MATERIALS & METHODS
STATISTICAL ANALYSIS
La valoración es el paso en el cual se transforman las distintas unidades de medición a pesos y centavos, lo que permite hacer comparaciones entre los costos y los beneficios del proyecto. En los proyectos sociales, es muy común recurrir a la valoración de costos y beneficio que carecen de un precio en el mercado, como son los indirectos que caen en un externalidad o que son intangibles. Para ello, se mide la disposición a pagar (DAP) de los individuos; a veces, mediante las funciones de oferta y demanda de mercado puede realizarse una medición monetaria del cambio en la utilidad que se deriva de la ejecución de un proyecto. En otras ocasiones, se trata de obtener información mediante las preferencias declaradas; eso es, preguntándoles a los individuos por las cantidades monetarias que reflejan el cambio en su utilidad gracias al proyecto. También se utilizan, métodos ya establecido de valoración económica que mejor se adapte al caso. Esta aproximación se utiliza para los bienes que no se intercambian en el mercado, como: es el incremento de la calidad de vida, seguridad, reducción de enfermedades y mejoramiento de ecosistemas estratégicos. (Cruz y Muñoz, 2005. Citados por Correa, 2007).
En cuanto a los tangibles, solo se procede a investigar su precio de mercado, para incluirlo en la evaluación económica.
2.4.3.1. Costos
Los costos se incluyen o se representan por lo general mediante los recursos (bienes y/o servicios) que, una vez implementado el proyecto, se consumen o destinan en su realización. Básicamente se componen por los montos de inversión, operación y mantenimiento, así como todo tipo de gasto imprevisto. En la medida de lo posible se debe contar con los presupuestos desglosados en las principales partidas o componentes del proyecto, con el fin de facilitar los ajustes a precios sociales (CONAGUA, 2008).
2.4.3.2. Beneficios
Los beneficios quedan incluidos o representados por los recursos (bienes y/o servicios) que el proyecto otorga a la sociedad. Es decir, que únicamente son factibles de considerarse aquellos factores que impactan y repercuten, dentro del ámbito, ya sea social, ambiental o económico.
2.4.3.2.1. Valoración y cuantificación de beneficios
La forma más trivial de valorar y cuantificar el beneficio es identificar y valorar cuales son los problemas resueltos o las necesidades satisfechas con la ejecución del proyecto para la población objetivo, es muy importante incluir únicamente los beneficios que se deriven de la(s) o la alternativa(s) de solución. La descripción de los beneficios está siempre relacionada con el impacto o los fines que tiene la utilización de los bienes o servicios producidos en el proyecto (DNP, 2006). El bienestar o beneficio que percibe la población objetivo siempre está relacionado con:
1. Incremento en la disponibilidad y calidad de bienes y servicios dentro de la población. Donde el componente del beneficio en este tipo de proyectos es fácilmente localizado, dado que estos tienden a aumentar la oferta del bien o servicio, lo cual causa una disminución en el precio y finalmente un incremento en el consumo.
2. Ahorro en recursos o disminución de costos, debido a una mayor eficiencia en la producción de bienes o servicios. Donde el aumento en la eficiencia causará una minimización en los costos de transacción7 de la población (es en esta característica donde entra el proyecto de estudio).
2.4.3.2.2. Métodos para la valoración y cuantificación de beneficios
Hay ocasiones en las que no es posible valorar todos los beneficios debido a que hay cosas difíciles de medir. Sin embargo, el estudio de evaluación sirve para definir y cuantificar la mayoría de beneficios posibles, mediante métodos de valoración económica que constituyen un instrumento analítico (DNP, 2006). Por este tipo de razones se debe realizar una labor exhaustiva de identificación, el método que se emplea depende de las características de las
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Costos de Transacción: Se refiere al tiempo y los recursos gastados para lograr que una determinada transacción se lleve a cabo. Mientras más bajos sean estos, mejor funcionan los mercados como mecanismos de asignación de recursos, y se facilita así el desarrollo económico.
afectaciones y de las poblaciones sobre las que recae la pérdida de beneficios, estas herramientas por lo tanto, permiten estimar un valor del impacto ambiental, físico y social de un proyecto.
