Chapter 6 Shakedown algorithm for elastic-plastic bounded linearly kinematic
7.10 Structure 10: Short cylindrical shell under internal pressure p and ring load Q
La relación anterior de las ciencias que enseñaban mencionada por Landa es una lista de temas que nos encontramos en los textos jeroglíficos y en los textos alfabéticos coloniales mayas, su prolongación natural. Todos estos temas reseñados por Landa, con excepción de las antigüedades —que incluiríamos en otro gran género literario, el de la narración histórica—, integran el género que podemos considerar como literatura religiosa: 1) textos calendáricos y astrológicos (cuenta de los años, meses y días), 2) textos rituales y litúrgicos (las fiestas y ceremonias y la administración de sus
sacramentos), 3) textos proféticos y adivi-natorios (los días y tiempos fatales, sus maneras de adivinar), y 4) textos médico-
mágicos (remedios para sus males). A esta rela-ción debemos añadir los 5) textos mitológicos —mencionados por otros cronistas—, donde se integraría un variado grupo de
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textos referidos a la creación y a la génesis y actuaciones de los dioses y otros seres sobrenaturales.
Como en los otros géneros, en el género de literatura reli-giosa encontramos un rico repertorio de recursos literarios que distingue la lengua escrita del simple habla normal: aliteración, personificación, paralelismo, paradoja, metáfora, hipérbaton e hipérbole son algunos de ellos (Edmonson y Bricker, 1985; Ar-zápalo, 1987). Rasgo característico de las composiciones litera-rias mayas son las construcciones paralelas —integradas usual-mente por dos segmentos que presentan aliteración, repetición, antítesis o calco sintáctico— y el empleo de difrasismos, por el que la combinación de dos palabras o expresiones proporciona un significado distinto al que proporcionan las expresiones con-sideradas por separado: pop «estera» y tz’am «trono», en combi-nación significan «poder»;
chimal «escudo» —un nahuatlismo— y halal «flecha», en
combinación significan «guerra». Así, por ejemplo, encontramos hermosas construcciones integrando para-lelismos y difrasismos, como en este texto profético recogido en el Chilam Balam de
Tizimín (paleografía de Edmonson, 1982: 355-357):
Emom chimal e Habrá de descender el escudo,
Emom halal habrá de descender la flecha
Y okol Chakan Putun sobre Chakanputún
con el sentido de que habrá guerra en la localidad mencionada. 1. Textos calendáricos y astrológicos
El origen de estos textos es prehispánico. Consisten principal-mente en tablas con cálculos matemáticos en las que se recogen combinaciones numéricas de periodos calendáricos, cálculos de ciclos de cuerpos astronómicos, como la Luna, Venus o Marte. Las tablas matemáticas suelen tener textos asociados. Los mayas no hicieron astronomía sino astrología, por lo que los textos explicativos ofrecen información acerca de los dioses o seres sobrenaturales que están actuando en cada caso y sus consecuen- cias. Por ejemplo, en las famosas Tablas de Venus del Códice de
Dresde (fig. 42), se asocian textos donde se describen las acciones
de dioses que, personificando a Venus, flechan a otros, mencio- nando las consecuencias de estos actos. Este género se mantuvo en época colonial, incorporando temas europeos, como en el Chilam
Balam de Chumayel, donde hay una explicación de la 178
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correspondencia entre el calendario maya y el cristiano, o como en el
Chilam Balam de Ixil, donde se recoge una relación del zodiaco
europeo, con comentarios explicativos. 2. Textos rituales
La referencia al ritual aparece también en los textos religiosos mayas. La escritura, con su capacidad de almacenaje de informa- ción, es un instrumento sumamente valioso para la conservación y transmisión de un ritual complejo. En los códices jeroglíficos tenemos referencias a diversos rituales. De entre todos, quizá destacan por su importancia los de las ceremonias de uayeb y de Año Nuevo —celebrados en días consecutivos—, conservados en los
Códices de Dresde, Madrid y París. Son un ejemplo excelente para
observar cómo escritura e iconografía se complementan en los libros jeroglíficos mayas a la hora de consignar la informa-ción. Por el obispo Landa (1985) tenemos una descripción bas-tante completa de las ceremonias de estas fiestas realizadas en el Norte de Yucatán a mediados del siglo XVI. Comparando los códices mayas —por
ejemplo la página 25 del Códice de Dresde (lám. 10)— y la descripción que ofrece Landa de las ceremonias se puede ver cómo parte de la información está escrita glífica-mente, como las fechas de las fiestas (en la columna izquierda de la página), los pronósticos asociados al año entrante
K’AWIL u-ku-chu K’awiil es su carga,
K’awiil ukuch
ka-ka-wa u-PA’ cacao es su alimento,
kakaw upa’
el nombre de la deidad que entra a regir el año
AJAW-ni K’AWIL K’awiil se convierte en señor,
ajaw[aa]n K’awiil
y la cuantificación de ciertos elementos del ritual —9 nódulos de incienso (po-mo, pom «copal») y 7 de resina de árbol ([ch’a-ja-
TE’], ch’aja[l]te’)4—; mientras que otra parte de la informa-
4. Nódulos o granos; el texto no aclara la medida que utiliza, aunque era, por supuesto, evidente para el sacerdote que seguía estas páginas para la realiza-ción del ritual. En su descripción de los rituales de Año Nuevo, Landa (1985) menciona dos tipos de elementos: incienso mezlado con copal para el sahumerio
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ción es indicada mediante su representación en escenas pintadas (erección de imágenes, bailes, sacrificio de aves).
