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LEGISLATION CONCERNING OLDER PERSONS: THE RESEARCH QUESTION

1.6 STRUCTURE OF THESIS

4.2.1. Aserción

La mayor parte de los trabajos que tratan de caracterizar desde un punto de vista semántico-discursivo los entornos en donde es posible el V2 coinciden en proponer que la aserción desempeña un papel decisivo en el fenómeno. Este acercamiento hunde sus raíces en el trabajo de Hooper y Thompson (1973) sobre los fenómenos de oración matriz. Como ya adelantamos en el capítulo anterior, las autoras afirman que dichos fenómenos solo se dan en los complementos oracionales asertivos2 (y, por supuesto, en las oraciones principales, cuando estas son aseverativas). Aunque las autoras señalan de manera explícita que no presentan una definición absoluta de aserción, parecen manejarla en dos sentidos, como apuntan Wiklund et al. (2009). El primero de ellos constituye un acercamiento más bien pragmático —“the assertion of a sentence is its core meaning or main proposition” (Hooper y Thompson 1973: 473)—, mientras que el segundo es de corte lógico-semántico: “the assertion of a sentence may be identified as that part which can be negated or questioned by the usual application of the processes of negation and interrogation” (Hooper y Thompson 1973: 473). Es este segundo sentido el que las autoras parecen tener más presente en su trabajo. La ventaja de esta segunda concepción es que permite realizar pruebas sintácticas (la “familia de oraciones” de Chierchia y McConnell-Ginet 19903) para comprobar si una oración es asertiva o si, por el contrario, está presupuesta.

2 En sentido estricto, las oraciones tienen una sola aserción que siempre se corresponde con la

oración principal, ya que las aserciones constituyen actos de habla cuyo contenido proposicional se ancla en el hablante, el cual se compromete con la verdad del enunciado. En cambio, las subordinadas, aunque sean “asertivas” (en el sentido de Hooper y Thompson), se anclan en el sujeto de la oración principal en vez de en el hablante. Así, en el caso de María

piensa que Pedro está enfermo, la aserción está en la emisión proferida por el hablante María piensa

que p. Por el contrario, que Pedro está enfermo no es una aserción en sentido estricto puesto que dicha información no se ancla en el hablante sino en María. Sin embargo, en la blbliografía no estrictamente semántica suele utilizarse el término aserción en un sentido más laxo que el aquí explicado, como enseguida se verá en el cuerpo del texto.

3 La “familia de oraciones” es un conjunto de entornos sintácticos (oraciones negativas,

interrogativas, condicionales y oraciones que contienen un modificador modal) en los que las presuposiciones se mantienen inalteradas mientras que las proposiciones aseveradas se ven

125 En general, los autores que siguen la línea de Hooper y Thompson, es decir, aquellos que mantienen que las completivas que presentan orden V2 son asertivas (Julien 2009a, b; Wechsler 1991), tampoco han aportado una definición clara de aserción4. Cabe señalar, no obstante, que Julien (2009a, b) ha ofrecido ciertas pruebas sintácticas adicionales a la “familia de oraciones”. En concreto, propone que, al menos en noruego, ciertos sintagmas malsonantes que se emiten a modo de juramentos, como for faen (literalmente ‘para el diablo’), enfatizan la aserción de la cláusula y, por ello, solo resultan adecuados en oraciones asertivas. Por este motivo, son compatibles con aquellas oraciones que presentan orden V2, que según la autora son asertivas, mientras que obtienen un resultado degradado si están insertos en oraciones sin orden V2, que, según Julien, son no asertivas5:

(1) a. Hun sa at vikingene hadde for faen ikke horn på6 ella dijo que vikingos.DEF tenían por diablo no cuernos en

hjelmene noruego

casco.DEF

‘Ella dijo que los vikingos no llevaban, maldita sea, cuernos en los cascos.’

b. ??Hun sa at vikingene for faen ikke hadde horn på ella dijo que vikingos. DEF por diablo no tenían cuernos en modificadas. En el segundo capítulo de esta tesis utilizamos algunos de estos entornos para mostrar que las proposiciones contenidas en las subordinadas que aceptan el artículo pueden estar presupuestas o no estarlo. Remitimos al lector interesado al trabajo de Chierchia y McConnell-Ginet y al capítulo mencionado de esta tesis.

