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1885, termina tristemente, el Rey Alfonso XII muere de tuberculosis el 25 de no- viembre, a los 27 años, iniciándose la Regencia de su hija Mª Cristina con el pacto de alternancia pacífica en el poder entre el partido conservador de Cánovas del Castillo y el liberal de Sagasta. Pero esa tristeza se ve un poco amortiguada en la Escuela por la con- cesión, por R.O., de 25.000 pesetas para la adquisición de “mueblaje”, aparatos y enseres necesarios para el nuevo Laboratorio Gómez Pardo, instalado en la calle de Ríos Rosas.

De nuevo la Revista Minera de 24 de enero de 1886 se acuerda de la Escuela y publica un artículo que dice: “Extraordinaria satisfacción experimentamos al poder anunciar a nuestros lectores que al fin la enseñanza de la minería contará dentro de breve plazo, en Madrid, con un edificio digno de la importancia que dicha industria tiene en España. Por lo mismo que hace tantos años ha estado malísimamente ins- talada en diferentes edificios particulares, creemos que es más digna de aplauso la iniciativa del actual Ministerio de Fomento y su energía en remover los obstáculos que se oponían a la realización de un proyecto, que todos los amantes de la enseñan- za consideraban como un ideal muy lejano”.

“El Sr. Montero Ríos, que ha comprendido desde el primer momento las ventajas que han de resultar para la instrucción de los alumnos y para el adelanto de las cien- cias, proporcionando a la Escuela de Minas un local propio, cuya distribución ha sido detenidamente estudiada y pueda satisfacer todas las necesidades de tan especialísima institución, se ha apresurado a aprobar, previos los trámites reglamentarios, el proyec- to formulado por el ilustrado arquitecto D. Ricardo Velázquez, y deseoso de que tal proyecto y tales ventajas se realicen sin demora, ha elevado a la firma de SM la Reina Regente el Decreto que a continuación publicamos y que merece nuestro aplauso más entusiasta, como tenemos la seguridad que obtendrá igualmente el de todas las perso- nas interesadas en el desarrollo de la industria minera nacional”

“SEÑORA: De los diferentes centros de pública instrucción que carecen de edi- ficios adecuados a sus necesidades, ninguno a la verdad se halla en condiciones tan desfavorables como la Escuela de Minas que hace años hubo de abandonar por ruinoso el local que le era propio (¿?), y ahora está instalado estrechamente en una casa particular, ocasionando al Tesoro, por el precio del arrendamiento, un gasto que no conviene se prolongue indefinidamente. Ni es tampoco digno el Estado ver a un instituto docente de tal importancia en esta situación provisional e incómoda; y cuando muy en breve ha de terminarse felizmente el grandioso laboratorio quí- mico-mineralógico, debido al patriótico desprendimiento con que D. José Gómez Pardo mostró en su última voluntad el amor que profesaba a la ciencia y al progreso

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de los estudios, tiene el Gobierno el deber de completar obra tan meritoria y lauda- ble como la edificación de una nueva Escuela de Minas”

“Impulsado por estas razones, y mirando el asunto con la atención preferente que merece, el Ministro que suscribe no solo ha prestado desde luego su aproba- ción al proyecto que, después de visitar los establecimientos de esta índole en otras Naciones, ha formado el mismo Arquitecto que dirige la construcción del indicado laboratorio, sino que merced a las vivas gestiones de la Dirección de la Escuela, es- pera que se podrá adquirir en breve el terreno necesario para la edificación, y abriga el propósito de que inmediatamente se de principio a las obras en condiciones que permitan llegar a su terminación en plazo no lejano”.

“De este modo la Escuela de Minas, instalada con amplitud y desahogo, tendrá a su disposición todos los elementos oportunos para que sea fructuosa la enseñanza de sus alumnos, y contribuirá eficazmente al progreso de las ciencias, coadyuvan- do así mismo al fomento y desarrollo de la inmensa riqueza minera que encierra el suelo de nuestra Nación”.

“Por estas consideraciones, con arreglo al Real Decreto de esta fecha y de acuer- do con el Consejo de Ministros, el que suscribe tiene la honra de proponer a VM el adjunto proyecto de decreto”.

Madrid 15 de enero de 1886. SEÑORA: A.L.R.P. de V.M.47

Eugenio Montero Ríos

Real Decreto:

En atención las razones expuestas por mi Ministro de Fomento, de acuerdo con el Consejo de Ministros,

Vengo a decretar lo siguiente:

Artículo 1º. Se construirá un edificio de nueva planta destinado a Escuela de Minas con arreglo al proyecto aprobado por el Ministerio de Fomento, tan luego como se haya realizado la adquisición del terreno necesario en las inmediaciones del Laboratorio quí- mico-mineralógico, construido con los fondos legados por D. José Gómez Pardo

Artículo 2º. Las obras se harán por subasta, y deberán quedar terminadas dentro del plazo de dos años, a contar desde el día en que se otorgue la escritura de contra- ta. Quedan exceptuadas de la subasta las obras de arte que para la decoración del edificio comprende el proyecto.