En otros casos se recogen ofrendas de alimentos (vid. Bric-ker, 1991), como en el Códice de Dresde (pp. 65b-69b), donde se especifica qué ofrenda realizar en cada caso, dependiendo de la ubicación del dios Chaahk: B’OLON-wa-WAJ, b’olon waaj «nueve tortillas» cuando Chaahk está ta -KAB’-b’a, ta kab’ «en la tierra»;
su-ku-ku, sukuk «tortilla hecha de frijol molido» cuando Chaahk
está ta-b’i-hi, ta b’ih «en el camino»; ju-wa-WAJ, ju[j] waaj «tortilla de iguana» cuando Chaahk está SAK-KAB’, sak kab’ «(en) la sascabera»; ka-ya-wa-WAJ, kay waaj «tortillas de pescado» cuando Chaahk está ta-HA’-a, ta ha’ «en el agua».
3. Textos proféticos y adivinatorios
La profecía y la adivinación constituyen un importante apartado dentro de los temas religiosos mayas, y uno de los lugares donde encontrar las más bellas composiciones literarias del género reli- gioso. Las profecías se refieren a periodos de tiempo: el winal (mes maya de veinte días), el tun (año de trescientos sesenta días) y el
k’atun (periodo de veinte tunes). Con un calendario cíclico en el que
las distintas unidades de tiempo recurren periódica-mente y en el que después de un cierto lapso de tiempo un mismo winal (cada año), tun (cada veinte años, o, si el sistema era de Portadores de Año, cada cincuenta y dos) o k’atun (cada doscientos cincuenta y seis años), se repetía nuevamente, los mayas creían que los periodos de tiempo del mismo nombre tenían un destino o carga similar. El Códice de París conserva algunas de estas profecías (Love, 1994), confirmando el origen prehispánico de las mismas (lám. 37). En época colonial se ver-tieron al alfabeto latino y actualizaron muchos de estos textos proféticos, siendo los de los Chilam Balam de Chumayel, Tizi-mín y
Maní los más conocidos. Junto a estas profecías que abar-caban los
ciclos completos existieron otras referidas a momen-tos más puntuales, como un k’atun específico. Entre éstas, las que anunciaban la llegada de los españoles y el cristianismo se hicieron muy populares y se copiaron con frecuencia.
Ejemplo de profecía para el tun llamado 7 Cauac, tomado
de las imágenes —el po-mo, pom «copal» del códice jeroglífico— y granos de
chahalte —el ch’a-ja-TE’, ch’aja[l]te’ del texto jeroglífico— para disolver en las
bebidas rituales (Love, 1987).