4 Lo mismo se ha observado en los trabajos que se encargan del V2 en las lenguas de la familia

germánica distintas a las escandinavas, como es el caso del alemán. Así, por ejemplo, Gärtner (2002) propone que las completivas con orden V2 tienen una protofuerza asertiva (assertional

proto-force) que puede ser “absorbida” por la fuerza de la oración matriz, siempre que la completiva esté subordinada a verbos de acto de habla. Sin embargo, no se aclara qué se entiende por protofuerza asertiva ni cómo se lleva a cabo el mencionado proceso de absorción.

5 Este test, no obstante, ha sido cuestionado en algunos trabajos (cf. Wiklund 2009a). Para la

réplica de Julien ante este trabajo y la contrarréplica de Wiklund, cf. Julien (2009b) y Wiklund (2009b), respectivamente.

6 La traducción de todas las glosas originales en inglés de los trabajos escritos en dicha lengua y

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hjelmene cascos. DEF

[Julien 2009a: 45-6]

Aunque contar con pruebas que ayuden a dirimir si un contenido proposicional está aseverado o presupuesto es ventajoso, definir la asertividad como se hace en este trabajo lleva aparejado un problema a la hora de dar una explicación al fenómeno del V2: el que representan los verbos semifactivos (realize, know, see, etc.). Dichos verbos se comportan como los verbos asertivos en cuanto a su capacidad para aceptar fenómenos de oración matriz (es decir, los aceptan) pero se diferencian de ellos en que su complemento oracional no se ve afectado por la negación ni la interrogación (al menos en algunos contextos7). Consciente de esta dificultad, Julien propone que las proposiciones que seleccionan estos verbos están a la vez aseveradas y presupuestas. En consecuencia, la conexión entre V2 y asertividad no quedaría debilitada. No obstante, desde el punto de vista teórico parece difícil explicar que una proposición pueda estar aseverada y presupuesta al mismo tiempo8,9.

La segunda dificultad a la que debe hacer frente la propuesta de Julien es que, aunque caracteriza los entornos en los que es posible el V2, no define qué diferencia a las oraciones que tienen orden V2 de aquellas que no cuentan con dicho orden en los contextos en los que ambas opciones son posibles, esto es, en

7 Cf. apartado 2.2.1. del capítulo 2.

8 Wiklund et al. (2009: 1924) comparten nuestra misma preocupación: “If the existence of the

event referred to by the complement is presupposed, it is not entirely clear in which sense it can also be asserted”.

9 De forma incidental, el hecho de que una completiva con orden V2 pueda estar

semánticamente presupuesta indica que la factividad es irrelevante a la hora de dar cuenta del V2, como ponen de manifiesto Wiklund et al. En este punto, cabe recordar que ya en el segundo capítulo de esta tesis se ha llegado a la misma conclusión para dar cuenta de la posibilidad de inserción de determinante en las completivas del español, es decir, que la factividad no explica la distribución de las oraciones precedidas de determinante. Por un lado, los verbos semifactivos, que según la hipótesis deberían poder tomar completivas con artículo, las rechazan; por otro, no todos los verbos que toman completivas con el son factivos. De nuevo, emerge un paralelismo entre la inserción de determinante ante completiva en español y la posibilidad de orden V2 en las cláusulas subordinadas de las lenguas escandinavas.

127 los contextos asertivos. Como sabemos, en dichos contextos el V2 no es obligatorio; de hecho, este orden de palabras se considera marcado (cf. Wiklund 2009, 2010) y, por este motivo, en numerosas ocasiones encontramos completivas sin V2 como complementos de verbos asertivos. Pues bien, si la contribución de este fenómeno fuera marcar las oraciones como asertivas, no estaría claro en qué sentido estos complementos dependientes de verbos asertivos y sin V2 no son aserciones (cf. Wiklund 2009). Lamentablemente, Julien no ofrece una respuesta para este asunto.

