VERIFICATIONS OF CUBESATS
7.2 ECSS standards tailoring for CubeSats verification large expense, the tailoring of the test program, should also assure that a cost effective
La Unión de Científicos Comprometidos (UCS) presentó recientemente un estudio donde se analiza un nuevo problema rela- cionado con la introducción de OGM en la agricultura: la contaminación de las semi- llas convencionales con secuencias de ADN derivado de cultivos transgénicos.
El estudio encontró que semillas de varieda- des convencionales compradas a los mis- mos comerciantes que venden semillas a los agricultores estaban contaminadas con fre- cuencias de ADN transgénico. Aunque los niveles de contaminación son bajos (entre 0.05 y 1%) , esta contaminación puede tener serias implicaciones en el suministro de se- millas para la agricultura, en la seguridad de los consumidores y en el ambiente.
Se hizo un cálculo de cuántas semillas transgénicas se necesitaría sembrar en fin- cas con maíz no transgénico, para producir los niveles de contaminación encontrados en el estudio. Utilizando datos del USDA, se calcularon que se necesitarían 6.250 tone- ladas de semillas transgénicas, una canti- dad que llenaría 240 camiones grandes.
En dos análisis distintos se encontró que del total de semillas analizadas, en el pri- mer caso el 50% del maíz, el 50% de la soya y el 100% de la canola analizada estaban contaminados. En el segundo análisis se encontró que el 83% de todas las varieda- des estaban contaminadas.
El estudio del UCS usó semillas de maíz de DuPont, Syngenta, Dow Chemical. En ellas encontró contaminación de las siguientes variedades transgénicas; KnockOut Natur- Gard (evento 176) de Syngenta y Dow. YieldGard (evento Bt11) de Syngenta, Star- Link (CBH-351) de Bayer, BtXtra (evento DBT 418) de Monsanto, Roundup Ready (GA21 y NK603) de Monsanto, YieldGard (evento MON810) de Monsanto, y Liberty- Link (eventos T14 y T25) de Bayer.
Soya: se estudiaron semillas de DuPont, Syn- genta y MonsantoRoundup Ready. En ellas se encontró contaminación con soya Roun- dup Ready (GTS 40-3-2) de Monsanto Canola: se estudiaron semillas de Proseed, Interstate y de DuPont/Pioneer. En ellas se encontró contaminación canola Roundup Ready (GT73) de Monsanto
El estudio explica que en Estados Unidos es muy difícil conocer el origen de una semi- lla, porque el agricultor las compra de los comerciantes de semillas, por internet o por catálogo. Por otro lado advierte que
aunque el estudio se limitó a analizar la presencia de 16 distintos tipos de transgé- nicos que ya han sido aprobados de mane- ra masiva en los Estados Unidos, hay una gran cantidad de nuevos OGM que no han sido aprobados para su cultivo masivo pero que ya han sido aprobados en sus primeras fases, y que por lo tanto ya están en el cam- po en experimentación, y constituyen una fuente de contaminación para las semillas convencionales.
Entre estos nuevos cultivos los que más preocupación ha despertado al UCS son los cultivos farmacéuticos e industriales que han incorporado genes para producir proteínas rela- cionadas con la cura de heridas, tra- tamientos para la cirrosis del hígado, fibrosis quística, anticoagulantes, sustitutos sanguíneos, anticuerpos, hormonas, vacunas para enfermeda- des tales como la rabia, cólera, diarrea, que proveen inmunidad al linfoma no Hodgkin- soniano, la hepatitis B; cultivos industriales para la producción de plásticos, papel, de- tergentes, productos de belleza y produc- tos para diagnóstico médico. ¿Qué podría suceder si estos compuestos entran en la cadena alimenticia humana o animal? El estudio dice que hay por lo menos tres fuentes de contaminación genética cuan- do se trata de semillas transgénicas:
• por polinización abierta desde los cam- pos vecinos,
• por el uso de semillas con trazas de ADN transgénico (como las encontradas en este estudio),
• por mezcla, una vez que el agricultor las cosecha y las vende a granel para que éstas sean luego procesadas como acei- te, vendidas como grano para el consu- mo humano, animal o para su transfor- mación industrial.
La contaminación genética no es nueva, alerta el estudio de la UCS. En el año 2000, se sembró 350.000 ha. con Star Link una variedad trans- génica no autorizada para el consu- mo humano, pero se encontró la presencia de la toxina introducida en esta variedad transgénica Cry9C en una gran cantidad de productos alimenticios en Estados Unidos. En el 2001, se encontró Cy9C en el suministro de semi- llas. El USDA invirtió US$ 13 millones para comprar todas las semillas contaminadas, y planeaba gastar otros US$ 5 millones. En diciembre del 2003 se volvió a encontrar Star Link.
En 1997 Monsanto retiró del mercado 60.000 paquetes de semillas porque esta- ban contaminadas con una variedad no au- torizada (RT-200). En el 2002 se volvió a en-
contrar RT-200 en Canadá en semillas co- merciales. Un caso similar se reportó en el año 2000 en el Reino Unido. En el 2002 se volvió a detectar contaminación con la mis- ma variedad de canola (GT-73) en Escocia. Los autores identifican algunas preocupa- ciones que surgen como resultado de este estudio:
• La posibilidad de que entren en el siste- ma alimenticio genes relacionados con la producción de fármacos, drogas o sus- tancias industriales.
• Las implicaciones que puede tener para los agricultores si se encuentra que es- tán usando semillas con secuencias de ADN patentadas por las que no han pa- gado las respectivas regalías.
• Los impactos para la agricultura de paí- ses del Tercer Mundo, donde además se corre el peligro de que se contaminen cultivos tradicionales y parientes silves- tres de cultivos.
• Para los agricultores orgánicos, quienes tendrán cada vez mayor dificultad en encontrar semillas de calidad.
• La dificultad de encontrar semillas con- vencionales en general.