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Stuttgart is a leader when it comes to exports The export ratio in the city’s manu facturing sector stood at 78 per cent in 2014 By way of comparison, equivalent fig-

In document Housing Market Report Germany 2016 (Page 186-191)

La región catalana representa un 6,3% de la superficie del territorio

nacional. Según los últimos datos, con una densidad de población de 187 Hb/Km2, su población total es de 6.077.000 habitantes -el 15,9% de la población española-, y su población activa asciende a 2.424.000 habitantes.

Cataluña, a comienzos de los años ochenta inició un proceso de cambio tecnológico e industrial adaptando las estructuras científicas heredadas, ampliando las infraestructuras técnicas y produciendo suelo de calidad para nuevas actividades económicas. Como en el resto del territorio estatal, uno de los problemas que tiene Cataluña es cómo manejar la transición al nuevo paradigma tecnológico sin que las consecuencias económicas y sociales lo hagan imposible, porque la realidad viene señalando que el desarrollo y la economía de Cataluña se apoyan en el sector industrial.Todas las frentes estadística (INE, 1995, Generalitat de Catalunya 1996,

INSS,

1994), nos conducen a un hecho repetido, pero que no se puede soslayar: la actividad industrial catalana supone aproximadamente el 25% del total nacional, mientras que los servicios se sitúan en un porcentaje cercano al

17%.

En los últimos años, la economía catalafía ha experimentado un ritmo de crecimiento superior al resto de la economía española. El PIE se incrementó en términos reales entre 1985 y 1992 en un 42%, frente al 35,5% estatal. En el mismo periodo, el PIE per cápita sigue una tendencia positiva manteniéndose por encima de la media nacional, acercándose al valor de la media europea, y situando a Cataluña muy por encima de la media española.

Cuadro 2.14. Distribución del PIE y de la población ocupada por sectores, en 1992.

Según datos el INE recogidos en el cuadro 2.14, la aportación del sector primario a Cataluña y a España sigue disminuyendo. La construcción se muestra

creciente siguiendo la evolución que refleja la economía española. La contribución del sector servicios, que en Cataluña ha tenido una aportación menor al PJB, se

sitúa ligeramente por debajo de la media estatal con una evolución equivalente a la

media de España. Por el contrario, la aportación del sector industrial

sensiblemente superior a la de la media de la economía, ha mostrado una tendencia ligeramente decreciente observándose una caída entre 1989 y 1992.

Por otra parte, cuando el resto de Comunidades Autónomas alargan el ciclo expansivo, la economía en Cataluña entra en recesión en 1989. Según datos del Departamentt de Industria, los procesos de creación y ampliación de empresas

disminuyen rápidamente desde 1989 hasta 1991, pero desde 1992 la

administración catalana ha consegido reducir e incluso elevar sensiblemente hasta

1996 el ritmo descedente que se registraba en la creación de nuevas empresas y ampliaciones.

A similares conclusiones se llega si se analiza la aportación a la economía catalana de los distintos sectores y la productividad medida por el VABcf. En

1995, el gobierno catalán situaba el 44,2% de la población ocupada en el sector industrial frente al 4,7% en agricultura y casi el 51,1% en el sector servicios.La media comunitaria, era respectivamente del 33,2 % en la industria, el 7,6 % en la agricultura y el 59,2% en los servicios. El potencial relativo que la industria tiene para Cataluña se refleja en el valor añadido, cuya aportación porcentual queda reflejada en el cuadro 2.15.

Cuadro 2.15. Aportación sectorial al VAB.

Donde verdaderamente se aprecia la importancia que la industria tiene en la economía, es en la diversificación sectorial. Cataluña está en una encrucijada dificil, con sectores productivos que están más allá de la decadencia, pero al mismo tiempo dispone de otros que están en plena emergencia y con posibilidades de desarrollo intenso.

El sistema industrial de Cataluña, que agrupa a 56.710 empresas industriales -el 28,1% nacional-, se caracteriza por un tejido sectorial muy diversificado, donde las pequeñas y medianas empresas tienen una fuerte presencia, con una proporción ligeramente superior al resto del Estado en los tramos con más de 200 empleos.

