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Los anticuerpos, junto a las enzimas, constituyen las dos maravillas proteicas de reconocimiento fino en el mundo biológico. Son capaces de contener una información secuencial que, transformada en espacial y funcional, las convierten en protagonistas de dos eventos trascendentales en la evolución: La biocatálisis y el reconocimiento específico. Los anticuerpos son producidos, cuando el sistema inmunitario del cuerpo detecta algo nocivo. Los anticuerpos son proteínas que combaten las infecciones 39.

Los anticuerpos monoclonales son glucoproteínas especializadas que hacen parte del sistema inmune, producidas por las células B, con la capacidad de reconocer moléculas específicas (antígenos). Los anticuerpos monoclonales son herramientas esenciales en el ámbito clínico y biotecnológico, y han probado ser útiles en el diagnóstico y tratamiento de enfermedades infecciosas, inmunológicas y neoplásicas, así como también en el estudio de las interacciones patógeno-hospedero y la marcación, detección y cuantificación de diversas moléculas 40.

1.1.10.5.1. Funcionamiento de los medicamentos con anticuerpos monoclonales Un medicamento en particular podría en verdad funcionar de más de un modo. Para ayudar al sistema inmunitario, el medicamento puede cumplir las siguientes funciones

41:

Detectar células cancerosas. Algunas células del sistema inmunitario dependen de los anticuerpos para ubicar el blanco de un ataque. Las células cancerosas que están recubiertas con anticuerpos monoclonales pueden ser más fáciles de detectar y de atacar para destruirlas.

Ocasionar la destrucción de las membranas de las células. Algunos anticuerpos monoclonales pueden ocasionar una respuesta del sistema inmunitario que puede destruir la pared externa (membrana) de una célula cancerosa.

Bloquear el crecimiento celular. Algunos anticuerpos monoclonales bloquean la conexión entre una célula cancerosa y las proteínas que fomentan el

crecimiento celular, una actividad que es necesaria para el crecimiento y la supervivencia del tumor.

Prevenir el crecimiento de vasos sanguíneos. Para que un tumor canceroso crezca y sobreviva, necesita un suministro de sangre. Algunos medicamentos con anticuerpos monoclonales bloquean las interacciones entre las proteínas y las células que son necesarias para la formación de nuevos vasos sanguíneos.

Bloquear los inhibidores del sistema inmunitario. Determinadas proteínas que se unen a las células del sistema inmunitario son reguladoras que evitan la hiperactividad del sistema. Los anticuerpos monoclonales que se unen a estas células del sistema inmunitario les proporcionan a las células que combaten contra el cáncer la oportunidad de trabajar con menos inhibición.

Atacar directamente las células cancerosas. Determinados anticuerpos monoclonales pueden atacar la célula más directamente, aunque estén diseñados con otro fin. Cuando algunos de estos anticuerpos se unen a una célula, una serie de eventos que se producen dentro de la célula pueden hacer que se autodestruya.

Entregar el tratamiento con radiación. Debido a la capacidad de un anticuerpo monoclonal de conectarse con una célula cancerosa, el anticuerpo puede estar diseñado como vehículo de entrega de otros tratamientos. Cuando un anticuerpo monoclonal se une a una pequeña partícula radioactiva, esta transporta el tratamiento con radiación directamente a las células cancerosas y puede minimizar el efecto de la radiación en las células sanas. Esta variación de la radioterapia estándar contra el cáncer se denomina radioinmunoterapia.

Entregar quimioterapia. De manera similar, algunos anticuerpos monoclonales se unen a un medicamento quimioterapéutico para entregar el tratamiento directamente a las células cancerosas y evitar las células sanas.

Unirse a las células cancerosas y del sistema inmunitario. Algunos medicamentos combinan dos anticuerpos monoclonales, uno que se une a una célula cancerosa y otro que se une a una célula específica del sistema inmunitario. Esta conexión puede fomentar los ataques del sistema inmunitario a las células cancerosas.

1.1.10.5.2. Reacciones adversas de los anticuerpos monoclonales

En general, los efectos secundarios más frecuentes que causan los anticuerpos monoclonales son los siguientes41:

 Reacciones alérgicas, como urticaria o picazón

 Signos y síntomas similares a los de la influenza, como escalofríos, fatiga, fiebre y dolores musculares

 Náuseas, vómitos

 Diarrea

 Erupciones cutáneas

 Presión arterial baja.

1.1.10.5.3. Reacciones adversas graves de anticuerpos monoclonales

Algunos efectos secundarios graves pero poco frecuentes de la terapia con anticuerpos monoclonales pueden ser los siguientes41:

Reacciones a la infusión. Pueden producirse reacciones graves similares a las de las alergias que, en muy pocos casos, ocasionan la muerte. Antes de comenzar el tratamiento con anticuerpos monoclonales, la paciente puede recibir medicamentos para detener una posible reacción alérgica. Las reacciones a la infusión, en general, se producen mientras se administra el tratamiento o poco después; por lo tanto, el equipo de atención médica debe supervisar atentamente si existe alguna reacción.

Recuento bajo de células sanguíneas. Los anticuerpos monoclonales que transportan partículas radioactivas o medicamentos de quimioterapia pueden estar asociados a recuentos bajos de células sanguíneas, que pueden ser graves y persistentes.

Patologías cardíacas. Ciertos anticuerpos monoclonales incrementan el riesgo de padecer hipertensión, insuficiencia cardíaca congestiva y ataques cardíacos.

Problemas pulmonares. Algunos anticuerpos monoclonales están asociados a un riesgo más elevado de enfermedad pulmonar inflamatoria.

Trastornos de la piel. En algunos casos, las llagas y las erupciones en la piel pueden provocar infecciones graves. También pueden aparecer llagas importantes en el tejido que reviste las mejillas y las encías (mucosa).

Sangrado. Los medicamentos de anticuerpos monoclonales diseñados para evitar que el cáncer forme nuevos vasos sanguíneos suponen un mayor riesgo de sangrado interno grave.

Los anticuerpos monoclonales también se pueden utilizar como una inmunoterapia. Por ejemplo, algunos anticuerpos monoclonales atacan a proteínas específicas de las

células cancerosas. Estos señalan las células para que el sistema inmunitario del cuerpo pueda reconocerlas y destruirlas.