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The second issue is the effect of monetary policy in highly inflationary economies Lopez (1998) and Eyzaguirre (1998) stress that when inflation is high and unstable, the

CHAPTER 4 STRUCTURAL VECTOR AUTOREGRESSION MODEL OF MONETARY TRANSMISSION MECHANISM IN VIETNAM

4.1 Structural Vector Autoregression (SVAR) model

Las elites dominantes chilenas fueron un apoyo sustancial para el régimen de Pinochet, debido a su identificación con la derecha política y su enraizado anticomunismo -proveniente del temor hacia el avance de los sectores populares identificados con la izquierda-. En efecto, el grado de participación civil en el régimen quedó expuesto en las primeras actas de gobierno que incluían a civiles dentro de las labores gubernamentales, en donde la inclinación política no debía ser necesariamente neutra. Como quedó en evidencia en la primera sesión secreta realizada el día jueves 13 de septiembre 1973, donde se afirmaba que “los funcionarios que sean empleados [para trabajar en el gobierno] deberán ser apolíticos, salvo excepciones calificadas”141. Estas “excepciones calificadas” aprobadas por la Junta demostraban el grado de

140

IEPALA, “La intervención norteamericana en América Latina y El Salvador”, Informe N° 2, Madrid, 1980, En García, Prudencio, El drama de la autonomía militar, Madrid, Alianza Editorial, 1995, p. 41.

141

Cristi, Renato, El pensamiento político de Jaime Guzmán. Autoridad y Libertad, Santiago, LOM Ediciones, 2000, p. 112.

51 apoyo y compromiso que muchos sectores conservadores, de la Derecha y la Democracia Cristiana mostraron hacia la instauración de un orden autoritario que frenara el avance de la izquierda chilena. Este grado de compromiso se debió particularmente a un proceso que se delineó dentro en la derecha chilena, a través de una síntesis del pensamiento conservador- nacionalista durante las décadas del ‘60 y ‘70142. Décadas en que la derecha política desplegó una actitud confrontacional hacia los proyectos sociopolíticos formulados por la izquierda que acrecentaron su tendencia anticomunista. Actitud que además, reflejaba el vació político que a partir de 1964 sepultó sus proyecciones políticas, debido a la importancia que la Democracia Cristiana adquirió en el país, quién ganó las elecciones ese mismo año143.

Esta tendencia se había comenzó a expandir con anterioridad en las décadas del 1950 y 1960 a partir de una apropiación y sistematización del pensamiento conservador e hispanista de la dictadura del general Francisco Franco en España (1936-1975) que tenía su pilar en autores como Gonzalo Fernández de la Mora y Ramiro de Maeztu. Los que fueron releídos –a la luz del contexto nacional- por intelectuales chilenos como Jaime Eyzaguirre, Arturo Fontaine Aldunate, Sergio Fernández Larraín, Osvaldo Lira y Julio Philippi. Además de instituciones que canalizaron estas representaciones, como el instituto Chileno de Cultura Hispánica, la Academia Chilena de la Lengua y la Academia Chilena de Historia144. Ideas que durante la década del ‘70 se acrecentaron al interior de los grupos políticos que se disputaban la “derecha”

142

Valdivia Ortiz de Zárate, Verónica, “Lecciones de una Revolución: Jaime Guzmán y los Gremialistas”, En Pinto, Julio (ed.), Su revolución contra nuestra revolución: derechas e izquierdas en el Chile de Pinochet, Santiago, LOM Ediciones, 2006, p. 52. Por su parte, como afirma Renato Cristi, los nacionalistas chilenos hacia finales de la década del 40 e inicios del 50 no se repliegan sino que en torno a la lucha contra el comunismo se inicia toda una actividad cultural que se intensificara en las décadas posteriores. En, Cristi, Renato, “La síntesis conservadora en los años 70”. En, Cristi, Renato y Ruiz Carlos, El pensamiento conservador en Chile, Santiago, Editorial Universitaria, p. 126.

143

Correa Sutil, Sofía, Con las riendas del poder: la derecha en el siglo XX,Santiago, Editorial Sudamericana, 2009. Pág. 359.

