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Stepped Care Model

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IV. FINDINGS AND RECOMMENDATIONS

4.1 Provide Tools and Infrastructure that Support and Encourage Practice and Research

4.2.4 Stepped Care Model

Entre los riesgos geológicos más importantes que se pueden citar para esta zona se encuentran sobre todo los de inundaciones y avenidas y fenómenos de inestabilidad de laderas, dentro de los producidos por agentes externos. Entre los producidos por agentes internos se encuentran especialmente los ligados a los procesos de actividad sísmica. A continuación se describen éstos y otros menos destacados.

• Inestabilidad de laderas

Dentro de los fenómenos de inestabilidad de laderas, el proceso más común y consecuentemente el de riesgo más elevado, corresponde a la generación de deslizamientos. Se localizan preferentemente en toda la mitad Noreste de la Hoja que corresponde a los relieves meridionales de la Cordillera Central.

Existen varios aspectos que favorecen su formación: influyen las fuertes pendientes, que superan en la zona ampliamente el 30%; el fuerte encajamiento de la red, con laderas de gran altitud; el régimen de precipitaciones, que en todo el área Noreste alcanza entre los 1000 y 1400 mm anuales; la litología del sustrato que suele estar constituida por materiales blandos preferentemente margosos y lutíticos de las formaciones Ventura, El Número y Ocoa, del Cinturón de Peralta, o también sobre los materiales volcanoclásticos alterados de la Formación Tireo, provocando dicha alteración un aumento en la fracción arcillosa original.

Se han observado dos tipos de deslizamientos, como ya se indicó en el capítulo 3, los deslizamientos por gravedad y los deslizamientos por reptación; entre ellos constituyen un mayor riesgo los gravitacionales que los originados por reptación a causa de su mayor velocidad de desplazamiento.

En referencia a este tipo de procesos hay que hacer notar la incidencia que tuvieron al Sur de San José de Ocoa tras el paso del Huracán Georges. Los deslizamientos ocurridos inhabilitaron la carretera y provocaron importantes dificultades de acceso a las principales poblaciones del valle.

En todo el área señalada, en las laderas con las litologías citadas, existe un riesgo potencial de inestabilidad. A la escala de trabajo, lógicamente, de los ya existentes, sólo se han señalado los más destacados.

Las áreas con mayor riesgo de inestabilidad se encuentran preferentemente en las laderas de los valles de ríos como el Ocoa, Banilejo, Limón, Grande, Jura, Las Yayitas y Arroyo Viajama entre otros.

También existe riesgo de desprendimientos y caídas de bloques, preferentemente en los afloramientos de calizas de la Formación Jura.

Un riesgo geológico menor es el representado por los coluviones, que constituyen formas activas de acúmulo de materiales inestables (sueltos y con una componente arcillosa importante) en laderas.

Aparte de en los relieves del Cinturón de Peralta, también se han observado coluviones en las laderas altas y medias de la sierra de Martín García o en las laderas de las colinas formadas por materiales de las formaciones Arroyo Blanco y Arroyo Seco.

• Inundaciones, avenidas y procesos de sedimentación asociados

En la Hoja confluyen varios datos que hacen que el riesgo de avenidas e inundaciones sea en amplias zonas de la misma francamente elevado. Todo el área del Valle de San Juan-Llanura de Azua recoge las aguas que provienen de los relieves meridionales de la Cordillera Central; en el ángulo NE de la Hoja las precipitaciones anuales son de las más altas de la isla, uniéndose este dato a la gran cantidad de agua caída en un periodo muy corto de tiempo en época de huracanes. En estos

relieves el encajamiento de la red es espectacular, generando fondos de valle muy estrechos y encajados, con laderas de fuertes pendientes; esto unido a que la mayoría de los materiales son bastante impermeables, hace que la escorrentía superficial sea muy alta, dirigiéndose el volumen de agua a las zonas más llanas.

Así, las áreas con riesgo más elevado de avenidas e inundaciones corresponden a los fondos de valle y llanuras de inundación de los principales cursos de la red hidrográfica, especialmente en las zonas más deprimidas. A estas áreas se suman las partes distales de los abanicos aluviales y los conos de deyección, sobre todo al Sur de la Hoja.

