El vocablo “parábola” proviene en última instancia del gr. "PARABOLE" = comparación y del heb. Mashal, “pará”= “al lado de o junto a” y “ballein” = “echar o arrojar” que significa literalmente “poniendo cosas a la par para indicar semejanza entre ambas”. Etimológicamente, la “parábola” es un símil más bien largo o un cuento descriptivo corto, generalmente destinada a inculcar una verdad única y central o a responder una pregunta única, y no como algunos pretenden que enseña asuntos doctrinales, muchas de las parábolas de Jesús no son meramente ilustraciones de principios generales; las parábolas pueden ser tomadas de hechos imaginados (Luc.16: 19, Isa. 5:1-6 considerado por muchos como la parábola metafórica del A.T.), ya que el sentido es presentar las verdades de un mundo espiritual y no algo literal, como también se puede tomar de hechos cotidianos de la vida, que fue lo que generalmente hizo Jesús.
Más bien envuelven mensajes que no pueden transmitirse de ningún otro modo. La parábola es la forma adecuada de comunicación para transmitir al hombre el mensaje del reino, ya que su función es provocar un sacudón a fin de que se vean las cosas de un modo distinto.
Es un modo de iluminar y persuadir, que tiene como fin hacer que el oyente llegue a una decisión. Jesús, por así decirlo, se ubica a la altura de sus oyentes, y se vale de imágenes que le son familiares, con el objeto de hacerles ver cosas nuevas y no tan familiares. Así como el que ama se ve restringido por el lenguaje de la prosa, y tiene que echar mano de la poesía para expresar sus sentimientos, también Jesús expresa el mensaje del reino en formas adecuadas de lenguaje.
Las parábolas surgen debido a dos cosas primero al rechazo que tenia por parte de sus enemigos los cuales buscaban motivos para matarles por tanto “oyendo no oyeran” mat.13: 10 y para que aquellos que sinceramente buscaban la verdad,. Entenderían el mensaje (muchas veces ni sus propios discípulos entendían, el Maestro les explicaba personalmente).
Como dice J.M. Martínez “Así, pues, la parábola revelaba y velaba a un tiempo; aclaraba y ocultaba. Que tuviese un efecto u otro dependía de la disposición espiritual de los oyentes” La interpretación de las parábolas
Hay tres pasos a seguir en el estudio de las parábolas:
1) La ocasión: que guarda relación con él porque se dice la parábola, lugar y de que se vale el narrador (hechos reales o ficticios)
2) La narración: consiste en como empieza la ilustración siguiendo cada paso de la misma 3) La lección espiritual: muchas veces es declarada en el mismo texto bíblico u otras es dejadas a la conclusión del oyente
Mr. 13.28 tiene casi el carácter de un acertijo. La sencilla ilustración de que la presencia de hojas en el árbol indica la proximidad del verano, es una “parábola”.
Lc. 7.31s La comparación más compleja entre muchachos que juegan en la plaza, por una parte, y la reacción de los contemporáneos de Jesús ante Juan el Bautista y él mismo, por otra.
El reino de Dios
Muchas de las parábolas de Jesús se relacionan específicamente con el reino de Dios (p. ej. Mr. 4.26, 30), y en general las parábolas se relacionan con el carácter, la venida, el valor, el crecimiento, los sacrificios que exige, etc., de dicho reino. Es muy natural que la interpretación de las parábolas dependa de la perspectiva que del reino tengan los intérpretes individuales, y viceversa
En mateo 13:2-9 comienza las parábolas narradas por nuestro Señor y lo hace con la del sembrador y nos presenta en cuatro formas, la semilla que quedo al lado del camino y las aves la comieron; la semilla que cayo en tierra pedregosa y no echo raíces profundas; otra cayó sobre espinos y se ahogo y no dio fruto; y por ultimo la semilla que cayo en buena tierra y dio la mejor cosecha. Tiene por objetivo presentar a las diferentes que seguramente se encontraban escuchando a Jesús en la orilla de la playa y su forma de asimilar la palabra.
La parábola del trigo y la cizaña (mat.13: 24-30) al igual que la anterior la idea general es presentar “el reino de los cielos” y para ello nos habla de un señor que sembró trigo y vino de noche su enemigo y sembró cizaña entonces sus siervos al ver la cizaña dijeron: quieres que vayamos y la arranquemos” a lo cual exclamo el amo: “no sea que arrancando la cizaña arranquen también el trigo déjenlo hasta el final y serán separados etc.”