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52 chilena, como el movimiento gremialista liderado por Jaime Guzmán, los alessandristas, el Partido Nacional y los “nacionalistas ultristas” –como los ha llamado Verónica Valdivia145

-. En términos generales, las significaciones emanadas de la experiencia franquista fueron un componente relevante en la configuración del régimen autoritario. De hecho, la influencia del franquismo llegó a tal punto que era admirado por muchos asesores del régimen autoritario, entre ellos Jaime Guzmán; quién desde joven demostró una admiración profunda hacia el autoritarismo y las modernizaciones impuestas por Franco146. Estas ideas habían sido sistematizadas en décadas anteriores a través de la revista Portada147; y posteriormente en el semanario Qué Pasa en la década del ´70. Revistas que expusieron en sus líneas editoriales un camino opcional a la democracia, sustentado en un autoritarismo personalista y un catolicismo conservador de origen hispano. Manifestando fuertes críticas al sistema de partidos y al congreso, considerados como entes “corruptos” e “inmorales”, que se dejaban llevar por la demagogia, que apuntaba al sectarismo y a la división del ser nacional. En función de tales críticas, para estos intelectuales la democracia chilena era considerada un “fracaso”, debido al alto partidismo que residía en sus bases, tanto de izquierda como de derecha; el que no permitía la existencia de un consenso político, lo expresaba para estos grupos simplemente la “indisciplina” presente en el sistema de gobierno148

.

De esa forma, la alternativa propuesta por esta línea de pensamiento se centró en la configuración de un orden autoritario, fuertemente patriótico, presidencialista y plebiscitario, que permitiera al presidente gobernar con plena facultad de poderes, por encima del partidismo político, emulando con ello el orden portaliano de inicios del siglo XIX. Incluyendo en él una fuerte dosis de devoción religiosa, inspirada en el catolicismo anticomunista presente en la

145

Valdivia Ortiz, Verónica, “Lecciones…” op.cit., p. 52.

146

Hunneus, op. cit., p. 332.

147

Ibid., pp. 222, 270.

148 Idem.

53 España de Franco. Así, el objetivo medular de estos sectores de derecha se centró finalmente en transformar las lealtades políticas en devoción religiosa y respeto a la figura del líder, desvalorizando el sistema de partidos, y más directamente, a la izquierda chilena. A quién además, acusaban de estar manipulada por Moscú, dejando entrever las tensiones mundiales provocadas por la Guerra Fría149.

En suma, la acción de estos diversos grupos de derecha se centró en exacerbar el miedo a una izquierda criminal y poderosa que asolaba al país como una amenaza, reforzando calificativos como “extremistas” y “criminales”, con el objetivo de aumentar el clima de temor y rechazo a la izquierda, y al proyecto de la Unidad Popular150. Convirtiéndose en una plataforma importante de apoyo, que más adelante, conformará la coalición cívico-militar que caracterizaría al régimen autoritario. De hecho, el bloque identificado por el Partido Nacional demostró su lealtad a las acciones golpistas desde un primer momento, auto disolviéndose el 11 de septiembre de 1973, sin plantear oposición alguna, en una actitud pasiva, y sin defender su derecho a existencia como partido, demostrando con ello que su mayor interés se había concretado con la insurrección militar. Su desplazamiento de la escena política significó su reemplazo por una joven generación identificada por el movimiento gremial. Aunque, desde sus trincheras –ubicadas en los medios de comunicación- hicieron su aporte al régimen, llamando a su adhesión desde la revistas Qué Pasa.

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Esto además, proviene de una concepción cristiana tradicional –fuertemente anticomunista- proveniente de la alianza entre la Iglesia y los partidos liberales y conservador; quienes prácticamente mantenían económicamente a la Iglesia chilena durante la primera mitad del siglo XX. Esta simbiosis política Iglesia/elite dominante fue acentuada por el contexto de Guerra Fría y la elevación al Papado de Pío XII, y posteriormente del papa Juan XIII. En, Vidal, Hernán. Las capellanías castrenses durante la dictadura. Hurgando en la ética militar chilena. Santiago, Mosquito Editores, 2005, p. 35: Jara, Hinojosa, Isabel, “La ideología franquista…”, op. cit., p. 237.

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Esto se ejemplifica en las campañas de presión psicológica llevadas a cabo por la prensa de Derecha. Sobre de este tema véase, Bermedo, Patricio y Porath William, “A tres décadas del golpe: Cómo contribuyó la prensa al quiebre de la democracia chilena”. Cuadernos de información No. 16-17, Santiago, Universidad Católica de Chile, 2003-2004; Reyes Matta, Fernando, “Mass Media, Polarización y cambio social: Chile el gobierno de Allende”, en Reyes Matta (compilador), Investigación sobre la prensa en Chile(1974-1984). Cerc-Ilet, Santiago, 1986; Durán, Claudio y Rockman, Arnold, “análisis piscohistórico de la propaganda de agitación del diario El Mercurio en Chile 1972-1973”, en Reyes Matta, op. cit., pp. 29-45.

