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4.1 Validation studies (Study III and IV)

4.1.4 Study design – VALTER

El contenido del tesoro de Ullastret-2006 permite profundizar en algunos as- pectos de las dracmas emporitanas del pegaso, entre ellos el de su difusión fuera de la ciudad emisora. Hasta hace pocos años, en la península Ibérica el único ha- llazgo documentado con presencia mayoritaria de dracmas del pegaso era el ya mencionado tesoro de la cueva del Reclau-Viver de Serinyà. Además, se había re- gistrado la presencia residual de algunos ejemplares en tesoros datables en los años de la Segunda Guerra Púnica y los posteriores alzamientos de los íberos. Por lo que respecta a la Galia, en el año 2000 Villaronga publicó un importante tesoro encontrado a fines del siglo XIX en la zona de la costa meridional del Languedoc- Rosellón, del que pudo estudiar 234 ejemplares de las siguientes series: 4 dracmas

de Rhode, 4 imitaciones directas de Rhode, 77 dracmas de Emporion con pegaso sin modificar(2), 12 imitaciones directas de Emporion con reverso caballo parado,

62 imitaciones de Emporion con reverso caballo parado, 30 imitaciones con la ca- beza del anverso rodeada por delfines como las dracmas de Emporion y reversos de otras cecas, 2 imitaciones tipo Bridiers con reverso biga y 43 imitaciones de

Emporion con reverso pegaso (MPERI: 25 y catálogo).

Por lo tanto, el tesoro del Languedoc-Rosellón atestigua la circulación en el extremo SE de la Galia de las dracmas de Rhode y las de Emporion con reverso pegaso, junto con algunas imitaciones galas de dracmas de Rhode y una gran can- tidad de imitaciones de Emporion con reverso caballo parado y pegaso, además de imitaciones de otras series. Ahora, el tesoro de Ullastret-2006 confirma la ausen- cia de las imitaciones galas al sur de los Pirineos en pleno siglo III a.C. y el do- minio casi absoluto de las emisiones emporitanas. Hasta el momento sólo se han documentado dos imitaciones galas del caballo parado en el Tossal de Baltarga en la Cerdaña, comarca que era una excelente zona de paso entre el norte y el sur de los Pirineos (CAMPOy MERCADAL: en prensa). Por lo que respecta a las emisiones

de Rhode, éstas también circularon por el territorio de los indigetes, pero de acuerdo con su bajo volumen de producción, su presencia en yacimientos como el de Ullastret y Mas Castellar de Pontós es muy puntual (CAMPO2006: 263, núm. 15;

CAMPO2004a: 350, núms. 21-23). Así, mientras que en pleno siglo III a.C. en el

sur de la Galia los pueblos indígenas acuñaron moneda que imitaba los tipos de las emisiones de Emporion y Rhode y, a su vez, los emparejaron con iconografías to- madas de otras cecas, los íberos del NE de la península Ibérica no mostraron to- davía ningún interés en fabricar su propio numerario. De hecho, no lo hicieron hasta el momento de la Segunda Guerra Púnica, cuando empezaron a acuñar mo- neda imitando las dracmas del pegaso modificado.

La publicación, en el año 2000, del tesoro del Languedoc-Rosellón supuso una aportación muy significativa al número de dracmas emporitanas del pegaso y del inicio de su modificación conocidas hasta aquel momento. Hay que recordar que el 64 por 100 de las dracmas documentadas por Villaronga en su estudio de estas series procede de aquel hallazgo (MPERI: 175). Este importante aporte de dracmas permitió a Villaronga presentar una nueva ordenación de las emisiones del pegaso y del inicio de la modificación de su cabeza, rectificando la propuesta que Guadán había planteado anteriormente a partir de un número de ejemplares mucho más re- ducido (GUADÁN1968-70: II, núms. 169-244 y 259-292). Ahora el tesoro de Ullas-

tret-2006 aporta 54 nuevas dracmas, algunas fabricadas con cuños inéditos y todas en buen estado de conservación, lo que permite hacer nuevas observaciones sobre la producción de estas emisiones. Podemos sintetizar el contenido de dracmas em- poritanas de los tesoros de Ullastret-2006, Serinyà y Languedoc-Rosellón en el si- guiente cuadro.

(2) Hemos clasificado como imitaciones galas de las dracmas del pegaso 17 ejemplares considerados por Vi- llaronga como dracmas emporitanas del pegaso (MPERI: núms. 513-526 y 573-575).

MPERI Ullastret-2006 Serinyà Languedoc-Rosellón Grupo 2-3 4 7,40 % — — 5 6,49 % Grupos 2-0 y 2-1 3 5,55 % 3 37,5 % 9 11,68 % Grupo 2-4 28 51,85 % — — 32 41,55 % Grupo 2-2 7 12,96 % — — 8 10,38 % Grupo 2-5-1 8 14,81 % 3 37,5 % 23 29,87 % Grupo 2-5-3 4 7,40 % 2 25,0 % — —