La idea principal es para los que escuchaban la palabra del Señor y luego se dejaban seducir por las enseñanzas legalistas y tergiversadas de los fariseos en este caso los “enemigos”. Para algunos presentan al trigo como a cristianos verdaderos y la cizaña como a los que no lo son, cuando sea la venida del Señor él los apartara a cada uno. También se puede aplicar a los creyentes que reciben a Cristo en su corazón y comienzan a caminar en la verdad pero luego el quedarse estancados permite que el enemigo siembre cizaña en su corazón
Las parábolas no pueden ser tomadas e interpretadas de una forma que no se origino en labios de su narrador, por ejemplo Agustín de Hipona al tratar de explicar la parábola del buen samaritano (Luc. 10:30-37) alude esta narración a la caída de Adán usando todo un sistema alegórico de interpretación, los ladrones son el diablo y sus ángeles, el sacerdote y el levita representa a la ley y A.T. incapaces de salvarlo, el buen samaritano a Jesús quien tuvo compasión etc. Erradamente interpretada ya que lo vemos por el contexto que el señor quiere mostrarnos el amor a nuestro prójimo esa es la verdad del reino basada en el 1° mandamiento “amaras al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma, y con todo tu ser” (luc.10:25-29) de donde se desprende el amor a los semejantes, quien no lo haga no puede pertenecer al reino de los cielos (estudie las cartas de Juan)
En todas las épocas los predicadores cristianos han procurado, por razones homiléticas, expresar su mensaje de un modo novedoso para sus propios auditorios. Se trata de un procedimiento enteramente legítimo; lo justifica la naturaleza de las parábolas mismas como formas artísticas, y su uso se comprueba ya en el AT mismo (cf. tal vez el uso que hace Pablo del tema del “sembrador” en Col. 1.6). Lamentablemente surgió la tendencia a alegorizar los detalles pequeños en las parábolas, con el fin de enseñar verdades que de
ningún modo resultan obvias en los relatos mismos, y no encajan en el contexto en que se encuentran.
Pero la verdad es que resulta imposible hacer una distinción tajante entre parábola y alegoría en los relatos de Jesús; algunas tenían como fin evidente ilustrar varias lecciones, como en la parábola del hijo pródigo o más bien dicho la parábola del buen padre, donde se acentúa el gozo que Dios experimenta como Padre al perdonar a sus hijos, la naturaleza del arrepentimiento, el pecado de los celos, y el fariseísmo, se nos presenta toda la misericordia perdonadora del padre (Lc. 15.11–32).
Por cierto que no siempre los evangelistas estaban al tanto de la ocasión en que fue dicha por primera vez una parábola determinada, o a quiénes estaba dirigida. En el caso de las parábolas del buen samaritano (Lc. 10.25), los dos deudores (Lc. 7.41), los muchachos en la plaza (Lc. 7.31s), y las diez minas (Lc. 19.11), se menciona el contexto, lo cual contribuye a la interpretación. Con frecuencia, empero, parecería que los relatos de Jesús fueron recordados mucho tiempo después de que las circunstancias que les dieron origen fueron olvidadas; y los evangelistas las han ubicado en sus relatos en lugares adecuados, a veces sugiriendo el motivo original por el cual fueron pronunciadas (Lc. 18.9).
Es en torno a estos puntos que debe girar la interpretación de las parábolas. No debemos suponer que hemos de encontrar todo el contenido del evangelio en una sola parábola: “Por ejemplo, es erróneo decir que la parábola del hijo pródigo contiene ‘el evangelio dentro de los evangelios’, y deducir de ella que la doctrina de la expiación no es vital para el cristianismo; o suponer, sobre la base del relato del buen samaritano, que el servicio práctico a nuestro prójimo es tanto el todo como el fin último del cristianismo”
Mayordomo infiel (Luc.16)
Una de las parábolas más difícil de entender es la parábola es la del mayordomo astuto Luc.16 en ella se cuenta de un mayordomo que esta abusando de los bienes de su amo, el cual al enterarse le pide cuenta de su mayordomía, este al verse sin trabajo crea toda una estrategia para no tener que mendigar, trabajar en algo inferior etc. Dice que el amo “alabo al mayordomo”, Jesús nos aconseja hacer amigos por medio de las riquezas injustas (vv.9) ¿Pero que quiere decirnos el Señor? ¿Acaso nos aconseja que usemos dineros mal avenidos para traer gente al evangelio? En otras palabras ¿lavado de dinero?. Sería difícil en nuestros tiempos tratar de darle una correcta explicación en nuestro tiempo. Se nos torna más fácil de comprender al conocer que “riquezas injustas” se llaman a los bienes que no nos pertenecen pero que son administrados (en nuestro país quien cumple esta función es el banco), Jesús nos aconseja hacer uso de las riquezas injustas (los dones espirituales, autoridad, la palabra etc.) para ganar amigos
Parábolas en el Evangelio de Juan
En Jn. 10.6 se usa la palabra paroimia (otra traducción de maµsûaµl, generalmente vertida como “proverbio”, p. ej. Pr. 1.1) para describir la alegoría de los pastores falsos y los verdaderos. En Jn. 16.25 la misma palabra está más cerca de su sentido veterotestamentario, o sea el de un dicho difícil que requiere más explicación. Al Evangelio de Juan aparentemente le faltan parábolas del tipo de las que se encuentran en los otros
evangelios, pero yacen casi escondidas en este evangelio (Jn. 3.8, 29; 4.35–38; 5.19s; 8.35; 10.1–5; 11.9s; 12.24, 35s; 16.21).