54 Respecto al movimiento gremial, ya en la década de 1970, a partir del triunfo de la Unidad Popular, se comenzó a producir una convergencia política entre el Partido Nacional y el movimiento gremial, unidos contra el gobierno de Salvador Allende151. Finalmente el movimiento gremial fue el que mayor experiencia sacó durante los tres años de la vía chilena al socialismo. Según Verónica Valdivia, en estos años dentro de la derecha se reconfirmaron algunas tendencias, que dotaron al movimiento gremial de mayor amplitud sobretodo en lo relativo a los mecanismos de lucha política, delineando los rasgos que caracterizarán a la derecha en el futuro como “ariete”, privilegiando la confrontación, la movilización social y la caricaturización del otro152. Factor a fin de cuentas le otorgó un mayor sentido proyectual a la derecha y permitió que el movimiento liderado por Jaime Guzmán fuera medular para el gobierno autoritario. Así, los lugares de enunciación donde se hizo visible la alianza entre distintos sectores de Derecha fue –durante el periodo de la Unidad Popular- en revistas Portada

y Qué Pasa. Sin embargo dentro de la misma derecha existían diferencias, sobretodo, en la mirada proyectual. Por esa razón dentro no se logro construir un proyecto, sino una plataforma política desde donde se identificaría a la derecha153. La incapacidad partidaria de la derecha para crear un bloque que desplazara el gobierno socialista dentro de los marcos legales y democráticos, fue el factor que finalmente alimentó con mayor fuerza la intervención de las Fuerzas Armadas y el rompimiento del juramento constitucional.

151

Cristi, Renato y Ruiz Carlos, El pensamiento conservador…, op. cit., pp. 126-127.

152

Valdivia, Verónica, Nacionales y gremialistas. El parto de la nueva derecha política chilena, 1964-1973, Santiago, LOM Ediciones, 2008, pp. 326-327. La historiadora asegura que “fue la experiencia de la Unidad Popular la que le permitió a Jaime Guzmán y a sus gremialistas romper abierta, aunque no discursivamente, con los límites de a Universidad Católica y llegar a otros sectores sociales o políticos, reconociendo su importancia”. Por otro lado afirma que su praxis no se agotó en sólo en la lucha política, como sucedió con otros sectores de la derecha, sino que mantuvo presente la idea de una renovación autoritaria del país, conciliando en sus líneas doctrinales aspectos nacionalistas, franquistas y neoliberales. Ibid., pp. 327-328.

153

Ibid., pp. 368-369. La diferencia entre los diversos grupos que componían la derecha chilena estribó en las proyecciones de cada partido, diferencias que, de acuerdo a lo planteado por Verónica Valdivia, han sido caracterizadas por el Partido Nacional y el incipiente movimiento gremial. En esa línea, mientras el Partido Nacional tenía una proyección basada primordialmente en el derrumbe del gobierno socialista y el acrecentar el nacionalismo, el gremialismo, si bien compartía ambos ejes, se caracterizó por su búsqueda de un nuevo camino para la derecha.

55 Esta “nueva derecha”, identificada con el gremialismo y la figura de Jaime Guzmán, buscó superar la crisis de su antecesora incubando un proyecto que entró en escena en 1973 y que se fue perfeccionando conforme la Junta tomaba una línea de acción y se desprendía de los años de búsqueda de un proyecto, indecisión e improvisación154. Esta nueva derecha, es considerada el pilar fundamental del entramado autoritario, debido a su alta injerencia y participación –tanto como asesores como en distintos cargos-, siendo Jaime Guzmán su figura más influyente por dos razones: la primera, radica en su capacidad como dirigente y asesor, guiando los pasos iniciales de la Junta Militar, teniendo un papel decisivo en la conformación del orden autoritario155. Siendo él precisamente –en palabras de Verónica Valdivia- “el principal arquitecto del edificio institucional que resguardaría la dominación”156

. Y en segundo lugar: por la influencia en su pensamiento de autores nacionalistas y anticomunistas como Osvaldo Lira, Julio Philippi y Mario Góngora, que nutrieron su perspectiva conservadora. Y además, su admiración al régimen franquista, compartida con otros personajes de la derecha chilena.

En ese sentido, la línea de pensamiento del líder gremialista, estuvo dirigida con anterioridad al golpe –precisamente en su etapa universitaria- hacia la consolidación de un Estado autoritario, en donde la dictadura era aceptada como la forma de gobierno necesaria para confrontar emergencias políticas157. Esta admiración por el autoritarismo emana del pensamiento franquista, fortalecido en estos años por algunos de sus profesores, entre ellos el historiador Jaime Eyzaguirre. Y también, por su estrecha relación con el círculo intelectual concentrado en revista Portada. Influencia que robusteció su rechazo a la democracia y a los partidos políticos, incluyendo la derecha tradicional, a quién consideraba “contaminada” por el

154

Ibid., pp. 220-221.

