Ya se ha dicho en uno de los sub-numerales anteriores que la esencia del Dasein consiste en su existencia. Esta indicación fenomenológica representa el hilo conductor alrededor del cual giran las consideraciones acerca del modo de ser de este ente, pues la existencia es el modo privilegiado de ser del Dasein. Por ello, Dasein se refiere siempre a la existencia misma. Así, es posible sostener que la existencia fáctica que el Dasein tiene emerge de la estructura existencial del estar-en-el-mundo, pues dicha estructura determinará los distintos modos de ser posibles en los que se encuentre el Dasein en la medianía de su cotidianidad. Pero no debemos perder de vista que la existencia siempre se da en el horizonte del tiempo, es decir, que la existencia del Dasein es siempre histórica. A mi juicio, la estructura existencial del estar-en-el-mundo justifica el examen analítico-existencial del Dasein llevado a cabo por el pensador de Meßkirch en la primera sección de Ser y tiempo.
Sin embargo, para sacar a la luz el modo de ser privilegiado del Dasein será necesario determinar antes los distintos modos de ser en los que el Dasein está en el existir fáctico de su existencia. Así, el mundo circundante (Umwelt)15, que para Heidegger representa el mundo más
14 Los “entes intramundanos” significan los entes que pertenecen al mundo. Es decir, los entes que forman parte del mundo y están en el mundo mismo.
15 En Ser y tiempo los conceptos de útil (Zeug) y de mundo circundante (Umwelt) son relevantes en cuanto sólo ayudan a introducir el concepto general de mundo. Sin embargo, Heidegger considera y rechaza la visión acerca de que la realidad del mundo exterior consistía en la animada o corpulenta percepción de las cosas, ya que ésta percepción descuidaba el mundo que está alrededor nuestro, esto es, el mundo circundante con su familiar pero discreta importancia. Así, el mundo circundante hace referencia a los ambientes inmediatos en los que uno se mueve dentro del
26 cercano en el cual se encuentra inmerso el Dasein cotidiano, determina los distintos modos de ser en los que éste se encuentra. Heidegger lo presenta de la siguiente manera:
El estar-en-el-mundo y, consiguientemente, también el mundo, deben convertirse en tema de la analítica en el horizonte de la cotidianidad media, como el más inmediato modo de ser del Dasein. Será necesario examinar el estar-en-el-mundo cotidiano, de tal manera que, buscando apoyo fenoménico en éste, podamos fijar la mirada en el mundo. El mundo más cercano al Dasein cotidiano es el mundo circundante [Umwelt] (SyT, § 14, 94).
Se tiene entonces que la primera sección de Ser y tiempo quiere mostrar los distintos modos de ser del Dasein, mediante los cuáles éste tiene de suyo una comprensión errada de sí, pues dichos modos de ser están fundados en la impropiedad de la pertenencia que el Dasein tiene al mundo, al que si bien pertenece y en el cual habita, siempre lo hace en y a partir de su impropiedad16.
Por tal razón, para Heidegger es de suma importancia establecer una comprensión ontológica adecuada del fenómeno de la estructura existencial del estar-en-el-mundo, puesto que “Ella misma, en su modo de ser cotidiano, es la que inmediatamente yerra respecto de sí y se encubre a sí misma” (SyT, § 27, 154). Así pues, la absorción del Dasein en las cosas o en los útiles determina enfáticamente la comprensión que éste tiene de sí y de su propio ser. Por esta razón, se destaca la importancia del método fenomenológico-hermenéutico empleado por Heidegger en la totalidad de su obra, pues se trata de interpretar la comprensión existencial que el Dasein tiene de su ser en la ocupación y en la familiaridad con los entes que están ahí en el mundo y con los cuales él trata.
