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Las diferencias de densidad mineral ósea entre varones y mujeres en el tercio distal del antebrazo, formado fundamentalmente por hueso cortical, son menos marcadas que en la región ultradistal, más rica en hueso trabecular.

Aun así, siguen existiendo diferencias por sexos, fundamentalmente a partir del intervalo de edad de los 15-16 años, siendo la más llamativa de un 12,2 % en los individuos pertenecientes al grupo de edad de los 17-18 años. Sin embargo, a la edad de 11-14 años la DM0 es prácticamente igual en ambos sexos (Tabla XXXI).

Tabla XXXI: Densidad mineral ósea del tercio distal del antebrazo (RC1¡3) en voluntarios sanos (n= 246). Media, desviación estándar (DE) y número de individuos (n) por cada grupo de edad. p = 0,000.

Edad VARONESI~~MediaMU~~S (años) Media DE DE n <4 0.369 0.022 6 0.354 0.026 11 5-6 0.410 0.030 8 0.402 0.035 16 7-8 0.436 0.024 17 0.435 0.027 15 9 - 10 0.497 0.023 15 0.477 0.045 19 11 - 12 0.536 0.029 18 0.534 0.053 23 13- 14 0.608 0.068 13 0.611 0.047 20 15 - 16 0.685 0.073 18 0.638 0.030 16 17-18 0.731 0.056 8 0.642 0.023 10 > 19 0.735 0.065 8 0.688 0.035 5

En la figura 27 se representa en forma de nube de puntos la DM0 del tercio distal del antebrazo de cada uno de los participantes sanos del estudio, diferenciando por sexos. Las rectas de regresión lineal están prácticamente superpuestas hasta los 15 años, a partir de los cuales se van distanciando.

Resultados

2.1.2.3. Densidad mineral ósea en la región medio-distal del antebrazo (RCMID):

A nivel de la región medio distal del antebrazo la situación es similar, encontrando DM0 de hasta 10,4% más bajas en mujeres que en varones, de nuevo en el periodo de edad de los 17-18 años (Tabla XXXIV).

Esta diferencia persiste a pesar de agrupar la población por estadio puberal, siendo las diferencias entre sexos mayores una vez finalizado el brote puberal (Tablas XXXV y XXXVI). Esto mismo se puede apreciar gráficamente en las figuras 31 a 34.

Tabla XXXIV: Densidad mineral ósea de la región medio distal (RCMID) del antebrazo en voluntarios sanos (n= 246). Media, desviación estándar (DE) y número de individuos (n) por cada grupo de edad. p = 0,000.

Edad (años) VARONES ¡n MUJERES Media DE Media DE ~ <4 0.314 0.008 6 0.302 0.018 11 5 -6 0.341 0.024 8 0.331 0.032 16 7-8 0.366 0.025 17 0.358 0.029 15 9- lO 0.421 0.017 15 0.382 0.032 19 11 - 12 0.436 0.030 18 0.417 0.039 23 13 - 14 0.485 0.057 13 0.485 0.051 20 15- 16 0.546 0.065 18 0.525 0.03 1 16 17- 18 0.604 0.048 8 0.541 0.021 10 > 19 0.626 0.075 8 0.577 0.036 5

Las curvas de normalidad de la DM0 de la región mediodistal obtenidas en este estudio tras realizar la densitometria de antebrazo a los voluntarios sanos quedan reflejadas en las figuras 32 y 33 en forma de media, una y dos desviaciones estándar.

En la gráfica de nube de puntos (Figura 35) se aprecia cómo las rectas de

regresión lineal están prácticamente superpuestas en los años que acompañan al

periodo prepuberal, y se van distanciando, siempre por debajo las mujeres, a partir del

brote puberal.

Al estudiar la población según su desarrollo puberal, se pudo comprobar que las diferencias de masa ósea por sexo son más llamativas durante los estadios II y III de

Tanner (con unaDM0 media un 8,9% y un 11,7% más baja en mujeres en dichos

estadios), así como una vez finalizado el brote puberal (Tablas XXXVIII y )OO(DQ.

Tabla XXXNIII: Densidad mineral ósea del antebrazo (RCtotal) en voluntarios sanos (zr246). Media, desviación estándar (DE) y número de individuos (n) por estadio puberal de Tanner. p = 0,000.

