5.2 Characteristics of the study population
5.2.4 Subjects planned to study
La OMS (2012) considera dos variables importantes para el uso de los métodos anticonceptivos. El primero, el conocimiento que permite al adolescente tomar decisiones oportunas y adecuadas sobre la reproducción de manera libre, responsable e informada. Y el segundo, la actitud que está influenciada por las costumbres aprendidas y construidas socialmente que varían entre los distintos contextos locales e interactúan con otros factores socioculturales. En relación con esta problemática, se muestra a continuación el análisis de los resultados de la presente investigación referente al nivel de conocimiento y actitudes hacia el uso de métodos anticonceptivos en adolescentes.
Según el nivel de conocimiento sobre métodos anticonceptivos del grupo en estudio (Tabla 1), el 48,9 por ciento alcanzó un nivel de conocimiento medio, el 42,1 por ciento presentaron nivel de conocimiento bajo y solo el 9,0 por ciento obtuvo un nivel de conocimiento alto. Dichos resultados afines fueron referidos en México por Jiménez y Vilchis (2016) en alumnos de una secundaria Mexiquense, donde el 64,7 por ciento presentó un nivel de conocimiento medio.
Además, tiene similitud con la investigación de Pérez sobre Conocimiento y uso de métodos anticonceptivos en los adolescentes del distrito de Nueva Cajamarca en Rioja, donde los adolescentes presentaron un nivel de conocimiento regular en un 48,6 por ciento. También tiene similitud con la investigación Nivel de Conocimientos sobre métodos anticonceptivos en la prevención de embarazos en adolescentes de Román y Ruiz, en Huamachuco, donde el 40.9 por ciento presentó un nivel de conocimiento regular.
37 Así mismo, resultados similares se muestran en la investigación de Mallma (2017), en Lima, sobre Conocimiento y Uso de Métodos Anticonceptivos en adolescentes de 4to.-5to. de secundaria del Colegio Andrés A. Cáceres. Donde el 63 por ciento de los adolescentes evaluados poseen un Nivel de Conocimiento medio acerca de métodos anticonceptivos.
Resultados afines fueron reportados por Muñoz y Rodríguez (2014) sobre Efectividad del programa educativo en el nivel de conocimientos sobre métodos anticonceptivos en adolescentes del Distrito El Porvenir, donde antes de la aplicación del programa educativo obtuvieron un nivel de conocimiento bajo en un 50 por ciento.
Los resultados difieren de la investigación realizada por Cuellar, Garzón y Medina en adolescentes de una Institución Distrital de Bogotá, los cuales presentaron un nivel de conocimiento bajo en un 73,7 por ciento. Además, difiere a lo reportado por Bastidas, Chávez, Orozco y Merchán (2010) en población universitaria de 600 estudiantes colombianos, donde el 88 por ciento tuvo un conocimiento deficiente, porcentajes que son mucho mayores a los obtenidos en la presente investigación (42,1 %).
Hallazgos contradictorios se detectaron con la investigación realizada en Ecuador por Ullauri (2017) en adolescentes del primer año de bachillerato del colegio Bernardo Valdivieso, donde el 85,05 por ciento tienen buen conocimiento sobre los métodos anticonceptivos. Asimismo, difiere con lo reportado por Amambal y Carbajal, en adolescentes de la Institución Educativa Eduvigis Noriega de LaFora (Guadalupe) donde el 51,9 por ciento de las alumnas presentó un nivel de conocimiento sobre métodos anticonceptivos bueno.
38 Los adolescentes presentan un desafío cada vez mayor para su salud reproductiva, las relaciones sexuales adolescentes contribuyen a la carga mundial de embarazos no deseados, el aborto y la propagación de las infecciones de transmisión sexual (ITS). Por ende, es fundamental que este grupo obtenga conocimientos adecuados en anticonceptivos y desarrollen habilidades de consejería, dadas las complicaciones potenciales asociadas a un embarazo no planeado (Percossi y Branca, 2015). En este sentido, es importante que el personal de salud brinde consejerías personalizadas siendo recomendable responder primero a la necesidad, interés o pregunta expresados por el adolescente para poder enfocar su atención.
Las razones para que los adolescentes no usen métodos anticonceptivos son los aspectos políticos y culturales que afectan su capacidad para acceder a la información y a los servicios de anticoncepción, las cuestiones sociales y conductuales también son aspectos clave (OMS, 2018). Siendo necesario tomarlos en cuenta al implementar programas que eliminen las barreras para acceder a los servicios de salud y aumentar el conocimiento.
