Hasta aquí se ha tratado el razonamiento analógico como si éste tuviera una forma única o universal. Ocurre, sin embargo, que puede haber analogías de diversas formas y tipos y, sobre todo, que la idea misma de analogía puede tener sentidos diferentes en campos disciplinares distintos. Así, por ejemplo, en el Derecho, la analogía es un “método por medio del cual una norma jurídica se extiende, por identidad de razón, a casos no comprendidos en ella”; en gramática, se llama analogía a la “semejanza formal entre los elementos lingüísticos que desempeñan igual función o tienen entre sí alguna coincidencia significativa”; mientras que en biología se entiende por analogía la “semejanza entre partes
que en diversos organismos tienen una misma posición relativa y una función parecida,
pero un origen diferente”13
La diversidad de formas que puede adquirir el razonamiento analógico impone, de entrada, la necesidad de elaborar algún tipo de clasificación. Toda clasificación, sin
embargo, tiene un cierto grado de arbitrariedad, pues se hace desde una cierta perspectiva y
para un propósito determinado. Aquí se van a clasificar las analogías por su función y
propósito
. Aquí no se estudia la analogía desde la perspectiva de una disciplina específica –por ejemplo, alguna de las anteriormente mencionadas-, sino el razonamiento analógico en cuanto éste es usado en la vida cotidiana y en el pensamiento científico con una función y un propósito determinados.
14
También se dejan de lado algunas posibles formas de analogía que sirven más a propósitos literarios, religiosos o morales, como, por ejemplo, las alegorías (en que se da una correspondencia término a término entre los dos análogos, pero orientado a transmitir algún tipo de mensaje específico de carácter didáctico), las fábulas (donde sus personajes
, más que por otros criterios, como, por ejemplo, su grado de consistencia. En tal sentido, se descarta la clasificación de analogías que propone Godoy (2002) en analogía informal, analogía en sentido débil, analogía en sentido fuerte, analogía fenomenológica y analogía completa, porque se fija más en el grado de consistencia que pueda tener un razonamiento analógico que en sus funciones y propósitos y, sobre todo, porque no resulta la más adecuada para diferenciar los diversos usos que de la analogía se puede hacer en el campo de las ciencias naturales.
13 Estas definiciones han sido tomadas del Diccionario de la Lengua Española.
14Se trata aquí de la
función que cumple la analogía en el proceso de razonamiento y del propósito que guía el razonamiento en que se emplea la analogía.
representan cualidades específicas para, por correspondencia término a término, transmitir un mensaje moral al lector) o las parábolas (que buscan transmitir enseñanzas a partir de analogías basadas en la experiencia cotidiana, con un sentido religioso o moral, como ocurre con las muchas parábolas que hay en los evangelios). Es evidente que estamos aquí más ante formas discursivas (que, desde luego, suelen apoyarse en analogías) que ante formas de analogía propiamente dichas; además, resultan poco significativas para el razonamiento científico, pues su propósito es didáctico, moral o religioso, más que propiamente cognoscitivo.
La selección del tipo de analogías que pueden resultar relevantes para el
razonamiento científico se hace aquí con base en un esquema general, de acuerdo con la
noción más general de analogía que se ha elaborado desde el comienzo (semejanza estructural entre dos objetos o situaciones orientada hacia la elaboración de inferencias), dentro del cual se introducen variantes, aunque no en la estructura (la estructura de la
analogía se conserva plenamente), sino en el propósito, la función o el contexto. En
algunos casos se introduce un nuevo elemento que antes no estaba (como, por ejemplo, la variable evolutiva en el caso de las homologías), en otros se introduce un cambio en el propósito (como en la analogía contraria o la predictiva), en otros se rectifica un elemento ya existente (como en la analogía por rectificación del análogo fuente). Los elementos fundamentales de la analogía ya expuestos desde el comienzo (semejanza, estructura y propósito) siempre están, entonces, presentes, pero la introducción de nuevos elementos hace que unas analogías difieran de otras.
Con base en los anteriores criterios, la atención se centra en los siguientes tipos de analogías:
1. Analogías de correspondencia término a término
2.
. Son todas aquellas en que entre los elementos del análogo fuente y del análogo objetivo se da una estricta
correspondencia término a término. Aunque este tipo de analogías es mucho más frecuente en cierto tipo de textos literarios (como las alegorías y las fábulas, que son muy explícitos en su intención de que los elementos se correspondan estrictamente), podrían darse en el caso de razonamientos en ciencias naturales.
Analogías de proporción
3.