T

TANINER ‘1Media VARONES IIMUJERES

DE n IMediaDE 0374 0,041 48 0347 0.034 56 it 0440 f025 ¡6 040? 0,037 8 III 0,477 0.036 7 0 421 0.040 20 1V 0497 0.034 14 0481 0.044 24 V 0600 0.057 26 0527 0.026 27

Tabla XXXIX: Densidad mineral ósea del antebrazo (RCtotal) en voluntarios sanos (n246). Media, desviación estándar (DE) y número de individuos (n) por estadio puberal. p = 0,000. VIERES Estadio Puberal VARONES ~Media DE 0,384 0.044 57 0.352 0.038 Media DE n Prepuberal 63 110.501 0.065 Postpuberal 110594 0.058 33 j¡ 0.454 0.051 21 0.528 0.025 46 26

Resultados

intervalo entre los 11 y los 14 años, pasando de una DM0 media en el intervalo de edad de los 11-12 años de 0,727 g/cm2 a 0,907 g/cm2 a los 13-14 años, lo cual supone un incremento de 0,180 g/cm2 de masa ósea, es decir, un 19,8% (Tabla XXV y Figura 39j1.

En mujeres el incremento de masa ósea es más progresivo, de forma que las edades en las que el incremento es mayor se sitúan entre los 7-8 y los 13-14 años, pasando de una DM0 media a los 7-8 años de 0,60 1 g/cm2 a 0,690 g/cm2 a los 9-10 años, 0,785 g/cm2 a los 11-12 años y 0,919 g/cm2a los 13-14 años, lo cual supone unos incrementos de masa ósea del 12,9%, 12,1% y 14,6% respectivamente (Tabla XXV y Figura 39). gIcm~ 0,2 0,18 •Varones 0,16 ~flMujeres 0,14

3

0,12

14

0,1 0,08 0,06 0,04 0,02

o

5-6 7-8 9-10 11-12 13-14 15-16 17-18 >19 Edad (aflos)

Figura 39. Incremento de masa ósea

(%)

en columna lumbar L1-L4 en voluntarios sanos (n=246).

Al analizar el incremento de masa ósea anual en columna lumbar, se observa que el mayor aumento de masa ósea se produce en los años que acompañan al brote puberal en ambos sexos, esto es, entre los 10 y los 15 años, con una media de 0,061 g/cm2 al año en varones y de 0,06 g/cm2 en mujeres.

En los menores de 10 años el incremento medio de masa anual encontrado es de 0,0 19 g/cm2 al año en varones y de 0,02 g/cm2 al año en mujeres. A partir de los 15

años vuelve a ser similar al encontrado en menores de 10 años, situándose en 0,021 g/cm2 al año en varones y 0,02 g/cm2 al año en mujeres.

En antebrazo el incremento de masa ósea sigue un patrón similar en las diferentes regiones analizadas. En varones, los mayores incrementos de masa ósea se producen en el paso del intervalo de los 7-8 a los 9-10 años, y posteriormente entre los

11-í2ylos 15-16 años.

Así, en el paso de los 7-8 a los 9-10 años existe un incremento de masa ósea que oscila entre un mínimo de un 12,3% en el tercio distal y un máximo de un 13,6% en la región ultradistal del antebrazo.

En el paso de los 11-12 a los 13-14 años se produce un incremento de masa ósea de aproximadamente un 11%, oscilando entre un mínimo de un 10,1% en la región medio-distal a un 12,1% en la región ultradistal del antebrazo.

El incremento de masa ósea que se produce en varones al pasar del intervalo de edad de los 13-14 al de los 15-16 años también está próximo al 11%, con un mínimo de un 10,2% en la región ultradistal y un máximo de un 11,2% en la región medio- distal y en el tercio distal del antebrazo.

En mujeres, sin embargo, el incremento de masa ósea más marcado se produce en el paso del intervalo de los 11-12 a los 13-14 años, es decir, en pleno brote puberal, con un mínimo de un 13,6% en la región ultradistal y un máximo de un 14% en la región medio-distal del antebrazo.

En cuanto al pico de masa ósea alcanzado, en columna lumbar, como ya ha quedado detallado previamente, se alcanza un mismo pico de masa ósea en ambos sexos (1.07 g/cm2).

