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Beyond the State of the Art of ALBA Studies: Problem-Solving From Below

1 Introduction

1.4 Beyond the State of the Art of ALBA Studies: Problem-Solving From Below

“La encontró el Ángel de Yahvé junto a una fuente que manaba en el desierto .. y dijo: «Agar, esclava de Saray, ¿de dónde vienes y a dónde vas?» .. Añadió el Ángel de Yahvé: Sabe que has concebido y que darás a luz un hijo, al que llamarás Ismael, porque Yahvé ha oído tu aflicción.” Gen 16,7-12*.

“Las relatos más antiguos del Génesis hablan despreocupadamente sobre apariciones de Dios: Yahvé aparece en persona, uno oye sus pasos, ve su figura, oye su voz. En un período posterior sin em- bargo, se consideró una profanación hablar de Dios en términos tan humanos, y se hicieron las correcciones del caso: no fue Yahvé mismo quien se apareció, sino la figura de un personaje celestial subordinado a él, su ‘mensajero’. De acuerdo a un punto de vista antiguo, fue Yahvé mismo quien actuó la noche de las plagas en Egipto (Ex 11-12); pero según una perspectiva posterior, fue su mensajero quien actuó (2 Re 19,35). Originalmente se consideraba que Yahvé inspiraba a los profetas; los profetas posteriores sin embargo, son inspirados por su ángel. En los tiempos antiguos se solía decir que Yahvé liberaba (Ex 6,6:

lag

), posteriormente se decía que quien liberaba era su ángel (Gen 48,16). Originalmente Jacob peleó con un dios en Betel; en una perspectiva posterior se dirá que éste había peleado con un ángel (Os 12,5). Este cambio es particularmente claro en Ex 4,24 (“Y sucedió que en el camino le salió al encuentro Yahvé en el lugar donde pasaba la noche”); mientras que el texto hebreo

conserva aún el término

hwhy

(Yahvé), la *Septuaginta traduce a;ggeloj kuri,ou (= el ángel del Señor)” (Gunkel, Genesis 186). Esto ilustra como, en una época en la que existía un mayor pudor religioso, se retocan los textos para salvaguardar la dignidad y trascendencia de un Dios considerado ahora más espiritual y por lo tanto, indigno de tales hechos. Este es un proceso similar al que sufrieron algunas pinturas del Renacimiento sobre temas bíblicos con desnudos, y que posteriormente, por pudor, se enviaron a retocar, pintándoles hojas y mantos que cubrieran su desnudez; véase por ejemplo “La expulsión de Adán y Eva” de Tommaso Masaccio (1401-1428).

“Se encendió otra vez la ira de Yahvé contra los israelitas e incitó a David contra ellos diciendo: «Anda, haz el censo de Israel y de Judá.» El rey dijo a Joab, jefe del ejército, que estaba con él: «Recorre todas las tribus de Israel desde Dan hasta Berseba y haz el censo para que yo sepa la cifra de la población.” 2 Sam 24,1-2.

“Se alzó Satán contra Israel, e incitó a David a hacer el censo del pueblo. Dijo, pues, David a Joab y a los jefes del ejército: «Id, contad los israelitas desde Berseba hasta Dan, y volved después para que yo sepa su número.” 1 Cron 21,1-2.

La actitud de las culturas antiguas frente a un hecho siniestro era siempre la misma: se busca una causa que lo explique. “En tiempo de David hubo hambre por tres años consecutivos. David consultó a Yahvé, que respondió así: «Hay sangre sobre Saúl y sobre su casa, porque mató a los gabaonitas” 2 Sam 21,1. El procedimiento es claro: (a) hay un mal, (b) se consulta

a Yahvé la razón del mismo, (c) se determina la causa; en nuestro ejemplo, la acción previa de Saúl (ase- sinato de los Gabaonitas). Siempre hay una acción previa de la cual el mal es el resultado, la acción puede haber sido desencadenada por un ser humano o por Dios mismo.

