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Stigma Avoidance and Clusters

2.8 Appendix: Experimental Instructions and MATLAB scripts

3.4.5 Stigma Avoidance and Clusters

Para terminar este estado de la cuestión, quisiéramos consignar las opiniones de Katherine Whitmore y del propio Salinas respecto al tema de la realidad de la amada, del amante y del mundo en que se mueven.

En lo que concierne a Katherine Whitmore, vale destacar que mantuvo una relación muy cercana con Salinas hasta el punto de que se la considera su amante y musa inspiradora del poema que nos importa. Sin la intención de caer en chismes biográficos, nos interesa citar un fragmento de un escrito de su autoría que Enric Bou publicó al final de su edición de las cartas de amor de Salinas dirigidas a ella, publicadas en 200253. En dicho escrito, Whitmore reconoce que algunos de los poemas están basados en momentos que ambos compartieron juntos pero en seguida aclara que

La voz a ti debida es una colección de inspirada poesía amorosa que tiene poca relación con la persona que provocó su concepción. Algunos críticos como Leo Spitzer y Ángel del Río tenían motivos para dudar de la existencia de una amada viva. Los versos les parecían un trabajo de imaginación, un amor cerebral. Sonreí cuando leí sus reseñas, pero creo que tenían razón en parte. Es cierto que algunos poemas (…) pertenecen claramente a nuestro amor naciente, pero otros, sumamente apasionados, implican una experiencia que no conocimos. Así,

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Katherine Whtimore, cuyo apellido de soltera era Reding, solo permitió que se publicaran las cartas que Salinas le había enviado a ella y no viceversa.

cuando vuelve a centrar [Salinas] su atención en la amada real, a veces la ve como una Galatea que se puede moldear y mejorar. (2002 [1979]: 381)

El fragmento nos parece muy significativo porque muestra que ese tú femenino que aparece en los poemas podía ser moldeado y mejorado por el yo lírico. Además, Whitmore rectifica las interpretaciones de Spitzer y de Del Río que durante mucho tiempo fueron (y siguen siendo) ignoradas o descartadas por completo.

En el caso de Pedro Salinas, sus opiniones sobre su propia obra aparecen diseminadas en las cartas que le envío a su esposa Margarita Bonmatí, a Whitmore y a Jorge Guillén, entre otros, y también en sus ensayos sobre la poesía, sobre el lenguaje o sobre otros poetas. Si bien no realizaremos un análisis pormenorizado de estos textos, citaremos algunas expresiones vertidas en ellos que pueden ser clarificadoras.

En una conferencia titulada “Mundo real y mundo poético”, Salinas explica que “la realidad maravillosa, múltiple, cargada de elementos poéticos, se yergue e intenta colocarse, colocar su mundo real en ese espacio que los poetas labraron siempre en otro mundo, el mundo suyo, el poético” y teoriza así sobre el trabajo que hace el escritor en torno a la realidad y que luego se reflejará en sus poemas (1930, citado por Bou 2002: 11, de Maurer: 1996: 77). Y en un ensayo sobre el lenguaje agrega que este “es el primero, y yo diría que el último modo que se le da al hombre de tomar posesión de la realidad, de adueñarse del mundo” (Salinas, 2002 [1954]: 364).

En su conocido libro Reality and the Spanish Poetry54, producto de unas conferencias dictadas en los Estados Unidos, Salinas describe la actitud del poeta como “el acorde entre su mundo poético y el mundo real”, esto es, “el contacto entre la realidad externa y su propia realidad espiritual anterior” (Salinas, 1976: 39; citado por García- Gómez, 1991: 199).

No obstante, García-Gómez ha estudiado la relación entre el poeta y el mundo en Salinas y explica, entonces, que el poeta no inventa realidades “sino que las percibe de modo propio, y así descubre en la realidad aspectos y dimensiones que quedan vedados a otras actitudes ante el mundo” (1991: 2000). Para decirlo de otro modo, “la creación poética surge de un mirar que transforma el mundo de la realidad cotidiana en otro mundo real, más real. Entre este mundo y el nuestro media sólo la actitud, el mirar”, actitud que depende del poeta y de su acercamiento a la realidad (1991: 202).

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Respecto a dichas actitudes, Salinas destaca siete que García-Gómez analiza en profundidad. Por cuestiones de espacio nos limitaremos a destacar las características esenciales de cada una de estas actitudes.