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del Chilam Balam de Tizimín (paleografía del texto maya de Roys [1949: 180]; traducción de Barrera y Rendón [1963: 106]):
Uucul cauac u kin tu uucpis tun tu hunte pop tu kin u ch’a sabac u max kin, u max katun, multun tzek, tu kin u lach lam pach chac bob, tu kin u paic u coo, tu kin u potz’ic yich’ac cab coh, bin u tal u kanchete u piix, bin ual u taninte yoc, u tan u kab, tumen u zitz’bic uah u sitz’bic haa, hach co u uich, ti yahaulil, ca ti liki tumen buluc ch’abtan, ualac hi ual u tupul u kak, u xotemal ah ytza ox uutz’ katuni uile
El 7 Cauac, Trueno, será el octavo año tun en Uno Poop, Estera, cuando sea el doblez. Entonces será cuando tome tizne Maax Kin, Mono-del-Sol, Maax Katun, Mono-del-katun, y sea el amontonar de calaveras, y sea cuando se desgarren las espal-das mutuamente los Jaguares rojos; el tiempo en que se les destrocen los dientes y el tiempo en que se le zafen las garras al Oso Melero Cabcoh. Hincado estará de rodillas y pondrá a la vista las plantas de sus pies y de sus manos, deseando pan, ansiando agua. Rabioso estará el rostro de Buluc Ch’abtan, Once-ayunador, cuando se levante y apague con fuego lo que reste de los Itzaes, Brujos-del-agua, en el tercer doblez del ka-tun.
Ejemplo de profecía para el k’atun 4 ahau, tomado del Chi-lam
Balam de Chumayel (paleografía de Edmonson, 1986: 421-432): Can ahau katun El Cuatro Ahau Katun
U buluc tz’it katun c u xocol es el undécimo katun que se cuenta.
Chi ch’een Ytza u hetz’ katun Chichén Itzá es el asiento del
katun.
Ulom u cahal ah ytzaob i Habrán de llegar a sus pueblos los itzaes.
Hulom kuk Habrá de llegar el quetzal,
Ulom yaxum habrá de llegar el yaxum,
Ulom ah kan tenal habrá de llegar Ah Kantenal,
Ulom xe kik habrá de llegar el vómito de sangre,
Hulom kukul can habrá de llegar Kukulcan
T u pach ob t u ca te detrás de ellos, otra vez.
U than Ds. lae Ésta es la palabra de Dios.
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El contenido de estas profecías, en muchas ocasiones terri-ble con su anuncio de sufrimientos, muerte y subversión del orden establecido, hicieron exclamar a uno de los escribas que participaron en la composición del Chilam Balam de Chumayel:
Mai uil yoltic Ds. No quiera Dios
yuchul tulacal bal dzibanob lae que todas estas cosas que están escritas sucedan.
Dentro de los textos proféticos se encuentran los pronósti-cos referidos a los días. Éstos son de dos tipos: el llamado por los yucatecos Chuenil Kin Sansamal, referido al destino de las perso-nas asociado al día de nacimiento (según el nombre del día), y el
Sansamal Kin Xoc o «cuenta diaria de los días», referido al hado de
cada día dentro del importante ciclo ritual de 260 días (Barre-ra y Rendón, 1963: 48, 185-191). El primero sólo lo conocemos por textos alfabéticos coloniales —Chilam Balam de Kaua y de Maní—, aunque podemos presumir su existencia en tiempos pre-hispánicos; el segundo lo conocemos tanto por fuentes coloniales alfabéticas — por ejemplo Chilam Balam de Tizimín, Maní, Ixil— como jeroglíficas. Los códices jeroglíficos conservados —con ex-cepción del Códice Grolier— contienen todos ejemplos de pro-nósticos o almanaques adivinatorios del calendario ritual de 260 días, del
Sansamal Kin Xoc, repartidos en almanaques ordenados por
secciones, bien por temas —actividades referidas a la caza, cultivo, tala, apicultura, construcción de viviendas, tejido, talla-do de imágenes—, bien por los seres que las realizan —siempre dioses o seres sobrenaturales: Chaahk o Chaak (CHAK -ki / cha-ki), Ixchel (IX-che-le o CHAK -che-le), Kisin (KISIN / ki-si-ni), Itzamna (ITZAMNA-na), etc. En época prehispánica estos al-manaques se presentaban normalmente con una tabla calendá-rica abreviada que permitía el cálculo de los días a los que se refería el almanaque, y los pronósticos en sí. Éstos, por lo gene-ral, constan de textos muy breves. Incluyen la descripción de una actividad, el dios o ser sobrenatural que está involucrado en la misma y un augurio asociado, de carácter positivo —«(es) bue-no», «(habrá) comida (y) bebida», «abundancia de alimento»— o negativo —«(es) malo», «sequía», «muerte», «hambre». Depen-diendo del espacio disponible, cada texto jeroglífico (o sólo al-guno de ellos) viene acompañado de una escena que representa la actividad o tema mencionado.
