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Su computadora personal tenía la geografía de todos sus actos. En ella, Raúl guardaba fotografías y videos de Sofía, una niña austra- liana de 12 años, que se mostraba masturbándose y tocándose otras partes del cuerpo. Junto a ellas estaban las de Maty, un niño esta- dounidense que también enseñaba zonas desnudas. De Romina, una niña búlgara de nueve años de edad, quien sale en una foto en la playa envuelta en una toalla, en donde solamente tiene des- cubiertos los genitales, y de Patrice, una niña de Nueva Zelanda que se muestra en ropa interior. Además de ellos, hubo muchas más víctimas pero una de las más afectadas sin duda, fue un chico australiano.

Raúl conoció en la red a Steve, un niño australiano de 11 años, a quien le mintió diciéndole que él también era un niño.

Raúl y Steve se hicieron amigos casi de inmediato y frecuen- temente platicaban por el chat de Facebook sobre sus gustos, pre- ferencias y actividades. Raúl sabía todo lo que este niño hacía du- rante el día.

Un día Raúl le pidió a Steve una foto de él posando desnudo y como le tenía tanta confianza y Raúl le había prometido una de vuelta, se la mandó. Esa foto tomada en el baño de su casa fue el preámbulo de la pesadilla familiar para Steve. Algo que segura- mente jamás olvidará.

De ahí en adelante, Raúl, quien todavía pretendía ser un niño, siguió pidiéndole a Steve le mandara más y más fotos de él tocándose. Si él no accedía, subiría aquellas que ya tenía a las cuen- tas de la red social de sus amigos. Las compartiría en su perfil de Facebook y las enviaría a una amiga de Steve, que supuestamente ya tenía bien ubicada.

En un minuto, Raúl pasó de ser el amigo de Steve a su peor acosador.

Al ver eso, Steve, preso del miedo, accedió al chantaje. Mandaba imágenes suyas en poses sugerentes que Raúl le pe- día.

Al tiempo en el que lo hacía, Steve le decía: ¿Qué te hice? ¿Por qué me haces esto? Ya no quiero seguir mostrándote las par- tes de mi cuerpo.

Raúl guardaba todas las fotografías de Steve, pero tampoco le bastó, quería más. Así que investigó en el perfil de Facebook del australiano y aprovechó que el niño de once años tenía además dos hermanitos, que vivían con él y con sus padres en casa.

Entonces Raúl arremetió contra la fragilidad del niño y creando otra cuenta de correo, comenzó a contactarlo de manera alterna para extorsionarlo y chantajearlo, y amenazaba que si no posaba desnudo frente a la cámara en Skype, publicaría el mate- rial que supuestamente “alguien” le había enviado. No había otra persona más, era el mismo hombre que abusó de la confianza de un niño.

Para ese momento Steve estaba ya muy desgastado emocio- nalmente, pero eso a Raúl no le importó. Fue tal el grado de pre- sión que hizo, que obligó a Steve a ponerse frente a la cámara web, junto a sus dos hermanos —uno de seis y otro de ocho años— y le pidió que comenzara a hacerles sexo oral a ambos en una transmi- sión en vivo.

Tres hermanos están teniendo actos sexuales frente a una cámara. Raúl le pide que haga que su hermano eyacule. Lo está grabando todo.

El martirio de Steve duró cinco meses. Estaba a punto de suicidarse y se lo dijo a Raúl. Ya no quería hacerlo, pero sentía que no podía hacer nada al respecto.

La mamá de Steve se dio cuenta de lo que estaba pasando, e inmediatamente acudió a la policía de Australia y levantó una denuncia por extorsión.

De regreso a casa, Steve le dijo a Raúl que acaba de denun- ciarlo, y él contestó:

III

—Ya sé que me denunciaste. Si quieres que elimine las fotos de la computadora, sígueme mandando y luego, te prometo, voy a borrarlo todo.

Por primera vez en meses Steve no accedió y Raúl jamás vol- vió a contactarlo.

* * *

Una noche, tiempo después, los fuertes golpes en la puerta de Raúl lo despertaron. Presa del pánico, se levantó e imaginando la razón de la sorpresiva visita, tomó su computadora personal y la escondió debajo de la cama. La insistencia del timbre era brutal. Apresuradamente, agarró su disco duro de 500 gigas y lo tiró a la caja de la taza del baño. Intentaba echarlo a perder.

Una investigación liderada por agentes de la Oficina de In- migración y Aduanas de Estados Unidos arrojó la dirección de esta casa al momento de investigar una red internacional de pederastas, de los cuales Raúl presuntamente formaba parte.

Al momento de interrogarlo, Raúl lo negó todo. No quería hablar, no quería aceptar nada. “Si tú no eres, entonces seguramen- te es tu papá”, le dijeron.

El papá de este hombre era una persona de la tercera edad, quien además padecía de diabetes. Por eso, ante la advertencia de que se llevarían a su padre para investigarlo, Raúl comenzó a tem- blar de nervios. Su boca decía que no, pero la cara, los ojos y la agitación de su cuerpo gritaban que era culpable, algo que con el paso de las horas, aceptó.