Hernández y Gutiérrez (2012) refieren que el desconocimiento, así como la información deficiente y/o errada en cuanto a los aspectos referentes a los métodos anticonceptivos y a las prácticas sexuales son algunas de las causas que originan que los adolescentes inicien precozmente las prácticas sexuales, llevados por el impulso propio de los cambios hormonales de esta edad, omitiendo así el uso de los métodos anticonceptivos. Conllevando a embarazos adolescentes no planificados, siendo más propensas a tomar la decisión de abortar recurriendo a personas no calificadas para hacerlo, por temor a que se enteren sus familiares, lo que conlleva a mayores complicaciones y probabilidades de morir.
39 En el caso del grupo de adolescentes con muy buen nivel de conocimiento sobre anticoncepción (métodos anticonceptivos), van a ser capaces de asumir con responsabilidad todo lo concerniente a su salud sexual y reproductiva, sin embargo sobre el tema en mención los adolescentes pueden mejorar su nivel de conocimiento teniendo siempre la necesidad de enriquecer su cultura, modificar sus hábitos, sus prácticas y creencias erróneas, para que gocen de prácticas sexuales seguras y evitar los embarazos no deseados (OMS, 2018).
Los resultados obtenidos en la investigación generan gran preocupación pues la mayoría de los adolescentes no están recibiendo información completa y clara sobre métodos anticonceptivos. Aunque reciban información sobre este tema, tal vez no muestren interés por vergüenza, presión de grupo, u otros factores. Por ello, urge la necesidad de reforzar la parte formativa contribuyendo a la disminución de un desconocimiento bajo y equivocado en los adolescentes sobre los métodos anticonceptivos, para lograr una buena elección y uso de estos.
La tabla 2 muestra la actitud de los adolescentes hacia los métodos anticonceptivos, observándose que el 60,2 por ciento presentaron actitud de aceptación, el 38,3 por ciento presentó una actitud de indiferencia y el 1,5 por ciento obtuvo una actitud de rechazo.
Por otro lado, tiene similitud con las investigaciones realizada por López y Tenorioen Nicaragua (2015), y por Ureta, Martínez, Aguilar y Agámez en Colombia (2015) donde la mayoría presentó una actitud favorable hacia los métodos anticonceptivos. También, en el país, Pari y Paytan en Huancavelica (2015) obtuvo resultados similares en adolescentes embarazadas. Porcentajes de aceptación menores fueron reportados por Albornoz (2007) en los estudiantes de enfermería
40 del primer año de la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, donde el 43,3 por ciento obtuvo una actitud de aceptación hacia los métodos anticonceptivos.
Los hallazgos difieren de los obtenidos por Bernardino y López en adolescentes de colegios secundarios de Tacna (2010), donde la actitud hacia los métodos anticonceptivos es mayormente (51,68%) poco favorable. Además, difiere con la investigación ejecutada por Valdivieso y Tuesta (2015) en Moyobamba donde la actitud hacia el uso de métodos anticonceptivos fue indiferente en un 57,6 por ciento.
Es preciso destacar que las personas aprenden actitudes del mismo modo en que aprenden todo lo demás. Al aprender la información nueva, aprendemos los sentimientos, los pensamientos y las acciones que están en relación con ella. En la medida en que seamos recompensados (reforzados) por ellas, el aprendizaje perdurará. Estas teorías del aprendizaje conciben a las personas como seres primariamente pasivos, cuyo aprendizaje depende del número y de la fuerza de los elementos positivos y negativos previamente aprendidos (Marchesi, 2002). Siendo las personas que están alrededor de los adolescentes un factor importante durante el desarrollo de las actitudes, es imprescindible no solo abordar a los adolescentes, sino también a las personas de su entorno.
Las actitudes son adaptativas debido a que ofrecen una forma rápida de evaluar una situación o a un individuo. Sin embargo, también deben ser tan flexibles como para poder cambiarlas con la autorreflexión y adquirir una nueva información (Morris, 2014). Este hecho debe ser tomado en cuenta al trabajar con los adolescentes, para lograr una respuesta positiva antes las estrategias sanitarias propuestas.
41 Sin duda, cuando las personas no tienen formada una opinión sobre algo, pueden fácilmente construir una actitud si se le pregunta al respecto. Además, si una parte de la información relevante para una actitud se hace particularmente saliente o disponible mientras una persona está pensando sobre el asunto, su evaluación sobre ese asunto se verá influida por dicha información (Briñol et al., 2007).
Ante los hallazgos encontrados en la presente investigación se puede decir que el hecho de mantener una actitud de aceptación hacia el uso de métodos anticonceptivos podría garantizar unas prácticas seguras para la salud del adolescente, incentivando a que accedan a información verídica sobre los métodos anticonceptivos con el apoyo necesario; consiguiendo con ello la prevención de los embarazos no deseados en los adolescentes y la disminución de contagio de infecciones de transmisión sexual.
