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Bertrán (1998, 2000), X. Ferro Ruibal (1998) y G. Corpas Pastor (2000; 2003). En estas obras se analizan aspectos de la lexicología y fraseología contrastivas, problemas de traducción de las UF, etc.

No se pueden descartar los estudios de: I. Penadés Martínez (1999), quien analiza aspectos didácticos de la fraseología; J. Sevilla Muñoz (1988), J. Sevilla Muñoz y A. Arroyo (1993), J. Sevilla Muñoz y A. González Ro- dríguez (1994—95), quienes se dedican a la paremiología; M. García-Page Sánchez (1990a, 1990b, 1990c, 1993, 1995, 2008), quien investiga la fraseolo- gía descriptiva; J. L. Mendívil Giró (1991, 1993, 1999) y A. Aguilar-Amat (1990), quienes estudian la fraseología desde una perspectiva generativa transformacional; E. Blasco Mateo (2000), quien se ocupa de las relaciones entre la sintaxis y la fraseología; K. Koike, cuyo objeto de estudio son tanto locuciones (1991a, 1991b, 1992) como colocaciones (2001, 2005); E.M. Iñesta Mena y A. Pamies Bertrán (2002), quienes analizan las UF desde el pun- to de vista de la lingüística cognitiva, recurriendo a los modelos icónicos y archimetáforas; M. Álvarez de la Granja (2003, 2008), quien analiza las UF gallegas y la motivación de los fraseologismos en general; J.L. Ci- fuentes Honrubia (2003), quien reflexiona sobre locuciones prepositivas, y M.I. Santamaría Pérez (2000, 2003), quien se ocupa de los aspectos lexi- cográficos de la fraseología, entre otros. De igual modo, en los últimos años han aparecido muchas tesinas o tesis doctorales enfocadas en los estudios contrastivos: la de J.P. Larreta Zulategui (2001) sobre los somatismos en español y en alemán; la de C. Mellado Blanco (2004) en la que se investigan los somatismos del alemán; la de M.I. González Rey (1998, 2002) sobre las UF francesas, o la de S.J. Suárez Cuadros (2005, 2006) en la que se analizan las UF con un componente animal (en adelante CA) en los idiomas español y ucraniano, entre otros.

En resumen, hemos demostrado que la fraseología en España ha sido un campo de estudio muy prolífico, sobre todo, en los últimos treinta años. Veamos cómo ha sido la situación en Polonia.

2.2. La fraseología en la lingüística polaca

Los estudios fraseológicos en Polonia tienen una larga tradición en com- paración con los de España11. En el siglo pasado —sobre todo a partir del

año 1945— se publicó una gran cantidad de trabajos y diccionarios fraseo-

11 S. Bąba (1998, 2003) recogió toda la bibliografía de trabajos fraseológicos polacos que

lógicos. Sin embargo, como el objetivo del presente apartado no consiste en dar una bibliografía detallada de todas las obras surgidas en este período, mencionaremos solo las más representativas.

En primer lugar, nos parece oportuno mencionar el diccionario compues- to por ocho volúmenes, Słownik języka polskiego de J. Karłowicz, A. Kryński, W. Niedźwiedzki (1900—1927 [1952—1953]), llamado también Słownik war-

szawski, en el que se abordaron cuestiones fraseológicas. Dichas cuestiones

suscitaron también el interés de otros investigadores de esta época, como S. Szober (1933, 1934) o J. Morawski (1937) (autor de la primera monografía sobre fraseología contrastiva de lenguas románicas), entre otros. Tampoco se puede prescindir de los recopilatorios de paremias polacas de S. Adelberg (1995 [1889—1894]), J. Krzyżanowski (1969—1972) y J.S. Bystroń (1933).

W. Doroszewski en su Słownik języka polskiego (1958—1969), basándose en criterios semánticos, delimitó y clasificó muy detalladamente las UF, dividiéndolas en cuatro tipos: a) fijas (stałe), cuyo significado no es des- componible ni acumulativo; b) sustituibles (wymienne), en las que se puede sustituir una palabra por otra sinonímica; c) ligadas (łączliwe), en las que uno de los componentes se caracteriza por tener una posibilidad combina- toria ilimitada; d) libres (luźne), que no son unidades léxicas y se forman casualmente.