No deberíamos tampoco pasar por alto las muchas descripciones “figuradas” que usa Jesús sobre sí mismo en este evangelio, p. ej. “El buen pastor”, “la vid verdadera”, “la puerta”, “la luz del mundo”, y “el camino, la verdad, y la vida”.
Símiles y dichos parabólicos
Son aquellas enseñanzas más cortas que se nos presentan en las narraciones de Jesús por ejemplo:
Símiles parabolicos:
Mat.5:15, 16 “Ni se enciende una luz y se pone debajo de un almud, sino sobre el candelero, y alumbrara a todos los que están en casa. Así alumbre vuestra luz delante de los hombres, para que vean vuestras buenas obras, y glorifiquen a vuestro Padre que esta en los cielos”
Mat. 9:15 “¿Acaso pueden los que están de bodas tener luto entre tanto que el esposo esta con ellos? Pero vendrán días cuando el esposo les será quitado, y entonces ayunaran” Mat.6:24 “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciara al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas”
Dichos parabolicos:
Mat. 5:13 “vosotros sois la sal de la tierra... ”
Mat.7:2 “... con la medida con que medís, os será medido” Mat. 8:22 “... deja que los muertos entierren a los muertos” Interprete las siguientes parábolas:
La levadura (Mt. 13.33),
La oveja perdida y la moneda perdida (Lc. 15.3–10), El hombre inoportuno (Lc. 11.5–8),
Las diez vírgenes (Mt. 25.1–13); El juez injusto (Lc. 18.2–8),
Los labradores malvados (Mr. 12.12). La semilla de mostaza (Mr. 4.26–32).
Busque a lo menos 10 símiles y 10 dichos parabólicos y examínelos
Cuando se les da a las palabras otro significado que no es natural o normal.
Veremos a continuación varios versículos de la Biblia que están en sentido figurado:
1. Cuando a Santiago, Cefas y Juan, se les designan con el nombre de columnas de la Iglesia (Gálatas 2:9) inmediatamente nos damos cuenta que la palabra "columna" está usada en sentido figurado: firmeza.
2. Y cuando de la Iglesia misma se dice que está "edificada sobre el fundamento de los apóstoles y los profetas" (Efesios 2:20) sabemos que se emplea un lenguaje figurado, presentando a la Iglesia como una casa o templo.
3. "Las saetas" (Job 6:4). Es evidente que por saeta quiere darse a entender a la herida (Job 34:6) ocasionada por una, donde se representa a las amargas aflicciones de Job Como ocasionadas por las saetas del Todopoderoso.
4. En Lucas 16:29 y 24:27 se dicen: Moisés y los profetas para designar los escritos de las cuales ellos fueron autores.
5. A veces se usa el nombre de un patriarca para significar su posteridad (Génesis 9:27; Amós 7:9).
6. En Oseas 1:2 está escrito: "La tierra fornica", usándose la palabra "tierra" para dar a entender el pueblo que la habitaba.
7. En Mateo 3:5, se habla de Jerusalén y Judea, queriendo decir con ello la gente que habitaba esos lugares.
8. "Justificará por la fe la circuncisión y por medio de la fe la incircuncisión" (Romanos 3: 30). Aquí la palabra "circuncisión" designa a los judíos y "la incircuncisión", a los gentiles. 9. Pablo dice a los Efesios (5:8) con gran fuerza de lenguaje: "En otro tiempo erais tinieblas, mas a hora sois luz en el Señor".
10. Leemos en Isaías 22:22: "Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro" Aquí se usa la palabra "llave" Como signo de control sobre la casa, de poder para abrir o cerrar las puertas cuando le plazca; y el poner la llave sobre el hombro denota que el poder simbolizado por la llave será carga pesada para el que lo ejerza.
11. En el cuadro refulgente con que Isaías representa la Era Mesiánica (Isaías 2:4) describe la completa cesación de las luchas, y guerras nacionales con las significativas palabras: "Volverán sus espadas en rejas de arado y sus lanzas en hoces".
Fábula:
La fábula es un relato imaginario que nos enseña una gran verdad moral. En la cual se presentan a animales, plantas o cosas como si pensaran y hablaran.
