2.4 Conclusions
4.3.1 Statistically significant features
Además, para facilitar la concurrencia de la parte no pudiente de la sociedad, para popularizar en fin el grato espectáculo, será por secciones, dándose dos por noche, empezando la primera á las 8 1/2 y la segunda a las 9 1/2. El precio de entrada para cada sanción, será de 30 centavos para adultos y de 20 para los niños. Comprendido que es entrada y asiento. De este modo se consigue también que el público se renueve, pues el saloncito solo tiene capacidad para 70 personas” (Diario El Día, 1901d).
Entre las primeras vistas exhibidas figuraron “Corrida de toros en San Sebastián”, “El desfile militar argentino” y “Los acontecimientos de China”. Para atraer al público el señor Ciocchini repartía volantes de propaganda conteniendo elogios en versos para el biógrafo y sus inventores y una breve reseña de las vistas que se exhibirían: “¿Quiere ver al misionero que a China va a enseñar la religión de Cristo?; ¿Y si a la tierra de hidalgos os quisieras trasladar, yendo a la plaza de toros que hay en San Sebastián?, y “otras miles maravillas, que para no detallar, mediante treinta centavos os invito a presenciar”.
La novedad, atraía numerosa concurrencia y el empresario creativo, activo y progresista vio recompensada su tarea cuando seducido por los experimentos fotográficos, iluminó films con algunos colores, combinó la voz de un fonógrafo con la proyección anticipándose al cine sonoro y construyó, en 1903, el primer proyector argentino. En los siguientes esquemas de proyecto leemos la evaluación que el propio Eduardo Ciocchini le realizó a su sistema de proyección: “Equivocado inverso, grande sobre el tambor dentado y chico sobre el espejo”. “Probar sobre eje 4 cuadros: engranaje 80 dientes por veinte sobre espejo doble” (fotos gentileza de Federico Ciocchini).
EL AVENIDA HALL o Parque Avenida, cine y esparcimiento (1912-1913).
El “Avenida Hall” de los hermanos Anselmino, que se desarrollaba en un estrecho lote de 10m por 60 metros, con frentes a la avenida 7 y calle 6 entre calles 58 y 59, era un cine de sala muy amplia con dos particularidades: una común por entonces, la pantalla a la entrada, a espaldas del público cuando éste ingresaba y, otra no tan común, dependencias anexas de esparcimiento en “un hermoso jardín para que los espectadores, en verano, tomaran fresco durante los intervalos” (Anuario y Guía de La Plata, 1920) (Moncaut, 1982:133). Sureda, en el libro mencionado, así lo recuerda: “tenía un hermoso jardín lateral a todo lo largo del salón al que se accedía por grandes puertas recubiertas de cortinados […] su entrada tenía un vestíbulo amplio con sillones de mimbre para sentarse a charlar cómodamente […] En el jardín lateral del cine, durante el verano, los asistentes podían sentarse en los entreactos a tomar refrescos o helados convenientemente atendidos por mozos”. Era un cine de gran popularidad, el más amplio de su tiempo, que entre los años 1915 y 1920 obtenía singular éxito con sus funciones llamadas “Rosa”,
“Jazmín” y “Violeta” por las cuales cobraba diez centavos la entrada, o quince si se quería abarcar dos.
Un primer proyecto, firmado por el arquitecto Rómulo Merlo y por José V. Caselli como propietario, fue aprobado el día 3 de octubre de 1912 con el siguiente programa: un doble “vestíbulo” que funcionaba como foyer, con “toilette”, de un “gran salón” con la pantalla próxima a la entrada y escalera a un pequeño entrepiso para la máquina de proyecciones. En el contrafrente el gran salón remataba en un pequeño patio con los mingitorios y los w.c. Un año más tarde, el mismo propietario presentó a las oficinas técnicas municipales el plano de un segundo proyecto que aportaba mejoras, particularmente en superficie, equipamiento y servicios que, en adelante, prestaría el Avenida Hall y en capacidad de espectadores. Aprovechando la gran altura de ese salón el proyecto incorporó otra planta con dos sectores de palcos accesibles por escaleras desde el hall-foyer y, hacia el contrafrente, la “casilla” de proyecciones y un sector de tertulia comunicado con una confitería ubicada en el lote lindero y, ésta a la vez con la calle 6 y ese jardín lateral del relato de Sureda.
“José V. Caselli presenta plano a edificar “ (A-MLP: 1912ª).
“Alejandro Scopelli presenta a edificar Gran Recreo Central” (A-MLP: 1909).
“José V. Caselli presenta plano a edificar (ampliar)” (A-MLP: 1913).
EL GRAN RECREO CENTRAL, cine al aire libre (1909).
Un ejemplo curioso lo constituye el cine al aire libre del “Gran Recreo Central” ubicado en avenida 1 esquina 44, en un predio de la sección Nueva Estación, alambrado a la vía del ferrocarril a Puerto La Plata. Efectivamente el 28 de octubre de 1909 Alejandro Scopelli presentó, ante los funcionarios de la Oficina Técnica municipal, un croquis de ubicación en planta de las instalaciones “a edificar” en madera de un “Gran Recreo Central” que contendría un “kiosco” para confitería, depósito y w.c., camarín y un telón de vistas.
La prensa local así lo promocionaba: “Gran Recreo biógrafo” de Alejandro Scopelli y Cia., “Función todas las noches, con variado programa, vistas altamente morales e instructivas; siendo la entrada libre. Servicio de confitería. Dada la afluencia de concurrentes demostrati (sic) al éxito que ha conquistado este sitio de ameno pasatiempo y con el propósito de mantenerlo siempre a la altura de las
Carlos Pirota solicita permiso para edificar (A-MLP: 1912)
conveniencias del público, será ampliado en breve en su estensión é instalación de mayor número de mesas para el servicio de las muchas familias que concurren” (Diario El Argentino, 1909).
De cambios de uso nos habla un plano “según la construcción a hacer” presentado el 12 de octubre de 1912 por Carlos Pirota ante el señor comisionado con una nota manuscrita adjunta donde le solicitaba permiso para edificar en “calle 1 entre 44 y 45, sección Bosque”, dos canchas de bochas, juego de zapos (sic) y una cantina al aire libre “en donde no se permitirá aglomeración de público” y “un permiso de carácter precario” por tratarse de “una construcción momentánea” en un terreno “alquilado por un contrato de tres años”. Comprometiéndose a retirarla “tan pronto como la municipalidad lo indique”, le proponía además construir con “parantes de madera, formando los costados de zinc” en lugar de “parantes de fierro” como la Dirección de Obras Públicas “me esije”, por “ser una construcción hijiénica y portátiles, sin mas lo saluda atte. Esperando me acceda lo solicitado”. Pero pese a esta propuesta de cambios de uso, los nuevos propietarios continuaron con las “exhibiciones cinematográficas para niños” en el gran salón de negocios, según lo informaba el Anuario y Guía de La Plata en 1920.