Section 3: GUF Capacity! 32!
3.2 Structural Power! 42!
El psicólogo suizo Carl Gustav Jüng nos dice muy acertadamente que la intuición es una función de la percepción inconsciente por lo que es muy difícil captar su función concientemente. “Más, para que la intuición llegue a vías de
hecho ha de reprimirse en grado sumo la percepción.”33
“Es por eso que el tipo intuitivo extravertido no acudirá nunca allí donde encuentre valores de realidad universalmente reconocidos, sino donde encuentre posibilidades. Como anda en busca de nuevas posibilidades, en circunstancias estables corre peligro de asfixia. Capta, ciertamente, nuevos objetos y orientaciones nuevas con gran intensidad y a veces con entusiasmo extraordinario para renunciar a ellos fríamente, sin piedad, y sin recuerdo al parecer, en cuanto se ha fijado su contorno y no se presienten nuevos brotes de magnitud significantes. Donde subsista una posibilidad, allí se vincula el intuitivo con fuerza de destino. Por razonable y práctico que sea y aunque todos los argumentos imaginables se pronuncien por la estabilidad, nada impedirá que un día considere como una cárcel - y obre en consecuencia – la misma situación que antes había supuesto la liberación y la redención para él”.34
Jüng logra desentrañar esta increíble tipología de una manera excepcional, veamos: “El sentir y el pensar – componentes imprescindibles de la convicción – son funciones inferiormente diferenciadas en él, que no gravitan decisivamente, ni pueden, por lo tanto, oponer una resistencia duradera a la fuerza de la intuición. La moralidad del individuo no es intelectual ni sentimental. Tiene su propia moral (que al ser extrapsicológica, nosotros llamamos meta-ética) que es la fidelidad a la intuición y el sometimiento voluntario a su fuerza. (En la cultura trovadoresca de los cátaros del siglo XIII, esta fidelidad es llamada minne o fidelidad de amor) Parece que se da en las mujeres este tipo con mucho más frecuencia que en los hombres.”
“Cuando su compromiso es de buena índole, es decir, cuando no es demasiado interesado, puede hacer grandes méritos como iniciador o al menos como animador de todo lo incipiente. Esta disposición tiene sus grandes riesgos, pues el intuitivo fragmenta su vida con demasiada facilidad al ejercer un influjo vivificante sobre gentes y cosas, difundiendo vida, uberrivamente, en
torno suyo, más vida que no vive él, sino los demás.”35
Y esta predisposición es justamente la que lo hace blanco de la propaganda del sistema, que utiliza esta actitud postora de sentido para fortalecer sus propias estructuras. La fuerza volitiva de estos sujetos es enorme, por eso el mundo capitaliza esa tremenda
33 Carl Gustav Jüng: “Tipos Psicológicos” 34
Ibidem.
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energía para la evolución de sus entelequias. Por eso el sistema ha ido creando una formidable RED DE ILUSIONES, con el fin capturar a los sujetos que pertenecen a este tipo psicológico.
Este tipo psicológico, desdeña el uso de la razón y la emoción, como elementos cardinales de su mundo psicológico, y los substituye por la meta- cognición, o intuición simbólica. Es decir, es como un niño, donde se sobreponen los contenidos arcaicos de su inconsciente, a las costras culturales del sujeto colectivo, la cultura y el medio ambiente.
Es por eso que este tipo de sujetos tienden a ser gnósticos, para utilizar un término menos estigmatizado por la cultura, autodidactas, que es obtener conocimiento del pensar por y desde sí mismo. Dentro de esta tipología se encuadran autodidactas en todos los contextos como ser artistas, líderes, conquistadores, deportistas, innovadores, creadores, solipsistas originales, solitarios, aventureros, reformadores, revisionistas, inconformistas, buscadores, inventores, en fin, sujetos siempre NOTABLES, aristocráticos, sobresalientes, que de una u otra manera, consiente o inconscientemente, persiguen una individuación, escapando de la corriente paradigmática de la cultura y las tipologias universalmente aceptadas.
