8.4 Comments on overall state configurations and changes between them
8.4.4 Structural changes and systematics
En un marco de introducción generalizada de nuevas tecnologías las organizaciones como el que se da hoy en día, la visión de la relación entre tecnología y organización se ha modificado. En efecto, se ha pasado de una visión en la cual se esperaba que la organización y su estructura se adaptaran a las características de las nuevas tecnologías, a una visión en la cual se reconocen las complementariedades entre innovaciones organizativas y tecnológicas. Si bien es cierto que las empresas tienen que reorganizarse a menudo para adaptarse a la introducción de nuevas tecnologías también se ha evidenciado que reducir el papel de las innovaciones organizativas respecto las innovaciones de producto no era un tema menor. Así, por ejemplo, el estudio, de reciente publicación, de Huerta (2002) sobre la innovación organizativa y tecnológica en la empresa española hace una reflexión sobre las innovaciones organizativas desde una perspectiva amplia que sitúa el tema de la flexibilidad y el cambio organizativo en el centro del análisis. El trabajo cubre cuatro dimensiones del tema: tecnología, calidad, recursos humanos y rediseño de la arquitectura interna de la empresa y las relaciones entre unidades operativas. Se trata en definitiva de reflexionar sobre los esfuerzos que realizan las empresas para ganar en flexibilidad y capacidad de adaptación en relación a un entorno cambiante. Es decir, qué factores contribuyen o frenan a la implantación de nuevos diseños organizativos, el grado en que están difundidos los nuevos modelos de organización de la producción y de gestión de la calidad. Un trabajo como el de Huerta, se sitúa, en definitiva, en el debate iniciado al años 90 sobre los fundamentos microeconómicos de la competitividad empresarial. Este es un debate central en la medida en que numerosos análisis insisten en que desde una perspectiva histórica se han ido incorporando sucesivamente a tres grandes factores estratégicos a la reflexión sobre la competitividad: eficiencia, calidad y flexibilidad.
Respecto a la importancia de la flexibilidad, es necesario señalar que emerge con fuerza, a finales de los años ochenta e inicios de los años noventa, en la medida en que desde diferentes puntos de vista (Boyer, 1993) se insistía en el hecho que el declive de determinados sectores industriales europeos y frente a los japoneses e incluso a los Estados Unidos era, sobre todo motivado por el sistema productivo y su
Capítulo 3: Innovación tecnológica e innovación no tecnológica
44 organización. El papel de la adopción eficiente de nuevas tecnologías y los sistemas organizativos eran decisivos. El trabajo coordinado por Andreasen (1997) sobre innovación organizativa en Europa apuntaba en la misma dirección: el hecho que la mayoría de innovaciones organizativas provengan de los Estados Unidos o del Japón, las convierte en un tema clave para comprender la situación del sistema productivo europeo en términos de competitividad industrial.
Numerosos autores han insistido en las debilidades de las visiones convencionales que asocian la competitividad a indicadores de exportación de las empresas (o de los países). Coriat (1999) plantea claramente que las aproximaciones multi-dimensionales al concepto de innovación ofrece resultados más globales para las empresas en las cuales la calidad y la innovación jueguen un papel clave.
El dominio conjunto del binomio tecnología/organización es una condición previa esencial para las empresas que quieran adaptarse a las nuevas formas de competitividad en un marco dónde, como hemos señalado, la acumulación de conocimiento tiene un papel relevante. En definitiva se trata de que los nuevos enfoques añadan a los indicadores convencionales de competitividad, otros factores que no son valorables en términos de costes. Este puede ser el caso de las inversiones en intangibles, la eficiencia de las redes de cooperación, la calidad y la imagen de los productos, las capacidades emprendedoras para diferenciar los productos o para entregarlos a tiempo.
Esta visión de la innovación no tecnológica como portadora de valor añadido creciente nos sitúa en el contexto de la nueva economía y la globalización. Lundwall y Borras (1997) destacan, por ejemplo, que una de las consecuencias mas destacadas de la intensificación de la competencia global es que altera las formas tradicionales de organización y desarrollo de los recursos humanos. Los cambios en este campo son el eje central para el concepto, en términos anglosajones, de la denominada “learning economy” o economía del conocimiento. Enfrentarse a una competencia más intensa conlleva más actividades de cooperación y comunicación horizontal entre los departamentos de las empresas, entregas just-in-time, sistemas de gestión de la calidad en el sistema productivo, trabajadores polivalentes, trabajo en equipo, uso extensivo
Capítulo 3: Innovación tecnológica e innovación no tecnológica
45 de nuevas tecnologías.
El cambio organizativo está vinculado con cambios en los requerimientos que las empresas exigen a la mano de obra disponible en el mercado de trabajo. Si hay más horizontalidad y descentralización hace falta estar mejor capacitado para la toma de decisiones y para asumir responsabilidades. La demanda de personal más capacitado/especializado es clave para competir en esta nueva economía del conocimiento. Está en juego el crecimiento de la productividad y el uso eficiente de las nuevas tecnologías.
La flexibilidad es una de las principales características de las empresas que promueven la actividad innovadora. Las aproximaciones de tipo general a la flexibilidad, en la línea de la definición de Lund, atribuyen la necesidad de la flexibilidad a un acelerado cambio del entorno competitivo para adaptarse a estos cambios o estimular la innovación. Complementariamente la aproximación funcional asume que la flexibilidad se puede atribuir a diferentes segmentos de actividad organizativa mientras que a otras permanecen no flexibles.
En definitiva el concepto de flexibilidad adquiere una dimensión más amplia, el cambio organizativo pasa a estar en el centro de las reflexiones sobre la competitividad y es en este contexto que el término innovación organizativa toma un mayor protagonismo. Protagonismo por otro lado obvio en la medida que innovación es sinónimo de cambio. Cabe señalar finalmente que a mediados de los años 90 la OCDE bajo el programa “Cambio Tecnológico y Organizativo y demanda laboral: Empresas Flexibles- Implicaciones en los Recursos Humanos” pidió a sus miembros la preparación de informes y encuestas relacionadas con el tema. La encuesta Sueca NUTEK y la encuesta danesa DISCO se han convertido desde entonces en un referente sobre estos temas.