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Structural estimation

3.3 Empirical Analysis

3.3.4 Structural estimation

Uno de los posicionamientos característicos de Juanini como científico, como ya hemos mencionado, fue su oposición a los charlatanes o “prácticos pseudoquímicos”. Como ya hemos citado, Juanini no prologó ni apoyó a ninguno de estos, sino que se opuso a todos ellos, ya desde fechas tempranas. En su Nueva Idea

546 PARDO TOMÁS, J. (2004), El médico en la palestra. Diego Mateo Zapata (1664-1745) y la

Physica (1685), hace una separación firme entre su corriente (los “Filósofos

Naturales”) y aquellos “Psheudoquimicos (o por otro nombre embusteros), los cuales con sus desaciertos han desacreditado aquella profesión”548.

Este enfrentamiento teórico lo debió llevar a cabo también en la práctica, ya que, según parece, Juanini debió tener algún que otro encontronazo con alguno de estos pseudo-químicos. En su correspondencia impresa con Mathías de Lucas (1690), este autor, médico de la reina portuguesa, denuncia cómo, procedente de la corte española, había llegado a Lisboa un francés “embustero”, “extranjero

camandulense”549 de nombre Francisco que, con el apoyo de algunos compatriotas y

de un médico de cámara, había realizado diversas experiencias químicas y se había situado en la competencia de tratar de curar también a la Infanta550.

Es posible que éste “Francisco” a quien se refiere De Lucas sea Francisco Compaño (fl. 1683-1693), bachiller de medicina de origen catalán. Había servido en el ejército en Cataluña y, en 1683, se trasladó a la corte con la pretensión de obtener el cargo de médico de familia. Parece ser que Compaño tenía formación yatroquímica y se había granjeado el favor de algunos personajes de la corte al curar enfermos desahuciados por los médicos tradicionales. A pesar de tener buenos conocimientos médicos y de contar con el apoyo de los doctores Ribas y Torralba, el Protomedicato no lo aprobó. En 1693 fue apresado y procesado por el Consejo de

Castilla, por ejercer la medicina sin la aprobación del Protomedicato551. Esta

condena tuvo, según parece, el carácter de ejemplar y supone un resultado más de las diferentes luchas de la medicina oficial y académica contra los prácticos sin licencia o irregulares que pretendían saltarse los controles profesionales.

Mathias de Lucas comenta como este práctico “francés”, a la vez que desacreditaba públicamente la medicina “Castellana”, lo hacía también específicamente del propio Juanini, lo cual hace pensar que debió tener un

547 LÓPEZ PIÑERO (1983) Cardona, Dionisio. En: LÓPEZ PIÑERO et al (1983), pp. 178-179.

También: REY BUENO, Mar (1998) El Hechizado. Medicina, alquimia y superstición en la corte de Carlos II (1661-1700). Madrid, Corona Borealis, pp. 93-96.

548 JUANINI (1685) Nueva Idea Physica, “Al Lector”, s.p. [p. 5].

549 “Camandulense” o “camandulero”: Astuto e hipócrita. Según: MOLINER (1998), vol.I, p. 475 550 LUCAS, JUAN MATHIAS DE [1689] Muy Noble, y clarissimo Doctor En: JUANINI (1691)

Cartas a Redi

enfrentamiento directo con él durante su paso en la corte española552. No he podido identificar exactamente al práctico ni localizar referencias a estas disputas en la corte de Lisboa, pero semeja que se debieron suceder por algún tiempo, ya que, como el propio Mathías de Lucas comenta, dentro de la familia real portuguesa había quien se oponía a estas prácticas y quien las apoyaba. En cualquier caso, éste es otro de los aspectos en los cuales se percibía la labor de Juanini en afianzar y situar políticamente a los verdaderos novatores, los cuales pretendía que se diferenciaran claramente del mundo de la medicina y del empirismo extra-académico donde los tradicionalistas les querían mantener.

De hecho, como veremos, el mundo del galenismo tradicionalista más inteligente (representado, por ejemplo, en la obra de Colmenero), siempre supo diferenciar los charlatanes químicos de los novatores científicos como Juanini y Cabriada553. Aún así, por razones tácticas, a los tradicionalistas siempre les interesa confundir a los novatores con todos los químicos marrulleros que pululaban por la monarquía hispana, fácilmente descalificables y que no suponían un riesgo para sus privilegios profesionales o académicos, ya que se mantenían en una casi ilegalidad o al menos en la tolerancia vigilante de las autoridades.

Como ya expuso López Piñero, entre los pseudo-químicos y la alquimia “extra-académica” era posible identificar numerosos personajes de variopinto pelaje, no todos ellos fácilmente calificables. El más famoso fue, sin duda, Luis Aldrete y Soto, regidor perpetuo de la ciudad de Málaga y alguacil mayor de la Inquisición554. Aldrete, que había viajado por Italia y conocía las principales obras alquímicas y yatroquímicas, publicó diversos libros defendiendo un principio químico de su invención, denominado “agua de la vida”, que tuvo notable éxito.

Es igualmente destacable que Muñoz y Peralta, un novator muy interesante por diversos aspectos, también se esforzó en separar su práctica y su ejercicio del de aquellos que gráficamente denomina "extravagantes curanderos pseudo Chimicos" (sic), los que, denuncia, "abusando de algunos de los grandes medicamentos

552 JUANINI (1691) Cartas…a Redi, pp. 94-94.

553 COLMENERO (1697) Reprobación del pernicioso abuso, pp. 96-98.

espagíricos, han hecho odiosa tan vil Arte"555. Igualmente, Peralta trata de delimitar claramente el papel de los médicos o "espagíricos especulativos", frente al de los "boticarios"556, o al de los simples médicos empíricos.

La lucha por la dignificación y significación de los novatores respecto de los charlatanes, prácticos e inventores de remedios maravillosos está presente como una característica fundamental en el grupo desde las primeras fases. Pero, como ya refirió López Piñero, no siempre tuvieron clara la frontera entre curanderismo y yatroquímica, situación de la que los autores tradicionalistas supieron sacar provecho en sus polémicas con los novatores 557.

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