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State of the art to solve the problem

2.5 Deep Learning classification model

2.5.4 State of the art to solve the problem

El punto 4 del Acta de Entendimiento de Buenos Aires dio origen a los Comités de Frontera, “integrados por los organismos de los dos países que intervienen en los pasos fronterizos con el objeto de coordinar y resolver, dentro del ámbito de sus facultades, los problemas operativos que se presenten y proponer a los respectivos Gobiernos todas las medidas que estimen convenientes para facilitar el tránsito fronterizo y promover la mayor integración posible de los servicios de fronteras”.

En estos Comités participarían los respectivos cónsules, quedando cada Cancillería autorizada para determinar el lugar de establecimiento de las nuevas entidades. El Acta destaca que la constitución de los Comités representa una concepción distinta de la frontera, pues busca “consolidar la idea de que la frontera entre ambos países constituye un ejemplo de concordia y emprendimiento permanente”.

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El 28 de mayo de 1987 se constituyó el Comité de Frontera del Cristo Redentor, de acuerdo con lo previsto en el Acta de la Segunda Reunión de la Comisión Binacional y teniendo como objetivo “promover una mayor facilitación y coordinación de medidas operativas concretas que agilicen y promuevan el tránsito de personas y el tráfico de mercaderías, vehículos, la comunicación y el intercambio turístico, cultural, deportivo, artístico y científico”24

.

A este primer Comité se sumaron varios más en el transcurso de los años siguientes, pero recién se reglamentó su funcionamiento en la segunda mitad de la década de 1990. En ese momento ya existían seis Comités de Frontera.

El preámbulo del Acuerdo entre la República de Chile y la República Argentina para Establecer un Reglamento para los Comités de Frontera25, celebrado el 8 de agosto de 1997, hace notar el interés de ambos Estados “en la identificación de medidas que faciliten el tránsito fronterizo de personas, vehículos y bienes, promuevan la cooperación y el desarrollo de las zonas fronterizas, mejoren los niveles de salud humana y ambiental existentes e incrementen las oportunidades de contacto entre las comunidades que viven a uno y otro lado del límite internacional”.

“Los Comités de Frontera constituyen foros que tienen por objeto la coordinación bilateral destinada a proponer procedimientos y soluciones ágiles y oportunas a los problemas del tránsito y tráfico fronterizo de personas, vehículos y bienes, en un marco para promover la cooperación, la integración y el desarrollo de las áreas de frontera”. Con estos términos eran definidos tales mecanismos en aquel Reglamento26.

Tenían los Comités tres objetivos básicos: a) Participar activamente en la solución de los problemas operativos del tránsito y tráfico de personas, vehículos y bienes; b) Promover el desarrollo de las áreas de frontera, junto con la cooperación y la

24

Véase Recondo, op. cit., p. 36.

25

Diario Oficial, 24 de diciembre de 1997.

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integración regional; c) Considerar y promover proyectos que condujeran al desarrollo y al mejor entendimiento de las poblaciones fronterizas27.

El Reglamento contemplaba la posibilidad de la creación de Subcomités de Frontera y disponía la aplicación de sus normas a los Subcomités existentes: El Pehuenche y Aisén-Chubut.

En un seminario realizado en 2001, el Director de Límites y Fronteras - funcionario del ministerio de Relaciones Exteriores argentino-, trazó un panorama de los Comités de Frontera en estos términos: “Tenemos con Chile alrededor de una treintena de comisiones y subcomisiones en las cuales trabajan las Cancillerías y otros organismos del Estado. Hemos tratado de acotar no la cantidad de comisiones pero sí de regular las secuencias de sus encuentros, es decir, que no tengan lugar las reuniones a lo largo del año sino hacer una especie de tour de force una semana y tener estas reuniones acotadas y comprimidas en conjunto”, teniendo en cuenta que en muchas de las comisiones participan los mismos actores; esto es, “las Cancillerías, con los organismos que trabajan en frontera, llámense Carabineros, Gendarmería, Policía Internacional, Migraciones, Aduana, Senasa, Servicio Agrícola Ganadero y, naturalmente, las vialidades”28

.

Estas palabras son también válidas para describir el funcionamiento de los Comités de Integración, que sucedieron a los Comités de Frontera, en cuanto a la organización de las reuniones y los participantes en ellas en representación del sector público.

Todos los Comités de Frontera comenzaron su actividad con la preocupación de mejorar la infraestructura vial de conexión entre los territorios vecinos, pero “los actores de los Comités de Frontera, con el correr del tiempo, han pasado a ser muchos más que los propios agentes de control que trabajan en los pasos” y a raíz de esa evolución comenzaron a reunirse, por ejemplo, los alcaldes y los intendentes, y a tener lugar foros empresariales y encuentros culturales binacionales, todo lo cual daba al encuentro “un

27

Artículo 3 del Reglamento.