mundo en el que habita: lugares de trabajo, vecindarios y demás. De este modo, en Ser y tiempo el concepto de mundo es introducido por la cercanía del mundo circundante, donde el estar-en-el-mundo retiene el toque de familiaridad y de astucia en el modo en el que uno se mueve alrededor del mundo. Así, en virtud de la importancia de las cosas o del carácter significativo de éstas se teje o se conforma una unidad de mundo: las herramientas son usadas, refieren a otras herramientas y ellas juntas forman un lugar de trabajo. Por ejemplo, el martillo del artesano refiere a sus uñas, a la madera, al cuero y al banco sobre el cual el artesano trabaja; más allá, el lugar de trabajo tiene que ver con sus clientes, con las vacas que proporcionan el cuero, con el bosque que proporciona la madera y, así sucesivamente, se expanden círculos cada vez menores de familiaridad (Inwood, 2004, 130, 181, 246-247). 16
Edith Stein en su obra la filosofía existencial de Martín Heidegger trae una cita que nos recuerda que lo “impropio”
(uneigentliches) se asume como lo diferente a lo “propio”. Así pues, “propio” significa que es exclusivo de cada
Dasein, es decir, lo absolutamente suyo, lo intransferible (jemeinig). La impropiedad implica no asumir lo que corresponde y es exclusivo del Dasein (2010, 38). Adicionalmente, para Michael Inwood, Heidegger relaciona estrechamente eigentlich (propiedad) con eigen (propio). Además, el Dasein es esencialmente algo que puede ser auténtico (eigentliches), esto es algo de suyo propio [zueigen]. Por lo pronto, eigentlich cuando es usado como un
término técnico, está cerca al término ‘auténtico’, el cual viene del griego autos, en inglés ‘self’. Y originalmente
significa hecho por su propia mano. Heidegger usa uneigentlich, normalmente no de manera literal sino figurada, como lo opuesto de eigentlich. Él también usa Eigenlichkeit, ‘autenticidad’ y acuña a Uneigenlichkeit inautenticidad. El
Dasein tiene la posibilidad de ser auténtico o inauténtico, pues esto tiene sus raíces en el hecho de que el Dasein es siempre mío, éste debe ser siempre dirigido por un pronombre personal, yo o tú (2004, 22, 23). Como podemos ver, el uso de este término en Heidegger nunca denota una mera valoración de la condición y de la situación del modo de ser del Dasein en el mundo.
27 La importancia del método fenomenológico-hermenéutico17 tiene que ver con la comprensión que
el Dasein tiene de sí, comprensión que está determinada por la estructura existencial del estar-en- el-mundo. En dicha estructura emergen diversas maneras de ser de nuestra existencialidad mediante las cuales nos comportamos comprensivamente con los entes que están ahí en el mundo y con los otros Dasein. Ahora bien, es importante tener presente que la comprensión que el Dasein
tiene de su ser sólo es posible si se logra dilucidar con anterioridad el modo de ser en el que éste se encuentra en el trato cotidiano con los entes que primariamente salen a su encuentro, es decir, con entes intramundanos que pertenecen al mundo y que no tienen su forma de ser existencial. El modo de ser de la ocupación o del trato con estos entes determina también la comprensión que de sí tiene el Dasein en un determinado modo de ser o de comportarse con dichos entes. Por este motivo, podemos señalar ahora este modo de ser con el fin de tener una comprensión clara del ser que puede llegar a tener una relación auténtica con su ser.
Así pues, el ente que primariamente sale a la luz en la estructura existencial del estar-en-el- mundo, en el modo de ser de la ocupación, es lo que Heidegger denomina las cosas (Ding); sin embargo, debido a que en alemán este término está cargado de connotaciones metafísicas es preferible usar el término útil (Zeug) para referirse al ente con el cual el Dasein está ocupado en su cotidianidad media. De esta manera, en su estar-en-el-mundo el Dasein se refiere en forma inmediata y esencialmente a útiles. Se tiene entonces que la ocupación no es un modo de ser accidental de nuestra estructura existencial, sino un modo de ser que nos constituye y determina ontológicamente en nuestro estar-en-el-mundo. El tema de los útiles se dilucidará más adelante, pues el hombre es quien configura mundo y lo hace a partir de útiles y aparatos técnicas.
122