2.6 Work-load Distribution for Multi-GPUs
2.6.1 Static Scheduling
ESTRUCTURAL Y CUÁLES SON SUS CONSECUENCIAS
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El abandono de las subvenciones a los productos y servicios de pri-mera necesidad: pan, arroz, leche azúcar, combustibles...
En los PED, para paliar la inexistencia del salario mínimo garanti-zado, tradicionalmente los gobiernos intervienen para mantener la ali-mentación básica, así como otros bienes y servicios vitales, a un precio accesible para los más desprotegidos. El FMI y el Banco Mundial exigen la supresión de esta forma de subvención. La población más pobre sufre inmediatamente los efectos. El precio de los alimentos básicos aumenta y el precio del combustible (que sirve en particular para su elaboración) se dispara. La población tiene entonces enormes dificultades para la cocción de los alimentos, por una parte, y por otra parte para hervir el agua y hacerla potable, lo que puede favorecer la expansión del cólera. Éste fue el caso en Perú después de la aplicación del PAE por el presiden-te Alberto Fujimori en 1991. Además, el precio del transporpresiden-te colectivo aumenta con rapidez, lo que repercute sobre las actividades hortícolas. Los pequeños campesinos, que deben llevar sus productos al mercado urbano, repercuten este aumento en el precio de venta. Reducción de las calorías cotidinas accesibles, inflación de los precios y anemia de la acti-vidad económica son las principales consecuencias.
Los ejemplos de revueltas causadas por estas medidas son numerosos En 1986, en Zambia, el precio de los alimentos aumentó un 120%, lo que provocó las revueltas del hambre.
114/ Deuda Externa, Banco Mundial y FMI 50 preguntas / 50 respuestas
En 1989, en Venezuela, la entrada en vigencia del PAE provocó un aumento espectacular del precio de los productos de primera necesidad y de la gasolina (y por lo tanto del transporte público). Tres días de re-vueltas (el Caracazo) arrojaron centenares de víctimas (oficialmente, 300 muertos, pero se habló de más de 4.000).
En 1991, en Perú, el presidente Alberto Fujimori aplicó las recetas del FMI y del Banco Mundial: el precio de la gasolina se multiplicó por 31 y el del pan por doce en una noche, mientras que el salario mínimo había perdido en quince años más del 90% de su valor.
En Jordania, las revueltas habían dejado 12 muertos en 1989 tras el anuncio de un aumento del precio de los carburantes impuesto por el FMI. En agosto de 1996 nuevas revueltas estallaron en Karakoule después de que el precio del pan se multiplicara por 2,5 a consecuencia de la supresión de la subvención gubernamental, exigida por el FMI. Pero, de todos modos, a esto siguió la supresión de otras subvenciones: arroz, leche y azúcar.
En mayo de 1998, las subvenciones de los productos básicos se re-tiraron en Indonesia, provocando importantes revueltas. En febrero del 2000, tras un acuerdo con el FMI, el gobierno indonesio aumentó un 30% el precio del fuel-oil y un 20% el de la electricidad, con claros re-cortes en los presupuestos de educación y sanidad.
En Yemen, las revueltas del hambre se produjeron en junio de 1998 tras el aumento del 40% de los derivados del petróleo.
En agosto de 1999, Costa de Marfil fue el escenario de otras re-vueltas contra el aumento de las tarifas del transporte, consecuencia del aumento de más de 17,5% del precio de los derivados del petróleo. Un joven fue muerto en Yopougon.
En Zimbawe, las revueltas del hambre tuvieron lugar en octubre del 2000, después del anuncio de un aumento de 30% del precio de productos de primera necesidad, como el pan y el azúcar.
En 2001 y 2002, Argentina, Paraguay y Uruguay fueron igualmen-te escenario de revueltas y saqueos ocasionales, a menudo acompañados por el ruido de las cacerolas golpeadas por las indignadas amas de casa.
