sa privada y la Comunidad internacional. Los adelantos que pudieron darse a lo lar- go de las negociaciones se vieron truncados cuando guerrilleros del EPL que también participaban del proceso, secuestraron a Argelino Durán Quintero quien murió en cautiverio escandalizando a todos los secto- res sociales, pues la acción fue interpretada como una traición a la voluntad de reconci- liación que ofrecía el gobierno.
1.5 Procesos de paz en el gobierno Pastrana
Quizá por su proximidad temporal, este el proceso más referenciado por los colombianos. Toda vez que se habla de paz, la población se remite al escenario en el que por más de un año se reunieron en la misma mesa el Mono Jojoy, Manuel Marulanda, Rafael Reyes, comisionados
de paz entre otros actores del conflicto para dar un punto final a la contienda entre guerrillas y
gobierno. (Palacios, 1991).
Durante 1998 y 2002, el gobierno de Andrés Pastrana, junto a un equipo de consejeros para la paz, ofrece una zona de distención para llevar a cabo un nuevo capítulo de negociaciones con las FARC. Para garantizar que la guerrilla no fuera hostigada por las fuerzas militares y que la población no se sintiera en peligro por la cercanía de ambos bandos, el gobierno decide otorgar una zona de distención, es decir una zona libre de fuerzas militares en la que se instalaría la mesa de negociaciones.
MAPA dE LA ZonA dE dIStEnSIón
tomado de:http://news.bbc. co.uk/hi/spanish/latin_america/newsid_1835000/1835523.stm. Página consultada el día 2 de abril de 2013.
tomado de: http://www.eluniver- sal.com.co/cartagena/nacional/ continua-controversia-por-su- puestos-dialogos-de-paz-de-san- tos-88820. Página consultada el 11 de febrero de 2013
Por medio de la resolución 85 del 14 de octu- bre de 1998, el gobierno dictamina una zona de despeje entre los departamentos del Meta en los municipios de la Macarena, Mesetas, La Uribe y Vista Hermosa y en el municipio de San Vicente del Caguán del departamen- to del Caquetá. Dicha zona tenía aproxima- damente 42.000 kilómetros cuadrados en los que el ejército nacional no estaba autorizado para operar.
La decisión de ceder una zonza de despe- je para las FARC, generó una polémica en la que se puso en entredicho la legi- timidad del gobierno frente a los grupos alzados en armas. La crítica alegaba que una zona de despeje no abriría espacios para la paz, por el contrario, la ausencia del fuerza pública en el terreno, solo iba a promover el fortalecimiento de la organi- zación guerrillera que aprovecharía para aumentar su equipo militar y acrecentar sus acciones violentas en los municipios del país. Esta hipótesis adquiría validez ya que mientras que el gobierno y la gue- rrilla dialogaban en el Caguán, en otros municipios del país se estaban perpetuan-
do tomas en las que los únicos damnifica- dos eran los campesinos por lo tanto en el país solo se oía un eco: “Pastrana le entregó el país a las FARC”. (Medina, 2003)
Durante este lapso temporal, las FARC tu-
vieron bonanza financiera y militar, nunca
antes se le había visto con tanta fuerza, su injerencia en todos los departamentos del país era indiscutible, históricamente no se habían registrado tantos secuestros como en ese entonces. La constante nacional giraba en torno a los enfrentamientos entre guerri- llas y paramilitares, masacres de campesi- nos, pueblos abandonados, desplazamientos forzosos y un gobierno que se batía entre la
continuación del proceso o el retiro de las negociaciones.
Los intentos por acordar un estado pacífico
en el territorio no se estaban viendo. Las pre- siones a las que estaba expuesto el gobierno, sumieron al país en una crisis de gobernabi- lidad en la que la fuerza presidencial se veía obnubilada por el avance de la guerrilla. La situación llegó al tope, todos los funcionarios presionaron al gobierno para dar por can- celado el proceso. Sin embargo, Pastrana continuaba esperando pruebas de la volun- tad de paz, hasta que en una de las sesiones de encuentro en la mesa de negociaciones, la silla de las FARC quedó vacía, nunca llega- ron a negociar, el presidente había cumplido con complementar el fracaso histórico de los procesos de paz en Colombia.
Después del capítulo de la “silla vacía” el 20 de febrero de 2002 se expide una resolución en la que se comunica que el proceso de paz se da por terminado debido al incumpli- miento de previos acuerdos bilaterales. De
nuevo se oficializan las rivalidades, solo que
esta vez la guerrilla de las FARC estaba en su mejor momento. Entre las hipótesis más aceptadas para inferir acerca de la caída el proceso se resalta una en la que se dice que el grupo guerrillero no mostraría intenciones de desmovilización cuando estaba pasando por algo así como su edad de oro. Si el mo- vimiento se fortalecía, muy posiblemente to- marse el país no sería difícil. El proyecto de un gobierno apoyado por los intereses del pueblo insertado en los ideales de la revolu- ción no sería abandonado en un tiempo en que la organización tenía más presencia en los municipios del país que las mismas fuer- zas militares del Estado. (Medina, 2003) (Palacios, 2012).