En consecuencia, exploraremos dos vías. En primer lugar, revisaremos el enfoque de Wiklund et al. (2009), según el cual la aserción se define en el sentido más pragmático de “aserción principal”. De esta manera, intentan solventar los problemas aparecidos con los complementos de los verbos semifactivos, como se verá en la próxima sección. En segundo lugar, revisaremos la propuesta de Stalnaker (1978), según la cual la aserción se concibe como la adición de contenidos al terreno conversacional común entre hablante y oyente. De hecho, esta es la definición que toma como punto de partida Truckenbrodt (2006) para dar cuenta del V2 en alemán. Para el autor, los predicados que toman complementos oracionales susceptibles de tener orden V2 guardan semejanza con las aserciones. Aunque otros autores como Gärtner (2002) han sugerido esto mismo, el análisis de Truckenbrodt, difiere en buena medida de los anteriores. Propone que las oraciones declarativas matrices tienen dos componentes: un componente volitivo o deóntico y uno epistémico. La parte deóntica representa el deseo del hablante (S[peaker]) de que el oyente (A[ddressee]) haga algo (S wants from A that…). Por su parte, el componente epistémico representa precisamente el efecto de la aserción: añadir al terreno común que hablante y oyente comparten una información. Truckenbrodt representa este contenido deóntico y epistémico de la siguiente manera:

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(2) Declarative: <DeontS, A, <Epist>> ‘S wants from A that it is

common ground…

[Truckenbrodt 2006: 266]

En lo que respecta a las oraciones subordinadas con orden V2, Truckenbrodt propone que se asemejan a las oraciones matrices en que ambas tienen un componente epistémico, es decir, un componente por el que se añade información al terreno conversacional común entre hablante y oyente. Sin embargo, se diferencian en que las oraciones subordinadas carecen del componente deóntico, ya que los contenidos subordinados no están anclados al hablante (como sucede en los entornos matrices) sino que lo están al sujeto gramatical de la principal.

Como se ve, la propuesta de Truckendrodt es compleja. Sin embargo, no nos detendremos en ella, pues está concebida principalmente para dar cuenta de las diferencias entre las oraciones matrices encabezadas por dass del alemán10 (Dass du (ja) fas Fenster öffnest! ‘Que cierres la ventana’ (Truckenbrodt 2006: 269)), que no admiten orden V2 —frente a las oraciones matrices sin dass, que lo requieren— que para dar cuenta de los entornos subordinados.

A continuación, exploraremos la propuesta de Bentzen (2007, 2009) y Wiklund et al. (2009) según la cual la aserción se entiende como la aportación informativa principal (main assertion) o el punto central del enunciado.

4.2.2. Aserción principal o “punto central del enunciado”

La noción de aserción principal que manejan Hooper y Thompson (1973) parece corresponderse, como señalan Bentzen (2007, 2009) y Wiklund et al. (2009), con

10 Recuérdese que este tipo de oraciones se engloban bajo el fenómeno de la insubordinación

129 la de main point of the utterance (que aquí traducimos como ‘punto central del enunciado’)11:

(3) The main point of an utterance U of a declarative sentence S is the proposition p, communicated by U, which renders U relevant.

[Simons 2007: 1035]

Dicha proposición, además, no tiene por qué estar aseverada en sentido estricto, es decir, no es necesario que el hablante se comprometa con la verdad de la misma:

I deny that this main point content is asserted. When an embedding verb is used evidentially, part of its function is very often to indicate the weakness of the speaker’s commitment to the truth of the complement. Assertion, on the other hand, is an act which commits the speaker completely to the truth of the complement. By this criterion, it is in fact the main clause proposition which counts as asserted, even when the main clause predicate is used evidentially. This is supported by facts about agreement and disagreement.

