El primer análisis sistemático del Capital Social (CS) lo realizó Bourdieu (1980), quien lo definió como «el agregado de los recursos actuales y potenciales que están asociados a la posesión de conexiones duraderas, de relaciones más o menos institucionalizadas de conocimiento mutuo o reconocimiento».
Por otro lado, Nahapiet y Ghoshal (1998) definen CS como «la suma de los recursos actuales y potenciales imbuidos dentro, disponibles a través y derivados de la red de relaciones que posee un individuo o una unidad social», tal que se encuentra en la estructura interna de un colectivo (Adler y Kwon, 1992). Dicho capital muestra el carácter de esas relaciones sociales organizativas, obtenidas de la orientación hacia las metas colectivas y la confianza compartida por sus
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miembros y que se traduce en acciones grupales exitosas conducentes a la creación de valor (Leana y Van Buren, 1999).
No se trata de una definición única sino que hay otras definiciones como las de Arregle et al., (2007) quienes, siguiendo con las aportaciones de Adler y Kwon (2002), definen Capital Social «como el conjunto de relaciones existentes entre individuos y organizaciones que posibilitan la acción y crean valor»; o la de Gordon y Cheah (2014) que consideran al Capital Social como un «modelo de creación de activos valiosos procedente del acceso a recursos a través de las relaciones sociales de un actor». De este modo, se observa una relación entre la dotación de Capital Social de una empresa y el logro de una ventaja competitiva, a través de esa posible creación de valor.
La atención hacia la perspectiva de Capital Social se debe a la consideración dentro del constructo familiness de dimensiones asociadas a aspectos sociales y comportamentales de la empresa familiar que no se han resuelto en las diferentes investigaciones en este campo y que son específicos de este tipo de empresas. En esta línea, como se indicó anteriormente, Dyer (2006) considera que son estas variables comportamentales las que definen a la empresa familiar, hasta el punto de que, aunque la propiedad y la gestión se encuentren en manos de una familia5, no se pueden considerar criterios suficientes para definir a estas empresas como familiares.
Si bien Arrègle et al., (2007) aplica la teoría del Capital Social para describir mecanismos que describan el efecto de Capital Social Familiar sobre el desarrollo del Capital Social Organizativo, Pearson et al., (2008) se centran en identificar los componentes que configuran el familiness desde la perspectiva de Capital Social, al considerar los enfoques de sistemas como insuficientes para vislumbrar los elementos específicos de dicho constructo. Ahora bien, aunque suministran un marco de identificación de recursos y capacidades comportamentales específicos de las empresas familiares (véase figura 1.5.) como posibles dimensiones del
5 Esto representa una crítica al Enfoque de Componentes de Chrisman et al., (2005) que considera
empresa familiar como aquella en la que la implicación de la familia se pone de manifiesto a través de la propiedad, el gobierno, la gestión y el relevo generacional, sin explicar diferencias en comportamientos.
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mismo, tomando en consideración la definición de Capital Social de Nahapiet y Ghoshal (1998), se centran sólo en el interior de la empresa familiar.
Figura 1.5. Perspectiva del Capital Social de Familiness
Fuente: Pearson et al., (2008). De esta figura se extrae que la empresa familiar es la unidad de análisis, en cuyo interior se configuran una serie de recursos de carácter estructural, cognitivo y relacional. Dichos recursos configuran sus capacidades en términos de acceso a información y determinación de acciones cooperativas. De este modo, esta configuración de recursos y capacidades pueden representar una fuente de ventaja competitiva para ellas, o todo lo contrario.
Pearson et al., (2008) consideran que las familias poseen abundantes lazos o conexiones internas de las que se apropia la empresa familiar, constituyendo, así, su perfil de recursos estructurales, es decir, la dimensión estructural de la empresa.
En relación a la dimensión cognitiva del modelo de Pearson et al., (2008) ésta incluye «… recursos que suministran representaciones compartidas, interpretaciones y sistemas de significado entre partes» (Nahapiet y Ghoshal, 1998); «comprende la visión y finalidad compartidas, así como el lenguaje único,
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las historias, la cultura de un colectivo que son conocidas y comprendidas por sus miembros, quienes, incluso, lo han interiorizado profundamente». Dicha dimensión permite explicar por qué la continuidad del negocio es importante para la familia (Pearson et al., 2008).