El almanaque de la página 102c del Códice de Madrid es un ejemplo de un típico almanaque prehispánico (lám. 38). Este
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almanaque se refiere a una actividad relacionada con el tejido, en concreto la acción —como dicen los propios glifos— de si-na-ja u-
chu-chu, sinaj uchuch, «extender el bastidor». Consta de cuatro
textos jeroglíficos compuestos de cuatro bloques jeroglí-ficos cada uno, que se corresponden con otros tantos augurios. En los dos primeros —los dos que tienen escenas asociadas re-presentadas debajo de ellos— encontramos realizando la activi-dad a la diosa Sak Ixik (SAK-IXIK), la Blanca Señora; los augu-rios asociados son favorables: «abundancia de comida» y «(habrá) comida (y) bebida». Los dos últimos textos, escritos en sendas columnas y sin escenas asociadas, mencionan como acto-res a Kisin (KISIN), el dios de la Muerte —augurio desfavora-ble— y a Itzamná (ITZAMNA-na), dios supremo —augurio fa-vorable—. El almanaque incluye una secuencia de días, escrita a la izquierda, en columna, encabezada por el número 4 escrito en rojo y una serie de números escritos en negro y rojo asociados a cada uno de los textos que componen el almanaque y que permi-ten calcular los días a los que se refieren las acciones menciona-das, los actores que las realizan y los augurios correspondientes.
La pronosticación o adivinación basada en los días del ca- lendario ritual de 260 días continuó durante la Colonia, y tex-tos incluyendo estos temas siguieron copiándose en los libros de Chilam
Balam hasta el siglo XVIII, aunque con formato distinto (en vez de
almanaques abreviados ordenados por temas o prota-gonistas, se desglosan uno a uno todos los días, pertenecientes a años específicos). Los ejemplos coloniales contenidos en los Chi-lam
Balam son un interesante ejemplo de la extraordinaria capa-cidad de
los mayas de combinar la tradición antigua con las nuevas influencias. Así, en estos textos tenemos información de claro origen prehispánico (carácter bueno o malo de los días, re-ferencias a actividades como la caza o la apicultura, ciclos ritua-les de ceremonias de fuego, mención de deidades antiguas) en-tremezclada con otras informaciones, también religiosas, pero procedentes del culto católico (referencias a los patronos del día del santoral cristiano, festividades). Por ejemplo, en el Códice de Tizimín (paleografía de Edmonson, 1982: 3295-3315):
hunil Oc utz U kin noh chac 1 Oc bueno; tiempo de gran lluvia
can Men [sic] lob 2 Chuen malo
ox Eb lob 3 Eb malo
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hoil Ix lob U hun te Pop 5Ix malo; primero de
Pop
uac Men lob 6Men malo
uuc Cib lob 7Cib malo
uaxac Caban lob 8Caban malo
bolon Etz’nab utz 9Etz’nab bueno
lahun Cauac utz 10Cauac bueno
buluc ahau U tup kak ah toc 11Ahau El ah toc apaga el fuego5
lahca Imix utz Ti al u cutal 12Imix bueno; asiento de
Cumku Cumku
oxlahun Ik lob 13Ik malo
hun Akbal lob 1Akbal malo
cail Kan lob San Juan 2Kan malo; San Juan
oxil Chicchan U ch’a kak ah toc 3Chicchan El ah toc toma el fuego
can Cimi utz U sian Ku 4Cimi bueno; nacimiento de Ku
ho Manik utz 5Manik bueno
uac Lamat lob 6Lamat malo
uuc Muluc lob S. Pedro Ap. 7Muluc malo; S[an] Pedro Ap[óstol]
uaxacil Oc utz 8Oc bueno
Campo todavía por explorar en profundidad, existen fuertes paralelismos entre los almanaques jeroglíficos prehispánicos y los almanaques alfabéticos coloniales. Por ejemplo, en la sección de las abejas del Códice de Madrid, en la página 104b, se encuentra la entrada
OX-KIB’ u-pa-k’a u-KAB’-b’a 3 Kib’, fundación de colmenas;
ox kib’ upak’ ukab’
por su parte, en el Chilam Balam de Tizimín, en la sección de los almanaques, encontramos la entrada (paleografía de Edmon-son, 1982: 3401):
Oxil cib utz u pacal cab i 3 Cib, bueno (para) la fundación de colmenas.
