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Statistical analysis

2 Materials and Methods

2.20 Statistical analysis

Las estatinas en general se consideran medicamentos seguros a largo plazo y sus reacciones adversas se producen con menor frecuencia que con la mayor parte de agentes liporreductores (20). Además los datos observacionales sugieren que si bien la suspensión del tratamiento con estatinas por sus efectos secundarios es relativamente común, muchos de estos pacientes toleran la misma u otra estatina al reexponerse (62).

A continuación se explican los efectos adversos publicados en la literatura atribuibles al consumo de estatinas:

 Disfunción hepática.

Los estudios clínicos han demostrado una incidencia del 0,5 al 3,0% de elevaciones persistentes de las aminotransferasas en pacientes tratados con estatinas. Esto ocurre principalmente durante los tres primeros meses de tratamiento y es dependiente de la dosis. También se han visto raros episodios de daño hepático grave, sugiriéndose que estos predominantemente llegan a producirse tres o cuatro meses después del inicio del tratamiento con estatinas (62). No obstante, estos eventos son infrecuentes y en general la incidencia de insuficiencia hepática en pacientes que toman estatinas parece no ser diferente de la incidencia en la población general (63). El patrón de hepatotoxicidad más grave atribuido a las estatinas incluye el hepatocelular, la colestasis y la lesión autoinmune (64).

 Disfunción renal.

Las estatinas parecen ser capaces de causar proteinuria tubular a través de la inhibición del transporte activo de pequeñas proteínas de peso molecular. Se han notificado raros episodios de insuficiencia renal en los ensayos clínicos con pacientes tratados con 80 mg / día de Rosuvastatina (65), la dosis más alta que está disponible. Sin embargo, no está claro si la Rosuvastatina fue responsable de la insuficiencia renal, ya que estos pacientes estaban en tratamiento con otros medicamentos potencialmente nefrotóxicos. Un estudio realizado sobre una gran base de datos encontró una asociación entre las estatinas de alta potencia y el ingreso hospitalario

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por lesión aguda del riñón, sobre todo en los primeros 120 días después del inicio del tratamiento con estatinas; aunque metaanálisis posteriores de ensayos aleatorios no encontraron evidencia que apoye tal asociación (67). La Food and Drug Administration (FDA) elaboró una serie de informes sobre la proteinuria con estatinas, especialmente en los pacientes que recibieron Rosuvastatina o Simvastatina, sugiriendo finalmente que la proteinuria con estatinas es un hallazgo benigno (66).

 Comportamiento conductual y cognitivo.

Aunque ha surgido cierta preocupación sobre el aumento de la tasa de suicidios en pacientes tratados con algunas terapias hipolipemiantes, las estatinas no parecen estar asociadas con un mayor riesgo de suicidio o depresión (68). Ha habido informes de casos de pacientes que desarrollan irritabilidad y agresividad severa asociada con el uso de las estatinas, aunque no se sabe a ciencia cierta si el uso de estatinas causa estos síntomas. En 2.015, una revisión sistemática de los ensayos aleatorios concluyó que el tratamiento con estatinas no se asocia con un perjuicio de la función cognitiva, ya sea en pacientes cognitivamente normales o aquellos con enfermedad de Alzheimer (68).

 Cáncer.

Los estudios preclínicos encontraron que el tratamiento con estatinas en dosis muy altas aumentaba el riesgo de tumores hepáticos en roedores (69). No obstante, los metaanálisis de ensayos aleatorios posteriores no han mostrado ningún efecto de las estatinas sobre la incidencia o mortalidad por cáncer (70). Por otro lado, los diez años de seguimiento del estudio 4S (71), el Estudio de Prevención Coronaria del oeste de Escocia (WOSCOPS) (72) y los 11 años de seguimiento del Heart Protection Study (HPS) (73) no mostraron aumentos en la incidencia de muertes por cáncer. Por tanto, no hay pruebas convincentes de que las estatinas aumenten o disminuyan el riesgo de cáncer.

 Diabetes mellitus (DM).

Las estatinas podrían tener efectos sobre el metabolismo de la glucosa pudiendo llegar a influir en el desarrollo de la DM en los pacientes no diabéticos o afectar el control glucémico en pacientes con diabetes preexistente. La evidencia experimental ha sido

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contradictoria sobre si las estatinas como grupo mejoran el metabolismo de la glucosa o si algunas estatinas muestran efectos beneficiosos o perjudiciales (74). En los análisis de subgrupos se encontró un riesgo de diabetes muy similar tanto para el caso de las estatinas hidrófilas como lipófilas, no existiendo claras diferencias entre las estatinas individualmente. Los resultados fueron también similares después de la exclusión del ensayo JUPITER (75), a partir del cual se habían levantado gran parte de la preocupaciones por la aparición de diabetes y el consumo de estatinas. En el año 2.015, un metaanálisis mostró que tanto para el riesgo de la diabetes con estatinas versus placebo (OR 1,11; IC: 1,03 a 1,20) como para la terapia intensiva con estatinas frente a intensidad moderada (OR 1,12; IC: 1,04 a 1,22) (76), existía un mayor riesgo de DM tipo 2. Parece por tanto probable que el tratamiento con estatinas confiera un pequeño aumento del riesgo de desarrollar diabetes y que el riesgo sea ligeramente mayor con la terapia intensiva con estatinas que con la misma terapia a dosis moderadas.

Otros efectos adversos:

 Cataratas.

Aunque la mayoría de los grandes estudios de casos y controles y de cohortes no han encontrado un mayor riesgo de cataratas, los grandes estudios de cohortes de Inglaterra y Gales encontraron que el uso de estatinas se asoció con un mayor riesgo de este evento (77). A pesar de esto, estudios adicionales son claramente necesarios antes de que se pueda concluir que las estatinas juegan algún papel relevante en el desarrollo de la opacificidad cristalina.

 Neuropatía.

Una serie de informes de casos han sugerido que el uso de estatinas puede estar asociado con el desarrollo de la neuropatía periférica. Como tal, una asociación causal entre el uso de estatinas y la neuropatía sigue siendo posible, pero todavía no ha llegado a ser probada (78).

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 Efectos sobre los andrógenos.

Algunos estudios sugieren que las estatinas pueden reducir niveles de andrógenos en los hombres, aunque parece poco probable que este efecto sea clínicamente significativo. Las estatinas también pueden reducir los niveles de andrógenos en las mujeres, incluso en mujeres con exceso de andrógenos (14).