . Había sido encarcelado y torturado – pero fue liberado por las presiones internaciona- les. Por intermedio de la Cruz Roja y la iglesia católica fue recibido como refugiado político en Suecia.
«Tuve salvoconducto diplomático hasta el aeropuerto e incluso en el avión. En Miami esperaba el personal de para escoltarme, con mi esposa y nuestro niño, hasta Europa. Y cuando llegamos a Suecia todos los papeles estaban listos», recuerda hoy Facundo Mauricio, años más tarde.
El continuó trabajando políticamente en Suecia, principal- mente para apoyar el movimiento sindical salvadoreño, el
mismo trabajo por el cual había sido arrestado en El Salvador. En el exilio se trataba de movilizar la opinión nacional, consi- guiendo apoyo político y popular para las declaraciones y para las propuestas de los diferentes órganos de la e instando para que se ejercieran presiones internacionales:
«Estaba muy relacionado tanto con la Confederación de Trabajadores () sueca como con la noruega. Visitaba a menudo el parlamento noruego y tal vez se pudiera decir que eran más decididos en sus apreciaciones. Ellos apoyaban clara- mente al , mientras que los suecos iban de un lado a otro. Los suecos eran más abiertamente críticos hacia el .»
La cooperación con el movimiento sindical y otras organi- zaciones no se refería a dinero en primer lugar, sino a activi- dad política. Fue justamente el trabajo político lo que vino a constituir la característica del trabajo del en Suecia:
«Nunca tuvimos problemas para concertar reuniones con el Ministerio de Relaciones Exteriores, con partidos políticos o autoridades, nos sentíamos siempre bienvenidos. Esa amplitud se debía a que nosotros solicitábamos apoyo para propuestas políticas, no para lo material o militar. Naturalmente los sue- cos planteaban sus condiciones, pero lo podíamos entender también», dice Facundo Mauricio.
«Creo que Suecia jugó un importante papel para que se realizaran los Acuerdos de Paz. Todas las partes estaban muy cansadas de la guerra, así que se tenía que orientar el proceso hacia el lado correcto, y Suecia lo hizo, a través del trabajo en la , abriendo nuevos canales para poder hablar de la paz, etcétera. En ese aspecto creo también que nuestro trabajo tuvo importancia para mantener el interés de la opinión sueca.»
Percepciones dispersas
El movimiento de solidaridad sueco de ayuda a El Salvador estaba difundido por todo el país y estaba tan dividido en sus ideas como lo estaba en la cantidad de grupos. Allí se encon- traban los que sólo apoyaban los aportes humanitarios y los que activamente apoyaban la lucha armada.
Otro grupo eran las agrupaciones de exiliados salvadoreños y sus organizaciones. Muchas se llamaban Asociación
Monseñor Oscar Arnulfo Romero (). Ellos organizaban todo desde noches culturales hasta reuniones políticas, semina- rios y manifestaciones. También hacían colectas de dinero.
Cada asociación cuidaba su propia economía, lo que era una necesidad para evitar disputas entre las diferentes organi- zaciones políticas sobre cómo debía distribuirse el dinero. José Darío Sánchez, que durante seis años fue el presidente de la Federación Nacional Salvadoreña que reunía las agrupaciones , recuerda que el trabajo cambió con el tiempo:
«No teníamos una estrategia exactamente, pero sí estába- mos de acuerdo en el hecho que no podíamos permitir que las divisiones en El Salvador influyeran en la forma de trabajar en Suecia. Nos encontrábamos en otro país, en el exilio, y necesi- tábamos cooperar. Pero sí había discusiones descabelladas y cansadoras y también personas que no podían admitir el tra- bajo conjunto más allá de las fronteras.»
En general, las disputas entre las organizaciones del se trasladaron con mucha fuerza a los comités y asociaciones de solidaridad en Suecia. En , una crisis profunda en la organización Fuerzas Populares de Liberación (), partido integrante del , tuvo como consecuencia una división entre las organizaciones de solidaridad en Suecia.
A lo largo de los años, en alguna medida, se fueron supe- rando esos problemas. Un recuerdo positivo para José Dario Sánchez fue la colecta iniciada a mediados de y que aún seguía en noviembre, cuando la ofensiva comenzaba en El Salvador.
«Durante algunos meses pudimos recoger . dólares. En eso colaboramos todas las agrupaciones locales, unidas por un objetivo común. Incluso organizaciones suecas partici- paron. El dinero fue para una misma cuenta.»
Actualmente, un puñado de organizaciones salvadoreñas están activas y varias se dedican a proyectos de cooperación en El Salvador, algunas con recursos de Asdi.20
Un ejemplo de ello es José Darío Sánchez que continúa activo en Eskilstuna. Después del terremoto de su organi- zación consiguió recolectar fondos y hacer trabajo de informa- ción. Para el verano sueco planifican, por ejemplo, viajar al carnaval anual de una ciudad vecina y poner un puesto para vender pupusas.
