Chapter 5: General discussion and conclusion
5.3 Study Implications
En este aspecto, la aproximación conceptual privilegiará un abordaje historiográfico mediado por la perspectiva de género, para aprehender toda la
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complejidad de la incorporación de las mujeres a las filas partidarias. Más allá
de los mecanismos de institucionalización/ formalización del ingreso de las mujeres en los partidos, nos interesa abordar algunas dimensiones de la participación política de las mismas en el radicalismo, profundizando en las configuraciones identitarias que articulan lealtad partidaria, expectativas de género y pertenencia regional –acentuada por una valoración particular de lo local/ mediterráneo-, y avanzando sobre la configuración de un “nosotras” – como “mujeres radicales” amén de “cordobesas”- que se expresa en la elaboración de consignas, la selección de ciertas referencias (personales o ideológicas), y la producción de un relato de legitimación.
En cuanto lo último, resulta significativa la elaboración de una narrativa destinada a sostener y defender la participación activa de las mujeres en la escena pública –frente a insistentes llamados de retorno al hogar-, particularmente dentro del partido y ante la suspicacia de los correligionarios varones. Aquí abordamos la vinculación entre pasado y presente que distingue a los discursos de la mujer radical, frente a la conexión entre presente y futuro en pos de la Nueva Argentina reclamada por las peronistas. Ambas estrategias discursivas remiten a una construcción de memoria –hilvanando determinadas temporalidades- que habilitan a la configuración identitaria en un contexto político convulsionado.
En relación a las fuentes apelamos a las prácticas discursivas escritas ofrecidas en la prensa del periodo; en la misma se articula el ámbito estrictamente periodístico –editoriales, crónicas, reportajes, noticias- con el ámbito político –panfletos, manifiestos, actas, discursos- (CalsamigliaBlancafort y Tusón Valls, 2004: 89). En los documentos analizados, por lo tanto, se reproduce y recrea la militancia política femenina, a partir de lo dicho, pero sin obviar el contexto de enunciación.
Interrogantes sobre la movilización femenina en los partidos políticos cordobeses fueron el puntapié inicial en nuestra pesquisa; en el recorrido, a la par del descentramiento de los aspectos organizativos y normativos de la incorporación de mujeres a las estructuras partidarias resultó llamativo un
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despliegue de estrategias discursivas orientadas a justificar la presencia femenina en el espacio público, masculino; sobre estos relatos de legitimación queremos avanzar en estas páginas1. Si bien, como dijimos, la movilización
femenina también discurrió por carriles no partidarios, queremos resaltar en este periodo la especificidad del reclutamiento partidario femenino, alentado por los principales actores del sistema político. De más está decir que no fue menor la incidencia de actores corporativos -como la Iglesia, de lugar central en la geografía mediterránea- en los perfiles que va adquirir la militancia partidaria femenina y, en especial, en la impronta que dejan en la elaboración de los sentidos sociales de lo femenino y de lo masculino, lo privado y lo público, la intimidad y la calle.
Asimismo, la lectura de aquellas narrativas revelan las huellas de la configuración identitaria, porque a la vez que las mujeres se asoman a la política se construyen así mismas como sujetos políticos; esta subjetividad será reforzada por la sanción de losderechos políticos2. Los partidos políticos
oscilarán entre la promoción y la precaución; empero, las mujeres adoptan las etiquetas partidarias, e incorporan en el proceso las marcas del género como un elemento problemático, en el sentido que problematiza las certezas y los significados en torno a la política y el orden sexual/ social.