En este sentido hay que hacer notar los espectaculares efectos que el paso huracán Georges ha originado en los principales cursos de la red hidrográfica, especialmente en los ríos Banilejo, Ocoa y El Canal, donde se concentran los núcleos de población, que movilizaron, en condiciones de muy alta energía, un enorme volumen de materiales a lo largo del valle; lo mismo ocurrió en el Río Yaque del Sur, que baña parte de la zona oeste de la Hoja o en las llanuras de inundación situadas entre el río Jura y el arroyo Tábara, donde se desbordaron ambos ríos y quedaron inundadas grandes extensiones, bajo condiciones de alta energía, como lo indicaron el gran volumen de materiales desplazados a lo largo de la llanura de inundación. Así la enorme cantidad de aportes terrígenos provocó la desaparición de la vegetación de ribera y el derrumbe de numerosos puentes entre los que cabe citar los de: Viajama, Hato Nuevo, Los Toros y los tres pasos del río Jura en la subida de la carretera de Azua a Peralta.

Las terrazas bajas y conos aluviales registran un riesgo algo más bajo de inundación si bien este fenómeno sólo se acentúa en avenidas estacionales.

Conviene citar aquí las zonas de manglares y depósitos sometidos a inundación casi permanente, entre las desembocaduras del río Jura y el arroyo Tábara, ya descritas en el capítulo 3, con la consecuente salinización de depósitos y acuíferos.

Asimismo son de destacar las zonas próximas al litoral, sometidas a encharcamiento estacional, donde se van acumulando depósitos lagunares arcillosos que alternan con otros de carácter salino.

• Procesos de erosión

Otro riesgo geológico destacable en la Hoja de estudio es la erosión del suelo. Los procesos de erosión del suelo, por el agua, son especialmente acusados en toda la mitad nororiental de la Hoja. En esta zona las pronunciadas pendientes, la pluviometría y en parte la litología del sustrato, hace que la erosión sea intensa.

Este fenómeno se refleja particularmente en la marcada erosión vertical, o incisión lineal, que se observa en todos los cursos de agua importantes; en la presencia de cabeceras de cárcavas en las partes altas de las laderas, en formaciones sobre todo lutíticas (Ventura, El Número y Ocoa) o p.e. en las zonas de arroyada en regueros o sin cauce definido, que aparecen en laderas alomadas y reflejan fases iniciales de incisión de la red. En todos estos procesos se genera una gran pérdida de material del sustrato.

En el resto de la Hoja, donde las pendientes no son tan pronunciadas, los procesos de erosión se traducen en escarpes más o menos pronunciados y, sobre todo, en procesos de erosión lateral del cauce, que se registran en tramos donde los ríos muestran una condición meandriforme, en sus zonas medias o bajas y donde el sustrato es relativamente blando. Constituyen un fenómeno bastante común en los ríos Ocoa, Banilejo, El Canal, Limón, Vía, Irabón, Jura, Iradón y arroyos Piedra, Biáfara, Los Charcos.

En el litoral, los procesos de erosión se manifiestan en procesos de zapamiento de los pequeños acantilados y formación de derrrubios en época de grandes tormentas.

• Procesos asociados a fenómenos de karstificación

En un área restringida de la Hoja, en las lomas Vieja y de la Vigía, al Sur de la misma existe un riesgo potencial no muy importante de hundimientos por disolución o por colapso en paisajes kársticos.

• Actividad sísmica

A este respecto, cabe citar que el riesgo de actividad sísmica es de moderado a bajo en la mitad Norte de la Hoja, mientras que es bastante alto en la mitad Sur

puesto que se encuentra situada en la franja de fracturación relacionada con el indenter del ridge de Beata constituyendo, de acuerdo con Chiesa (1999), una importante fuente de sismicidad; los registros históricos de la zona también lo demuestran (Dolan & Wald, 1998).

• Actividad volcánica

La actividad volcánica en la zona parece constituir un riesgo geológico bajo, puesto que las últimas manifestaciones volcánicas tuvieron lugar durante el Plioceno.

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