En ambos casos, la misma fecha del calendario ritual, 3 Kib’ se asocia a la misma actividad, la fundación de colmenas. La
5. Ah toc, literalmente, «el quemador». Nombre del oficiante en este rito de fuego.
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semejanza es patente. Sin embargo, con seguridad el Chilam Balam
de Tizimín no es transcripción del Códice de Madrid, ni siquiera
parcialmente. Ambos textos difieren en otros puntos. Pero con seguridad el Chilam Balam de Tizimín sí se inspiró en otro códice jeroglífico que recogía textos de contenido similar a los del Códice
de Madrid (Lacadena, 1997b).
4. Textos médico-mágicos
Los textos médicos deben también englobarse dentro del género de literatura religiosa. Los textos describen enfermedades y su terapia. Esta terapia combina tratamientos con plantas y oracio-nes e invocaciones a dioses y otros seres sobrenaturales. Se han conservado algunos de estos textos. El Ritual de los Bacabes, el
Libro del Judío o algunas secciones de los Chilam Balam de Ixil y Kaua contienen textos médicos. El más conocido de ellos y sin duda
el más conservador de todos en cuanto que no contiene influencias europeas es el Ritual de los Bacabes (Arzápalo, 1987). Es una copia del siglo XVIII de una colección de textos muy ante-rior, posiblemente
escritos en alfabeto latino ya en el siglo XVI. Si bien dichos textos
están escritos en época colonial en alfabeto latino, podemos con toda seguridad retrotraer su existencia de muchos de ellos, si no todos, a tiempos prehispánicos. La suposi-ción viene de la propia mención en los textos a los uooh «glifos». Esto es importante, ya que aunque no se ha identificado todavía ningún texto médico-mágico en el corpus de textos jeroglíficos conocido —aunque posiblemente sí aparecen nombradas enfe-medades—, podemos estar seguros de su existencia. Como ejem-plo de estos textos sirva el Texto LVIII del Ritual de los
Bacabes (paleografía y traducción de Arzápalo, 1987: 428-429): Yanix yahhal bac Para (curar) el dolor de huesos
kak xan. con mucho ardor.
He u xiuile Ésta es su planta:
bacel ac. bacel ac.
Dzacalbi Una vez curado (el paciente)
bicsabil. se le transportará.
Licil u hokol Para que desaparezca
a ... oxlahun pay tendrás que decir trece oraciones
Chacal Ani Cab a Chacal Ani Cab «Mundo-rojo»
Sacal Ani Cab. y a Sacal Ani Cab «Mundo-blanco».
Oxlahun pay Trece oraciones habrán de rezarse
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Sacal Xich’il Ak y a Sacal Xichh’il Ak
uchic in kaxic para poder componer
yax bac. los originales huesos.
Oxlahun pay Trece veces habrán de invocarse
chacal Kanthul al Kanthul rojo
sacle Kanthul. y al Kanthul blanco.
La bin uchic Así fue como
in kaxic yax bac le compuse los huesos originales
yax tzootz el pelo original
yax olom la sangre coagulada original
yax kik. la sangre original.
Oxlahun bin Y tuvieron que ser trece (las oraciones)
uchic in kaxic para poder componerle
yax bac. los huesos originales.
Uenen. Duerme.
Uenen ... Duerme ...
... ... ... ...
chacal in choo uooh rojos son los borrosos glifos
mahantah chaltic que consulté para aliviar la dolencia
... bac. de los huesos.
5. Textos mitológicos
Sin ninguna duda los textos mitológicos constituyeron una par-te importante de la literatura religiosa prehispánica. Sin embar-go, están muy mal representados en el corpus de textos jeroglífi-cos prehispánicos. Es un tema, como los temas anteriores, que tendría en los códices de corteza su soporte habitual. Los códi-ces del periodo Clásico donde se habrían recogido estos textos no han sobrevivido, fundamentalmente por razones de conser-vación —la humedad extrema del clima tropical degrada muy rápidamente la materia orgánica—. Los códices que lo hubieran hecho, junto con los copiados y realizados en el periodo Posclá-sico, no sobrevivieron luego a la incautación y destrucción de los religiosos españoles durante los siglos XVI y XVII. En los ape-nas cuatro códices mayas
conservados del periodo Posclásico no se recogen este tipo de relatos, salvo en el Códice de Dresde, donde hay referencias al mito de la creación. Es, sin embargo, en soportes cerámicos del periodo Clásico donde encontramos las pruebas incuestionables de la