. Este es uno de los modelos clásicos de la analogía (incluso
el término griegoαναλογιαtiene el doble sentido de semejanza y proporción) y, sin
duda, uno de los más usados. La variante que aquí se introduce es que la analogía ya no se hace exclusivamente entre dos términos, sino entre pares de términos, es decir, entre cuatro términos: A, B, C y D. Su forma básica es muy conocida para todos: A es a B como C es a D. Se usa de múltiples formas en matemáticas, filosofía o ciencias naturales, e incluso se recurre a ella en muchas ocasiones en la vida cotidiana.
Homologías. Son aquel tipo de analogías en que, conservándose la estructura, se modifica la función. Así, por ejemplo, se podría decir que el presidente de una compañía y el rector de una universidad tienen cargos homólogos, pues ambos están en la cúpula de las instituciones que regentan, aunque evidentemente sus funciones son completamente diferentes. Este es un tipo de analogía que se utiliza con mucha
frecuencia en ciencias naturales, y particularmente en ciencias biológicas15
4.
, en donde es posible observar rasgos estructurales semejantes, pues provienen de un antepasado evolutivo común, en ciertos órganos (como las aletas de los peces, las alas de las aves y las patas de los mamíferos) que cumplen funciones diferentes.
Analogías por rectificación del análogo fuente
5.
. En muchas ocasiones, al intentar construir un razonamiento analógico, es posible que el análogo fuente no responda satisfactoriamente a los propósitos que se pretenden lograr mediante el uso de la analogía. En esos casos la analogía sufre una transformación a través de la
introducción de una corrección en el análogo fuente. Esta rectificación del análogo fuente, que suele ser un recurso muy usado en historia o literatura (por ejemplo, cuando al héroe se le describe como a un dios), podría ser utilizado para ciertos efectos en el razonamiento en ciencias naturales.
Analogías contrarias
15 El Diccionario de la Lengua Española, de la Real Academia Española, define el sentido
del término homología en biología de la siguiente forma: “Relación de correspondencia que ofrecen entre sí partes que en diversos organismos tienen el mismo origen, aunque su función pueda ser diferente”.
. Ordinariamente las analogías se utilizan para hacer inferencias, sugerir posibles explicaciones o incluso anticipar conclusiones. En este caso esos propósitos se alteran por completo, dado que la analogía se utiliza precisamente para lo contrario: para mostrar que un punto de vista es errado, para refutar una
conclusión o incluso para ridiculizar una idea. La refutación por analogía se utiliza muchas veces en lógica y se aplica de muy diversos modos en la vida cotidiana y suele aparecer de muchos modos diversos en las discusiones científicas.
6. Analogías predictivas
7.
. Aunque en toda analogía hay un cierto interés de anticipar una conclusión, esa función se refuerza radicalmente en este caso, pues la analogía se hace con el propósito explícito de predecir un estado de cosas. Esto es lo que ocurre muchas veces en los experimentos de laboratorio y en diversas estrategias de
simulación, en donde se elaboran ciertas estrategias para intentar predecir que lo que ocurrió en una cierta situación controlada (lo que ocurre en un laboratorio o en una simulación por computador) habrá de ocurrir en otra situación que no es posible controlar plenamente, dada la semejanza estructural existente entre las dos situaciones.
Analogías orientadas a la solución de problemas. Este tipo de analogías se
construyen cuando, ante la dificultad de resolver un problema que se ha planteado, se atiende a otros problemas y a su posible forma de solución con el fin de encontrar allí una estrategia que sea susceptible de ser adaptada al problema original. Lo que se modifica aquí claramente es el contexto de la analogía, pues es la solución de un problema diferente en un contexto diferente lo que, por cierta semejanza estructural, sirve para la solución del problema original. El caso citado por Thagard (2008), del
que ya se habló16
Las posibilidades de hacer analogías son múltiples y todo intento por clasificarlas resulta insuficiente. Por ello no se ha pretendido aquí hacer una clasificación exhaustiva, sino sólo una identificación del tipo de analogías que pueden resultar más relevantes en el razonamiento y el aprendizaje propio de las ciencias naturales. Si esas formas de hacer
, puede ser un buen ejemplo de este tipo de analogías.
analogías son suficientes, y si resultan relevantes para lo que se pretende en esta
investigación, es algo que no es posible saber con certeza y de forma anticipada. Saber si una analogía es o no adecuada supone elaborar criterios para su evaluación. Ese es, entonces, el asunto del que es preciso ocuparse a continuación.