CONCLUSIONS
STUDY POPULATION AND METHOD
Bogotá se encontraba en una encrucijada higiénica directamente relacionada con los habitantes del Paseo Bolívar, dicha situación llevó en 1919, a crear políticas de saneamiento entre las que se contempló directamente al Paseo Bolívar. Con el acuerdo 33 de 1919 se inició un proceso que duro la década de los veinte y treinta.
78 Dicho acuerdo aprobó la destrucción o demolición de las pequeñas habitaciones o chozas del Paseo Bolívar, para este propósito el municipio por medio del acuerdo 56 del mismo año estableció la suma de dos mil pesos existentes en ese momento para construcciones y desinfección de la ciudad, este presupuesto se destinaría para la compra de algunas de las chozas del paseo Bolívar, preferiblemente las que se encontraban colindantes con la carretera de Guadalupe que en ese momento estaba en construcción.
El dinero lo proporcionaría la Tesorería Municipal, quien solo desembolsaría el dinero cuando el personero hubiera hecho los contratos de compraventa y estuvieran aprobados por el Concejo. En el marco de la construcción de la carretera a Guadalupe, para Junio de 1920 con el acuerdo 47 de ese año, se ordenó el pago por la compra de varias chozas, que fueron demolidas, por un valor de ochocientos pesos ($ 800) en el que se incluía treinta y ocho pesos ($38) por pago de honorarios a los peritos.
La venta de las casas o chozas se realizó de forma satisfactoria para el Municipio, porque estaba llevando a cabo el tan anhelado saneamiento del lugar, y para esto se adoptó la política de compra de predios. Se inició por consiguiente el desplazamiento de estas personas, para las que se supone se construiría un barrio en condiciones higiénicas adecuadas, en un lugar clave y conveniente para los obreros, que para ese entonces no existía.
El acuerdo se hizo teniendo en cuenta la ley 127 de 1919, que determinaba que había graves motivos de utilidad pública para decretar la enajenación forzosa de las fincas situadas en el distrito de Bogotá, y se dio vía libre al procedimiento que fuera necesario para la higienización o saneamiento de la capital de la república. Para lograr este propósito, Bogotá tuvo que implementar ciertas disposiciones entre las que esta: el consentimiento que se dio al Alcalde y al Personero para que asesorados por la Junta de Catastro compraran para el municipio los terrenos
79 situados en el Paseo Bolívar, el valor de cada predio seria dado por catastro según el reconocimiento predial, si algún propietario se resistía a vender se tenía autoridad para por decreto expropiar y el Personero podría adelantar el juicio de enajenación forzosa que fuera necesario.
Con respecto a la personería ésta se encargaría de registrar los pormenores de las negociaciones, titulado “adquisición del Paseo Bolívar”. Así mismo, se autorizó al alcalde y Personero para:
“que en representación del municipio, tomen préstamo en alguno o algunos bancos de la ciudad preferiblemente en la forma de créditos a largo plazo y con amortización gradual, las cantidades que sean necesarias para efectuar las compras o expropiaciones… Como garantía de estos préstamos podrá constituirse hipotecas sobre el palacio municipal, el teatro municipal, los terrenos que se adquieran en el Paseo Bolívar y los demás inmuebles el municipio que no hacen parte de las propiedades cuyas rentas se gravaron para garantizar los <<bonos externos de 1924>> según el contrato aprobado por el acuerdo 45”.(AB. concejo municipal 1924)
Cabe señalar que las políticas fueron contundentes, para lograr los propósitos de higienización, pues el Municipio estuvo dispuesto a exponer algunas de sus propiedades e invertir dinero para desalojar el sector, pero cada compra o préstamo que se hiciera tenía que estar aprobado por el Concejo, por medio de proposiciones, si la cuantía era menor de $10.000 y por medio de acuerdo si excedía esa cifra.
De ésta circunstancia nace el hecho de que se tenía que pensar en la población más vulnerable y se acordó que: “las personas reconocidamente pobres a quienes se compren sus edificaciones en virtud de este acuerdo, serán preferidas en la adquisición que se haga de las habitaciones para obreros que se construyan en el municipio” es decir, que los desplazados tendrían la posibilidad de adquirir una casa de habitación para obreros ubicadas en el barrio Primero de Mayo, porque éstas eran subsidiadas por la junta de habitación para obreros.
80 Como se mencionó, el proceso de saneamiento fue fuerte en la década de los veinte, por eso en 1927 con el acuerdo No 45, se continuó con el desalojo de los habitantes del sector del Paseo Bolívar, lo que se había convertido en una pieza clave para la prolongación hacia el sur, y la higienización del sector, entre otras medidas estuvo la de suspender las licencias de construcción en el sector, y se facultó al personero a iniciar los juicios de expropiación que fueran necesarios para continuar con la obra.
Las medidas tomadas por las autoridades del municipio pretendían erradicar la hacinación de los habitantes más vulnerables de Bogotá, además de ser una medida prioritaria de higiene que tuvo como consecuencia la construcción del primer barrio obrero subsidiado por el Municipio.