Raúl era agente de ventas de productos químicos, y a sus 33 años vivía con su familia en la ciudad de Monterrey. En su domi- cilio le fueron encontradas siete computadoras de escritorio, seis memorias USB, cuatro celulares, tres discos duros, dos laptops, una memoria micro y una tablet, todas ellas repletas de fotos y videos de pornografía infantil que durante tres años Raúl alma- cenó. El mayor número de material lo tenía en una computadora

portátil, escondida debajo de la cama, la cual presuntamente era la que más utilizaba.

En estos dispositivos, se encontraron fotografías de niños desnudos, tocándose y masturbándose y videos de entre los cuales estaba el de Steve, el niño australiano que aparece junto con sus hermanos.

La verificación de las cuentas y el rastreo de las fotografías que los agentes pusieron en evidencia que Steve no era la única víc- tima de Raúl. De 2010 a junio de 2013, siete niños fueron contac- tados por este pederasta. Dos de Estados Unidos, tres de Australia, uno de Nueva Zelanda y uno de Bulgaria. Cinco niñas y dos niños, todos de entre 12 y 14 años de edad. Ninguno mexicano.

Para cada niño, Raúl tenía un nombre sugestivo con el cual nombraba el material que recopilaba. O ponía “Cogi…. a la niña”, por ejemplo, y agregaba el nombre de aquellos a los que chantajea- ba: Sofía, Maty, Steve y Romina, dividido en carpetas por países.

Su computadora personal tenía la geografía de todos sus ac- tos. Había entrado a todas esas casas sin atravesar la puerta.

A MÍ NO ME VA A PASAR

A MÍ NO ME VA

A PASAR

A MÍ NO ME VA A PASAR

Abuso sexual

Comprende los contactos e interacciones entre un niño y un adulto, cuando el adulto (agresor) usa al niño para estimularse sexualmente él mismo, al niño o a otra persona.15

Explotación sexual de niñas, niños y adolescentes

La explotación sexual es todo tipo de actividad en que una persona usa el cuerpo de una niña, niño o adolescente para sacar ventaja o provecho de carácter sexual, basándose en una relación de poder.16

Explotación sexual infantil

Implica la utilización de una niña, niño o adolescente en actividades sexuales. Cuando hay a cambio una remuneración o cualquier tipo de retribución para la niña, niño o adolescente o terceros, se considera explotación sexual comercial.17

Explotación sexual comercial de niños, niñas y adolescentes

La explotación sexual comercial supone la utilización de las personas menores de 18 años de edad para relaciones sexuales remuneradas, pornografía infantil y adolescente, utilización de niñas, niños y adoles- centes en espectáculos sexuales, donde exista además un intercambio económico o pago de otra índole para la persona menor de edad o para un tercero intermediario.18

Pornografía infantil (1)

Es cualquier representación, por cualquier medio, de una niña o niño in- volucrado en actividades sexuales explícitas reales o simuladas o cual- quier representación de las partes sexuales de una niña o niño para propósitos sexuales principalmente.19

15 Conceptos básicos, Unicef.

16 Adaptado de la Declaración del Congreso Mundial contra la Explotación Sexual Comercial de los Niños, Estocolmo, Suecia, junio de 1996, Unicef.

17 15

18 16

Pornografía infantil (2)

Comprende toda representación de una niña, niño y/o adolescente rea- lizando actividades sexuales explícitas, toda representación de las par- organización de espectáculos en vivo de representaciones sexuales ex- plícitas en el que participaren niñas, niños y adolescentes. La pornogra- fía puede transmitirse por cualquier medio.20

Explotación sexual infantil en el ámbito del turismo

Es la explotación sexual comercial de una niña, niño o adolescente por una persona o personas que viajan dentro de su propio país o al extranjero, y emprenden actividades sexuales con niñas, niños o adolescentes, con la complicidad por omisión o acción de los sectores y servicios del turismo.21

La explotación sexual comercial de niñas, niños y adolescentes22 incluye:

las actividades sexuales o eróticas remuneradas con personas menores de edad: no se restringen a las relaciones coitales, sino que incluyen también cualquier otra forma de relación sexual o actividad erótica que implique acercamiento físico-sexual entre la víctima y el explotador. La pornografía infantil y adolescente: incluye las actividades de produc- ción, distribución, divulgación por cualquier medio, importación, expor- tación, oferta, venta o posesión de material en el que se utilice a una persona menor de dieciocho años o su imagen en actividades sexuales explícitas, reales o simuladas o la representación de sus partes genita-

Estudios calculan que la cifra de niñas y niños sujetos a explotación sexual en México asciende a 70,000, de los cuales 50,000 son explotados en las zonas fronterizas y 20,000 en el resto del país. Respecto del total de las víc- timas, hay estimaciones que oscilan entre los 50,000 y 500,000 casos.23 20 15.

21 15.

22 15.