Total dracmas de Emporion 54 — 8 — 77 —

Total AR 54 — 8 — 234 —

En cuanto a la fecha del inicio de las emisiones del pegaso, tanto Guadán como Villaronga han relacionado el cese de la producción de las dracmas del caballo pa- rado y el inicio de las series del pegaso con el final de la Primera Guerra Púnica en el 241 a.C. Según ellos, este conflicto habría terminado con la influencia carta- ginesa en la zona, provocando el abandono del tipo del caballo de inspiración car- taginesa y la adopción de otro más típicamente griego como es el del pegaso (GUA- DÁN 1968-70: I, 186-189; MPERI: 179). Sin embargo, las fuentes histórico-

arqueológicas no dejan patente que el final de la guerra incidiera de manera inme- diata en la vida de los emporitanos, por lo que no creemos que el cese del conflicto fuera la causa directa del cambio de tipología. Por otra parte, esta teoría presenta el inconveniente de dejar más de medio siglo para la emisión de las dracmas del caballo parado, periodo que parece excesivo para una producción relativamente corta como fue la de estas dracmas. Dado que los hallazgos Ullastret-2006, Se- rinyà y Languedoc coinciden en carecer de dracmas del caballo parado, parece más probable pensar que el paso entre aquellas series y las del pegaso estuvo marcado por un periodo de cierre de la ceca, tras el cual la ciudad eligió nuevos tipos para sus monedas. Además, la concepción del diseño de la cabeza de la diosa es muy diferente entre ambas series, lo que señala nuevos grabadores trabajando en Em-

porion. Por lo tanto, dado que los nuevos hallazgos muestran que el volumen de

producción de las dracmas del pegaso fue bastante mayor de lo que se pensaba hasta ahora, y que hasta el inicio de la Segunda Guerra Púnica, la ciudad de Em-

porion no parece que tuviera que financiar gastos extraordinarios, parece más con-

veniente situar el inicio de las dracmas del pegaso antes del 241 a.C., en un mo- mento en torno a mediados del siglo III a.C. y después de un cierto periodo de inactividad de la ceca.

La ordenación de las emisiones emporitanas del pegaso se apoya, sobre todo, en el estilo del grabado y los enlaces de cuño, pues el grado de desgaste de las dracmas de las ocultaciones documentadas —Ullastret-2006, Serinyà y Langue- doc-Rosellón— aporta pocos datos. En general, las dracmas de los tres tesoros comparten el hecho —ya comentado para el de Ullastret-2006— de no presentar un incremento de su grado de desgaste de acuerdo con su supuesto momento de

emisión. Según Villaronga serían sus grupos 2-0 y 2-1 los que iniciarían estas se- ries, pues las espigas del peinado de la diosa enlazarían con las de la dama de las emisiones del caballo parado (MPERI: 90). Si bien ello es cierto, también hay que observar que el diseño del pegaso de estos grupos enlaza con los de su grupo 2-3 (MPERI: 135-136, núms. 390-423). Además, en el depósito de Ullastret-2006 (ca- tálogo núms. 1-4) los ejemplares del grupo 2-3 están más gastados que los del grupo 2-1, aunque ya hemos comentado que ello no es un dato concluyente. Por lo tanto, pensamos que la emisión que habría podido iniciar esta serie es la que co- rresponde al grupo 2-3 de Villaronga.

Después de estas primeras dracmas se acuñarían los grupos 2-0 y 2-1 de Villa- ronga (MPERI: 133-134, núms. 345-375), obra de nuevos grabadores que introdu- cen espigas en el peinado de la diosa y realizan un diseño mucho más estilizado del pegaso del reverso (catálogo, núms. 5-7). Sigue el grupo 2-4 de Villaronga, que engloba a una cantidad considerable de cuños, con muchas variantes que reve- lan la mano de diversos grabadores, pero que comparten el gusto por un diseño es- tilizado del pegaso similar al de los grupos 2-0 y 2-1 de Villaronga (catálogo, núms. 8-35). Del peinado de la dama desaparecen las espigas y el delfín situado detrás de la cabeza de la divinidad tiende a esquematizarse. En este periodo de emisión hemos situado 3 dracmas con cuños inéditos, cuyo estilo es algo diferente a los restantes de este grupo (catálogo, núms. 8-10).

El grupo 2-2 de Villaronga (MPERI: 135, núms. 376-389), del que se conocían sólo 14 dracmas, está representado en el tesoro de Ullastret-2006 por 7 nuevos ejemplares (catálogo núms. 36-42). Este grupo presenta notables diferencias de di- seño respecto al de las restantes dracmas de pegaso: se sustituye el delfín situado detrás de la cabeza de la divinidad por un creciente y se añade una estrella debajo del pegaso. A nuestro parecer, el diseño del pegaso está inspirado en el del grupo 2-4 de Villaronga, y la sustitución del delfín de detrás de la cabeza de la diosa por un creciente, podría responder al deseo de ofrecer un símbolo más claro, pues en muchos cuños el delfín se había transformado en un símbolo casi amorfo. Por otra parte, la posición de las hojas y la línea de rizos que adornan el peinado parecen enlazar con las últimas dracmas del grupo 2-4 y las del grupo 2-5 de Villaronga. Sin embargo, situar este grupo de dracmas dentro de la secuencia de emisiones del pegaso es todavía muy difícil.

Las emisiones más recientes del tesoro de Ullastret-2006 (catálogo núms. 51- 54) corresponden al grupo 2-5-3 de Villaronga (MPERI: 141-142, núms. 585-606) y confirman las observaciones de este autor, además de aportar nuevos cuños.

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