Dado en Palacio a quince de enero de mil ochocientos ochenta y seis. María Cristina

El Laboratorio Gómez Pardo en la calle de Ríos Rosas (h. 1910). La f or mación de la c olec ción de instrumen El Ministro de Fomento: Eugenio Montero Ríos

Continua la revista diciendo: “Tenemos motivos para creer que no han de pasar muchos días sin que se haya firmado la escritura de compra en el terreno elegido en la calle de Ríos Rosas para la construcción de la nueva Escuela, pues la actividad y celo que el Sr Montero Ríos reconoce en el actual Director D. Luis de la Escosura no ha de desmayar seguramente en estos momentos y han de coadyuvar poderosamen- te a los deseos nobilísimos del Sr. Ministro”.

“Póngase pues, cuanto antes la primera piedra del nuevo edificio, llévese con toda la actividad posible su construcción y pronto tendrá España una Escuela de Minas digna de su misión y de su importancia entre todos los establecimientos públicos de enseñanza, que recordará además de una manera permanente e indeleble la ilustra- ción, el celo y la enérgica voluntad del Ministro de Fomento D. Eugenio Montero Ríos en pro de la enseñanza profesional de nuestro país”.

En junio del año siguiente (1887) la Junta de Profesores de Minas hizo una solici- tud, a la D.G. de Agricultura, Industria y Comercio, de 29.000 pesetas para adquirir instrumentos y dotar de electricidad a los laboratorios, con la intención de llevar a cabo análisis electrolíticos y ensayos metalúrgicos. Pero hasta pasado un año la Escuela no pudo contar con ese dinero; en efecto, en septiembre de 1888 se recibió esa cantidad y se compraron las antedichas colecciones de reactivos, lámparas, ba- lanzas, etc.

También aquel año la Revista Minera nos informaba de la invención de un Doble transportador y de un Círculo logarítmico, llevada a cabo por el Sr. D. H. Ruíz Ama- do, Inspector general del Cuerpo de Montes. Estos artilugios se empleaban para el dibujo “exacto y rápido de los planos acotados y con curvas de nivel”, y con ellos “la resolución de las fórmulas topográficas quedan reducidas a un sencillo entreteni-

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miento, al alcance de los menos versados en estas materias”. Con el primero, dicen que podían hacerse 700 operaciones en una hora, y con el segundo situar, en el mis- mo tiempo, 800 puntos sobre el papel dejándole perfectamente limpio. El precio de venta era de 70 pesetas, y ascendía a 75 si el nonius era de marfil. Se podían adquirir en la casa del autor en Madrid, sita en la Costanilla de los Ángeles…Remataba el anuncio la frase “Escusado es decir hasta que punto un instrumento semejante pue- de facilitar el trabajo a los Ingenieros de Minas, y deseamos que obtenga entre estos el crédito que merece”, sin duda que así sería…

Mientras tanto, las obras de la Escuela seguían su curso; así, en el acta de la junta de 17 de noviembre de 1888, donde se nos informaba de una R.O. de 3 de octubre último disponiendo que se preparase una colección de minerales que fueran objeto de gran explotación en España así como de fotografías del Laboratorio Gómez-Par- do y de la Escuela en construcción, para remitirlas al vapor Conde de Vilana, que es- taba siendo acondicionado para ser exposición flotante en la Exposición Universal de Barcelona, que se iba a celebrar entre abril y diciembre de aquel año.

Terminamos este apartado con una noticia triste: el que fuera profesor de To- pografía y Geodesia, entre 1859 y 1885, D. Juan Pablo Lasala, fallecía en agosto de 1891. Cuando se creó la Comisión para el trazado de las Meridianas, su cargo de profesor de Topografía y Geodesia le hizo presidente de la misma, estando al frente de ella hasta 1885, cuando pasó a la Junta Superior Facultativa de Minas. A su su- cesor en la Escuela, D. Eusebio del Busto, se le autorizaba, en la Junta de octubre de 1892, a invertir de 2.500 pesetas en estanterías para guardar los aparatos de Topo- grafía y Geodesia, en el recién estrenado edificio. Aquel año también se celebraba el 4º Centenario del Descubrimiento de América y con tan singular motivo se dieron vacaciones en la Escuela del 12 al 18 de octubre, lo que entonces no era nada fre- cuente, pues las vacaciones de verano se destinaban principalmente a la realización de las prácticas de las asignaturas explicadas durante el curso. En el siguiente cente- nario creo recordar que no hubo vacaciones para nadie.