Según datos del INE, el 73,8% de las empresas tienen menos de 6 empleos y el 90,7% menos de 20. Frente a la media nacional, en los tramos medios de 20 a 49 y de 50 a 99, la proporción es sensiblemente favorable a Cataluña. Aunque sólo

sea por la flexibilidad y la capacidad de adaptación que muestran estos tamaños medios -el 8% del total- junto a la diversificación sectorial, suponen una ventaja

favorable al cambio y a la innovación.

El análisis sectorial muestra un ligero cambio en la importancia que van adquiriendo los diferentes sectores (cuadro 2. 16).

Cuadro 2.16. Importancia relativa de los principales sectores industriales. 1994.

Sectores

Energía y agua

Industria química

Alimentación, bebidas y otros Textil, cuero y confección

Productos metálicos

Papel, artes gráficas y edición

Material eléctrico y electrónico

Material de transporte Total 8 sectores Resto de sectores VAB industrial en 14,7 14,6 11,6 11,5 7,8 7,5 6,8 6,5 81,0 19,0

Fuente: Depataxnent d’Indústria y elaboración propia.

-Lo primero a destacar es que todos los sectores se vieron afectados por la

crisis, incluido el pujante sector de material de transporte y de aparatos eléctricos que se sitúa en el séptimo puesto por su aportación. En 1992 y, sobre todo, en 1993 algunos de ellos como la química, alimentación, papel-artes gráficas-edición

y electrónica ya experimentan cierta recuperación.

-Otra característica importante es la diversificación de actividades. Frente a

el 70%, en Cataluña son ocho los sectores que suman el 81% de la aportación

idustrial

-La mayor aportación del sector eléctrico y de aguas, apoyados en la

especialización química, están en la dirección de un mayor consumo energético, lo mismo que las actividades de alimentación propias de economias de aglomeración.

-Por su parte, los cambios más significativos surgen en aquellos sectores pioneros de la industrialización. Aunque su contribución al total del empleo en textil-cuero y material de transportes es todavía muy importante junto a la quimica, su aportación al valor industrial comienza a descender, lo que significa una pérdida continua de empleo y menor competitividad, debido posiblemente a una estructura de muy pequeñas empresas y, por tanto, a una menor adaptación a los cambios económicos y tecnológicos.

Una interpretación a estos cambios es la siguiente. Si tomamos cifras que ofrece la Seguridad Social referidas al número de cotizantes, medida por el número de empresas y por la ocupación en la industria catalana, se observa que entre 1989 y 1995 apenas existe una disminución de 300 centros. Si lo hacemos por el número de asalariados, éstos pasan a ser 160.000 menos en el mismo periodo. Desde 1994, las empresas cotizantes aumentan un 3,1% mientras que el empleo sólo disminuyen en 144, lo que significa una tasa negativa prácticamente nula.

La explicación a esta aparente contradicción, reside en las diferencias sectoriales que muestran actividades como los productos metálicos, maquinaria, aparatos de precisión y eletrónicos, etc, donde se han creado unas 600 empresas y generado 2600 empleos. Al contrario, en aquellas actividades donde el proceso de destrucción de empleo todavía continúa, como en la industria textil, cuero, material de transporte, etc., el número de empresas se reduce en 72 pero con una pérdida de 2.200 empleos.

Analizando aquellos sectores industriales a que petenecen la mayoría de los expedientes de regulación de empleo presentados en 1993, se observa una alta concentración en textil-cuero-confección, productos metálicos, material de transporte y material electrico-electrónico,con especial incidencia en el primero de ellos por el número de empresas afectadas y por su impacto en el territorio, y en el

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último por su carácter estratégico y cifra de trabajadores implicados

Podemos decir que, el sector servicios mantiene su actividad dentro de un

contexto territorial a escala nacional denominado “terciarización sin

desindustrialización” (Sánchez, J.E, 1995). Además, la práctica inexistencia de industrias básicas de transformación y la diversificación sectorial, no permite una especialización sectorial como ocurre en buena parte de la industria española.

Aunque los rápidos cambios registrados durante el último decenio en la industria catalana han reducido el peso de aquellos sectores que le proporcionaron el primer impulso industrial en el siglo pasado, todavia persiste un entramado de empresas de reducido tamaño, que con frecuencia llegan al minifundio sin productos diferenciados y sin una clara orientación de sus productos al mercado al que van dirigidos. Medio millón de empleados, el 30% del total, lo hace en empresas con menos de nueve empleos y el 16,1% en empresas con mas de 500 cuya masa supone el 0,1% del total de empresas.

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