Chapter 3: Truncation Peptide Characterisation
3.3.3 Structural Calculations
las sociedades del conocimiento?
Hay que preguntarse si es conveniente fomentar el desarrollo de las lenguas vehiculares internacionales y regionales en las sociedades del conocimiento que, en principio, deberían promover el aprovecha- miento compartido de conocimientos, los valores del intercambio y la ética de la discusión. También cabe preguntarse si se debe fomentar en todas partes la preservación de una diversidad lingüística integral que, si no se controla bien, podría conducir en algunos casos a frenar el desarrollo y la difusión
La “Iniciación a las lenguas” es una iniciativa encaminada a fomentar la diversidad lingüística y cultural, así como el multilingüismo, que se preconizan en el plan de acción de la Declaración Universal sobre la Diversidad Cultural adoptada por la UNESCO en 2001. En estas iniciativas la diversidad lingüística constituye un campo de actividades pedagógicas que tienen por objetivo incrementar los conocimientos de los alumnos sobre el “universo de las lenguas”, despertar en ellos actitudes de interés y apertura por lo que desconocen y propiciar la adquisición de aptitudes para observar y analizar las lenguas con miras a facilitar su aprendizaje en el futuro.
Este tipo de iniciativa, apoyado por eminentes lingüistas y especialistas en ciencias de la educación, se ha adoptado en algunos países de Europa, en Camerún y en los departamentos franceses de ultramar (Reunión y Guyana). Esta iniciación, previa al aprendizaje propiamente dicho de los idiomas extranjeros, tiene por objetivo lograr que la diversidad de las lenguas y de sus locutores se acepte como algo natural. También tiene por objeto facilitar la rehabilitación de lenguas que se suelen desvalorizar para que accedan a la condición de objetos pedagógicos legítimos. Esta iniciativa también confronta a los alumnos al problema de la escritura de lenguas de tradición esencialmente oral. Este enfoque permite valorizar rápidamente las lenguas locales, recurriendo a la escritura.
lenguas. Por último, es oportuno también plantearse la conveniencia de promover políticas equilibradas en las que se armonice la preservación de la diversidad lingüística y la promoción de las lenguas de comuni- cación importantes.
Las lenguas vernáculas siguen siendo el prin- cipal medio de expresión de las aspiraciones, deseos íntimos y sentimientos de las personas así como de la vida local. Estas lenguas son las depositarias vivas de las culturas. En el contexto general de fortalecimiento del multilingüismo, no existe necesariamente contra- dicción entre la promoción de las lenguas vehiculares –es decir, las que se utilizan en la alfabetización y están destinadas, al igual que el inglés, a servir ulteriormente de medio de acceso a las nuevas tecnologías– y el mantenimiento de una utilización específica de las lenguas maternas. Una vez más, hay que preguntarse si no sería conveniente tratar de establecer un equili- brio entre las lenguas vehiculares y las maternas en las sociedades del conocimiento, por ejemplo haciendo coexistir dos planes de estudios en los sistemas educa- tivos: uno basado en la lengua vehicular para tener acceso al conocimiento científico, y otro impartido en la lengua materna para lo que en algunas partes se suele llamar “humanidades”. La coexistencia fecunda entre la lengua materna o vernácula y la lengua vehicular es lo que tratan de fomentar las iniciativas de “iniciación a las lenguas” que se presentan en el recuadro 9.5. Estas iniciativas retoman las ideas del proyecto Linguapax que tenía por objetivo propor- cionar guías y manuales a los docentes y responsables de las políticas educativas interesados por la incor- poración de las lenguas vernáculas en los sistemas educativos nacionales.16
También es importante preservar la diversidad lingüística en las sociedades del conocimiento emer- gentes por motivos de “ergonomía cognitiva”. En efecto, aceptar el establecimiento de límites a la diver- sidad lingüística en las sociedades del conocimiento equivaldría a reducir las vías de acceso al saber, ya que la capacidad de las lenguas para adaptarse desde el punto de vista técnico, cognitivo y cultural a las necesidades de sus usuarios efectivos o potenciales se
el acceso a los soportes del conocimiento. El ejemplo de Internet es ilustrativo a este respecto, ya que la educación básica y la alfabetización siguen siendo las condiciones imprescindibles para el acceso universal al ciberespacio. No obstante, el intercambio y aprove- chamiento compartido de los conocimientos hacen necesario el multilingüismo, y más concretamente el dominio de por lo menos una lengua vehicular de gran difusión. La promoción de esta lengua no es en sí incompatible con la salvaguarda de las lenguas maternas y vernáculas.
