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Chapter 3 Theoretical Framework and Production Function

3.9 Estimation of the production frontier and technical efficiency

3.9.3 Parametric model

3.9.3.2 Stochastic frontier model

Como ya se había mencionado, con el Triunfo de la Revolución, el Primero de Enero de 1959 cambia radicalmente el panorama de la cacería en Cuba, pasando las armas de caza en breve tiempo a manos de obreros, campesinos y amantes de esta actividad en general. Luego, con la creación del INDER el 23 de Febrero de 1961, fueron organizados a través de la Unión Nacional de Cazadores de Cuba (U.N.C.C), convertida a partir del año 1985 en Federación Cubana de Cazadores Deportivos (F.C.C.D), creada en ese propio año.

Al igual que en el resto del país, en el territorio pinareño se evidenció la paulatina incorporación de los diferentes sectores de la población al ejercicio de la caza, uniéndose a los practicantes que ya tenían una tradición en esta actividad. Ello propició que la actividad se ampliara favorablemente, tanto en relación a las áreas de ejecución como en las especies objeto de esta, que encontraban condiciones naturales favorables para su desarrollo en gran parte del territorio de la provincia.

A partir de la década de 1970 el número de cazadores afiliados a la FCCD experimentó un incremento importante, como resultado de la venta de una gran cantidad de escopetas de caza y cartuchos procedentes de los países europeos del llamado campo socialista,

fundamentalmente la antigua Unión Soviética; además se desarrollaron sistemáticamente una diversidad de actividades.

Por otro lado, favorecido por el desarrollo extensivo del cultivo de arroz y el incremento de las superficies acuáticas, por la construcción de presas, canales y otras obras hidráulicas, ocurrió un aumento extraordinario de las poblaciones de aves acuáticas y de paloma rabiche, destacándose los territorios de los planes arroceros al sur de los municipios Consolación y Los Palacios.

Con relación a las áreas de caza, aunque existían en los distintos municipios zonas habituales donde se ejercitaba la actividad, acreditadas popularmente por la presencia en ellas de importantes poblaciones de determinadas especies cinegéticas, éstas no estaban acotadas ni delimitadas, siendo sólo reconocidos los Cotos de Caza Sociales de “Alonso de Rojas”, en el municipio Consolación y “La Yana”, en el municipio de Sandino.

De acuerdo con el estudio realizado por Lazo et al. (1980), ya en el año 1978 la provincia contaba con una cifra de 1240 cazadores organizados, comportándose la mayor abundancia de las principales especies cinegéticas, por municipios, de la siguiente forma:

▪ Palomas: Consolación, Los Palacios y San Juan. ▪ Torcazas: Sandino, Minas y Guane.

▪ Codorniz: Consolación, Los Palacios y Mantua. ▪ Yaguasín: Los Palacios, Consolación y San Cristóbal. ▪ Patos: Los Palacios, Consolación, Guane.

Ya a partir de la temporada 1983-1984, en que se impulsa el perfeccionamiento de los calendarios de caza en toda la nación, además de mantenerse los dos cotos sociales mencionados anteriormente, se comienzan a delimitar en la provincia los territorios y municipios (por especies) donde se permitía la realización de la caza. Además, se daban a conocer un total de 8 áreas vedadas pertenecientes a los municipios Sandino, Guane, Viñales, Pinar del Río, La Palma y Consolación. Las especies cinegéticas calendariadas para la provincia eran: Torcaza Cabeciblanca, Paloma Rabiche, Paloma Aliblanca, Yaguasín, Patos Migratorios, Gallareta de Pico Blanco, Becasina y Codorniz. Esta última tenía una norma baja, 3 piezas, permitida sólo para el entrenamiento y competencias de perros de muestra. Resaltaba el Yaguasín con una norma alta (50 ejemplares para el Coto de caza de

de los Municipios Consolación y los Palacios (Calendarios Nacionales de Caza. Temporadas Cinegéticas 1983-84 y 1985-86. Cuerpo de Guardabosques, Dirección de Protección al Bosque y la Fauna, Ministerio de la Agricultura. Cuba).

También por estos años (década de 1980), según Osvaldo Lazo (comunicación personal) se introdujo el Faisán (Phasianus colchicus) en áreas de la Península de Guanahacabibes y Alonso de Rojas, especie que no tuvo proliferación. En este último territorio, hasta el año 1992 se veían algunos ejemplares en las cercanías de Las Carboneras, Alonso de Rojas, pero a partir de esa fecha desaparecieron. Se considera que la causa fundamental de su total desaparición en Alonso de Rojas se debió a la sobre explotación por el furtivismo, entre otros factores.