Finalmente, Pearson et al., (2008) consideran que la dimensión estructural y la cognitiva son antecedentes de la dimensión relacional del Capital Social. Esta dimensión se considera clave entre los recursos de familiness y las capacidades derivadas de estas relaciones, que hace referencia a los recursos derivados de las relaciones personales, incluyendo confianza, normas, obligaciones e identidad (Nahapiet y Ghoshal, 1998). Se trata de vínculos personales que crean lazos duraderos entre individuos dentro de un colectivo que influyen en su comportamiento, en aspectos tales como cooperación, confianza, comunicación y compromiso y el establecimiento de objetivos comunes.
Por otro lado, no se puede obviar el trabajo de Sharma (2008) que viene a complementar el contenido del Capital Social de Pearson et al., (2008), ampliando el foco de análisis a las interacciones tanto de la familia como de la empresa familiar con el entorno. En definitiva, viene a profundizar en la importancia de la forma “puente” del Capital Social y la bidireccionalidad (véase figura 1.6.) de los flujos de este Capital entre la familia y la empresa familiar, como crítica a la unidireccionalidad del Capital Social Familiar al Capital Social Organizativo de Arrègle et al., (2007).
Sharma (2008) considera que el Capital Social se descompone, a su vez, en diferentes tipos, según se configure en el seno de la Familia (Capital Social Emocional dentro de la Familia), se desarrolle en el seno de la Empresa Familiar (Capital Social Emocional dentro de la Empresa), sea el resultado de las relaciones de la familia con el entorno (Capital Social Puente de la Familia) o de la empresa familiar con actores externos a la misma. Este último se denomina Capital Social Puente de la Empresa, tal y como se recoge en la figura 1.6.
52 Figura 1.6. Capital Social de la Familia y la Empresa
Fuente: Sharma (2008). En la figura anterior, se pone de manifiesto la ampliación que hace Sharma al modelo de Pearson et al., (2008) a través de la consideración cuatro tipos de Capital Social, el Capital Social Emocional de la Familia, el Capital Social Emocional de la Empresa, el Capital Social Puente de la Familia y el Capital Social Puente de la Empresa. Además, destaca la necesidad de atender a la bidireccionalidad de los flujos de capital entre la familia y la empresa que generarán diferentes tipos de familiness según la excesiva dependencia que alguno de los sistemas, familia o empresa, tenga sobre el otro. En relación a este modelo, este trabajo considera como unidad de análisis la empresa familiar, considerando los lazos emocionales dentro de la empresa, resultado del impacto que los lazos o emociones dentro de la familia del que se adueña la empresa familiar (Sharma, 2008).
Ahora bien, ninguna de las unidades aquí consideradas, la familia y la empresa familiar, son entes aislados, sino que se encuentran en continua acción recíproca con el entorno. En estas interacciones reciben inputs y conceden outputs (perspectiva de Sistemas Abiertos, anteriormente considerada) a través de relaciones, creación y acceso a redes, lo que, a su vez, permite o promueve el acceso, la creación y el empleo de recursos y capacidades que podrían configurar la fuente de una ventaja competitiva. Esto lo recoge claramente Sharma (2008) en la figura 1.6., en la que se pone de manifiesto que la familia interacciona con otros
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actores externos a ella, configuradores de Capital Social Puente de la Familia, y del mismo modo la empresa también interactúa con el exterior, generando Capital Social Puente de la Empresa, en el que se centra este trabajo de investigación.
En definitiva, se tiene en consideración la definición de familiness de Habbershon y Williams (1999), el Enfoque de Sistemas Abiertos para considerar a la empresa familiar y las decisivas contribuciones teóricas de Pearson et al., (2008) y de Sharma (2008) sobre el análisis del familiness desde la perspectiva del Capital Social, para avanzar en la investigación sobre su composición y medición y el estudio de su influencia en la estrategia de internacionalización empresarial.
De este modo, una vez revisadas las diferentes conceptualizaciones y perspectivas de análisis del familiness, se pasa a profundizar en la extensión teórica aportada por este trabajo de investigación en referencia a los componentes a incluir en la propuesta de medición que se pretende realizar de este constructo.