En 2 Sam 24,1 el mal es un censo “incitado por Yahvé”; en 1 Cron 21,1 el mismo censo es “incitado por Satán” (!). En 2 Sam “la ira de Yahvé” es responsable del hecho. En un momento posterior, la responsabilidad de causar el mal es considerada impropia de Yahvé, aún cuando esto haya sido ejecutado por mediación de su ira. Surge así una entidad distinta de Dios a quien se responsabiliza de la acción, en este caso: Satán. Este no es aún, el enemigo de Dios que encontraremos más tarde en la literatura apocalíptica sino, simplemente, un intermediario a quien se traslada la responsabilidad de lo sucedido. Yahvé queda así libre de toda responsabilidad o culpa. El Cronista se resiste a atribuir a Dios al mismo tiempo, la incitación al mal y el castigo que le sigue. No debe olvidarse que en el judaísmo postexílico, el nombre mismo de Yahvé (

hwhy

), va retrocediendo cada vez más hasta llegar a desaparecer del todo en el judaísmo tardío, cuando es sustituido por expresiones como el nombre, la gloria, la sabiduría, o bien por expresiones sustitutas como Adonai (

ynda

).

E

l antiguo Israel representaba a Yahvé ingenuamente, interviniendo en los asuntos del mundo a la manera de un ser humano, descendiendo a la Tierra, comiendo con Abraham. A partir de la época del exilio, estas viejas concepciones empiezan a parecer chocantes e irrespetuosas. Ezequiel, al referirse a su visión inaugural dice haber visto sobre un trono, solamente algo “como una figura de hombre puesta encima” (Ez 1,26). El autor de la historia sacerdotal no describe jamás el modo de las apariciones divinas. En esta época no se pensaba de ningún modo que Dios, siendo espíritu, pudiese tener ninguna relación con el mundo de la materia o con el universo visible. Yahvé es mirado entonces como dotado de un poder, de una sabiduría y de una santidad infinita, aplastante, sin proporción alguna con las del ser humano. El relato sacerdotal de la creación expresa, en términos convertidos justamente en clásicos, la idea de la soberanía de Dios sobre el universo: “Dios dijo: “Hágase la luz y la luz fue hecha”.

En esta pintura del siglo XVI, Giorgione representa tres momentos en la vida de la misma persona. Tres expresiones externas de una misma realidad personal, subyacente a lo largo del tiempo. De igual modo en el A.T., una misma idea religiosa puede adquirir diversas expresiones a través del tiempo.

Adaptación y transformación de una creencia religiosa

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101 -

Como sucede corrientemente cuando

Dios parece lejano, el sentimiento religioso intenta compensar esta lejanía recurriendo a seres intermediarios que sean más acce- sibles al ser humano. Esto explica el puesto creciente que se con- cedió en esta época y

más aún en los períodos siguientes, a

los ángeles y a otras personificaciones de atributos divinos (hipóstasis) tales como la Sabiduría, el Espíritu o la Palabra de Dios. (Lods, Profetas 275ss). La noción de Dios adquiere así en la conciencia judía,

una dimensión de majestad. Yahvé aparece desde este momento mucho más lejos del fiel: “Dios está en el cielo y tú estás en la Tierra.” (Qoh 5,1). La ley y el culto, tal como se les comprendía entonces, recordaban incesantemente al judío la distancia que lo separaba de su Dios.

En el antiguo Israel, para conocer la voluntad de Yahvé, se le consultaba a él mismo; pero ahora, según la concep- ción judía, la voluntad de Yahvé se hacía representar por un libro, la Ley. El culto, que tiende a preservar al santuario de las profanaciones que lo amenazan sin cesar, es ahora de una santidad temible, inabordable. De aquí los escrúpulos crecientes que se experimentan para designar a Yahvé con su propio nombre, costumbre que parecía suponer una familiaridad, juzgada ahora excesiva, del ser humano con Dios. En su lugar se empleaban con preferencia términos como elohim, el Dios del cielo, el Dios Altísimo (

!wyl[ la

), el Señor, el Cielo, el Nombre. Los judíos llegaron a prohibir hasta la enunciación del nombre de Yahvé, prohibición que fue introducida en el mismo texto de la Ley. Un pasaje del Levítico prohibía bajo pena de muerte maldecir el “nombre” (Lev 24,11). No solamente los masoretas sino también los traductores griegos, han interpretado o corregido las formas del verbo

bbq

“maldecir”, transformándolas en derivados de la raíz bqn “pronunciar distintamente” (Lods, Profetas 273ss).