El nivel de conocimiento y actitudes hacia los métodos anticonceptivos (Tabla 3), evidencia que los adolescentes que tienen un conocimiento bajo en un 67.9 por ciento presentan una actitud de aceptación y los que tienen un conocimiento bajo en un 32,1 por ciento presentan una actitud de indiferencia. Los adolescentes que tienen un conocimiento medio en un 55,4 por ciento presentan una actitud de aceptación, los que tienen un conocimiento medio en un 41,5 por ciento presentan una actitud indiferente y los que tienen un conocimiento medio en un 3,1 por ciento presentan una actitud de rechazo. Y, los adolescentes que tienen un conocimiento alto en un 50 por ciento presentan una actitud de aceptación e indiferencia respectivamente. Asimismo, la prueba manifiesta que la relación no es significativa entre las variables con un p = 0,3725 (p>0,05).
42 Al contrastar los hallazgos estos difieren con las investigaciones realizadas en Iquitos por Antezana, Pérez y Villacorta (2013), y por Dávalos, Ríos y Ruiz (2015) quienes concluyen que existe relación estadísticamente significativa entre el nivel de conocimiento y actitudes sobre métodos anticonceptivos en adolescentes. Asimismo, difiere con la investigación de Cárdenas (2015), también con Cáceres y Huaynillo en Arequipa (2016) donde llegaron a la conclusión que existe relación entre el conocimiento y las actitudes hacia los métodos anticonceptivos en adolescentes de instituciones educativas.
Por otro lado, tiene similitud con la investigación realizada por Cárdenas, Esteban y Nájera en Pucallpa (2014), también por Pardo y Apolo en Tumbes (2016) donde llegaron a la conclusión de que no existe relación entre el nivel de conocimiento y actitud hacia los métodos anticonceptivos en adolescentes de instituciones educativas.
La información que reciban los adolescentes permanece en el nivel intelectual y la información se inserta en la personalidad, manifestándose en la conducta o actitud; siendo necesario motivarlos para que puedan trasladarla a sus propias vivencias, comparándola con sus conocimientos previos relacionándolas con hechos actuales. La información recibida debe estar acorde con sus intereses, de tal manera que no permanezca solo en el plano intelectual sino también en el plano afectivo y conductual (Papalia, 2016).
Las actitudes permiten conectar el contexto social en el que vivimos con la conducta individual o, dicho de otro modo, nuestras actitudes reflejan la interiorización de los valores, normas y preferencias que rigen en los grupos y organizaciones a los que pertenecemos. De hecho, distintos grupos sociales
43 pueden ser distinguidos entre sí por las actitudes diferenciales que hacia determinadas cuestiones o asuntos comparten los individuos que los forman (Briñol et al., 2007).
Las personas poseen actitudes hacia la mayoría de los estímulos que les rodean. Incluso para aquellos objetos para los cuales podemos no tener ningún conocimiento ni experiencia, pero, basándonos en experiencias indirectas, provenientes de terceras personas, somos capaces de desarrollar actitudes hacia estos objetos, enseguida podemos evaluarlos en la dimensión bueno-malo, o me gusta-no me gusta. Nuestros grupos de referencia ya sean los padres a edades más tempranas o nuestros compañeros y amigos a lo largo de las etapas del desarrollo, nos van proporcionando criterios mediante los cuales formamos nuestras actitudes y comportamientos (Briñol et al., 2007).
Según los resultados obtenidos se resalta que, aunque la mayoría de los adolescentes tengan una actitud de aceptación hacia el uso de los métodos anticonceptivos, no es necesario que tengan un alto nivel de conocimiento sobre estos, por lo que se puede decir que existen otros factores que puedan tener relación e influenciar en la actitud de los adolescentes de la realidad investigada como las personas que los rodean, los medios de comunicación, los aspectos culturales, sociales, entre otros.
Al tener la oportunidad de estar en contacto con adolescentes, se evidenció que por temor o por vergüenza no realizaban las preguntas de manera oportuna o no tenían muchas veces respuestas a sus dudas sobre los métodos anticonceptivos. Siendo su propio testimonio, los adolescentes querían experimentar y así obtener mayor conocimiento ya que consultar a un personal de
44 salud era vergonzoso o no había atención para ellos al hablar sobre esos temas; aunque mostraban una actitud de aceptación hacia el uso de métodos anticonceptivos, expresando que han oído de las personas que los rodean que es necesario usarlos (en especial el condón) para evitar el embarazo, lamentablemente desconocían las precauciones que exigen el uso adecuado de cada uno de los métodos anticonceptivos.
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