Sin ninguna exageración puede constatarse que en el ámbito de la lin- güística polaca S. Skorupka ocupa un lugar parecido al de J. Casares Sán- chez en la española, puesto que fue el primer investigador que se dedicó a esta disciplina de una manera sistemática. Su Słownik frazeologiczny języka

polskiego (1974 [1967—1968]) fue el primer diccionario fraseológico completo

y detallado. Además, a lo largo de su trabajo fraseológico y lexicográfico, S. Skorupka propuso dos (e incluso tres) taxonomías de las UF12. En la pri-

mera etapa de sus estudios (Skorupka, 1950, 1952a, 1952b), partiendo de la clasificación de V.V. Vinogradov, distinguió dos clases de UF: fijas (stałe) y

libres (luźne). Cabe destacar que en este período el autor no se ocupó de la

idiomaticidad de las UF, la fijación formal fue el único baremo utilizado (cfr. Sosiński, 2006). Basándose en criterios formales, propuso a la vez otra clasifi- cación de las UF, dividiéndolas según la estructura sintáctica que presentan:

expresiones (wyrażenia), giros (zwroty) y frases (frazy) (Skorupka, 1950, 1952a,

1952b, 1952c). Unos años más tarde (Skorupka, 1974 [1967—1968]: 6—7) empezó a investigar la relación entre la fijación formal y la idiomaticidad. Así, basándose en criterios semánticos, distinguió tres grupos de UF: libres (luźne), ligadas (łączliwe) y fijas (stałe)13. Esta taxonomía “tiene una gran im-

12 Para denominar las UF, S. Skorupka recurre a términos distintos: compuesto fraseológico

(związek frazeologiczny), fraseologismo (frazeologizm), unidad fraseológica (jednostka frazeologiczna).

13 Adoptamos la traducción no literal de las clasificaciones de S. Skorupka propuesta

37 2.2. La fraseología en la lingüística polaca

portancia para fijar el concepto del fraseologismo y sus funciones en el dis- curso” (Skorupka, 1982: 10)14. Cabe señalar que, en los trabajos posteriores,

S. Skorupka (1982: 10—11) estableció una distinción más; dentro de las UF fijas diferenció dos grupos de expresiones: las lexicalizadas (zleksykalizowane) y las semifraseologizadas (związki frazeologiczne na pół sfrazeologizowane). Ade- más, se ocupó de las CE con mucha carga expresiva, las cuales, a su juicio, se encuentran en la frontera de la fraseología fija y la ligada, tanto como las

expresiones clasificadoras (wyrażenia gatunkujące) (Skorupka, 1974 [1966—1967]:

7). Así pues, el autor concibió la fraseología desde una perspectiva muy am- plia e incluyó en su diccionario una gran parte de expresiones anticuadas y desusadas. No propuso ninguna taxonomía de las UF basada en el criterio funcional, lo que fue criticado por algunos lingüistas. Aunque la clasificación de S. Skorupka, tanto formal como semánticamente, hoy en día se considera obsoleta y poco válida, es innegable que sus trabajos tuvieron un carácter pionero y supusieron un punto de partida para estudios posteriores sobre la fraseología en Polonia.

La década de los años setenta trajo consigo una mayor cantidad de es- tudios teóricos al respecto. Conviene destacar los trabajos de S. Bąba (1982, 1985), seguidor de S. Skorupka, quien amplió la clasificación formal de UF, es decir, dentro de las locuciones nominales y verbales distinguió giros (zwro-

ty), expresiones en serie (wyrażenia szeregowe), expresiones rimadas (wyrażenia rymowane) y expresiones comparativas (wyrażenia porównawcze), mientras que

dentro de los enunciados fraseológicos distinguió proverbios (przysłowia),

máximas (maksymy), sentencias (sentencje) y refranes (powiedzenia). Sin embar-

go, su clasificación no es completa, dado que no incluye todas las locuciones nominales y verbales (cfr. Pietrak-Meiser, 1985: 50).