La gestión de la crisis de la deuda / 115
Una reducción drástica del gasto público a fin de alcanzar el equili-brio presupuestario
A menudo con recortes netos en los presupuestos sociales «no pro-ductivos» (educación, sanidad, vivienda, infraestructuras), congelación de salarios y despidos en la función pública. Esta reducción de los pre-supuestos sociales golpea de frente a la población y explica los indicado-res humanos tremendamente preocupantes de los PED. [ver pregunta 2] La devaluación de la moneda del país
La devaluación [ver Glosario] tiene por función hacer más bara-tos (en divisas) los producbara-tos locales que se exportan, por lo tanto más competitivos en el mercado mundial. En teoría, encontrarían compra-dores más fácilmente. Pero para recuperar la misma cantidad de divi-sas extranjeras hay que aumentar las ventas de estos productos. Esto es un disparate sin sentido por que muchos países efectúan la misma ope-ración al mismo tiempo, compitiendo entre sí. Recíprocamente, los productos importados resultan más caros en el país. Por ejemplo, en enero de 1994, el FMI y Francia obtuvieron de los gobiernos africanos involucrados una devaluación del 50% del franco CFA (FCFA, moneda utilizada en las ex colonias francesas) con respecto al franco francés (FF). Las consecuencias fueron terribles: un producto importado de Francia que valía 100 FCFA pasó de un día para otro a venderse a 200 FCFA. Y para recuperar 100 FF, había que exportar de un día para otro el doble. El poder de compra de la población de los países de la zona CFA tuvo así una fuerte caída, agravada por la congelación de los sala-rios. Al mismo tiempo, la deuda de estos países (contraída en moneda extranjera) se encontró de hecho multiplicada por dos. En efecto, era necesario dos veces más de dinero (en moneda local) para obtener las divisas necesarias para reembolsar la deuda. Pero los ciudadanos de es-tos países no fueron afectados todos en el mismo grado por esta medi-da. Los pobres vieron bajar automáticamente su poder de compra, mientras que los ricos que lograron depositar sus haberes en el extran-jero en forma de divisas pudieron, después de la devaluación, comprar el doble de FCFA con la misma cantidad de divisas. Las clases
domi-116/ Deuda Externa, Banco Mundial y FMI 50 preguntas / 50 respuestas
nantes locales sabían que la devaluación se preparaba y tuvieron la pre-caución de cambiar sus FCFA en divisas. Es por esto por lo que esta operación fue calificada de «devaluación tam-tam».
Tipos de interés elevados para atraer capitales extranjeros con una alta remuneración
El problema es que, como el país está en crisis, o bien los capitales extranjeros no afluyen, o bien llegan con la intención de una especula-ción a corto término, lo cual no es interesante para la economía local, cuando no perjudicial, pues puede provocar, por ejemplo, un aumento del precio de la tierra y de la vivienda, si se trata de una especulación inmobiliaria. Por lo demás, los pequeños productores se endeudan en el mercado local para comprar las semillas, los pesticidas, los herbici-das, etc., y el aumento de los tipos de interés reduce radicalmente su posibilidad de lograr un préstamo. Por consiguiente, la siembra dismi-nuye y decae la producción. Por su parte, las empresas endeudadas de-ben hacer frente a unos desembolsos no previstos, mientras el mercado está ya deprimido, lo cual se salda con numerosas quiebras. En fin, es-ta alza de los tipos de interés aumenes-ta la carga de la deuda pública in-terna para el Estado, de donde un deterioro del déficit público, cuando precisamente el objetivo anunciado era reducirlo... Esto lleva al Estado a efectuar recortes aún mayores en los gastos sociales.
Estas medidas drásticas provocan numerosas quiebras de peque-ñas y medianas empresas, así como de bancos nacionales. El Estado se ve obligado a nacionalizarlos y asumir sus deudas. Reacciona blo-queando los magros ahorros de los pequeños depositantes (el corralito de Argentina). Una deuda privada se convierte entonces en pública y son los contribuyentes quienes deben asumirla. Las clases populares y medias sufren fuertemente las consecuencias.
Brasil ha ajustado tanto sus finanzas [públicas] que ya no se sabe dónde ajustar más para adaptarse a un mundo que se ha vuelto loco.
Fernando Enrique Cardoso, presidente de Brasil, 1º de agosto de 2002, citado por Les Échos, 5 de agosto de 2002