[Simons 2007: 1041]

Para identificar el punto central del enunciado, Simons utiliza pares de preguntas y respuestas. Estas últimas deben contener más de una proposición, es decir, deben estar constituidas al menos por una oración principal y una subordinada. La proposición que conteste a la pregunta propuesta será la que encierre el punto central de todo enunciado, es decir, aquella que lo haga

11 De hecho, otros acercamientos como el de Abbott (2000) identifican explícitamente aserción

con punto central del enunciado (la negrita es mía):

I propose that grammatical presuppositions are a consequence of a natural limit on how much can be asserted in any given utterance, where what is asserted is what is

presented as the main point of the utterance –what the speaker is going on record as contributing to the discourse. […] Typically, the asserted proposition in an utterance will correspond to the main clause of the uttered sentence, though of course this is not necessarily the case.

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relevante, pues será el contenido informativo que permita el avance conversacional. Aunque los ejemplos de Simons son del inglés, en este trabajo los hemos adaptado al español, ya que en este aspecto ambas lenguas se comportan de una manera similar12. En (4) ofrecemos un ejemplo en donde el punto central de todo el enunciado está presente en la proposición que encierra la oración subordinada, mientras que en (5), dicho contenido se halla en la oración principal:

(4) A: ¿Dónde estuvo Luis anoche?

B: Pues Marta dice que estuvo en la ópera.

(5) A: ¿Por qué crees que Luis estuvo en la ópera? B: Bueno, Marta dice que estuvo en la ópera.

Como se ve, en (4), lo que se inquiere es el lugar en donde estuvo Luis y dicha información se halla en la oración subordinada contenida en la respuesta (‘estuvo en la ópera’). En consecuencia, esta información es la principal

12 A diferencia de los ejemplos originales en inglés, en donde no se utiliza ningún marcador, en

español los ejemplos (4) y (5) suenan más naturales si las respuestas van introducidas por los marcadores pues y bueno, respectivamente, que no son intercambiables en ambos contextos. Este hecho muestra que ambos marcadores hacen alguna contribución al discurso cuyo estudio pormenorizado excede los límites de esta tesis. Baste decir que pues está en consonancia con la contribución del marcador catalán doncs que proponen Castroviejo y Mayol (2012) (y que las autoras describen como paralelo a pues): “it conveys –non-truth-conditionally– that the speaker acknowledges the interlocutor’s previous move and that the proposition it introduces relates to the previous question under discussion”. Bueno, por su parte parece cancelar la presuposición de que el hablante tiene una información fiable acerca de que Luis estuvo en la ópera. En este sentido, parece tener un comportamiento similar al marcador inglés well en contextos como (i), que tomamos de Simons (2007: 1048):

(i) A: Is Henry coming to the meeting tonight? B: Well, I know that his wife is.

La glosa para well que ofrece Simons es la siguiente: “I don’t know the answer, but here is a relevant fact which I do think: his wife is coming to the meeting”. De la misma manera, bueno en (i) puede glosarse como “no sé la respuesta pero tengo una información relevante que me ha llegado a través de Marta”. Somos conscientes, sin embargo, de que pues y bueno merecen un análisis más detallado que las notas que hemos esbozado aquí.

131 mientras que, según Simons, el contenido de la oración matriz adopta una función evidencial (nos indica la fuente de información de B). En (5), en cambio, A pide una razón por la que su interlocutor crea que Luis estuvo en la ópera. En este caso, el contenido relevante de la respuesta está en la oración principal, pues la razón de que B crea que Luis estuvo en la ópera (contenido informativo que en este intercambio conversacional está en el trasfondo conversacional) es que dicha información le fue transmitida al hablante por Marta. Como en este trabajo nos ocupamos de los entornos subordinados, nos centraremos en aquellos casos en los que el punto central del enunciado se halla en dicho entorno.