Los trabajos de A.M. Lewicki (1976, 1982, 1983, 2003) impulsaron un cambio notable en la investigación fraseológica en Polonia, ya que dicho lingüista analizó prácticamente todas las cuestiones fraseológicas que si- guen investigándose en la actualidad: la definición de la UF15 y las distintas

clasificaciones basadas en criterios semánticos, formales y funcionales; el desarrollo de una terminología apropiada; la motivación de las UF; la de- rivación de las UF; la variación de las UF; el tratamiento de las UF en los diccionarios, etc. (Sosiński, 2006: 91).

Es cierto que la mayoría de los estudios actuales sobre fraseología se basa en las taxonomías propuestas por Lewicki y aceptadas por la Academia Po- laca de las Ciencias. Es importante notar que sus ideas evolucionaron con el paso del tiempo. En los primeros estudios concibió la fraseología desde una perspectiva amplia, incluyendo en las UF tanto las frases como los refranes,

14 Traducción de M. Sosiński (2006).

15 A.M. Lewicki se refiere a las UF recurriendo al término compuesto fraseológico (związek

proverbios, máximas y citas (Lewicki, 1976: 16; 1983: 78). Posteriormente, cambió de postura y optó por una concepción estrecha, ocupándose solo de las locuciones (Lewicki, 2003).

Como hemos mencionado, los trabajos de A.M. Lewicki influyeron notablemente en los estudios fraseológicos posteriores. Cabe enumerar, sobre todo, las investigaciones de A. Pajdzińska (1990a, 1990b, 1993, 2001), M. Grochowski (1997, 2001, 2002) o P. Müldner-Nieckowski (2004a, 2004b). La primera lingüista (A. Pajdzińska) no propuso ninguna clasifi- cación propia de las UF, pero estudió la relación entre la fraseología y la poesía; el segundo autor (M. Grochowski), en cambio, amplió el estudio de las UF y analizó las unidades funcionales (cfr. Sosiński, 2006: 114). P. Müldner-Nieckowski, por su parte, basándose en las clasificaciones de Lewicki propuso su propia taxonomía funcional (lexicográfica) de las UF y presentó sus rasgos constitutivos; además, parece partidario de una concepción estrecha del universo fraseológico, dado que excluye de las clasificaciones los dichos y proverbios, que se encuentran en la periferia de la fraseología.

A la hora de presentar las distintas líneas de investigación fraseológica en Polonia, no puede olvidarse a W. Chlebda. Este investigador presentó una alternativa al pensamiento fraseológico tradicional denominado corriente de

Vinogradov (Chlebda, 2003 [1991]: 18). Según W. Chlebda, las taxonomías de

las UF basadas en un enfoque tradicional dan mucha importancia a la idio- maticidad; por tanto, no abarcan todas las UF, sino que multiplican sin nece- sidad el número de sus clases (ibídem: 22—23). Para unificar la fraseología y crear un modelo que incluya todas las clases de UF, W. Chlebda recurrió al único criterio de reproducibilidad y propuso una clasificación de las UF basada en las funciones del discurso, que no tiene nada que ver con las taxonomías tradicionales de S. Skorupka y A.M. Lewicki. W. Chlebda introdujo también el término frasemática (denominada también fraseología del emisor o fraseología

pragmática). Se dedicó a estudiar el uso real de las UF, analizándolas como

parte del proceso comunicativo. A su juicio, el estudio de enunciados debe- ría incluir la figura del emisor, el receptor, la situación, las intenciones y los objetivos que se pretenden conseguir (Sosiński, 2006: 117).

Es cierto que en los últimos veinte años ha aparecido una gran cantidad de artículos16, monografías y tesis en los que fueron abordadas distintas cues-

tiones fraseológicas. Es imprescindible mencionar, entre otros, los artículos de D. Buttler (1982), D. Rytel-Kuc (1982), J. Treder (1982) sobre variantes fraseo-

lógicas, los trabajos de S. Bąba (1989) y K. Mosiołek-Kłosińska (2002) sobre innovaciones fraseológicas, las investigaciones de S. Bąba (1985) y D. Buttler

16 Pensamos, sobre todo, en los trabajos incluidos en las series Z problemów frazeologii

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