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2. Literature review

2.7 The generic multi-market model

2.7.1 Structure of the model

El clima laboral al que está sometido un trabajador influye en su comportamiento. El ambiente de trabajo o clima laboral percibido por los empleados se asocia tanto con la satisfacción laboral como con algunas dimensiones del bienestar psicológico (Romero, 2001). En este sentido, algunas de las variables que se han subrayado son las siguientes: (1) quienes tienen mala relación con sus mandos presentan un mayor estrés, acuden más al médico y tienen más accidentes laborales (Caicoya, 2009); (2) conforme el nivel de riesgo en la empresa -derivado de la actividad- es mayor, el riesgo de padecer alteraciones de la salud general, la función física y la función social aumenta; y (3), el riesgo de alteraciones de la salud percibida en los trabajadores es mayor en las empresas de menos de 25 trabajadores en comparación con las grandes empresas de más de 250 trabajadores (García et al., 2004), las cuales disponen de mayores recursos para efectuar inversiones en materia de prevención de riesgos laborales, a la par que establecen mayores mecanismos de control y supervisión. El clima laboral influye en la seguridad laboral. El trabajador que desarrolla trabajos en organizaciones con climas laborales propicios tiende a la adopción de comportamientos seguros (asunción de rol de seguridad), provocando una disminución en los índices de siniestralidad laboral.

El clima laboral influye positivamente en la motivación y satisfacción del trabajador (Boada i Grau, De Diego Vallejo, & Tomás, 2004). Climas laborales

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inadecuados se relacionan con la aparición de patologías psicosomáticas como el burnout (Boada i Grau et al., 2004). El clima laboral puede producir efectos sobre el clima de seguridad24 y el comportamiento del trabajador. Un inadecuado clima laboral, generará actitudes inseguras, perjudicando al clima de seguridad y aumentando las posibilidades de ocurrencia de los accidentes laborales en el seno de la organización (Neal, Griffin, & Hart, 2000).

El clima de seguridad, entendido como el compromiso de la organización y de los trabajadores en el cumplimiento de las medidas establecidas en materia de prevención de riesgos laborales es trasmitido a través de modelos de actuación, en lo que se denomina

safety culture (Guldenmund, 2000; Neal et al., 2000). El ser humano tiende a la imitación

de comportamientos. Aquellas empresas que logran implementar un clima de seguridad apropiado, consiguen que los trabajadores actúen como modelos a seguir por parte de los recién llegados. El diseño de procedimientos, de normas y medidas de seguridad y la generación de una cultura preventiva, en relación al cumplimiento de los requisitos en materia de prevención de riesgos laborales, disminuirá la siniestralidad laboral (Zohar, 1980). Climas de seguridad adecuados favorecen la adopción, por parte de los trabajadores, de comportamientos seguros, aspecto que deriva en un descenso de la siniestralidad laboral (Liu et al., 2015). Se han desarrollado escalas de medición del clima de seguridad como la Safety Climate Index que establece relaciones directas entre el comportamiento de los trabajadores y el clima de seguridad, a mayores niveles de clima en la escala, mejores resultados en el comportamiento de los trabajadores (García, Boix, & Canosa, 2004).

El clima de seguridad es analizado en su interrelación con otros factores como el comportamiento y los factores sociodemográficos, obteniéndose relaciones directas entre climas de seguridad apropiados y reducciones significativas de la accidentabilidad laboral. Estas reducciones son más acusadas en personas con culturas similares a la de la propia organización (Andel et al., 2015). El clima de seguridad no es un concepto estático,

24Percepción global de los aspectos de seguridad de la empresa que pueden servir como referente sobre el

que desarrollar la propia conducta segura/insegura o sobre el juicio de los patrones ajenos de comportamiento seguro/inseguro (Coyle, Sleeman, & Adams, 1995; Dieterly & Schneider, 1974).

