Las obras de restauración de la girola de la iglesia gótica de Santa María de la Asunción han permitido documentar una porción del cementerio medieval situado en el cerro de Santa María. El seguimiento y control arqueológico llevado a cabo por J. Marcos Mar- tínez en 2012 ha permitido identificar la presencia de tumbas excavadas en la roca y de lajas, una parte de ellas afectadas por la construcción gótica (Fig. 62), además de otros elementos procedentes del cementerio medieval reaprovechados como material de cons- trucción en la fábrica gótica y en adosados posteriores al edificio.
En total se han documentado 23 tumbas, 21 de ellas son tumbas excavadas en la roca ca- liza (Fig. 63), una de ellas completada en la zona de los pies con bloques unidos mediante argamasa, una presenta una estructura mixta excavada en roca y completada con lajas y otra, de la que sólo se han conservado parte de las losas de la caja en la zona de los pies, pudo estar construida sólo con lajas. Únicamente se ha podido determinar con precisión la forma de siete tumbas antropomorfas, con la cabecera de tendencia, cuadrangular y dos rectangulares. Todas estaban orientadas hacia el E, con ligeras variaciones. En la mayor parte de los casos se había practicado un rebaje perimetral para el encaje de la cubierta, aunque sólo en una tumba conservaba su posición original. Hay una tumba (Tumba IV) en la que aparecen cuatro mechinales en los laterales, enfrentados por pares, que podrían haber servido para colocar una estructura de madera a modo de cubierta. En algunas de las tumbas se ha identificado un lecho de arena cubriendo el fondo. En un caso el rebaje de la roca es sólo superficial y se ha interpretado como una reserva de espacio, similar a la que se ha identificado en San Pantaleón de La Puente del Valle (5.235).
Todas las tumbas identificadas corresponden, por sus dimensiones, a individuos adultos o juveniles, no hay ninguna infantil. No se conservaban los restos óseos en su posición ori- ginal, salvo en un caso, seguramente debido a las alteraciones producidas por la construc- ción del templo y por remociones de tierra posteriores, ya que algunas zonas del entorno de la iglesia fueron utilizadas como lugar de sepultura en los siglos XVIII y XIX.
Fig. 62. Localización de las tumbas documentadas en la excavación del exterior de la girola de Santa María de la Asunción en Castro Urdiales. Plano: J. Marcos Martínez.
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La estructura funeraria mejor conservada era la Tumba 9, excepcional en muchos as- pectos (Fig. 64). Se trata de una tumba excavada en la roca cuya cabecera estaba bajo los cimientos del edificio gótico. La cubierta, compuesta por losas de granito de origen foráneo, ocupaba su posición original y en el interior se conservaban restos óseos de dos individuos adultos, aparentemente incompletos y parcialmente desarticulados, con algu- nas conexiones anatómicas que han sido interpretadas como una colocación en decúbito prono de uno de los sujetos, o, a nuestro entender, la manipulación y desplazamiento de algunos huesos cuando el cuerpo aún no estaba completamente esqueletizado. Junto a los restos óseos se han depositado tres vasijas incensario (Fig. 65) con carbones y macrorrestos
vegetales en su interior72, una a los pies de la tumba, ubicada posiblemente en su posición
original, y las otras dos en el tercio superior, una de ellas desplazada de lugar:
- Vasija incensario de cerámica. Altura: 149 mm. Diámetro boca: 102 mm. Diáme- tro fondo: 82 mm. Grosor pared: 2 mm. Jarra de cuerpo globular, fondo plano, con pico vertedor y asa de cinta moldurada. Decoración en el cuello mediante líneas in- cisas finas y en el asa, con impresiones tipo «punta de navaja». Cocción oxidante re- gular, color ocre-rosáceo. En la panza se han realizado cinco perforaciones circulares post-cocción. En el interior se conservaban restos de carbones y otros macrorrestos vegetales. Colocada en el tercio superior de la tumba (Fig. 66: nº 54).
72. El estudio de los restos carpológicos, realizado por I. Sopelana (UPV), determina la presencia de trigo,
cebada y lenteja además de Salvia sp. Esta última planta puede ser utilizada como planta aromática y
medicinal. No se ha realizado identificación de los restos de carbón. El informe nos ha sido facilitado por J. Marcos Martínez, director de la actuación arqueológica, que también nos ha proporcionado el resto de la documentación inédita a la que aquí hacemos referencia.
- Vasija incensario de cerámica. Altura: 128 mm. Diámetro boca: 105 mm. Diá- metro fondo: 82 mm. Grosor pared: 3 mm. Jarra de cuerpo globular, fondo con- vexo, con pico vertedor lateral y asa de cinta moldurada. Decoración en el cuello mediante líneas incisas. Cocción oxidante regular, color ocre-rosáceo. En la panza se han realizado seis perforaciones circulares post-cocción. En el interior se conser- vaban restos de carbones y otros macrorrestos vegetales. Colocada a los pies de la tumba (Fig. 66: nº 55).
