The development of an informational intervention to help critically ill patients' relatives and friends cope with an unplanned ICU admission.
Study 2 was a qualitative study involving one cohort:
3.3 STUDY 2: PEER REVIEW FOCUS GROUP OF FIRST DRAFT OF BOOKLET
Durante la década del ochenta se desarrolló en los Estados Unidos una preocupación por desarrollar el vínculo micro-macro entendido, ya sea como la integración entre teorías o la integración entre niveles de análisis. Antes de esa década prevaleció el extremismo, es decir el predominio de teorías y teóricos que asignaron una importancia extrema o al nivel micro, o al nivel macro.
Estos términos (micro-macro) pueden ser utilizados como conceptos analíticos que sugieren la emergencia de niveles dentro de unidades empíricas y, en ese sentido, ser completamente relativistas. Sin embargo, la mayoría de sociólogos los utiliza empíricamente (Ritzer 1993: 461). Ejemplos del esfuerzo por integrar teorías micro y macro van desde la integración del humanismo teórico y el estructuralismo hasta esfuerzos por construir puentes entre teorías atomistas y normativas. Por otro lado, ejemplos de esfuerzos integradores desde los niveles de análisis son los modelos propuestos por George Ritzer (1979), Jeffrey Alexander (1987), Norbert Willey, (1988) y James Coleman (1990).
El nivel micro se puede definir de diferente forma según el autor y puede referirse a fenómenos psicológicos, a individuos o a pautas de interacción entre individuos. Mientras el nivel macro puede referirse a posiciones, a poblaciones, a la sociedad y sus estructuras o a sistemas mundiales (Ritzer,1993: 460).
Ritzer (1993) advierte que todos los fenómenos sociales, micro o macro son también objetivos y subjetivos, lo cual ofrece cuatro niveles de análisis cuyas interrelaciones deberían ser objeto de estudio de los sociólogos. El nivel macro-objetivo se refiere a grandes realidades materiales tales como la sociedad, la burocracia y la tecnología. El nivel macro-subjetivo implica grandes fenómenos no materiales tales como las normas y los valores.
Por micro-objetividad se entiende estudiar pequeñas entidades objetivas tales como las pautas de acción y la interacción, mientras que micro-subjetividad implica analizar los pequeños procesos mentales mediante los cuales las personas construyen la realidad social. Para este
autor cada uno de estos cuatro niveles es importante por si mismo, pero lo más relevante es estudiar las relaciones entre ellos (Ritzer, 1993: 463).
Desde una concepción que define como multidimensional en relación con los niveles de análisis social, Jeffrey Alexander visualiza el continuun micro-macro como un continuo de lo individual a lo colectivo y un continuun entre acción instrumental y acción normativa. Esta interpretación basada en la distinción parsoniana entre acción y orden no difiere mucho de la ofrecida por Ritzer, excepto porque éste ultimo propone que debe haber una relación dialéctica entre los distintos niveles de análisis. Mientras para Alexander es un error teórico atribuir más importancia a los niveles micro, pues a su juicio este conduce a una total incapacidad de predecir (Alexander, 1985 citado por Ritzer, 1993:465).
A juicio de este autor, los teóricos sociales deben elegir entre una perspectiva individualista (micro) y una colectivista (macro). El problema de las teorías colectivo-instrumentales está en no poder explicar la acción individual y, el problema de la teoría individualista es que quienes la utilizan incorporarán fenómenos supraindividuales, esto con el fin de superar el elemento de azar inherente a su teoría. Por eso, el autor se inclina por el nivel colectivo-normativo, ya que “La esperanza de combinar el orden colectivo y el voluntarismo individual reside en la tradición normativa más que en la racionalista” (Alexander, 1987:108).
En síntesis, este autor ofrece un modelo integrado, en el cual, el continuum micro - macro puede verse como una forma de entender cómo se crea el orden en la sociedad, ya sea que se considere posible producirlo mediante fenómenos colectivos o se derive de fuerzas internalizadas, cuya naturaleza es individual. Y es atravesado también por el problema de la acción, la cual puede ser instrumental, racional y condicional o en contraste, normativa, no racional y emocional.
Para efectos de esta investigación se parte de la importancia de utilizar enfoques que aspiren a superar las visiones extremas situadas en un nivel, las cuales, no establecen relaciones con otros niveles de análisis o, también, establezcan las relaciones en una sola dirección. Para ir de lo macro a lo micro por ejemplo, se puede partir de tres modos básicos: lo estructural, la
agregación y los fenómenos globales. Y para ir de lo micro a lo macro se suele utilizar la imagen de la emergencia de factores globales o estructurales a partir del micro nivel (Liska, 1990).
Otro continuun diferente que atraviesa la producción de teoría social es el que va desde el individualismo al holismo metodológico. El individuo como unidad de análisis es de larga tradición dentro del pensamiento científico social, tanto desde la disciplina de la economía como desde la psicología conductista y la misma teoría del intercambio en sociología (Giner, 1998:376).
A pesar de que la Sociología construyó su objeto de estudio a partir de una disputa con el individualismo del siglo XIX, visualizando la sociedad como algo más que la mera suma de individuos; lo cierto es que el uso del individuo como recurso metodológico o unidad básica de análisis siempre ha Estado presente y ha ido en aumento. Esto ha ocurrido de la mano no solo de las relaciones entre psicología y sociología, sino también a través de las relaciones con el pensamiento generado desde la economía: primero con la economía clásica y, más recientemente, con el enfoque de la elección racional, el cual ha sido utilizado crecientemente para el tratamiento de problemas de estricta índole social (ejemplos al respecto son J. S. Coleman 1990, John Elster, 2007).
Sea desde un punto de vista de la búsqueda del placer, la felicidad, evitar el dolor, simplemente la lucha por la supervivencia o el bienestar material, las explicaciones individualistas, cuyas raíces se remontan al pensamiento utilitarista, tienen la fortaleza de no reducir la persona a la existencia del colectivo, aun cuando sea un acuerdo bastante extendido que los individuos son, a su vez, productos sociales.
En esta investigación se asume que el problema no es el utilizar al individuo como unidad de análisis, sino caer en explicaciones de los fenómenos que reducen lo social a disposiciones, creencias y relaciones entre individuos producidos por la asociación de elementos simples con una visión atomística (Campos, 1982:26).
Se asume además, que en cada problema de análisis hay que concretar el modo en el cual se establecen las relaciones entre los contextos sociales y las unidades individuales.
Una de las ventajas que supone el individuo como unidad de análisis es como desde allí se pueden plantear y abordar problemas sociales básicos. Tales como: ¿Cuál es la base de las preferencias a partir de las cuales los individuos tomaron determinadas decisiones? ¿Cómo se generan las expectativas y si estaban o no predefinidas sus metas por los contextos y las estructuras sociales?
Esta última pregunta conecta con el tema de ¿Cuál es el lugar de las estructuras en la perspectiva analítica de este trabajo?