Este grupo de sujetos vive en función del desequilibrio psicológico, en pos de estados alterados de conciencia, y por lo mismo, no son abarcables para un estudio científico, que se ajusta siempre a pautas predeterminadas. En este tipo abunda mucho la tendencia psiconauta, aunque de manera diferente a la tendencia psiconauta sacralizante, pues las más de las veces logran zafarse de las dependencias psicotrópicas.
Al contrario de los lúdicos, logran manifestar altos niveles de dramatismo en las relaciones con símbolos y entes diversos, y al contrario de los sacralizantes, logran suspender las tensiones dramáticas, las dependencias psicológicas resultantes, liberándose de las ataduras kármicas, o desajustes energéticos que por lo mismo, desequilibran sus estructuras psicológicas. Es decir, en ellos es preponderantemente relevante y notorio, el rasgo diferencial por excelencia, la fuerza volitiva.
Estos individuos manifiestan inclinaciones hacia la “cultura” bélica, ensoñación epopéyica, rebeldía heroica, a las artes marciales y guerreras, predisposición hacia la melancolía, hacia el recuerdo y reminiscencia del pasado ancestral. Por eso en estos sujetos puede canalizarse la facultad anamnésica. Es muy importante para ellos el cumplimiento y la eficacia de la palabra empeñada. Generalmente son, o lectores terriblemente disciplinados, o no leen nada en absoluto, confiando únicamente en el poder de su intuición simbólica. Manifiestan una predilección por la soledad, lo que generalmente les impone una pobre vida social. Lamentablemente, son románticos a ultranza, y llegan a formular complejos idilios amorosos, que rara vez pueden concretarse fuera del ámbito platónico imaginario. Esta gran debilidad se hace patente en su relación con el sexo opuesto, y las relaciones se hacen inestables y tormentosas. Como afirma Jüng, son tenaces y desinteresados, por lo que tienden a dejar las cosas a medias. Pueden ser terriblemente fríos, y desapegados, como también
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ardientes y pasionales, esta dualidad no puede explicarse, pero tal vez es atribuible a una cierta soberbia natural que los impele a buscar desafíos, y ha soportar altas dosis de dolor y sufrimiento.
Cuando consiguen orientarse absolutamente, logran inspirar en los demás los más elevados anhelos, las altas cumbres. Llegan a sentir un gran desprecio por el mundo, y todas sus estructuras las ven como una sería amenaza a su propia autonomía.
Su tendencia de abrirse hacia el infinito, hacia la posibilidad pura, acrecienta su oposición a las estructuras y superestructuras, por lo que generan el rechazo deliberado de estas. Dicho de otra manera, no encuentran su lugar en el mundo, y por ello su soledad no es solo auto impuesta, sino resultante, un efecto energético desatado por esa oposición consiente o inconsciente al mundo de la materia. Por ello la mitología hebrea lo asimila al errante, de error, Caín. Son individuos aristocráticos, y su despliegue comunicacional logra su máximo desarrollo con el uso de las artes.
Como tienen intuición simbólica, logran acceder a una meta-cognición, y al uso de los lenguajes y las inteligencias múltiples. Si logran la individuación es de esperar que asuman las paradojas, resistiendo su poder disolvente a pura fuerza de voluntad. El liderazgo en ellos es una virtud cardinal, por lo que los conquistadores siempre pertenecieron a este tipo extrapsicológico, y por eso siempre son muy pocos.
Puede ser que Ud., hipotético lector, manifieste muchos de los rasgos aquí descriptos, si es así, este mensaje no será desoído: Es posible salir del laberinto existencial, superar el abismo antológico y el fatalismo resultante, lo único que debe hacer es asumir una actitud meta-ética hacia la vida, y afrontar con honor los símbolos con los que se enfrente.