- Vasija incensario de cerámica. Altura: 120 mm. Diámetro boca: 69 mm. Diáme- tro fondo: 75 mm. Grosor pared: 2 mm. Jarra de cuerpo globular, fondo convexo, cuello vertical muy marcado, con pico vertedor separado y asa de cinta moldurada. Decoración pintada de color rojo oscuro en el cuello y el cuerpo a base de líneas que forman motivos reticulados, y líneas horizontales en el asa. Cocción oxidante regu- lar, color ocre-rosáceo. En la panza se han realizado siete perforaciones circulares post-cocción. En el interior se conservaban restos de carbones y otros macrorrestos vegetales. Colocada en el tercio superior de la tumba (Fig. 66: nº 56).
Las características de las vasijas, jarras de uso común acondicionadas para ser utilizadas como incensario, son similares a modelos fechados en el País Vasco entre el siglo IX y la primer mitad del siglo XII (Solaun Bustinza, 2005: 226-227), al menos los ejemplares no pintados. El depósito de vasijas incensario en las sepulturas es una costumbre completa-
Fig. 64. Tumba 9 de Santa María de Castro Urdiales. Antes de levantar la cubierta de granito (izq.) y un detalle del interior (dcha.), con las vasijas incensario y los restos óseos en la posición original. Fotografías: J. Marcos Martínez.
mente desconocida, hasta el momento, en el registro funerario de la península Ibérica y muy bien documentada en el N y centro de Francia entre los siglos XII y XV (Schweitz, 1981; Zadora-Rio et al., 1992). Según J. Marcos Martínez, la presencia de esta práctica en Castro Urdiales podría estar en relación con los maestros de obra de la fábrica gótica, venidos de Francia en el siglo XIII y que pudo realizarse en todas las tumbas afectadas por la nueva construcción, aunque no queda testimonio más que en la Tumba IX. No hay duda de que el uso de vasijas incensario es una costumbre foránea, pero las hipótesis planteadas sobre su datación y su significado en este cementerio deben ser contrastadas con un estudio más detallado.
Fig. 65. Vasijas incensario de Santa María de la Asunción (Castro Urdiales), aparecidas en la sepultura 9 (Marcos Martínez, 2013a).
Fig. 66. Vasijas incensario de Santa María de la Asunción (Castro Urdiales), aparecidas en la sepultura 9. Dibujo: J. Rodríguez.
La actuación arqueológica permitió recuperar siete estelas, cinco de ellas discoideas. La única pieza completa, una estela discoidea sin decoración y con un rebaje de funciona- lidad desconocida en la parte superior del disco, está colocada junto a la cabecera de la Tumba VI, probablemente en su posición original. Las estelas decoradas tienen un moti- vo cruciforme en el anverso y varios círculos grabados en el reverso (Fig. 67), un patrón habitual en otras estelas de Castro Urdiales (Martín Gutiérrez, 2000: 26-27). Además, reutilizadas como material constructivo, aparecieron dos cubiertas de sarcófago, lo que indicaría que también se utilizó este tipo de contenedor en el cementerio.
El hallazgo de dos hebillas de aleación de cobre con tipología propia de los siglos XIV-XV se ha relacionado con la recuperación de la “inhumación vestida” en época bajomedieval, pero ambos ejemplares aparecieron fuera de contexto y no es segura la relación con las sepulturas. La relación estratigráfica de las estructuras funerarias con el edificio gótico y la presencia en una de las tumbas de cerámica fechada, como muy tarde, en el siglo XII, constituyen las principales referencias para dar una cronología ante quem a las tumbas excavadas en la roca. J. Marcos Martínez desestima su relación con la iglesia de San Pedro, situada in- mediatamente al S de la iglesia de Santa María y documentada desde finales del siglo XII y baraja la posibilidad de que exista un templo anterior al gótico bajo la fábrica actual del templo mayor de Castro Urdiales. Es difícil datar con precisión las estructuras documen- tadas, pero es razonable suponer que, como otros lugares con tumbas excavadas en la roca, su origen debe ser altomedieval. Hay que destacar que, junto con la tumba documentada por J. Carballo en Vegas de Astrago (5.133), es el único caso conocido hasta el momento en la vertiente costera de la región con tumbas excavadas en la roca.
Bibliografía:
Marcos Martínez, 2013a y 2013b.
Fig. 67. Estela discoidea con motivo de círculos recuperada durante la actuación arqueológica realizada en Santa María de Castro Urdiales. Fotografía: J. Marcos Martínez.