155

Esta asesoría y cercanía con el General Pinochet y el régimen militar duró hasta la década del ‘80, cuando conformó el partido político UDI: Unión Demócrata Independiente.

156

Valdivia, Verónica, “Lecciones…”, op. cit., p. 50. 157

Jaime Guzmán al concebir el autoritarismo como una opción de gobierno, lo hace teniendo en mente la experiencia franquista. Sobre el pensamiento del líder gremialista, véase, Cristi, op. cit., p. 9.

56 partidismo político, razón por la cual no se identificaba con ella158. En esa medida su pensamiento estuvo estrechamente vinculado hacia la creación de una “nueva institucionalidad”; que mezclaba el autoritarismo con la libre iniciativa individual. Fundamento teórico que lo llevó a tener un rol esencial durante los primeros años del régimen de Pinochet. Esta línea de pensamiento, más que variaciones u alteraciones, demuestra –de acuerdo a Renato Cristi- una unidad y continuidad conceptual en su pensamiento, manteniéndose casi intactas las significaciones claves de autoritarismo y libertad, que son las bases de su pensamiento159.

En estos años, su línea de pensamiento evolucionó, desde los principios de autoridad, que legitimaban la figura de los militares en el poder, hacia una concepción de la libertad en las cuales se condena el totalitarismo, el cual –explica- no se topa en nada con el régimen chileno, puesto que, dentro de su pensamiento, el poder constituyente recae en la Junta de Gobierno; de manera que son las Fuerzas Armadas y no el pueblo el sujeto del poder Constituyente, la fuerza creadora del Estado160. Atribuyendo al régimen de Pinochet los apelativos de “dictadura soberana”. Demostrando su interés en dotar a las Fuerzas Armadas de una institucionalidad jurídica que fuese capaz de destruir el marxismo e impedir su legitimación social161.

Así, respecto al evidente anticomunismo presente en su línea, se involucra a un rechazo al sistema constitucional chileno que estaba vigente con anterioridad a septiembre de 1973, que se manifestó en su interés por derogar la constitución y edificar otra, en una sesión secreta el día trece de septiembre de 1973.162 Hecho que dejó en evidencia el rol trascendental que tenía

158

Cristi, op. cit., pp. 334-335.

159 Ibid.,

160

Ibid., p. 10.

161

Valdivia Ortiz de Zárate, Verónica, “Lecciones de una Revolución…”, op. cit., p. 222. Asimismo, cabe destacar que el léxico utilizado por Guzmán para persuadir y movilizar a la población chilena durante el gobierno de la Unidad Popular se centró –según el trabajo de Valdivia- en tres ejes: el manejo de la ironía, el ridículo y el apodo ofensivo, buscando socavar el respeto hacia la autoridad, el desprecio a la Unidad Popular e incentivar la creación de un gobierno autoritario. Difundiendo el imaginario de una crisis generalizada o un estado de catástrofe nacional, buscando despertar en la población el anhelo de una salida extraconstitucional. En Valdivia, Verónica, Nacionales y Gremialistas…op. cit., p. 363.

162

57 Guzmán para la Junta de Gobierno, que con 27 años fue reclutado para el estudio de una nueva constitución. Punto que deja en claro hasta qué punto su pensamiento estaba emparentado con la irrupción militar. En relación a esta importancia, muchos textos fundacionales del régimen fueron redactados o directamente influenciados por él, como sucedió con la mayoría de los discursos del General Pinochet durante el primer año de gobierno, como también, con textos jurídicos, entre ellos la Declaración de Principios163. Texto en el que se ven reflejadas muchas ideas emanadas del régimen franquista, como la diferencia establecida entre comunismo y catolicismo, donde se exhibe el marxismo como una ideología ajena a la tradición católica e hispánica.

En definitiva, cuando los militares buscaron dotar de legitimidad al orden impuesto recurrieron desde un primer momento al apoyo civil, que anteriormente había difundido en la esfera social su opinión sobre una salida extraconstitucional al gobierno de Salvador Allende. Así, las Fuerzas Armadas al recurrir al apoyo de fuerzas civiles, dispusieron de una serie de ideas que contribuían a justificar la insurrección; entre ellas la mencionada idea “corporativista”, sintetizada por intelectuales de derecha, que terminaron trabajando de manera directa o indirecta en el régimen. Relación donde tomaron fuerza estas ideas “chilenizadas” del régimen franquista, como el férreo autoritarismo, el antipartidismo, el catolicismo moral y el realce de la figura de Portales. Influencias que se sedimentaron en el proceso de legitimación del régimen.

1.5 Cauce, circulación y propaganda: el sistema comunicacional a partir del martes