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4. Case Report

5.2 Student assessment of the mini project

Así como la década del 70 del siglo XX desde la perspectiva ambiental, como ya fue dicho, estuvo determinada por la Cumbre de Estocolmo de 1972 que impulsó, a nivel global, la implementación de una serie de políticas, legislaciones y estructuras administrativas necesarias para abordar la protección, cuidado y gestión del medio ambiente; la década del 80 estuvo marcada por la comprobación científica de las consecuencias ambientales que había producido el desarrollo orientado por el ideal de la modernidad.

Ello incidió para que la dimensión ambiental fuera asumida como una temática de primer orden en la agenda global. El evidente impacto de la visión antrópica a nivel

planetario se hizo evidente en la década de los ochenta, cuando “entre 1984 y 1987 se

confirmó la existencia del agujero en la capa de ozono y del cambio climático global, dos de las mayores amenazas del globo, cuya ocurrencia no había sido conocida por los delegados de la Conferencia de Estocolmo”252.

Fueron precisamente los trabajos y resultados de la Comisión Brundtland) creada en

1983, los cuales fueron presentados en el informe denominado “Nuestro Futuro

Común”, lo que impulsó que, en 1985, se acordara la “Convención de Viena sobre las sustancias que agotan la capa de ozono”; y que, en 1987, se firmará el “Protocolo de Montreal” para combatir esta grave problemática y, por último, posibilitó la

convocatoria para la “Cumbre de la Tierra de Río de Janeiro en 1992”.

“En ese documento (Nuestro Futuro Común) se acuñó el concepto de desarrollo sostenible — definido como “la satisfacción de las necesidades de la generación presente sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras para satisfacer sus propias necesidades”—, base que guio la evolución del DIA (Derecho Internacional Ambiental) de ahí en adelante.

En esta época, ya empezaban a manifestarse algunos de los problemas ambientales

globales que hasta hoy nos aquejan como el agotamiento de la capa de ozono, los riesgos para la diversidad biológica y la amenaza del cambio climático. La cooperación internacional era

118 absolutamente necesaria y los países desarrollados tendrían que ayudar a los países más pobres para que la humanidad fuera capaz de afrontar tales desafíos.

En 1987, se firmó el Protocolo de Montreal para combatir el agotamiento de la capa de ozono. Este acuerdo internacional ha sido un ejemplo de cooperación internacional exitosa, y se cree que gracias al mismo la capa de ozono podría recuperarse para el año 2050” 253(Negrilla por fuera del texto original).

De otro lado, así como en los años 70 fueron los gobiernos quienes jugaron un rol protagónico con respecto al diseño de políticas y estructuras para la gestión de la cuestión ambiental; en la década del 80, fueron las organizaciones de la sociedad civil bajo la forma de ONG´s ambientales, quienes jugaron un papel preponderante en las discusiones ambientales de orden global y regional, incluyendo otras perspectivas conceptuales alternativas a los enfoques que sustentaban los tratados internacionales, dotando de nuevas interpretaciones el contenido a las políticas públicas que los implementaban.

En ese sentido, es importante resaltar los aportes que en este periodo hicieron las organizaciones ambientalistas de los países Latinoamericanos y del Caribe nutriendo

el concepto de “Desarrollo Sostenible”. Por ejemplo, introdujeron frente al mismo

discusiones acerca de la heterogeneidad regional de los problemas ecológicos y su relación con los modelos de desarrollo:

“La perspectiva latinoamericana del desarrollo sostenible comienza por afirmar la necesidad de diferenciar los problemas ecológicos por regiones, sin caer en la peligrosa homogenización del ambientalismo global. Se da importancia a aspectos no tocados en Brundtland en forma adecuada, tales como la deuda externa, la caducidad de los modelos de desarrollo convencionales, las desigualdades mundiales, la deuda ambiental histórica de los países del Norte, la equidad, la importancia de respetar el pluralismo cultural, y la protección natural y genético de la región (…) los teóricos latinoamericanos del desarrollo sostenible se ven abocados a una concepción de la ecología como sujeto político”254.

Por su parte, las ONG´s ambientalistas de los países industrializados, en la década de

los 80, promovieron programas de “Acción Forestal para los Trópicos” y se llevaron

253ORTÚZAR, Florencia. “El Derecho Internacional Ambiental, historia e hitos”. [en línea]. 21 abril (2014). [consultado 15-08-2017]. Disponible en http://www.aida-americas.org/es/blog/el-derecho- internacional-ambiental-historia-e-hitos

254 ESCOBAR, Arturo. En RODRÍGUEZ BECERRA, Manuel. ESPINOZA, Guillermo. y WILK, David. Op. cit. p. 41.

a cabo acciones de titulación de tierras para los indígenas, con especial énfasis en los países de la cuenca amazónica. Influenciados por esta tendencia global, en Colombia, por ejemplo, bajo el gobierno del presidente Virgilio Barco (1986-1990), se realizó la titulación de 13 millones de hectáreas a favor de los indígenas de los resguardos de

Amazonía y Guainía255.

Como puede evidenciarse, las narrativas y comprensiones sobre la naturaleza han dado un giro drástico con respecto a los sentidos y significados preponderantes en épocas anteriores. De un lado, se han afianzado aquellas que reconocían la dependencia total de la vida en el planeta (al menos tal y como la conocemos hoy) a su conservación y cuidado. Y por el otro, ello ha conducido a un nuevo concepto acerca del desarrollo que involucra de manera central la perspectiva de su sostenibilidad. En ese sentido, la importancia del tema ambiental en la agenda mundial se ha consolidado debido a los innegables efectos que, de manera global, los modelos de desarrollo preponderantes han tenido sobre la naturaleza.

2. La Cali de los 80, una ciudad de millón y medio de habitantes y muchos

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