Entre los medios que pueden contribuir a la preservación de las lenguas en peligro, ocupa un lugar primordial la aplicación por parte de los Estados de los derechos lingüísticos universalmente proclamados.17
En efecto, la noción de que la construcción del Estado Nación debe apoyarse en una lengua oficial única ha constituido uno de los principales prejuicios que han erosionado la diversidad lingüística. En nombre de la unidad y la cohesión nacionales, se han adoptado políticas encaminadas a socavar el plurilingüismo y fomentar el monolingüismo, acelerando así muchas veces el retroceso de la diversidad lingüística. Ahora bien, el monolingüismo dista mucho de corresponder a la situación real existente en muchos Estados. Según algunas estimaciones, la mitad de la población mundial es bilingüe y prácticamente no existe ningún país en donde el bilingüismo no esté presente. Sin embargo, el reconocimiento de los derechos lingüís- ticos no basta. Aun cuando las políticas nacionales propicien oficialmente el plurilingüismo –tal como ocurre en la mayoría de los Estados africanos–, la inmensa mayoría de las lenguas interesadas ya sean reconocidas como “nacionales” o “indígenas” sólo ocupan una posición marginal a escala mundial. Además de reconocer oficialmente esas lenguas, es preciso efectuar un trabajo de descripción lingüística que es la condición sinequanon para su instrumenta- lización. En el caso de algunas lenguas –por ejemplo, el sango de la República Centroafricana, el lingala del Congo y la República Democrática del Congo y el beachlamar de Vanuatu–, el trabajo de descripción e instrumentalización es tanto más urgente cuanto
que estos idiomas cumplen un papel esencial en la construcción nacional.
Durante mucho tiempo se ha considerado que el multilingüismo representaba un obstáculo para el desarrollo, y esta idea prevalece todavía en muchos países del mundo. Es fundamental reconocer que la diversidad lingüística representa una riqueza para la humanidad y que no se puede considerar una disca- pacidad, ya que se conjuga con la diversidad cultural. Hoy en día, una lengua se extingue por término medio cada dos semanas.18 Ahora bien, la desaparición de una
lengua es una pérdida para todos los seres humanos, porque suele confirmar la extinción de un modo de vida y una cultura, así como de una representación del mundo y una forma de acceso al conocimiento y el pensamiento que a menudo es única. Sólo en nombre de una idea mutilada y errónea del conocimiento pueden formular algunos la hipótesis de que el desa- rrollo de las sociedades del conocimiento tendría que ir acompañado inevitablemente de una desaparición acelerada de las lenguas y de una reducción radical de la diversidad lingüística, tanto entre las lenguas locales o vernáculas como entre las lenguas de gran difusión internacional. Por otra parte, cabe señalar que los lingüistas coinciden por regla general en señalar que las personas bilingües poseen una maleabilidad y una flexibilidad cognitivas muy superiores a las de las personas monolingües.
Ante los múltiples desafíos planteados por el desarrollo de las sociedades del conocimiento, ante la necesidad de reconocer que la diversidad lingüística es un tesoro constitutivo del conocimiento humano y de la multiplicidad de vías de acceso al conocimiento y, por último, ante el desafío que supone la edificación de la paz en la mente de los hombres y el interés que reviste el propiciar un conocimiento recíproco entre las culturas, tenemos que preguntarnos cuál es la política que debe guiar a los sistemas educativos. La UNESCO estima que la escuela debe fomentar –dentro de las comunidades educativas plurales– una cultura multilingüe en la que se armonicen las exigencias de la enseñanza de la lengua materna y otras lenguas más. Esta educación multilingüe debería empezar desde la enseñanza primaria, ya que según los lingüistas el final del “periodo crítico” sobreviene a los 11 años de
edad, cuando “el oído deja de ser un órgano natural de audición para convertirse en un órgano nacional”. Por lo tanto, es importante promover en el siglo XXI una educación bilingüe como mínimo y, en la medida de lo posible, trilingüe en todos aquellos países que cuenten con los medios necesarios para ello. Esta polí- tica se podría facilitar mediante intercambios masivos de docentes y lectores de lenguas extranjeras dentro de una misma región del mundo, o incluso entre distintas regiones.