En esta clasificación, el énfasis lo queremos poner en el lugar desde el que se sitúa el cómico para generar comedia. Tendríamos unas categorías inmediatas o puras, y unas afines. Las inmediatas son:
1. Monólogo observacional 2. Monólogo epistemológico 3. Monólogo de la catarsis 4. Monólogo de personaje 5. Monólogo de denuncia
En las afines entendemos que, aunque el cómico se apoye en recursos ajenos al monólogo cómico, sigue tratándose de una actuación de stand-up. Comprendería los siguientes modelos:
1. Monólogo de imitación 2. Monólogo de magia 3. Monólogo de música
10.1.1 Monólogo observacional.
¿Por qué los mayores construyen los columpios siempre encima de un charco?216
La comedia observacional (observational comedy) es, sin duda, la categoría más reconocible del stand-up comedy: la idea de monólogo que tiene la gente que no tiene mucha idea sobre lo que es un monólogo. Se trata de un tipo de monólogo cuya comedia no es sino una urdimbre de guiños y comentarios sobre el día a día, una glosa de la realidad. Una comedia basada en la vida normal de un tipo normal, pero que se fija en las cosas en las que nadie se fija, o en las que todo el mundo se fija, pero de un modo en el que nadie se fija. Es decir, se trata de una comedia de qué mirar y del cómo mirar.
Para Douglas Coupland, la comedia observacional es la que viene del solitario oficio de observar lo no-observable, “esos fragmentos y banalidades que andan justo por debajo del umbral de percepción”217. El elemento sorpresivo viene
precisamente por el descubrimiento del espectador de algo (un elemento, una reflexión, una conducta) que estaba delante de sus ojos y la estaba mirando, pero no la estaba viendo. De hecho, en opinión de algunos autores, si la observación es demasiado evidente o manida, no hace gracia. Otros consideran que si es una observación demasiado concreta, tampoco la hace. En todo caso, lo que sí que está
216 PIEDRAHITA, Luis, ¿Por qué los mayores construyen los columpios siempre encima de un
charco?, Madrid: Santillana, 2010.
claro es que la comedia observacional guarda un delicado equilibrio entre lo inapreciable y lo evidente.
«Los bolsillos son uno de los lujos del primer mundo y del estado de bienestar. Están tan de moda que hay una especie de obsesión por hacer cosas de bolsillo. Sin embargo, la principal característica de las cosas de bolsillo es no caber en un bolsillo. ¿En qué bolsillo cabe un libro de bolsillo?»218
La realidad doméstica y profana en la que se sitúa el monologuista, se transforma, desde esta nueva perspectiva, en un lugar nuevo, distinto y sorprendente. Los textos de Luis Piedrahita, uno de los artistas que más destaca en esta categoría, están expresamente orientados al redescubrimiento y la exaltación de lo que, aunque inapreciable o baladí, resulta imprescindible: los topecillos, las bolsas de plástico, las fotocopiadoras, los timbres… Si Cervantes se propuso convertir en un espacio caballeresco los áridos caminos de El Toboso y Montiel, Piedrahita, “el rey de las cosas pequeñas”, consigue que su mirada bañe de asombro la realidad más insulsa: el mimbre, las alfombras, los botes del baño o los tirantes.
En gran parte, la comedia observacional se basa en el punto de vista, en el modo de mirar, y en lo que se logra mirar. En palabras de Thoreau, «la cuestión no es qué miras, sino cómo miras, y si ves.»219
218 PIEDRAHITA, Luis, “Los bolsillos: cajones de tela en armarios de paño”, en ¿Cada cuánto
hay que echar a lavar un pijama?, Madrid: Santillana, 2006, p. 63.
219 THOREAU, Henry David, Escribir (una antología), Valencia: Pre-textos, 2007, p. 53. De un texto del 5 de agosto de 1851.
Otro de los ejemplos más reveladores de este tipo de comedia, al que han llamado “the master of observational comedy”, es Jerry Seinfeld, cuya popularidad se gestó en torno a una comedia de situación, Seinfeld220, que trataba sobre nada.
Precisamente, en la propia serie, se ficcionaliza algo que, según dicen, ocurrió de verdad: el momento en el que Larry David y Jerry Seinfeld propusieron a la cadena NBC la creación de una serie de televisión sobre “nada”. Para Pablo Martín Cerone, esa “nada” es «la infinita serie de minucias y automatismos que ocupan la vida de los seres humanos de eso que se hace llamar civilización»221. La nada de nuestra
vida, en la que vivimos, donde ocurre todo. El día a día, la everyday life. Precisamente, la cotidianidad es uno de los rasgos definitorios de su poética, de igual modo que ocurre en cierto tipo de poesía. Dice Brines: «Mi poesía es el resultado de mi persona, y mi vida es todo lo que me sucede».222
La serie de televisión Seinfeld, basada en la versión ficcional de la vida del cómico Jerry Seinfeld y en sus espectáculos, refleja precisamente la propia filosofía del cómico observacional. Sus rutinas cómicas se enmarcan en situaciones que bien podrían pertenecer a la vida de cualquiera, de manera que la relación que
220 Las nueve temporadas de Seinfeld (creada por Jerry Seinfeld y Larry David) fueron emitidas en Estados Unidos entre 1989 y 1998, y está considerada como una de las series más populares e influyentes de los años noventa, por lo que con frecuencia es tomada como ejemplo paradigmático de la cultura irónica y obsesiva de esa década. En 2002, TV Guide lanzó un listado de los cincuenta mejores programas de televisión de todos los tiempos, donde Seinfeld fue catalogada en primer lugar. Según el New York Times, la serie es la más rentable de la Historia de la televisión, habiendo generado unos 2.700 millones de dólares desde su final, en 1998. El propio Jerry Seinfeld ostenta la marca de “la mayor cantidad de dinero rechazada”, según el Libro Guiness de los Récords, ya que no aceptó la oferta por parte de la NBC para continuar con el programa a cambio de un sueldo de cinco millones de dólares por cada episodio de veinte minutos. La serie empezó a emitirse en España en Canal +, en abierto, el 29 de junio de 1998, pero tuvo un éxito muy moderado. 221 MARTÍN CERONE, Pablo, “Seinfeld y la sociedad de consumo en América”, en Reflexiones
en torno a la televisión americana de las dos últimas décadas, Boston, U. Press, 2003.