En su trabajo, Simons advierte que las proposiciones codificadas en las subordinadas dependientes de los verbos asertivos fuertes (6B1) y débiles (6B2) y de los verbos semifactivos (6B3) pueden albergar el punto central del enunciado. Así pues, en los ejemplos siguientes, la proposición ‘Luis estuvo en la

ópera’ es la información que hace relevante los enunciados de (6B), ya que proporcionan una respuesta a la pregunta de (6A):

(6) A: ¿Dónde estuvo Luis anoche?

B1: Pues Marta dice que estuvo en la ópera. B2: Pues Marta piensa que estuvo en la ópera.

B3: Pues Marta descubrió que había estado en la ópera.

Sin embargo, Simons observa que esta propiedad no es común a todas las oraciones subordinadas. Crucialmente, como se observa en (7), los ejemplos de (7B) no constituyen buenas respuestas a la pregunta de (7A):

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B1: #Pues Marta soñó que estaba en la ópera13. B2: #Pues Marta deseaba que estuviera en la ópera. B3: #Pues Marta lamenta que estuviera en la ópera14.

El hecho de que no todas las oraciones subordinadas puedan albergar el punto central del enunciado no es una propiedad exclusiva del inglés ni del español, sino que probablemente sea una propiedad más general15, aunque para poder confirmarlo aún se necesitan investigaciones sobre este asunto, que sobrepasa con mucho los límites de esta tesis.

Pues bien, que unas proposiciones puedan expresar el punto central del enunciado y otras no, es relevante para dar cuenta de la distribución del V2. Ya hemos dicho que la noción de aserción que se maneja en los trabajos de Bentzen (2007, 2009) y Wiklund et al. (2009) es la de “aserción principal”. En realidad, los autores van más allá y equiparan esta noción con la de “punto central del enunciado” (main point of the utterance)16. Señalan, además, que, precisamente aquellas completivas cuyas proposiciones son susceptibles de poder albergar el punto central del enunciado, son las que sintácticamente aceptan el orden V2. Lo resumimos en la siguiente generalización17:

13 Como apunta Simons (2007: 1037), si Marta fuera famosa por predecir el futuro a través de los

sueños, este enunciado sería adecuado. Para le relación entre los sistemas de evidenciales y la información obtenida a través de los sueños, cf. Aikhenvald (2013: 33).

14 Aunque Simons no lo cita en sus ejemplos, al menos en español, las proposiciones contenidas

en el complemento oracional de lamentar se comportan como las de los verbos de (7). En la sección 4.3.3., citaremos más proposiciones que tienen este comportamiento.

15 Al menos, esperamos que funcionen de esta manera las lenguas que organizan el discurso con

el fin de abordar la cuestión sobre la que se está discutiendo (QUD o question under discussion) (Roberts 1998/2012). Si todas las lenguas funcionan así es aún una cuestión empírica abierta (Tonhauser 2012).

16 Recuérdese que Simons (2007) utiliza de manera distinta este concepto, pues para ella el

punto central del enunciado no tiene por qué estar aseverado. Abbott (2000: 1431), por el contrario, equipara ambos conceptos (cf. n.11).

133 (8) Punto central del enunciado y V2

Si una proposición puede albergar el punto central del enunciado, esta entonces puede tener el orden sintáctico V2.

De esta manera, en los ejemplos del noruego18 de (9)-(11) vemos que pueden constituir el punto central del enunciado las proposiciones presentes en las completivas de los verbos semifactivos (9), de los asertivos fuertes (10) y de los asertivos débiles (11), al igual que habíamos descrito para el español en (6). Como también se había visto, las completivas de estos verbos admiten orden V2:

(9) Q: Hvorfor kom han ikke på møtet igår? noruego

por qué vino él no en reunión.la ayer ‘¿Por qué no vino a la reunion ayer?’

A: Vi oppdaget at han dessverre ikke nosotros descubrimos que él desafortunadamente no hadde fått på vinterdekkene ennå. había conseguido en ruedas.de.invierno.las todavía ‘Descubrimos que, desgraciadamente, todavía no había cambiado las ruedas de invierno.’

(10) Q: Hvorfor kom han ikke på festen? noruego

por qué vino él no en fiesta.la