Algunos conceptos han resultado clarificadores en nuestro intento de avanzar sobre las voces y los escenarios de enunciación sobre los cuales se despliegan una serie de argumentos orientados a sostener discursivamente la praxis política de las “recién llegadas”. Estos relatos de legitimidad que mencionamos pueden ser abordados desde diferentes planos de análisis; aquí
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Una primera mirada en la bibliografía específica existente revela que, a excepción del peronismo -que creó un partido exclusivamente compuesto por mujeres, autónomo del partido masculino-, la presencia femenina se articuló en las estructuras partidarias existentes; en términos generales se puede afirmar que se tendió a conservar las jerarquías de género en la conformación de algún tipo de “esfera” femenina, con espacios, prácticas y manifestaciones particulares.
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Aquí nos resulta útil apelar a la idea de sujeto como un “efecto diferencia de poder” y no como una precondición de la política”. Butler (2009:324) sostiene que: “los términos del poder definen quién puede ser un sujeto, quién está cualificado como sujeto reconocido, en política o ante la ley”. A partir de esto nos animamos a pensar la sanción del voto femenino también como una política estatal de género.
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optamos por afirmar, en primer término el carácter político de los discursos estudiados, tal como lo entiende Verón (1987: 15), ya que se encuentra esa dimensión polémica, que a la vez que se posiciona de manera antagonista –o agonista-, construye simultáneamente un adversario3. El reconocimiento de
otras voces, la admisión del otro en el discurso propio, nos recuerdo la polifonía de todo acto de enunciación, en el que se filtran saberes populares, una doxa, valores e intereses de una posición que se contrapone con la posición ideológica del sujeto emisor.
La perspectiva elegida nos permite entender como las subjetividades que se construyen facilitan procesos de identificación que configuran el cuerpo social y lo mueven alrededor de objetivos, propuestas o consignas. Partimos de la idea de identidad no como un conjunto de cualidades predeterminadas, sino como “una construcción nunca acabada, abierta a la temporalidad, la contingencia” (Arfuch, 2006: 23). La identidad se construye en el discurso y no por fuera de él, “no hay entonces identidad por fuera de la representación, es decir, de la narrativización –necesariamente ficcional- del sí mismo, individual o colectivo” (Arfuch, 2006: 24). El proceso de identificación –como articulación o sutura- tiene un carácter eminentemente político, por su potencial simbólico, transformador y contra hegemónico. La vinculación dialéctica entre sujeto, identidad y reconocimiento se piensa en clave política, como una lucha de poder que involucra conflicto y negociación.
Para abordar esos procesos de construcción identitaria, realizamos la lectura profunda de una serie de textos periodísticos en los cuales es posible aprehender las voces de las mujeres militantes: cartas, proclamas, entrevistas, elocuciones en actos públicos, expresiones diversas. En éstos, nos enfocamos en los conceptos que pueblan la argumentación de unas y otras. Nos detenemos en los tópicos, entendiendo a éstos como ideas o lugares comunes sobre los que se
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Como bien señala Verón (1987: 16) el rol del adversario – un Otro Negativo- resulta crucial en estos discursos, dado que todo acto de enunciación política supone necesariamente que existen otros actos de enunciación, reales o posibles, opuestos al propio. Simultáneamente, se elabora un destinatario positivo –un Otro Positivo o prodestinatario- el cual se identifica a partir de un “nosotros” inclusivo. En la construcción del otro, diferentes procedimientos de representación se despliegan en diversos movimientos de apropiación histórico- política de los colectivos “nosotros”, “ellos”, los “otros”.
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apoya el discurso, puntos de acuerdo y esquemas compartidos sobre los que se funda la argumentación, que se presentan como evidentes y generales (Montero, 2007: 6). El topos, como lugar común naturalizado, habilita a pensar los procesos de significación y constitución de los sentidos políticos, o la lucha discursiva por el sentido4. En este marco, la utilización de ciertos vocablos y la
evitación de otros revelan el mapa conceptual/ discursivo con el cual leen la realidad las mujeres enroladas en la efervescencia político- social de la época. Asimismo, la consideración de algunas metáforas temporales –en la construcción de cronologías ideológicamente situadas- muestra lecturas del pasado y del presente (cuando no del futuro), en las cuales se vislumbran la autorrepresentación de estas mujeres, ciertas interpretaciones del poder, y la elaboración de referentes y referencias significativas.
