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2.4 I / O START STOP LOGIC
Esta sección consta de dos partes: a) La primera parte tiene las características de un salmo que rememora con nostalgia la historia pasada del pueblo de Israel y la intervención milagrosa de su Dios para librarlo de sus opresores. b) La segunda parte es la intercesión del profeta a favor de su pueblo en la condición lamentable en que se encuentra.
El profeta introduce la primera parte con las palabras: Las misericordias de Jehovah recorda- ré... La intervención de Jehovah en la historia de Israel es calificada como expresión de su miseri- cordia, de su bondad, de su gran compasión (v. 7) y de su amor (v. 9).
El v. 8 dice: Y él fue su Salvador y en el v. 9 dice: En toda la angustia de ellos.... No fue un re- presentante o un ángel suyo, sino su misma Presencia la que los salvó.
Semillero homilético
La presencia de Dios 64:1–12
Introducción: En las múltiples crisis de la vida, a veces alzamos nues- tros ojos a Dios y anhelamos su presencia. Buscamos así una res- puesta o una solución. Veamos tres características de este anhelo de su presencia.
I. El anhelo es común
1. Porque somos pecadores (v. 6a).
2. Porque nuestra consagración ha marchitado (v. 6b). II. La posibilidad es real
1. Porque ha descendido a nuestro nivel en el pasado. 2. Porque es único (v. 4).
3. Porque responde al que hace justicia (v. 5). III. La experiencia es transformadora
1. El alfarero trabaja con el barro (v. 9).
2. El barro es materia prima en manos del alfarero (v. 9).
Conclusión: La presencia de Dios en nuestras vidas es permanente y además nos promete que responderá a nuestras necesidades o crisis aún antes de pedirle. Su presencia es de gran bendición para cada uno.
Sin embargo, ellos se rebelaron y entristecieron a su Espíritu Santo (v. 10). El Espíritu Santo (rúaj 7308 haqódesh 6942 es lo que en el v. 9 se ha llamado su Presencia (Panim 6440).
La rebelión de Israel hizo que su Dios se volviera su enemigo (v. 10). Pero, así como su miseri- cordia por Israel se basaba en su promesa a los patriarcas, fundadores de la nación, también aho- ra se ha acordado del pasado y de Moisés su siervo (v. 11). Los vv. 11–14 expresan la añoranza por aquellos días de gloria, los días del éxodo, con Moisés al frente de su pueblo, cuando Dios intervi- no milagrosamente para llevarles hasta el lugar de su reposo, conquistando para sí un nombre glorioso.
Semillero homilético
El Dios disponible 65:1–25
Introducción: Una de las verdades más preciosas para el cristiano es la seguridad que Dios no se esconde de nosotros, siempre está dis- ponible para escuchar nuestras plegarias.
I. Evidencias de la bondad de Dios.
1. Es hallado aun por los que no le buscan (v. 1). 2. Quiere que las naciones acudan a él (v. 1).
3. Extendió sus manos en expresión de afecto y anhelo (v. 2). II. Respuestas de un pueblo rebelde.
1. Responden con prácticas idolátricas (v. 3).
III. Retribución de un Dios que juzga.
1. Castigo a los idólatras en forma severa (v. 12). 2. Manda hambre y sed como castigo (v. 13). IV. Promesas de bendición por la fidelidad. 1. Se olvidarán las angustias del pasado (v. 16).
2. Experimentarán un cielo nuevo y una tierra nueva (v. 17). 3. Habrá un nuevo pacto (v. 18).
4. Experimentarán larga vida (v. 21).
5. Recibirán la respuesta de Jehovah antes de pedir (v. 24).
Conclusión: Los que creemos en la Biblia podemos tener la fe que Dios se dispone para estar al lado del que lo busca. Promete grandes bendiciones para sus hijos. Podemos regocijarnos en saber que Dios nos ama, nos escucha y nos socorre.
En 63:15, 16 encontramos una oración ferviente de intercesión del profeta a favor de su pue- blo. El profeta invoca a Dios para que mire desde la morada de su santidad y de su gloria, a un pueblo en el cual aún no se manifiestan ni su celo [página 255] ni su poderío, ni su compasión, ni la conmoción de su corazón (v. 15). El profeta apela entonces al carácter paternal de Dios para con Israel. Aun cuando los padres o patriarcas de la nación, con Abraham a la cabeza, no pudie- ran reconocer a Israel como sus hijos en la trágica situación en que se encontraban, el profeta invoca a Dios diciéndole: Pero tú eres nuestro Padre... Desde la eternidad tu nombre es Redentor Nuestro (v. 16).
El v. 18 es difícil de traducir, y la RVA ha hecho el esfuerzo de apegarse al sentido de las pala- bras tal como las dividieron los sabios masoretas. Pero la división propuesta por la Stuttgartensia es más convincente: ¿Por qué hollaron los impíos tu lugar santo?... Esto es paralelo a las palabras que la RVA ha traducido: nuestros adversarios han pisoteado tu santuario.
¿Cómo pudo Dios permitir, en silencio, lo que ocurrió con Jerusalén y el templo? El v. 19 ex- presa el asombro ante la pasividad de Dios, oculto en su santa morada, como si su silencio negara que alguna vez fue real algún pacto de amor entre Jehovah y una familia del planeta: Israel.
Por eso, el profeta expresa en 64:1 su profundo anhelo de que por fin Dios desgarrara los cie- los que impiden que sea visto por los seres humanos, y se hiciera [página 256] visible descen- diendo. Entonces su teofanía o manifestación visual sería tan imponente y conmocionaría el cos- mos haciendo cosas que jamás se han visto ni escuchado, a favor de los que esperan en él (vv. 1– 4).
El v. 5, según una opinión muy aceptada en la crítica textual, también expresaría el deseo ve- hemente por que Dios saliera por fin al encuentro de aquellos de su pueblo que aún le toman en cuenta. El profeta expresa tal anhelo, aunque consciente de la indignidad del pueblo en general como para tener tal manifestación de Dios (vv. 6, 7). Sin embargo, en los vv. 9 y 10 de nuevo apela al carácter paternal de Dios en su relación con su pueblo Israel.
Finalmente, en los vv. 10–12 el profeta apela a la dignidad de Dios y a la manifestación de su gloria a los demás pueblos. Termina con dos preguntas retóricas que resumen su intercesión: Con todo lo ocurrido, ¿vas a contenerte, oh Jehovah? ¿Vas a callar y a afligirnos sin medida? (v. 12).