La utilización de estas herramientas económicas, sirve de apoyo a las instituciones reguladoras para evaluar proyectos sociales (Cristeche y Penna, 2008). Se emplean algunos de los siguientes métodos de valoración económica que mejor se adapte al bien o servicio que se pretende evaluar:
a. Precios hedónicos: Se fundamenta en que el precio de un bien depende de sus características, por lo que, al aislar un atributo específico, es posible establecer su precio implícito.
b. Costos evitados: Este método permite determinar el valor esperado de cada uno de
los costos evitados, mediante la implementación del proyecto de solución.
c. Método de valoración de contingencia: Mediante la aplicación de un cuestionario se
plantea un escenario hipotético esperado, sobre el cual el individuo entrevistado declara su máxima disposición a pagar (DAP) por un cambio en la cantidad o calidad de un bien o servicio.
d. Método de costo de viaje: Este método se utiliza sobre todo para estimar la disposición de los consumidores a pagar por bienes recreativos. Así, el costo de viaje a un sitio recreativo determinado se usa como medida sustitutiva de su precio. En esos casos es también una medida que sustituye el valor de uso y no puede considerarse una medida del valor económico total de un determinado sitio
2.4.3.2.3. Método de cálculo de beneficios: costo evitado
En la literatura sobre el ACB se entiende que existe una simetría útil entre beneficios y costos, un beneficio no aprovechado es un costo, y un costo evitado es un beneficio (Dixon 1994). Así, los costos evitados por la inclusión de las prácticas MAPS en un proyecto de restauración, son los beneficios de la inversión, en reducción del riesgo de deslizamientos e inundaciones. Dada la naturaleza del proyecto de estudio en este trabajo, se han identificado los siguientes tipos de beneficios (DGPM, 2007):
Costo evitado de la pérdida de vidas humanas y el empeoramiento de las condiciones sociales.
Costo evitado por gastos en enfermedades.
Costo evitado de atender la emergencia.
Costo evitado por pérdida de ganancias en negocios y comercios dañados.
Beneficios directos por no interrumpir la actividad de proyecto (costo evitado por la interrupción de la actividad del proyecto).
Beneficios indirectos por no interrumpir los servicios del proyecto (costo evitado por la interrupción de los servicios del proyecto).
Beneficios por optimización de recursos frente a variaciones climáticas.
Desde el punto de vista teórico, el tipo de bien que se provee con las inversiones para reducir el riesgo es la protección a la economía, es decir, a los agentes económicos (familias, empresas, sector público) contra eventos hidrometeorológicos que tienen consecuencias adversas sobre la salud, la producción, la productividad, la distribución del ingreso, etc. Así, la inversión en prácticas MAPS provee mayores niveles de un bien público que llamaremos «seguridad».
Este bien público, que genera externalidades positivas sobre los agentes económicos, no tiene un mercado que revele su precio y cuánto están dispuestos a pagar los agentes económicos por él. Por esta razón, es necesario recurrir a los métodos de valoración económica para bienes sin mercado. El que un bien público no tenga mercado, no quiere decir que no esté relacionado con bienes que sí lo tienen (Azqueta 1994). Los enfoques objetivos de valoración están basados en relaciones físicas que describen las relaciones causa-efecto y proveen medidas objetivas de los daños resultantes de la ocurrencia de eventos hidrometeorológicos con consecuencias dañinas (Dixon et al., 1994). A partir de funciones de daño físico a la infraestructura o la salud que relacionan el evento catastrófico y sus consecuencias, se valoran los costos evitados.
En este caso, el método de costo evitado asume que el bien «seguridad» forma parte, como un insumo, de la función de producción del proyecto; así, al realizarse las prácticas MAPS el proyecto queda protegido. Al ser los bienes y los servicios obtenidos por el proyecto de beneficio público, tendrían que ser provistos por el Estado, precisamente por su carácter de responsable público.