11. Extranjeros en el AT

La idea del extranjero en el antiguo testamento es polémica, ya que presupone una diferenciación clara entre Israel y “los otros”. Las reconstrucciones históricas hechas hoy día sobre los orígenes de Israel sugieren, sin embargo, que en un principio no había una distinción clara entre los israelitas y sus vecinos en términos de tecnología, cultura y religión, cf. págs. 17-20. La idea de una cultura o historia "israelita", separada y distinta de la de sus vecinos es más bien una idea artificial y tardía. Algo que surgió a raíz del exilio babilónico, como una necesidad de afirmación cultural por oposición frente a un entorno percibido como amenazante. Dado que los textos del AT fueron editados precisamente durante esta época, la idea de separación que vemos en los libros de Esdras y Nehemías, se proyectó hacia el pasado, y se incluyó en textos antiguos como si esa distinción hubiese estado presente desde un inicio.

“Así dice el Señor Yahvé a la tierra de Israel: Llega el fin sobre los cuatro extremos de esta tierra .. Lo entregaré como botín a los extranjeros (

~yrz

), como presa a los malvados de la tierra, para que lo profanen .. los invasores penetrarán en él y lo profanarán” Ez 7,1.21-22.

El término zar/

rz

(extraño, extranjero), es usado en el AT para designar una persona de otra nación distinta a Israel. En los profetas, designa a los pue- blos extranjeros con los que Israel está relacionado, especialmente a sus enemigos políticos: los asirios o

egipcios (Os 7,9; 8,7; Is 1,7). El término se usa en amenazas proféticas, (Ez 11,9), o en descripciones de sufrimientos relacionados con situaciones de guerra (Lam 5,2; Jer 51,51). Nótese el uso paralelo de los términos “extranjero / malvado” en Ez 7,21. La forma femenina de este sustantivo es zara/

hrz

.

“No comeréis ninguna bestia muerta. Se la darás al forastero (

rg

) que vive en tus ciudades para que él la coma, o bien véndesela a un extranjero (

yrkn

)” Deut 14,21.

El término nokri/

yrkn

designa a una persona no israelita, un extranjero de paso a quien se veía con cierta reserva. Diversos textos lo describen como viniendo de un país lejano: Deut 29,21; 1 Re 8,41. Sus actividades en Israel son fundamentalmente de tipo económico. Es un comerciante e intermediario de productos entre Palestina y los países vecinos (algo similar al caso descrito en Gén 37,25-28). No se trata entonces del pobre indefenso en busca de ayuda, sino más bien de alguien capaz de emprender actividades económicas, por ello al hermano israelita se le perdonan las deudas en el año sabático, al extranjero/

yrkn

no; al hermano se le presta sin interés, al extranjero/

yrkn

sólo con interés, cf. Deut 14,21; 15,3. En la oración puesta en labios de Salomón que encontramos en 1 Re 8, 41-43, el rey pide como deseo que Yahvé escuche también la oración del extranjero “que no es de tu pueblo Israel”.

“Amaréis al forastero (

rg

), porque forasteros fuisteis vosotros en el país de Egipto” Deut 10,19.