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espectro mucho más abarcativo”, involucrando “el tratamiento de una temática mucho más rica”29

.

Para describir la realidad de distintos Comités, en aquel seminario el mismo expositor apuntó: “Para darles un ejemplo, el Comité de Frontera de la Región de Los Lagos, en donde en zona de cordillera baja existen poblaciones importantes a ambos lados de la línea, se producen reuniones de hasta 500 personas. Naturalmente, el Comité de Frontera NOA-Norte Grande, donde participan poblaciones que están a cientos de kilómetros de distancia, tiene otras características”30

. En esa ocasión se dijo también: Estos Comités comienzan una emprendedora tarea para atender los asuntos de mutuo interés que requerían procedimientos simplificados y coordinaciones para facilitar el tráfico a través de la frontera. Su labor se acotaba en un comienzo a la coordinación entre los respectivos organismos competentes en materias aduaneras, fitozoosanitarias, policiales y migratorias para buscar soluciones a los requerimientos de organización, armonización de procedimientos y agilización en el ejercicio de sus funciones de control fronterizo, pero más adelante empiezan a incorporarse autoridades regionales y también representantes de diversos sectores de actividad en las regiones, pasando a transformarse en un foro que recoge las aspiraciones de los más diversos ámbitos de la población fronteriza, buscando, más allá de lo procedimental del tráfico fronterizo, proyecciones para un desarrollo conjunto en el ámbito económico y social31.

La aparición de los Comités de Frontera significó un cambio de las políticas que se habían aplicado en el período anterior con respecto a la frontera común. Las políticas nacionales de frontera desvinculadas de las adoptadas por el país vecino habían “demostrado insuficiencia para transformar las características del área. Dichas políticas pueden haber contribuido a fijar el ámbito de soberanía nacional (…) pero en lo referente a la calidad de vida de sus habitantes y a las disfunciones económico-sociales,

29 Ibíd., p. 144. 30 Ibíd. 31

Espinoza, M., “El proceso de integración física. Las relaciones fronterizas”, en Perspectivas y Desafíos

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su potencial de cambio ha resultado, a lo sumo, limitado”32. En cambio, “la adopción de una política bilateral de integración fronteriza, que puede ser parte de otra más global, permite hacer más fluidas las diversas relaciones en la frontera”33

.

Roberto Bloch subrayó la importancia de los Comités de Frontera, remarcando que “hay que tener en cuenta que los problemas y las oportunidades en las regiones binacionales fronterizas son comunes; además, existen costumbres comunes, lenguaje común, clima común, suelo, fauna y flora común y también matrimonios mixtos”. Señaló además que una queja “relativa a la falta de experiencia directa de los funcionarios públicos de los gobiernos nacionales respectivos en las zonas de frontera” y a “la consecuente ausencia de conocimiento práctico y real para la toma de decisiones” resuena en las zonas cordilleranas argentinas y chilenas34

.

Con el tiempo, los Comités de Frontera se transformaron, de hecho, en entidades distintas de las que proyectaba aquel Acta de 1984. Atendiendo a esa realidad, en 2006 recibieron una nueva denominación mediante el Acuerdo por Canje de Notas entre la República Argentina y la República de Chile relativo a la denominación “Comités de Integración” para los Comités de Frontera, firmado el 5 de abril de 2006 y en vigor desde el 6 de agosto de ese año.

Sin embargo, el Comité ATACALAR se anticipó a esa decisión política. El acta del VIII Encuentro, que tuvo lugar en Catamarca el 13 y el 14 de septiembre de 2005, contiene el testimonio del cambio: “Por cuanto se ajusta mejor al proceso de perfeccionamiento y a la realidad que ha alcanzado esta instancia de integración, y resulta concurrente con el interés de las Provincias argentinas no fronterizas de vincularse con la Región de Chile más cercana, al igual que en los demás Comités de Frontera entre Chile y Argentina, las Provincias de Catamarca, La Rioja y Córdoba y la III Región de Atacama, ATACALAR, acuerdan el cambio del actual nombre ‘Comité de Frontera’ por el de ‘Comité de Integración’”.

32

Valenciano, E., “Los Comités de Frontera: funcionamiento y experiencia”, Integración

Latinoamericana, 1990, p. 40.

33 Ibíd., pp. 40-41. 34

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Ese mismo año, en el Comité El Pehuenche se planteó una situación similar: “Ambos Cónsules toman nota de la propuesta de los participantes de este Comité de cambiar su actual denominación a ‘Comité de Integración’ en concordancia con las sugerencias de otros Comités binacionales” , expresa el penúltimo párrafo del acta final del XIII Encuentro.

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