3.3 Empirical Results
3.3.2 Subsample Analysis
[A] puñados recojo las pechugas huyentes, riendo risa india que mofa y que consiente, y voy ciega en marea verde resplandeciente, braceándole la vida, braceándole la muerte.
gaBRieLa mistRaL
El maíz: Tala.
“Me siento agradecido de no haber ido a la escuela. Francamente cuando veo el conformismo de la gen- te joven hoy día me siento horrorizado de que siem- pre dicen y hablan y piensan lo mismo que todos, y que tienen muy poco coraje y valentía de tener sus ideas propias, y desarrollar sus ideas propias y for- marse un cosmos propio. El conformismo es una de las cosas más horribles de nuestro mundo”.
CLaudiO aRRau
1903-1991. Entrevista de la televisión de Chile, 1983. (https://www.youtube.com/watch?v=vieQsNtnrF0)
La reacción conservadora de 1973 mostró los fundamentos absolutistas de la do- minación patriarcal en Chile. Se pretendió volver a la época de la reunificación religiosa y política, a la ciudad indiana, a los ‘reyes católicos’, a Carlos v20. Jaime
Guzmán no reconoció a ninguna mujer como protagonista de la historia de Chile.
20 Sergio Fernández Larraín, “Vigencia de Carlos v”. Discurso de incorporación a la Academia Chilena de la Historia, Boletín de la Academia Chilena de la Historia, XXiX, 67, 1962, 5-38.
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Chile nacía con Carlos v y culminaba con Pinochet21. Todo esto, de la mano del
capitalismo salvaje, colonial como siempre. A partir de ese momento, las reivin- dicaciones públicas por los derechos de la tierra y de la humanidad de Chile, a través de múltiples medios, no han dejado de manifestarse y de relevarse. Con las agrupaciones de familiares de detenidos-desaparecidos, con los estudiantes, con los pueblos indígenas, con los trabajadores, con los pensionados, con las mujeres de hoy y de siempre, quienes invariablemente inspiraron y acompañaron todas las luchas anteriores. Ahora reivindican su personal y decidido protagonismo22.
Hoy disponemos de mejores y mayores elementos para las interpretaciones y las críticas del patriarcado. El científico chileno Humberto Maturana enseña que las culturas pueden distinguirse históricamente por su índole patriarcal o matrízti- ca. En el primer caso, la emoción y el lenguaje están condicionados por el miedo,
la apropiación, la desconfianza y el autoritarismo. Esta cultura se impuso siste- máticamente con la civitas colonial y sus emulaciones republicanas. Lo nuevo es
reconocer la alternativa cultural: las culturas matrízticas, fundadas en el respeto,
la confianza y la inclusión de todos, hombres y mujeres, como legítimos sujetos que comparten la común convivencia humana.
Son el hombre y la mujer en la convivencia que surge de la biología del amor y se vive en la coinspiración de un convivir centrado en la dignidad del respeto por el otro y por sí mismo, en la colaboración, en la armonización estética con el mundo natural al que se respeta y no se explota, y en la valoración de la sensualidad y el intelecto23.
¿Cómo sentir y pensar, con la sensualidad y el intelecto, este cambio cultural, este nuevo alumbramiento de la humanidad?
Aunque lo pretenda, el patriarcado no consigue extinguir la vida de la Tierra. Deshacerse de su paso y de su peso invita a conjugar, por ello, las ordinarias y extraordinarias energías de la vida. ¿No fue a esto a lo que nos invitaron Ga- briela Mistral, Violeta Parra, el hermano Nicanor? Con la fuerza y el amor de la naturaleza, recogiendo el saber de la tierra, desbarataron las conversaciones pa- triarcales ajenas a un pueblo despojado de derechos, sometido a las elites moder-
21 “Para Jaime Guzmán la historia de Chile comenzó con Carlos v y terminaba… con Augusto Pinochet”, Los 20 protagonistas, El Mercurio, Santiago, Revista del Domingo, 31.12.1978.