En esta época de los años 1970 y 1980 se desarrollaron en el territorio provincial, de forma bastante sistemática, una gran diversidad de competencias, como el torneo de la Paloma Rabiche, en el mes de Septiembre, que daba inicio a la temporada de caza, el de la Torcaza Cabeciblanca y las competencias de Codorniz con Perro Muestra, entre otras actividades. Destacan los territorios de Alonso de Rojas y su “Casa de las Vueltas” (Centro de acogida de los cazadores perteneciente al Coto de Caza Social de Alonso de Rojas) en el Municipio Consolación, La Llana y El Limón en el Municipio de Sandino, “El Cacho” en Los Palacios y Las Clavellinas en el municipio de Mantua. Este último municipio fue insigne en el país en la crianza, entrenamiento y resultados en competencias de perros muestra, los cuales eran muy rápidos y precisos en el trabajo. Se pueden mencionar nombres de ejemplares destacados como Lupín, Loipa y Leidy, criados, entrenados y dirigidos por Benito Pedraja, así como Randy, Olan y Lay, de Ernesto Pertierra, ambos populares y experimentados cazadores mantuanos que, entre otros, dominaron en la provincia, y se disputaban, año tras año, la primacía nacional con los entrenadores de la provincia de Matanzas, otra de las de gran tradición en esta modalidad competitiva.

Precisamente estas competencias y las cacerías de codorniz en Mantua eran beneficiadas por la organización y preocupación de los cazadores de ese territorio, que protegían las abundantes poblaciones (bandos de hasta 60 individuos) existentes de esta especie. Según relatan Pedraja, Pertierra y otros (1998), el hurón (Herpestes auropunctatus), uno de los principales depredadores de la Codorniz, era combatido con cebos envenenados para minimizar las afectaciones a la reproducción de esta especie.

También el municipio de los Palacios contaba con una excelente zona para la realización de las competencias de Codorniz con Perro de Muestra en el área conocida como “Plan Yeguas”, en las inmediaciones de “El Cacho”, donde se efectuó un buen número de actividades de este tipo.

Otro de los territorios de gran tradición en la provincia (que se mantiene en la actualidad) lo constituye “Alonso de Rojas”, localidad en la que se enmarcaba el Coto de Caza Social del mismo nombre y cuyo centro de acogida fue por muchos años la popularmente conocida entre los seguidores de la actividad como “Casa de las Vueltas” que, entregada a la FCCD alrededor del año 1976, se convirtió en lugar concurrido de los cazadores y sede de un gran número de actividades y competencias, fundamentalmente en la caza de aves acuáticas (principalmente patos migratorios) y de las palomas del género Zenaida. Además, aquí se recargaba, de forma controlada por el INDER y la FCCD, un gran porcentaje de los cartuchos que se utilizaban en las actividades competitivas.

Este lugar devino también, por sus condiciones, en el marco de realización de innumerables Campamentos Docentes de Caza Deportiva, correspondientes a la especialidad de Recreación de la carrera de Licenciatura en Cultura Física, desarrollados entre los años 1980 y 1989 tanto por el Instituto Superior de Cultura Física de Ciudad de la Habana como por la entonces Filial de Cultura Física de Pinar del Río (hoy Facultad de Cultura Física). En estos Campamentos no sólo se realizaban las actividades prácticas relacionadas con la caza de las distintas especies cinegéticas, correspondientes al adiestramiento de los futuros profesionales, sino que se intercambiaba con cazadores de la zona y el municipio en cuestión, al tiempo que se realizaban acciones en general para el cuidado y conservación de las diferentes especies, incluyendo varios trabajos investigativos y de Diploma. A finales de la década de 1980, este recinto pasó, contra la voluntad y el deseo de los cazadores, al Ministerio de la Agricultura, y actualmente se encuentra subutilizado.

Por otra parte, el Skeet o tiro al Plato, de gran importancia para el desarrollo de la caza por propiciar la recreación y ejercitación de los cazadores mediante la práctica del tiro en cualquier período del año sin necesidad de afectar a las especies, también ha estado presente en la provincia. Consolación fue el primer y único municipio en contar con un campo de tiro al plato en la etapa revolucionaria, para la ejercitación de los cazadores, el cual se mantiene funcionando en la actualidad. Este se construyó en la década de 1980 (después

aceptación y popularidad. De aquí surgieron destacados tiradores como Armando Seguí, Sergio González y Luis Cabrera, los que han formado parte de equipos nacionales de tiro deportivo.

El Turismo Cinegético también ha estado presente en la provincia desde sus inicios, representado en primer lugar por el Club Internacional de Caza y Pesca “Maspotón” (actualmente no existen sus instalaciones, pero continúan explotándose dos de sus áreas), ubicado al sur del municipio de los Palacios, creado en el año 1976, y de hecho, el más veterano de su tipo en el país. Más tarde surgirían los Cotos de Caza “Costa Sur”, “El Guanal” y “Pinar del Río”. Estos pertenecen actualmente a la Empresa Nacional para la protección de la Flora y la Fauna (ENPFF).

Otra de las variantes de la caza deportiva, la caza sanitaria o de especies dañinas a la fauna, también tuvo un buen momento en la provincia en la década de los años 1970, 1980 y principios de 1990, donde, en coordinación con el Ministerio de la Agricultura, se organizaban brigadas de cazadores para controlar las poblaciones de perros jíbaros (Canis

familiaris) que azotaban las zonas ganaderas, además de la Mangosta o Hurón (Herpestes auropunctatus) y, en menor escala, el gato cimarrón (Felis doméstica), fundamentalmente en

los territorios de Alonso de Rojas, Punta de Palma, Mantua, La Palma y Viñales.

Según Hernández y Pimentel (2005), durante los años 1985-1994 estuvo organizada la caza del perro jíbaro por cazadores de la Federación Cubana de Caza Deportiva (FCCD), actividad por la cual percibían un salario, con lo cual se logró mantener las poblaciones de este depredador a un nivel bajo. Sin embargo, a partir del año 1990, dicho control se realizó de manera ocasional mediante batidas, lo cual probablemente trajo nuevamente un crecimiento de sus poblaciones (Figura 2.1).

Figura 2.1. Resumen de la caza de perros jíbaros por cazadores profesionales en el área protegida Mil Cumbres, la EFI Costa Sur y la EFI La Palma. (Tomado de Hernández y Pimentel, 2005). 0 20 40 60 80 100 1984 1986 1988 1990 1992 1994 1996 Año N º pe rros j íba ros

También Hernández (inédito, 1998), en sus estudios sobre el Venado de cola blanca (Odocoileus virginianus), señala al perro jíbaro (Canis familiaris) como el más importante predador de las crías de este cérvido en determinadas localidades del país, en particular en el valle de Yaguanabo, provincia de Cienfuegos.

Por otro lado, en los años 1975 y 1976 en el Municipio Pinar del Río se dieron algunos vestigios de la práctica de la Halconería o Cetrería, hobby que llegó a reunir alrededor de cinco participantes, encabezados por Osvaldo Lazo, quien organizó una exhibición en la entonces EPEF (Escuela para Profesores de Educación Física) “Manuel Fajardo” de esa ciudad. Los ejemplares presentados pertenecían a especies de las Familias Accipitridae y

Falconidae y estaban adiestrados para cazar aves silvestres de pequeño y mediano tamaño,

entre ellas algunas especies de palomas.

No debe dejar de mencionarse en esta etapa algunas acciones y prácticas realizadas que, si bien tenían sus basamentos relacionados con el desarrollo agrícola e industrial del país, hoy pueden considerarse como polémicas y anticonservacionistas, como son los casos, por sólo citar dos ejemplos, de los desmontes de las zonas costeras o deforestación en general y el denominado “Plan Yaguasa”.

Los desmontes se llevaron a cabo entre las décadas de los años 1970 y 1980, a lo largo de toda la costa sur de la provincia; especialmente el efectuado en Las Clavellinas por el año 1986 afectó a especies cinegéticas como la Yaguasa (Dendrocygna arborea), la Gallina de Guinea (Numida meleagris) y la Torcaza Cabeciblanca (Patagioenas leucocephala).

El “Plan Yaguasa” se instrumentó en Cuba para proteger las zonas arroceras de la invasión masiva de las especies Dendrocygna arbórea y Dendrocygna bicolor, conocidas como Yaguasa Criolla y Yaguasa Mexicana o Yaguasín, respectivamente, minimizando los aparentes daños que estas ocasionaban a los cultivos de arroz que se desarrollaban. Comenzó en la primavera (mes de Mayo) de 1967 en la zona del “Sur del Jíbaro”, en la Provincia de Sancti Spiritus. Los resultados de esta primera experiencia arrojaron la eliminación de 134000 Yaguasas, procediéndose acto seguido a integrar brigadas de cazadores en todas las provincias para proteger las zonas arroceras (Anónimo, 1969).

En la provincia de Pinar del Río, la aplicación fue más tardía, y según relatan algunos de los cazadores participantes, tuvo su última fase por el año 1978, en que se seleccionaron

reabastecimiento al cazador se le exigía el 35% de efectividad con relación a la cuota entregada. Según cálculo de los propios cazadores, sólo en los primeros 15 días se habían abatido alrededor de 4000 ejemplares, los que al final fueron destinados en su mayoría a la oferta de productos alimentarios en los carnavales de la Provincia.

Como resultado tanto de las deforestaciones, como de la intensa e indiscriminada cacería, ocurrió una drástica disminución de las poblaciones de Yaguasa (Dendrocygna arbórea). Esto ha incidido en que actualmente esté incluida en el listado de aves amenazadas; la especie, a pesar de estar vedada indefinidamente, sigue siendo una de las aves más codiciadas por los cazadores cubanos.