Para comenzar, hallamos la primera actitud en obras como El cantar del Mío Cid, que consiste básicamente en contar o narrar la realidad, en reproducir lo que pasa. El poeta observa la realidad y reproduce lo ejemplar (1991: 203).

En segunda instancia, tenemos el caso de Jorge Manrique y Las coplas a la muerte de su padre o de Calderón con La vida es sueño, en donde la actitud ya no consiste en un simple acuerdo entre la realidad y el poeta sino en aceptar dicha realidad “a sabiendas, sin ocultarse ni su inanidad ni su posible carácter engañoso ni su término ineluctable” (1991: 204).

En el caso de la tercera actitud, propia del Renacimiento y de poetas como Garcilaso, tenemos la idealización de la Naturaleza, pues ahora los poetas no se contentan con el paisaje sino que buscan la idea del paisaje. En palabras del propio Salinas, se ve con claridad cómo “se transforma el mundo real en… mundo poético… [mediante] la idealización de la realidad” (1976: 120 en 1991: 205). A partir de los hechos de la realidad humana se alcanza una segunda realidad más alta y poética.

La cuarta actitud, en cambio, es la de la búsqueda de una realidad más profunda a través de la evasión o del alejamiento del mundo superficial. Es la actitud que adoptan poetas como Fray Luis de León o San Juan de la Cruz, cuya actitud “no consiste en abandonar el mundo sino en adentrarse en su sentido último” (1991: 208).

Luego tenemos la quinta actitud, propia de un poeta como Góngora (tan caro a la generación del 27), que se caracteriza por la exaltación de la realidad sensible. Como bien dice Salinas: “el secreto de Góngora es que no trata la realidad como se presenta ante los ojos, en sus dimensiones y líneas normales, sino que la magnifica y exalta” (1976: 163 en 1991: 209). Y es el lenguaje, especialmente las imágenes poéticas y la metáfora, el elemento que permite la transmutación de la realidad. Ahora bien, al producirse dicha exaltación también se corre un riesgo pues como argumenta Salinas, “la realidad, a fuerza de ser exaltada, ascendida a valor estético, desaparece, se pulveriza, se pierde. Góngora, de tanto amar la realidad (…) la suprime, la aniquila.” Pero inmediatamente agrega que lo hace “para entregarnos otra realidad, creada poéticamente con la verdad” (1976: 168 en 1991: 211).

La sexta actitud, por su parte, es la propia de los poetas románticos como Espronceda y consiste en rebelarse contra la realidad, pues no hay ya evasión o

idealización (ni mucho menos exaltación) sino choque directo entre la realidad y el mundo poético. Esto acaba en la disolución final y en la consideración de la realidad como odiosa (1991: 212).

Finalmente, la séptima actitud, representada por Jorge Guillén y su Cántico, es la de aceptación jubilosa de la realidad puesto que se considera que el mundo es completo y cabal y lo que se debe hacer es proclamar dichas características (1991: 213).

De las diversas actitudes reseñadas, es la de Garcilaso la que se relaciona más estrechamente con el propósito Salinas puesto que ambos priorizarán el mundo poético aunque en Salinas no se trata de un proceso de idealización de la realidad sino de un trabajo, desde dentro del texto, sobre los distintos tipos de referencia.

Hemos pasado revista a diversas posiciones críticas con respecto a La voz a ti debida y, en especial, al problema de la realidad del yo y el tú y de la ruptura de las coordenadas espacio-temporales cotidianas. Como se pudo observar, lejos de un consenso uniforme, la crítica ha oscilado entre una postura egocéntrica y conceptista (el yo como persona central y la amada como un producto de su intelecto) y otra según la cual la amada tiene sus características propias más allá de la visión que de ella tenga el amante. De todos modos, más allá de estas diferencias, la mayor parte de los estudiosos de Salinas destaca la estrecha relación entre ambos participantes y la importancia textual del amor como camino de autoconocimiento. Asimismo, muchos coinciden en señalar la ruptura de las coordenadas espaciales y locativas y la importancia de los pronombres como dos de los rasgos más originales de La voz a ti debida.

SEGUNDA PARTE: ANÁLISIS DEL POEMARIO

Capítulo 4: “Detrás, detrás, más atrás” o el problema de la