El término ger/

rg

(inmigrante, forastero, extranjero) designa el status legal concedido a aquellas personas foráneas que viviendo dentro de una comunidad israelita, eran regidos por las reglas de dicha comunidad. El

rg

era entonces, el forastero inmigrante o refugiado, fuera éste un Israelita de un pueblo ajeno o un extranjero. En beneficio de él, los diferentes códigos legislativos de Israel habían previsto:

(1) leyes que lo protegían de diversas formas de abuso legal (Ex 22,20), o de explotación económica de patrones inescrupulosos (Deut 24,14,17). (2) leyes que proveían para ellos ayuda material, ya fuera el dinero correspondiente de ciertos diezmos (Deut 14,28-29), o bien ayuda en especie: las uvas, los olivos y las espigas que quedaban en los árboles y sobre el suelo después de la cosecha (Lev 19,10). (3) leyes que lo integraban en la comunidad (Lev 19,33-34; Deut 10,19). El sustantivo

rg

es entonces un término que designa el status de un varón inmigrante. Es interesante notar que no existe forma femenina de este término técnico del derecho israelita como sí existe de los sustantivos anteriores. Es decir: al hablar de normas que dan estatus jurídico de igualdad y que giran sobre el tema de la integración social, la mujer no es tomada en cuenta. Ruth, por ejemplo, es designada como 'extranjera' (

hyrkn

) 2,10. El término técnico inmigrante (

rg

), no aparece en el libro de Ruth. Secciones

relacionadas: # 3 y 16.

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105 - La progresiva teologización del término extranjero

En la antigüedad el extranjero era a menudo un forajido a quien se exterminaba o se neutralizaba con prácticas mágicas. En Israel, curiosamente, el extranjero no fue visto siempre con hostilidad. El inmigrante/

rg

, por ejemplo, no era considerado un enemigo sino que se instaba a amarlo (Deut 10,19). La razón de esta apertura se encuentra en su propia historia: antes del exilio babilónico existían en Israel textos a favor de las viudas y los huérfanos (Is 1,17.23; Sal 68,5-7), pero éstos no incluían al inmigrante. La mayor parte de las leyes que incluyen al inmigrante fueron escritas o editadas a partir del exilio en Babilonia, momento en que Israel tomó consciencia propia de lo que significaba vivir como inmigrante; el Sal 137 es un buen ejemplo de ello. La experiencia en Babilonia es vivida como una nueva versión de la esclavitud en Egipto: “No oprimáis al forastero, sabéis lo que es ser forastero, porque forasteros fuisteis en la tierra de Egipto” (Ex 23,9). Esta conciencia hizo posible una nueva sensibilidad hacia 'el otro', hacia el inmigrante que vivía en medio de ellos. Esto explica por qué las leyes en favor de los inmigrantes se fundamentan en la historia misma de Israel. Ya no se trata solamente de 'el extranjero en Israel' sino de 'Israel mismo como extranjero'.

"Ningún extranjero penetre en el interior de las columnas ni del recinto que rodean el santuario.

El que sea sorprendido, a nadie deberá acusar más que a sí mismo de la muerte que será su castigo".

Inscripción del templo de Herodes, siglo I a.C.

Se va produciendo así una progresiva teologización del término:

inicialmente es empleado con un sentido sociológico para referirse a otras personas como los inmigrantes que vivían en medio de ellos.

posteriormente es empleado para referirse a sí mismos: Israel como extranjero en medio de las naciones.

se utiliza luego en fórmulas litúrgicas en las que el orante se confiesa extranjero frente a Yahvé: "Porque forasteros y huéspedes somos delante de ti (

^ynpl

), como todos nuestros padres” 1 Cron 29,15.

aparece también en lamentos individuales: "Escucha mi súplica, Yahvé, presta atención a mis gritos, no te hagas sordo a mi llanto. Pues soy un forastero junto a ti (

^m[

), un huésped como todos mis padres" Sal 39,13.

finalmente el término adquiere en los Salmos un nuevo significado: el creyente como peregrino en el mundo: 'Soy un forastero en la tierra (

#rab

), no me ocultes tus mandamientos' Sal 119,19; cf. v 54.

Se pasa así de un sentido sociológico del término (el extranjero en la sociedad israelita), a un sentido teológico del mismo (Israel en el mundo). La vida misma es entendida entonces como un peregrinaje. En 78 ocasiones la Septuaginta traduce el término hebreo

rg

por medio del sustantivo

prosh,lutoj

(prosélito), que fue el sentido que el término adquirió en tiempos del NT.

12. Composición de un texto bíblico

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