«Es tal vez lo más exitoso que hemos hecho. El año pasado obtuvimos . dólares.»
Agenda política
Durante los primeros años de la década del había aproxi- madamente unos comités de solidaridad con Centro- américa en toda Suecia. Muchos se habían creado en apoyo a la revolución sandinista en Nicaragua, mientras que otros estaban más orientados a la situación en Guatemala y El Salvador.21
Durante varios años se hicieron intentos de poner en mar-
20 Entre - se aprobaron aproximadamente , millones de dólares para proyectos que fue- ron ejecutados por diferentes organizaciones. El financiamiento ha sido canalizado por la sueca Forum Syd.
21 Los grupos que trabajaban con Nicaragua se hicieron miembros de la Asociación de amistad sueco- nicaragüense. Los demás eran miembros de la Coordinación por el pueblo de Centroamérica () o colaboraban con lo que entonces se llamaba Comité por Guatemala y El Salvador.
cha una cooperación práctica entre las organizaciones. Pero tanto las voluntades como las ideas políticas halaban hacia diferentes direcciones. Ese era el motivo de la Campaña El Salvador Vencerá, que se creó en a iniciativa del .
Pero las condiciones para un movimiento de solidaridad fuerte ya habían pasado, explica Rolf Bergkvist, activo en el comité de solidaridad con Centroamérica en Luleå y más tarde en la Campaña El Salvador Vencerá:
«Cuando se montó la Campaña, el interés por El Salvador comenzaba a disminuir».
Alrededor de , cuando las negociaciones de paz comenzaron en serio, la Campaña organizó seminarios en Suecia para discutir las condiciones para la paz en El Salvador. En ese tiempo se publicaron también varios anun- cios de página entera en los periódicos salvadoreños donde cientos de sindicatos suecos exigían negociaciones y paz para el pueblo salvadoreño. La Campaña estaba detrás de esos anuncios.
Control sobre el dinero
Ante las llamadas elecciones del siglo en El Salvador en se organizó el viaje de una delegación de Suecia. Quienes par- ticipaban eran miembros de la Campaña y en su mayoría, era la primera vez que visitaban El Salvador. Intervinieron como observadores de las elecciones.
«Teníamos un par de cientos de miembros en toda Suecia, pero nunca pudimos lograr verdadera fuerza en el trabajo. Eso dependía mucho de las peleas dentro del . La compe- tencia no era principalmente política, sino que se trataba de tener el control sobre el dinero que entraba», dice Jan Czajkowski, que durante varios años encabezó la Campaña.
En la asamblea anual de la dirección propuso que la campaña se cerrara definitivamente; ya había cumplido con su papel. Unas semanas antes de la asamblea, un grupo de salva- doreños habían entrado como nuevos miembros. En la vota- ción, ellos optaron por continuar con la asociación con el objetivo de trabajar con proyectos de cooperación en El Salvador. Fue así que el nuevo grupo se quedó con los recur- sos y el nombre de la Campaña.
Pero Jan Czajkowski dejó el trabajo.
«Una enseñanza de esto, viéndolo así posteriormente, es que el movimiento de solidaridad debe mantener la distancia con los partidos y organizaciones políticas. De lo contrario las relaciones no son sanas», dice él.
Más grande y más amplio
El de mayo de se hacía la prueba central de matemáti- cas en los institutos de secundaria de Suecia. Pero los estudian- tes consiguieron convencer a la dirección de la enseñanza que había algo más importante para hacer. La prueba se postergó y los . alumnos salieron a las calles para hacer una jor- nada de recaudación por los desplazados y los retornados en El Salvador. En un solo día pudieron juntar millones de dólares.
Era la campaña Operación Día de Trabajar de la organi- zación de estudiantes, que nunca, ni antes ni después, consi- guió juntar tanto dinero. El Salvador rompió el récord.
La Operación Día de Trabajar canalizó el dinero a través de la Iglesia Sueca, que a su vez lo envió a la organización de cooperación ecuménica Diaconía El Salvador. El resultado fue escuelas nuevas o restauradas en todo el país.
¿Por qué El Salvador?
«Se trataba de encontrar un país con nervio político en torno al cual poder hacer la campaña, y al mismo tiempo donde se pudiera realizar algo», cuenta Ingrid Persson, que era coordinadora de campaña.
El trabajo de preparación se desarrolló durante un medio año con estudios, material de información, y en particular, con la capacitación de los responsables de la campaña en escuelas. Todo se hacía en cursos de fines de semana. En las noches de los sábados acostumbraban ver la película estadou- nidense «Salvador» que justamente había aparecido en video.
Ingrid Persson opina todavía que la Operación Día de Trabajar es de lo mejor que ha hecho en su vida profesional.
«La organización de estudiantes fue la única que consiguió explicar a un grupo más amplio de qué se trataba el conflicto en El Salvador.»