Con el advenimiento del período especial que afrontó el país, a partir de 1989 y hasta mediados de la década de los años 1990, debido a las dificultades económicas ocasionadas por la desaparición del Campo Socialista y por el recrudecimiento del embargo comercial impuesto a Cuba por los Estados Unidos, como casi todas las actividades, la Caza Deportiva también se vio afectada. Cesó la importación de escopetas y cartuchos procedentes de Europa del Este, deteniéndose el incremento de los cazadores organizados y desapareciendo del calendario competitivo de la FCCD casi todas las competencias, en especial las de perros de muestra y los torneos de la Torcaza Cabeciblanca.

También, como consecuencia de esta situación económica, se originó un déficit de proteínas en la oferta alimentaria a la población, propiciando un aumento en la frecuencia del furtivismo, y con ello, la aparición en la provincia de algunas formas o procedimientos de caza ilícitos, elevándose el número de especies utilizadas para el consumo y, en general, la presión sobre el recurso fauna.

Entre estos procedimientos antideportivos se pueden mencionar: la caza “al planazo”, que consistía en el enmascaramiento del cazador que, nadando con su escopeta camuflado entre yerbas sobre un flotador, buscaba el bando de aves que nadaba o reposaba sobre la hierba de las profundas aguas de la presa para dispararle, una o varias veces, antes de que las aves pudiesen sobreponerse a la sorpresa. El municipio de Pinar del Río contó con verdaderos especialistas de esta práctica, que estaban equipados de los más ingeniosos medios para acceder a las especies acuáticas en los más intransitados sitios, sin ser percibidos por ellas, consiguiendo gigantescas perchas. De igual manera surge la denominada caza “al garrote”, detrás de las máquinas cosechadoras de arroz que, después

de arrinconar en un pequeño y último campo de arroz a todas las aves y pichones del sitio, estas eran diezmadas a mansalva por los portadores de las “porras” (palos o garrotes).

Otro de los procedimientos surgidos en el período especial fue la caza con fusiles neumáticos adaptados a balas calibre 22 para cazar grandes aves, las jutías y el venado. Estos y otros peligrosos implementos fueron muy utilizados por los cazadores furtivos en esta etapa, no sólo para obtener abastecimiento proteico de consumo familiar, sino que a menudo los usaban con fines comerciales. Actualmente aún se utilizan, aunque en mucha menor escala.

A partir del año 1995 el panorama organizativo de la caza en el país experimentó ciertas transformaciones. En ese propio año el Cuerpo de Guardabosques (C.G.B) salió del Ministerio de la Agricultura (MINAGRI), pasando al Ministerio del Interior (MININT). En el año 1996 se creó el Servicio Estatal Forestal (S.E.F), subordinado a la Dirección Forestal Nacional del MINAGRI, el que, entre otras cosas, se encargaría de la supervisión y control de la actividad cinegética. Además, en el año 1998 es creado el Grupo Nacional para la Organización de la Actividad de Caza, del que se derivaron sus homólogos en los niveles Provincial y Municipal. Este estaba integrado por las representaciones de un conjunto de organismos como el SEF, MININT, MINTUR, INDER, FCCD, entre otros.

Precisamente, con la participación de este grupo y bajo el control del SEF, en la temporada 1997/1998 se concretaron las acciones que se venían realizando desde años anteriores para la delimitación de los territorios de caza, quedando aprobadas y debidamente legalizadas las 34 áreas de caza con que cuenta la provincia actualmente, pertenecientes a los 14 municipios, con la excepción de Guane. Estas tienen incluidos 4 Cotos del Turismo Cinegético administrados por el establecimiento provincial de la Empresa Nacional para la Protección de la Flora y la Fauna.

Por otra parte, la FCCD también emprendió un proceso de reorganización, adoptando nuevas líneas de trabajo, entre las que se destacan:

- Perfeccionamiento del trabajo de las Federaciones Provinciales y Municipales.

- Rescate del calendario de eventos competitivos en los niveles Nacional, Provincial y Municipal.

- Desarrollo de trabajos conjuntos con otras instituciones, para el estudio, conservación y mejoramiento de la fauna cinegética.

En este contexto, con altas y bajas en su accionar, se inserta la Federación de Caza de Pinar del Río, cuya Filial Provincial había quedado constituida oficialmente el 2 de Octubre de 1992, siendo su primer Presidente Armando Seguí (Resolución # 90/92 del Departamento Nacional de Asociaciones del Ministerio de Justicia). En el año 1998 se elige un nuevo ejecutivo provincial que se mantiene hasta la actualidad (2007), presidido por el Lic. Ernesto Ramiro Mesa.