Sin embargo, en antebrazo, tanto en su totalidad como en las diferentes regiones analizadas del mismo, el pico de masa ósea es mayor en varones que en mujeres, con diferencias de un 13,5 % en la región ultradistal, 6,4% en el tercio distal, 7,8% en la región medio-distal, y 8,7% en el antebrazo en su totalidad (Tablas XXVIII, XXXI, XXXIV y XiXX VII).

Resultados

El grado de actividad tisica o la ingesta de calcio no influyen en la DM0 de esqueleto axial o periférico de los sujetos diabéticos (p > 0,05). Es decir, la DM0

aumenta conforme avanza el desarrollo puberal, pero dentro de un mismo estadio no tienen mejor DM0 aquellosque realizaban más actividad fisica o que consumían más leche y derivados. Además, al igual que sucedía con los voluntarios sanos, la DM0 en

antebrazo de las mujeres es menor que en los varones a partir del brote puberal.

2.2.2. Relación de la densidad mineral ósea con cl tiempo de evolución, forma de

comienzo de la enfermedad y parámetros de control metabólico

Se ha analizado cómo influyen en la DM0 alcanzada diversos factores, como

son: el tiempo de evolución de la diabetes, el modo de debutar la enfermedad, la dosis de insulina que precisan los pacientes para mantener la glucemia en el rango de la normalidad o laHbA~Cmedia de los últimos años.

Se ha determinado la influencia de cada una de estas variables en la DM0 de columna lumbar LI -L4 y en las regiones del antebrazo: distal (RCII3), rica en hueso cortical, y ultradistal (RCUD), rica en hueso trabecular, asi como en la región medio- distal (RCMID) y en la totalidad del antebrazo analizado (RCtotal), compuestas por una mezcla de hueso cortical y trabecular.

Dado que, como se ha visto previamente, la DM0 es diferente según el estadio

puberal, y que además en el antebrazo también influye el sexo, se han tenido en cuenta

asimismo estas variables a la hora de realizar la comparacion.

Así, se ha visto que no existen diferencias de DM0 ni en columna lumbar ni en antebrazo en el grupo diabético según el tiempo de evolución de la enfermedad, el

debut de la misma, la dosis de insulina recibida o la HbA1~media (p> 0,05). Es decir,

aquellos pacientes que llevan más tiempo con la diabetes no están peor mineralizados, ni tampoco los que precisan más dosis de insulina o los que han tenido más episodios

de hiperglucemia reflejado por la HbA10 media encontrada.

A continuación se representan las DM0 de columna lumbar por estadio puberal, donde no existen diferencias de masa ósea entre varones y mujeres (p=O,7l6), y por

Tampoco se encontraron DM0 diferentes según el momento del diagnóstico de la enfermedad (prepuberal, puberal o postpuberal), obteniendo tanto en columna como en las diferentes partes del antebrazo p > 0,05.

Se quiso investigar si la dosis de insulina o la I-1bA1~ media de los tres años previos al estudio era diferente en los diabéticos de más o de menos de 5 años de

evolución. Se encontró que lasHbA1~ medias eran similares, sin embargo, la dosis de

insulina era un 21,4% más baja en los pacientes que llevaban menos tiempo de evolución, y dicha diferencia no se explicaba porel azar. (p 0,0 14) (Tabla XL).

TablaXL. Hemoglobina glicosilada media de los tres años previos al estudio

(%)

y dosis de insulina utilizada para mantener la glucemia (UI/kg/d), en los diabéticos de más y en los de menos de 5 años de evolución. Media (desviación estándar) y nivel de

significación estadística “p”. Tiempo de evolución p <Safios(n=24) >Saños(n21) H1JA10 media 8,05 (2,14) 8,19 (1,16) ¡ 0,803 Dosis de insulina 0,7 (0,24) 0,85 (0,12) 0,014

Se ha investigado si existe alguna correlación entre las diferentes DM0 de columna y antebrazo y los parámetros de control metabólico (dosis de insulina, HbA

~)

y tiempo de evolución de la diabetes (Tabla XLI).

No se encontró ninguna correlación estadisticamente significativa. Unicamente

en la región ultradistal del antebrazo existe una correlación r 0,329 con el tiempo de evolución de la enfermedad.