22 Julieta Paredes, Feminismo comunitario en la lucha de los pueblos, Nuevamérica, 151, 2016, 58-62. 23 Humberto Maturana, ‘Prefacio’, Riane Eisler, El cáliz y la espada. Nuestra historia, nuestro futuro,
Santiago: Cuatro Vientos, 2008, Xvii; Humberto Maturana, Amor y juego. Fundamentos olvidados de lo humano, Santiago: 1993.
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nas coloniales24. Nicanor Parra cuestionó la obstinada e individualista seriedad
a comienzos de la década de 1990. Previniendo todas las trampas de una ‘vuelta’ empaquetada a la democracia:
Recuperación del yo / Completa amoralidad / Y el Club de los Ególatras / El Automó- vil Club de los Ególatras / ‘Der Einzige und sein Eigentum’ / Es un error muy grande / Tomar el mundo en serio / La verdadera seriedad es cómica25.
Es imprescindible desnudar las realizaciones económicas del orden patriarcal: una maquinaria neoliberal desbocada e insalubre que traba las aspiraciones pro- fundas en favor de la tierra y de la humanidad de Chile. Tras la manifestación estudiantil de 2011 la filósofa chilena Carla Cordua expresó:
Una cultura capaz de renovarse creadoramente necesita fuerzas que no procedan exclusivamente de una educación para el lucro (education for profit) o de una inspi-
rada solo en el crecimiento económico (education for economic growth)26.
El resquebrajamiento patriarcal se advierte hoy en toda la Tierra.
Esta crisis es más significativa, más profunda, cognitiva, que hace doscientos años, cuando irrumpió la crisis del orden monárquico español. Hoy el derrum- be de la autoridad católica en el país —y en todo el mundo— es estrepitosa. El prestigio de la antigua religión colonial masculinista está por el suelo. ¿Alguien se imaginó que el episcopado católico nacional en pleno presentaría su renuncia voluntaria en el Vaticano en 2018? La reivindicación del principio femenino cues- tiona patrones reiterados e inconscientes de comportamiento abusivo. La crisis de sobrevivencia ecológica es indiscutiblemente planetaria y urgente. Aquella In- dependencia de hace doscientos años semeja el vino nuevo en los odres viejos del patriarcado distraído de la Tierra. ¿Qué podían imaginar los héroes masculinos y republicanos admiradores del mundo neocolonial de Occidente? Solo adminis- trar envases gastados. Ahora se trata de verter el vino nuevo en odres nuevos. Los libertadores de hace dos siglos apenas alteraron las ciudades capitales del continente (Gabriela Mistral, Pasión agraria, 1928).
24 Maximiliano Salinas, De Atenea a Afrodita: La risa y el amor en la cultura chilena, Atenea, Universidad de Concepción, Chile, 495, 2007, 13-34.
25 Nicanor Parra, Discurso de Cartagena [1993], Obras completas & algo +, Barcelona: Galaxia Gutemberg 2011, 649. El antipoeta alude al filósofo individualista alemán Max Stirner: El único y su propiedad, 1844. 26 Carla Cordua, “La crisis de las humanidades”, Revista de Filosofía, 68, 2012, 7-9.
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Tributaria del tiempo colonial, toda la historia republicana, bicentenaria, se basó en el mito de la apropiación patriarcal del mundo. Ahora se trata nada menos que de la recuperación del principio, femenino-masculino, de la Tierra viva:
El error consistió
En creer que la Tierra era nuestra Cuando la verdad de las cosas Es que nosotros
somos
de
la
tierra
Nos decía la Clarisa Sandoval.
niCanOR PaRRa
Antipoems, 2004.
Detalle de las dos fotos. En una hace uso de la palabra María Quiñelén, lawentuchefe, sanadora Mapuche. En la otra foto, las y los participantes junto al joven público presente a la entrada de la Biblioteca Nacional. Se aprecian: María Quiñelén, Judy Ress, teóloga y pensadora eco- feminista, Andrea Ibacache, estudiosa Licanantay, el teólogo Adrián Cisternas, y el profesor Maximiliano Salinas.