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depende de la percepción de los trabajadores, conforme se asciende en niveles de responsabilidad y en la escala jerárquica, se produce un aumento en el cumplimiento de las premisas de seguridad establecidas. En organizaciones con un único clima de seguridad, los trabajadores puedan manifestar diferentes actitudes, presentado, de forma habitual, mayores niveles de cumplimiento en los puestos de mando (Cheyne, Tomás, Cox, & Oliver, 2003). El sexo es otro factor que puede influir en el clima de seguridad, las mujeres tienen mayor tendencia al cumplimiento de las medidas de seguridad establecidas que los hombres, cuestión que afecta directamente a las tasas de siniestralidad laboral, sensiblemente inferiores en el sexo femenino (Gyekye & Salminen, 2011).

Otro factor a considerar es la nacionalidad, los trabajadores que dominan la lengua nativa y son originarios del área geográfica de la organización, respetan, en mayor medida, las premisas establecidas por el clima de seguridad que los trabajadores extranjeros (Cigularov, Lancaster, Chen, Gittleman, & Haile, 2013). Resulta más sencillo adaptarse a una cultura conocida, similar a la empleada en la vida cotidiana a la que el trabajador ya está habituado. Lograr la adaptación a una cultura de seguridad es más sencillo cuando no existen barreras idiomáticas, sociales y/o culturales.

Por otra parte, también se puede apreciar la tendencia contraria en la que los accidentes y daños derivados del trabajo pueden provocar efectos negativos en el clima de seguridad. El cuidado de la salud del trabajador y su comportamiento en cuanto al cumplimiento de las medidas de seguridad establecidas es una herramienta para fomentar la cultura preventiva adecuada (McCaughey, DelliFraine, McGhan, & Bruning, 2013). La repetición de accidentes laborales daña las creencias de los trabajadores y su compromiso con la cultura preventiva de la organización. De la misma forma que una cultura preventiva adecuada actúa sobre la reducción de accidentes laborales, la repetición de daños sobre la salud de los trabajadores puede mermar la confianza depositada por los trabajadores en la cultura de seguridad establecida.

Al igual que ambientes adecuados generan comportamientos seguros, ambientes negativos causan la adopción de conductas incorrectas (inseguras). Los procesos de imitación del ser humano pueden provocar que actitudes nocivas para los trabajadores puedan verse reproducidas. Un ejemplo es la importancia de la imitación en procesos

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como el bullying en el centro de trabajo (Escartín, 2016; Salin, 2008) y el mobbing (Khoo, 2010; Leymann, 1990; Yildirim & Yildirim, 2007) situaciones en las que se produce el acoso laboral o acoso moral en el trabajo y en las que la imitación juega un papel negativo por la repetición de conductas discriminantes sobre los trabajadores estigmatizados, presionados por grupos de personas. Por lo tanto, el acoso laboral puede derivarse de determinados climas laborales, especialmente aquellos que eviten la interacción, las relaciones verticales y la empatía entre los trabajadores (Bowling & Beehr, 2006; Rospenda, Richman, Ehmke, & Zlatoper, 2005).

En resumen, el diseño de puestos y entornos de trabajo que tengan en consideración el clima laboral propiciará mayores niveles de satisfacción sobre los trabajadores. Un trabajador motivado tenderá a la adopción de comportamientos seguros. En el diseño de puestos de trabajo sanos y seguros (Shannon, Robson, & Sale, 2001) resulta fundamental la creación de un clima de seguridad adecuado. Deben fomentarse las relaciones verticales y horizontales, especialmente la comunicación con los mandos. Dicha comunicación debe enlazarse con el apoyo de la organización y la búsqueda de la motivación y satisfacción del trabajador. Priorizar las medidas preventivas y la seguridad y salud de los trabajadores generará la aparición de conductas seguras. Las actuaciones deben ir orientadas al cumplimiento de las consignas establecidas y ser capaces de generar una cultura preventiva básica para el control de las conductas inseguras y la reducción de la siniestralidad laboral. El diseño del clima de seguridad debe tener en consideración las características de los trabajadores, aspectos como el idioma, el sexo o la nacionalidad pueden interferir en la comprensión, y por lo tanto en la asunción, de los comportamientos aceptados por el clima de seguridad. La generación de un clima laboral y una cultura preventiva adecuada es una herramienta vital para alcanzar la motivación del trabajador y la tendencia a la adopción de comportamientos seguros que redunden en descensos significativos de la siniestralidad laboral en la organización.