1. La fábula más antigua de la cual exista rastro es la de Jotam (Jueces 9:7-20). De esta manera Jotam, haciendo una inmediata aplicación de su fábula, predice que el débil e
inservible Abimelec, a quien los de Siquem tanto se habían apurado a constituir en rey, resultaría una maldita antorcha que quemaría sus más nobles caudillos.
2. Otra fábula muy semejante a la de Jotam se halla en 2 Reyes 14:9.
Acertijo:
E1 acertijo difiere de la fábula en que tiene por objeto confundir y poner en perplejidad al que lo oye. Intencionalmente se hace oscuro, a fin de poner a prueba el ingenio y agudeza del que se proponga resolverlo.
(Salmo 49:4; 78:2; Jueces 14:14). Enigma:
Enigma es el conjunto de palabras de sentido encubierto para que sea difícil entenderlo. Juan 3:1-13; Juan 21:18, compárese también Juan 2:19.
Alegorías
Definición: La Alegoría es una comparación en la cual una cosa representa o significa otra cosa. Es una representación imaginaria de ideas espirituales por medio de hechos reales. Características de la Alegoría:
1. La alegoría contiene dentro de sí misma su interpretación y la cosa significada está identificada con la imagen, como en Juan 15: 1, "Yo soy la vid verdadera y mi Padre es el labrador"; y en Mateo 5:13: "Vosotros sois la sal de la tierra".
2. La alegoría es un uso imaginario y la aplicación de algún supuesto hecho o historia. La alegoría continuamente emplea palabras en sentido metafórico y su narración, por muy supositiva que sea, es, manifiestamente, ficticia.
3. Es un discurso en el cual el asunto principal está representado por algún otro asunto con el cual tiene semejanza.
4. La alegoría es, en esencia, una metáfora extendida, no necesitamos reglas separadas y especiales para la interpretación de las porciones alegóricas de las Escrituras.
5. Los mismos principios generales que se aplican ala interpretación de metáforas y parábolas se aplican también a las alegorías.
6. El grave error de que hay que guardarse es el esfuerzo por hallar minuciosas analogías y significados ocultos en todos los detalles de las imágenes.
7. De aquí que, como en el caso de las parábolas, debemos, ante todo, determinar el pensamiento principal envuelto en la figura y luego interpretar los puntos menores con constante referencia a dicho punto.
La alegoría de la vejez (Ecle. 12:3-7) bajo la figura de una casa próxima a caer en ruinas, pero perdemos mucho de su verdadero significado y fuerza al entenderla como de la vejez en general. No es una semblanza real de la pacífica, serena y honorable vejez tan elogiada en el Antiguo Testamento.
El tan disputado pasaje de 1. Cor. 3:10-15 es una alegoría. En el contexto precedente Pablo se representa así mismo y a Apolos como los ministros mediante los cuales los corintios habían creído. "Yo planté, Apolos regó pero Dios ha dado el crecimiento" (v. 6). Muestra su aprecio del honor y responsabilidad de tal ministerio diciendo (v.9) "Porque nosotros (apóstoles y ministros como Pablo y Apolos) coadjutores somos de Dios" y entonces añade: "Labranza de Dios (georgion), en alusión a, y en armonía con, el plantar y el regar de que se habla más arriba) sois, edificio de Dios sois". Luego, abandonando la primera figura y tomando la de un edificio (oikodomé) prosigue: "Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo, como perito arquitecto, puse el fundamento; y otro edifica encima: empero cada uno vea cómo sobre edifica.
La compleja alegoría de la puerta de las ovejas y del buen pastor en Juan 10: 1-16 es, en lo esencial, sencilla, y se interpreta por sí sola, pero como envuelve la doble comparación de Cristo como la puerta y como el buen pastor y tiene otras alusiones de diverso carácter, su interpretación exige cuidado especial para evitar que las principales figuras se hagan confusas y los puntos secundarios demasiado prominentes. El pasaje debe dividirse en dos partes y debe notarse que los primeros cinco versículos son una pura alegoría, sin contener explicación en sí misma. En el versículo 6 se observa que la alegoría (paroimia) no fue entendida por aquéllos a quienes se dirigió envista de lo cual, Jesús procedió (vv. 7 -16) no sólo a explicarla sino también a extenderla, añadiéndole otras imágenes. Hace resaltar el hecho de que él mismo es "la puerta de las ovejas", pero añade más adelante que es el buen pastor, pronto a dar su vida por las ovejas, a distinción del asalariado que abandona el rebaño y huye en la hora de peligro. La alegoría tiene relación vital con la historia del ciego arrojado de la sinagoga por los fariseos pero graciosamente recibido por Jesús.