A MÍ NO ME VA A PASAR

A MÍ NO ME VA

A PASAR

A MÍ NO ME VA A PASAR

De acuerdo con datos de Unicef, 1.8 millones de niñas y niños son víc- timas de trata en el mundo. Tan sólo en México, esta misma institución estima que más de 16,000 niñas y niños se encuentran sometidos a esclavitud sexual. Por su parte, el Departamento de Estado de Estados Unidos de América calcula que alrededor de 50% de las víctimas de trata son menores de edad.24

Para la OIT, las niñas, niños y adolescentes representan 21% de las víc- timas de explotación sexual.25

A través del internet se distribuye pornografía y pornografía infantil, que frecuentemente constituye un subproducto —al tiempo que un induc- tor— de la trata de personas.26

La pornografía infantil suele exhibir el abuso sexual de un menor de veces ser testigo de la violación de un niño, y con demasiada frecuencia las personas menores de edad utilizadas para la producción del mate- rial resultan víctimas de trata.

A nivel mundial hay una preocupación generalizada por la disponibilidad cada vez mayor de pornografía infantil en internet.27

Hablar con personas extrañas en internet puede tener graves conse- cuencias, ya que algunas mienten y pueden hacerse pasar por niñas o niños cuando en realidad son personas adultas, nunca puedes sa- ber realmente con quién estás tratando.

No expongas tus datos personales en tus redes sociales, por ejem- plo, tu nombre completo, domicilio, número telefónico, o el de otras personas que tú conozcas.

No compartas fotos de tus familiares o amigas y amigos, o cualquier información tuya de manera pública.

Restringe el acceso a tus redes sociales a personas que conozcas bien tú y tu familia.

24 8.

25 8.

26 8.

Nunca hables con personas desconocidas en internet y mucho menos actives tu webcam con ellas.

Coquetear en línea con personas extrañas puede tener graves consecuen- cias, ya que algunas mienten y pueden hacerse pasar como personas de tu edad, nunca puedes saber realmente con quién estás tratando.

Nunca compartas fotografías con poca ropa o en situaciones íntimas con nadie.

Conserva los mensajes, correos electrónicos y toda información inde- bida, (como frases o imágenes ofensivas) servirán en caso de que sea necesario denunciar ante las autoridades.

fuera de internet, por ejemplo, los lugares que frecuentas, los días y la hora en que lo haces, los horarios en que estás en tu casa o los momen- tos en que te quedas a solas.

Crea contraseñas seguras. Recomendaciones para padres:

Es necesario que los padres conozcan y aprendan a utilizar los medios tecnológicos de información y comunicación, como las redes sociales, eso los dotará de mejor comprensión sobre los usos que podrían tener sus hijos del internet.

Supervisar los historiales y contenidos de las páginas en las que nave- gan sus hijos.

Instruirlos en el uso adecuado de las redes sociales, comunicando de los riesgos a los que están expuestos.

Las fotografías que compartes de tus hijas e hijos en redes sociales pueden proporcionar información personal que ponga en riesgo a tus seres queridos. De la misma forma, las imágenes y la información que compartes en

redes sociales sobre tus hijos puede ser material coleccionable para Es importante que consideres, antes de la limitación, prohibición o

negación del uso de las nuevas tecnologías de la información y co- municación, tiendas canales de diálogo con tus hijos, en favor de la seguridad de todos.

IV

II

TRABAJO

O

SERVICIOS

FORZADOS

Cuando el trabajo se obtiene mediante: •Uso de la fuerza, la amenaza de la fuer- za, coerción física, o amenazas

de coerción física a esa persona o a otra persona, o bien utilizando la fuerza o la amenaza de la fuerza de una organización criminal.

• Daño grave o amenaza de daño grave a esa persona que la ponga en condicio- nes de vulnerabilidad.

• El abuso o amenaza de denunciar ante las autoridades sobre la situación migrato- ria irregular en el país o de cualquier otro abuso en la utilización de la ley o proceso legal, que provoca que la víctima se some- ta a condiciones injustas o que atenten contra su dignidad.

II

TRABAJO

O

SERVICIOS

FORZADOS

Cuando el trabajo se obtiene mediante: •Uso de la fuerza, la amenaza de la fuer- za, coerción física, o amenazas

de coerción física a esa persona o a otra persona, o bien utilizando la fuerza o la amenaza de la fuerza de una organización criminal.

• Daño grave o amenaza de daño grave a esa persona que la ponga en condicio- nes de vulnerabilidad.

• El abuso o amenaza de denunciar ante las autoridades sobre la situación migrato- ria irregular en el país o de cualquier otro abuso en la utilización de la ley o proceso legal, que provoca que la víctima se some- ta a condiciones injustas o que atenten contra su dignidad.

IV

MENDICIDAD

FORZADA

Cuando una persona se beneficia al obligar a otra u otras personas a pedir limosna o caridad contra su voluntad, recurriendo a la amenaza de daño grave o al uso de la fuerza u otras formas de coacción o el engaño.

IV

ADOPCIÓN

ILEGAL

Cuando el padre, madre, tutor o persona que tiene la autoridad sobre quien se ejerce la conducta que entregue o reciba de forma ilegal, ilícita, irregular o incluso mediante adopción, a una persona menor de dieciocho años, con el fin de abusar o explotar de ella sexualmente.

IV

La orquesta de Mamá Rosa: