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Chapter 5: Discussion and recommendation

5.2 Study limitations

I. INTRODUCCIÓN

Parece casi innecesario justificar la presencia de las Lenguas Extranjeras en el currículo de los Bachilleratos en el momento y en la sociedad actuales. Los avances humanísticos, científicos y tecnológicos caracterizan un mundo en plena evolución cultural, un mundo en el que la rápida comunicación de estos avances es una necesidad. Para in- tegrarse en él de manera creativa y responsable es indispensable una sólida formación escolar.

Mediante el aprendizaje continuado de lenguas extranjeras, se adquiere un medio privilegiado de comunicación personal a la vez que intercultural, imprescindible para la consecución de varias de las finalidades educativas en esta etapa. Por un lado, se van a ampliar los conocimientos culturales con nuevos contenidos que van a permitir forjarse una idea mucho más rica de cómo es el mundo, valorarlo creativamente y, a partir de ahí, incidir en él para conseguir una transformación compensadora y solidaria.

Por otro lado, al adquirir una mayor «conciencia de los otros» se desarrolla también una mayor «conciencia de sí mismo», de manera que, además de avanzar en el proceso de socialización, se profundiza en la propia individuali- zación y se va forjando una representación del papel que se puede desempeñar en la propia cultura y en el entorno.

Hay que tener presente, además, que los alumnos que cursan el Bachillerato han decidido ya, o van a decidir a lo largo de la etapa, cuál va a ser su futuro inmediato. Pueden dedicarse a los estudios universitarios o técni- co-profesionales superiores, o a la vida laboral; en cualquiera de las opciones, un buen conocimiento de al menos una lengua extranjera es ya condición indispensable.

En el marco sociolingüístico propio de la Comunidad Autónoma Valenciana, donde conviven dos lenguas, la enseñanza de la Lengua Extranjera cumple otras funciones educativas importantes.

Por un lado, este aprendizaje favorece la observación de las otras lenguas que se poseen o se aprenden y hace posible la transferencia de conocimientos de unas a otras siempre que se parta de unos planteamientos comu- nes en cuanto al objeto de aprendizaje y a la metodología. Con ello se mejora e incluso se desarrolla la competencia en la lengua materna o en la segunda.

Por otro lado, las actitudes ante las culturas, las lenguas y sus hablantes constituyen una parte importante de los contenidos curriculares propuestos. Con ello se continúa y se favorece la reflexión sobre la diversidad lingüística y cultural y los posibles conflictos que ésta puede provocar. Se promueven actitudes positivas, no sólo respecto de las lenguas extranjeras, sino respecto de las diversas lenguas habladas en el Estado Español y, sobre todo, respecto de las dos lenguas habladas en nuestra Comunidad.

A lo largo de la Educación Secundaria Obligatoria, el estudio de la Lengua Extranjera ha dotado a los alumnos de una competencia básica que les permite, en principio, servirse de ella para comunicarse en una gama relativa- mente amplia de situaciones de la vida del aula y de fuera de ella. Además, el uso de la lengua se ha visto completa- do con la reflexión sobre su funcionamiento en dichas situaciones, mediante los textos observados o producidos; esta reflexión ha servido para que se desarrolle en cierta medida la «conciencia lingüística», tanto en el nivel gramatical como en el discursivo y pragmático. También aparecen en la Educación Secundaria Obligatoria otros tipos de conteni- dos básicos en el aprendizaje lingüístico; por una parte, todos aquellos procedimientos destinados a desarrollar en los alumnos la capacidad de aprender cada vez más autónomamente. Por otra parte, los contenidos de tipo sociocultural transmitidos mediante el uso social de la lengua y las actitudes positivas de respeto, apertura y espíritu crítico que motivan para la comunicación, tanto interpersonal como intercultural.

En el Bachillerato, el objeto de aprendizaje, es decir, el conjunto de saberes y habilidades que se espera que los alumnos adquieran y a partir de los cuales se organiza la intervención didáctica, sería esencialmente el mismo: el uso de la lengua en la comunicación. Por lo demás, la progresión respecto de la Educación Secundaria Obligatoria se organiza en torno a la profundización y ampliación de la competencia comunicativa.

En primer lugar, para ampliar la competencia comunicativa se ampliará el tipo de situaciones en las que se uti- liza la lengua extranjera mediante la diversificación de las funciones comunicativas y de los ámbitos de uso en los que éstas se producen.

Se crearán o simularán situaciones en las que, más allá de la comunicación más o menos cotidiana, se utilice la lengua extranjera para desarrollar técnicas de trabajo intelectual, para adquirir conocimientos relacionados con otras áreas disciplinares o para investigar en ámbitos específicos, seleccionados en función de los intereses de los alumnos.

En segundo lugar, ampliar la competencia comunicativa significa capacitarse para comprender y producir dis- cursos más complejos mediante la consolidación de los procedimientos de comprensión y la puesta en práctica de las estrategias de producción tanto oral como escrita. Significa también capacitarse para reconocer e interpretar los elementos que a menudo se comunican de manera implícita en el discurso.

Al adquirir mayor capacidad para comprender los contenidos transmitidos de manera implícita, se amplía tam- bién la capacidad de reconocer y analizar el papel de los estereotipos y connotaciones culturales que pueden conver- tir la lengua en un instrumento de manipulación de los valores y actitudes sociales; se amplía, por lo tanto, la capaci- dad de reaccionar de manera crítica ante ellos.

En tercer lugar, otro nivel de profundización de la competencia comunicativa es el de las variantes discursivas y textuales que pueden ser objeto de observación y apropiación. La edad de los alumnos y la diversificación de intere- ses pueden aconsejar que se abra el abanico de los géneros discursivos, que podrán incluir también algunos textos relativamente especializados o ciertos textos literarios.

Asimismo, en la etapa de Bachillerato es necesario ampliar la competencia gramatical mediante el trabajo so- bre textos orales y escritos que presenten estructuras morfosintácticas y contenidos léxicos más complejos. A partir de la observación del material propuesto, así como de las propias producciones, se puede llegar a la construcción de un saber explícito que permita sistematizar los conocimientos sobre el código de la lengua. Es en el contexto de estas actividades de reflexión donde fundamentalmente se llevan a cabo las operaciones de razonamiento lógico (análisis, conceptualización, sistematización, etc.) que refuerzan y completan la formación intelectual.

Por último, y como consecuencia no sólo de los aprendizajes precedentes, sino también de un mayor grado de maduración, habría que insistir en el desarrollo y profundización de la autonomía de los alumnos. Estos deberían ser capaces de poder realizar propuestas de trabajo en relación con sus intereses y necesidades, determinar sus propios objetivos y los medios más eficaces para obtenerlos. Con todo ello, se estaría contribuyendo a prepararlos eficazmen- te para desenvolverse de una manera autónoma y creativa en el mundo laboral o en el de los estudios superiores en los que pueden integrarse al término de la etapa Postobligatoria.

II. OBJETIVOS GENERALES

El desarrollo de esta materia ha de contribuir a que los alumnos y las alumnas adquieran las siguientes capacidades: 1. Utilizar la lengua extranjera para comunicarse en situaciones interactivas cada vez más diversificadas y

auténticas, oralmente y por escrito, empleando estrategias comunicativas y discursivas adecuadas. 2. Comprender la información global y específica de mensajes orales y escritos relacionados con la situación

del aula y fuera de ella.

3. Interpretar el discurso de los medios de comunicación, reconociendo sus aspectos específicos y su rela- ción con los códigos no verbales.

4. Leer de manera autónoma con diversos fines: búsqueda y selección de informaciones, adquisición de co- nocimientos referidos a diversas áreas de interés, ocio, etcétera.

5. Leer textos literarios en lengua extranjera con el fin de sensibilizarse ante el hecho literario y hacerse consciente de los usos de la lengua que éste conlleva.

6. Producir textos escritos con diferentes finalidades, planificándolos y organizándolos de manera coherente y adecuada a la situación de comunicación.

7. Reflexionar sobre el funcionamiento lingüístico-comunicativo de la lengua extranjera para poder llegar a producir mensajes más complejos y correctos, adaptados a las diversas situaciones.

8. Utilizar estrategias de aprendizaje autónomo; plantearse objetivos propios en relación con necesidades personales y en relación con ámbitos de conocimientos en los que puede incidir la lengua extranjera; en- contrar las vías de consecución de dichos objetivos (selección de los métodos de trabajo, soportes, técni- cas, etc.), y evaluar la adecuación y la eficacia de todo ello.

9. Reflexionar sobre los contenidos de los textos (ya sean los transmitidos en la comunicación interpersonal como los procedentes de los medios de comunicación), para analizarlos críticamente desde el punto de vista de los valores que manifiestan.

10. Asumir y valorar la importancia de una actitud investigadora y creativa en el desarrollo del proceso de aprendizaje de las lenguas extranjeras.

11. Reconocer, interpretar y ampliar el conocimiento de los referentes culturales que aparecen implícita o explí- citamente en los textos para conseguir una mejor comunicación con los hablantes de la lengua extranjera. 12. Apreciar la riqueza que supone el plurilingüismo como medio para contrastar y ampliar conocimientos y

valores y reaccionar ante ellos de manera respetuosa, abierta y crítica.

III. NÚCLEOS DE CONTENIDOS

Durante el proceso de enseñanza y aprendizaje en las etapas anteriores de la Enseñanza Obligatoria se han ido desarrollando tres tipos de contenidos (procedimientos, conceptos y actitudes) que siguen presentes en esta etapa.

El aprendizaje de una lengua está estrechamente ligado a la adquisición de contenidos relativos a procedi- mientos que se refieren no sólo a destrezas para la producción y comprensión del discurso, sino también a las estra- tegias de aprendizaje necesarias para esa comprensión y producción. Estos contenidos constituyen el eje del proceso didáctico. Los conceptos, construidos a partir de actividades de observación, análisis, manipulación y producción aparecen como contenidos indisociables de los procedimientos y son saberes explícitos y organizados sobre las uni- dades lingüísticas o los referentes culturales y sobre su funcionamiento en el discurso. Del mismo modo, para la or- ganización de la intervención didáctica, hay que tener en cuenta las actitudes generadas ante la lengua estudiada, el aprendizaje de la misma, sus componentes culturales y sus hablantes.

Más arriba se han definido el objeto de aprendizaje, el carácter de la etapa y los objetivos generales. Además de estos elementos, en la determinación de los núcleos de contenidos, intervienen otras consideraciones derivadas de la investigación reciente sobre la adquisición de las lenguas en general y de las lenguas extranjeras en particular. Entre ellas se puede citar el papel de los intercambios comunicativos en la adquisición y desarrollo de la capacidad lingüística, la función de la reflexión en el aprendizaje o la existencia de diferentes estilos cognoscitivos que conducen a modos específicos de aprendizaje.

Los núcleos de contenidos son los mismos que se han establecido para la etapa de Secundaria Obligatoria por- que, tal como están concebidos, responden a una definición del objeto de aprendizaje, la competencia comunicativa, que no es diferente en una etapa o en otra. Son pues el marco de referencia que sirve de guía en las diversas etapas y los contenidos que los componen van ampliándose progresivamente en el transcurso de los años de instrucción.

Así pues, estos núcleos de contenidos son una prolongación de los especificados en la etapa de Secundaria Obligatoria y será sólo su tratamiento lo que varíe con respecto a la etapa anterior. En efecto, la mayor capacidad co- municativa de los alumnos en la lengua extranjera y su mayor capacidad cognoscitiva, así como el mayor grado de autonomía alcanzado, va a permitir que se puedan consolidar las capacidades adquiridas a lo largo de la Educación Secundaria Obligatoria y además profundizar en ellas y ampliarlas.

Se distinguen así cuatro núcleos de contenidos:

La lengua como instrumento de comunicación.

La lengua como instrumento de reflexión lingüística.

La lengua como instrumento de autonomización del aprendizaje.

La lengua y su dimensión sociocultural.

La distribución de los contenidos en estos cuatro núcleos responde a la necesidad de aclarar y tipificar los di- versos ámbitos que han de ser objeto de enseñanza y aprendizaje. Su enumeración no implica en modo alguno ni un criterio de organización ni priorización alguna de contenidos.

Los criterios para seleccionar, agrupar, priorizar y distribuir en secuencias cada uno de los tipos de contenidos a lo largo de la etapa se determinarán en la Programación Didáctica dentro del Proyecto Curricular de la etapa, y se- rán finalmente matizados según el nivel de progreso del alumno y la dinámica que vaya generando el proceso de en- señanza y aprendizaje.

Como sucede en el uso real de la lengua, en la Programación Didáctica, los distintos tipos de contenidos y los distintos núcleos se presentarán de manera integrada, aunque siempre será posible poner de relieve, en algún mo- mento, aquellos que parezcan más necesarios.

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