Resultados

Tabla XLI. Coeficientes de correlación (r) de las diferentes DM0 del grupo diabético,

controlando por estadio puberal y sexo, y las variables de control metabólico (Hemoglobina glicosilada media, dosis de insulina), tiempo de evolución de la diabetes y edad al diagnóstico de la enfermedad. *p = 0,031.

HbA1, Dosis Insulina T. evolución Edad diagnóstico

DM0 LI-L4 - 0,090 1 - 0.2772 0,2066 0,0059

DM0 RCUD - 0,0581 - 0,2965 0,3287* -0,1177

DMORCl/3 0,0434 -0,0912 0,1612 0,1171 DM0 RCMID - 0,0453 - 0,2526 0,1423 0,1299

DM0 RCtotal -0,0 152 - 0,2406 0,2088 0,0659

DM0: Densidad mineral ósea; L1L4: columna lumbar; RCIJD: región ultradistal del antebrazo; RC 1/3: tercio distal del antebrazo; RC MIIiD: región medio-dista? del antebrazo; RC total Antebrazo,

HbA,0: Hemoglobina Glicosilada media, Tevolución: tiempo de evolución de la diabetes.

Se encontró una correlación negativa entre la edad al diagnóstico y la dosis de

tratamiento (r = - 0,405) y positiva entre el tiempo de evolución y la dosis de tratamiento (r= 0,3 86), ambas estadísticamente significativas. Es decir, que la dosis de

insulina recibida para mantener la glucemia era menor en los que tuvieron un

diagnóstico más tardío y mayor en los que llevaban más tiempo de evolución.

2.2.3. Incrementoy pico de masa ósea en pacientes diabéticos

El incremento de masa ósea en varones y mujeres diabéticas es similar al del grupo control, encontrando los mayores incrementos en las edades de mayor crecimiento y desarrollo, es decir, durante el brote puberal.

Así, en columna lumbar, el mayor incremento de masa ósea en varones se produce en el paso de los 13-14 afios (con una DM0 media de 0,684 g/cm~ a los 15-16 años (con una DM0 media de 0,818 g/cm2), lo cual supone un aumento de un 16,4%. En mujeres diabéticas, en estos mismos intervalos de edad las DM0 media son 0,799 y 0,95 lgIcm2, lo cual supone un incremento de masa ósea de un 16% (Tabla XLII).

En antebrazo el incremento de masa ósea más marcado se ha producido en varones en el paso de los 15-16 a los 17-18 años, con un aumento que ha oscilado entre un 21% en la región ultradistal y un 30% en el tercio distal del antebrazo (Tablas XLIII a XLVI).

En mujeres, sin embargo el mayor aumento de masa ósea en antebrazo se produjo en el paso de los 13-14 a los 15-16 años, con incrementos de hasta un 20%, como se puede apreciar en la región ultradistal del antebrazo, donde se pasa de una DM0 de 0,305 g/cm2 a 0,367 g/cm2 (Tabla XLIII).

Se ha relacionado el incremento de masa ósea de columna lumbary antebrazo

y la velocidad de crecimiento en el grupo de pacientes diabéticos, sin encontrar una correlación positiva estadisticamente significativa. De hecho, el 76 % de la variabilidad

de la velocidad de crecimiento viene determinada por las variables edad y el sexo, no influyendo el incremento de masa ósea (p= 0,208).

El pico de masa ósea alcanzado en los pacientes diabéticos es más bajo que el del grupo control, situándose en varones entre un mínimo de un 3,7% menor en el tercio distal y un máximo de un 21% menor en la región ultradistal del antebrazo.

En las mujeres diabéticas analizadas el pico de masa ósea alcanzado se ha situado más cercano al de las voluntarias sanas, a un mínimo de un 1% en la región ultradistal y un máximo de un 5,4% en el tercio distal del antebrazo (Tablas XLII a

XLVI).

En la colunma lumbar el pico de masa ósea alcanzado también es menor en el grupo de los pacientes diabéticos, tanto en varones como en mujeres. Así, los varones diabéticos estudiados alcanzaron un pico de masa ósea un 8,4% menor, y las mujeres diabéticas un 3% más bajo comparado con la población control.

Resultados

2.3.

CONIPARACION DEL

GRUPO DIABETICO CON LA

POBLACION

SANA DE

REFERENCIA:

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