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Statistical Tests before Regression Analysis 1 Data Summary

DATA ANALYSIS AND FINDINGS

5.2 Statistical Tests before Regression Analysis 1 Data Summary

3.2.1. Condiciones para la formación de una repre- sentación social

De acuerdo con Moscovici (1986), las representaciones sociales no se generan sobre cualquier fenómeno, tema u objeto, sino que tiene que darse una serie de condiciones que afecten tanto al fenómeno social, como al grupo. En lo que se refiere al objeto, éste debe tener un carácter social, es decir, debe establecer rela- ciones entre dicho objeto y las personas, ya que los grupos sociales no elaboran un pensamiento compartido más que a propósito de los objetos que son signifi- cativos para ellos y este proceso debe cumplir con alguna de estas características (Páez, 1987; Elejabarrieta, 1995 citados por Ruiz, I. 2001):

a. Suponer un cambio importante en la concepción del mundo y del ser humano, por ejemplo, desarrollos tecnológicos que tienen impacto social como la telefonía celular.

b. Desarrollar fenómenos o procesos que modifiquen las condiciones de vida de una sociedad de tal modo que se produzcan cambios en las concepcio- nes de los objetos sociales.

c. Se debe relacionar con acontecimientos dramáticos normalmente doloro- sos que afecten a una sociedad, tales como el SIDA.

d. Debe partir de fenómenos o procesos que estén presentes de forma im- portante en la vida social de las personas y afecten los procesos básicos de comunicación, interacción social o de la visión del mundo, de sí mismo y de los demás.

Además, de nuevo con Moscovici (1986), podemos esbozar otras características para que se constituya una representación social sobre algún objeto o tema:

a. Que haya una dispersión de la información sobre ese objeto por una transmisión indirecta de las informaciones, y esa dispersión dé lugar a nu- merosas distorsiones en la información.

b. Que exista una localización determinada por la posición específica del grupo social frente al objeto social que consiste en que los miembros del grupo prestan un interés particular a ciertos aspectos del objeto y un des- interés relativo a otros aspectos, lo que impide a las personas tener una comprensión global del fenómeno.

c. Que el proceso de presión de la inferencia, que consiste en que las perso- nas contrasten lo que conocen del objeto social con las opiniones domi- nantes en el grupo (anclaje), permita la estabilidad del conocimiento que tiene el grupo y el desarrollo de conductas y discursos coherentes con el objeto y con el grupo.

Es importante tener en cuenta que una representación social sólo se crea y fun- ciona en un grupo de carácter reflexivo, es decir, aquel donde sus miembros reco- nocen su pertenencia y disponen de criterios para saber quiénes pertenecen al grupo y quiénes no, a diferencia del grupo nominal que se caracteriza porque sólo existe desde el punto de vista del observador externo. Estos grupos nominales pueden tener en común una actitud o un esquema cognoscitivo, pero no tienen identidad social. En los grupos reflexivos, el conocimiento implícito en las repre- sentaciones sociales debe ser público, circular libremente en el grupo e insertarse en el discurso cotidiano de las personas, para que las representaciones sociales puedan cumplir sus funciones de permitir una compresión de la realidad y de orientar las prácticas cotidianas. El grupo reflexivo se caracteriza por el pensa- miento grupal.

Lo que caracteriza a las representaciones sociales es que se refieren a un objeto socialmente relevante para un grupo y que se generan a través de procesos co- municativos particulares como la objetivación y el anclaje (Jodelet, 1993).

La objetivación es la transformación de conceptos abstractos o extraños en ex-

periencias y materializaciones concretas. Por ejemplo, el SIDA se materializa en la homosexualidad, los locos en el manicomio y la salud en la clínica (Foucault, M. 1979). La objetivación comprende la transformación icónica y la naturalización. La transformación icónica consiste en sintetizar las informaciones que se tienen sobre el objeto social en un esquema icónico, similar en sus características al es- quema figurativo propuesto por Moscovici (1986). Esta transformación opera mediante una selección y descontextualización de las informaciones sobre el objeto. La

selección se produce porque, dada la imposibilidad de tener acceso a todos los da-

tos del objeto socialmente relevante, los integrantes del grupo se centran en uno de ellos y descartan otros. Además, la representación para ser funcional debe li- mitarse a algunos elementos accesibles a la memoria. Y la descontextualización surge de la transformación de las ideas científicas en conocimiento cotidiano, las in- formaciones deben ser separadas (descontextualizadas) de la fuente que las han generado inicialmente.

De esta manera, surge el esquema figurativo, que consiste en una materialización del objeto social abstracto en una imagen nuclear, centrada, en forma gráfica y cohe-

rente, que capta la esencia del concepto, teoría o idea que se trata de objetivar, y permite comprender de una manera más simple e interactuar con las cosas, los otros y nosotros mismos. La naturalización es la tendencia a dotar de realidad a ese esquema figurativo y a sus elementos, de tal manera que las imágenes reem- placen la realidad.

El anclaje es la integración cognoscitiva del objeto, representado dentro del sis-

tema de pensamiento grupal preexistente. Implica la incorporación de lo desco- nocido en un sistema de categorías y especificaciones conocidas. El anclaje per- mite la inserción del objeto de representación en un cuadro de referencia ya do- minado e instrumenta el objeto representado.

El anclaje tiene cuatro dimensiones. La primera consiste en la inserción en un cuadro de referencia conocido y preexistente, se trata de amortiguar el impacto de lo nuevo, insertándolo en lo conocido. Una segunda dimensión del anclaje es la instrumentalización social del objeto representado, es decir, la representación social sirve a unos fines ya que se vuelve instrumento de comunicación y de compresión mutua, que permite a los miembros de un grupo disponer de un mismo lenguaje para comprender los eventos, las personas y los otros grupos. Tercero, la representación social guarda relación con las funciones de clasifica- ción y de discriminación, que permiten ordenar el entorno en unidades significa- tivas y facilitar así su comprensión. Cuarto, la representación social guarda rela- ción con los procesos de categorización social, es decir, con la autoidentificación como miembro de un grupo y, a la inversa, identifica quiénes no son miembros del grupo.

Jodelet, D. (1993) resume las funciones del anclaje de la siguiente forma: función de interpretación de la realidad, función de integración de la novedad en un sis- tema pre-existente de pensamiento grupal, función de orientación de las conduc- tas y relaciones sociales: al comprender el objeto social desde una perspectiva particular del grupo, sus miembros saben cómo hay que actuar respecto a él. Estos procesos de objetivación y anclaje no son meras degradaciones cognosciti- vas de informaciones, sino que son procesos de conocimiento dirigidos por un metasistema cognoscitivo o sistema socio-cognoscitivo en el que se insertan los sujetos. En este sentido, los procesos cognoscitivos de percepción, clasificación, codificación, inferencia, memoria, entre otros, son realizados de acuerdo con unos principios organizadores que determinan la dirección y resultados de aque- llos.

3.3. Representación social y dominios del