Conclusiones
Para cerrar, se pretende abordar críticamente el vínculo entre mujeres y lo político a partir del examen de la participación femenina en el radicalismo atendiendo a su carácter movimientista, a la tradición del radicalismo mediterráneo y a la constitución del peronismo periférico-, en el periodo señalado. Para la reconstrucción historiográfica se apelará a un corpus teórico proveniente de la ciencia política, específicamente de la teoría de partidos; sin embargo, el abordaje del problema está mediado por una perspectiva teórica en clave de género, que da cuenta de la manera en que opera la asignación diferenciada de espacios y roles en: los mecanismos de institucionalización/ formalización del ingreso de las mujeres en los partidos; en los tipos de participación alentadas; en la dinámica interna de selección de autoridades; en
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El concepto tópico se vincula al de ideologema, elaborado por Angenot; afincado en el nivel de lo dicho, los ideologemas pertenecen a la doxa y son considerados evidentes, fuera de discusión por un colectivo determinado. Son descripciones definidas e indefinidas, cuya existencia aparece constituida con anterioridad al discurso estudiado, y allí radica su efecto de evidencia. Las teorías de la argumentación de la lengua desarrolladas por Ducrot, en tanto, apunta a la desnaturalización de los sentidos ideológicos sacando a la luz los procedimientos discursivos que engendran la evidencia del sentido (Montero, 2012: 7)
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la constitución de liderazgos femeninos; en los contenidos de la “agenda” femenina; en los ámbitos de manifestación de la praxis política femenina.
En cuanto a lo identitario, aludimos a la vinculación entre legitimidad discursiva, social y política: erigirse como voz autorizada, en escenarios de enunciación frecuentemente hostiles, implica para las mujeres que intentan abrirse un lugar en los partidos políticos, reforzar su status frentes a los correligionarios varones, forzando muchas veces un débil equilibrio entre la conservación y la transgresión. La puesta en juego de una narrativa que involucra determinada disposición temporal, un acuerdo espacial, la transformación de roles genéricos y una reafirmación continua del carácter necesario –pero inevitable- de los cambios, apuntala la mutación de la comunidad política en pos de la reconsideración de la ciudadanía a partir de las nuevas claves señaladas por la presencia femenina legalizada.
Bibliografía
Arfuch, Leonor (2006) “Problemáticas de la identidad”, en Identidades, sujetos y
subjetividades. Buenos Aires: Prometeo
Butler, Judith (2009) “Performatividad, precariedad y políticas sexuales”, en
AIBR. Revista de Antropología Iberoamericana, vol. 4, núm. 3, septiembre- diciembre, pp. 321- 336
CalsamigliaBlancafort, Helena y Tusón Valls, Amparo (2004) Las cosas del decir.
Manual de Análisis del Discurso. Barcelona: Ariel
Montero, Ana Soledad (2007) “Memorias discursivas de los ´70 y ethosmilitante
en la retórica kirchnerista (2003- 2006)”, en Jornadas de Jóvenes
Investigadores, Instituto Gino Germani, UBA
Panebianco, Angelo (1995) Modelos de partido. Organización y poder en los partidos políticos. Madrid: Alianza Universidad.
Tcach, Cesar (1991) Sabattinismo y peronismo. Partidos políticos en Córdoba, 1943-
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Valobra, Adriana María (2010) Del hogar a las urnas. Recorridos de la ciudadanía
política femenina. Argentina, 1946- 1955. Rosario: Prohistoria Ediciones. Verón, Eliseo (1987) “La palabra adversativa. Observación sobre la enunciación
política”, en: VVAA El discurso político. Lenguajes y acontecimientos.
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MONTONEROS, DE GUERRILLA DE FOCO A ORGANIZACIÓN