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Suffering and frustration

Chapter 3 – Simple and Non-Simple Population Axiologies

3.4 When do we have reason to violate the conditions of a satisfactory population axiology?

3.4.1 Suffering and frustration

La transformación de la catequista Angata, en profetisa del reino de Dios, se configuró a partir de un ambiente milenario y del prestigio que había ganado en su resistencia a la Compañía Explotadora, sin descuidar el atractivo y magnetismo de su personalidad. Angata había formado parte de aquel grupo de niños y jóvenes rapanui que habían sido educados en la pukuranga, por los misioneros de los Sagrados Corazones, en la difícil década de 1860. Tras los aconteci-

mientos de 1871, que habían obligado a los misioneros a abandonar la misión de Rapa Nui, la joven María habría partido con ellos, al igual que lo hicieron muchos de los conversos, hacia Tahiti o las islas Gambier. Con mayor tranquilidad, Angata pudo haber profundizado en el conocimiento de la doctrina católica así como también perfeccionado su devoción personal. En una fecha imprecisa, Angata habría vuelto a la isla casada con Pakomio Maori, quien se desempeñó como catequista.

Por su parte, Englert sostiene que tanto Pakomio Maori Urekino como María Angata Veri Tahi, y otros rapanui, habrían recibido las enseñanzas de un nativo llamado Puká, procedente de Ta-

hiti69. Englert no entrega ninguna información más relativa a la presencia de Puká, ¿obedecía su presencia a una estrategia pastoral central? ¿Habría que considerar que sus enseñanzas ali-

mentaron la reinterpretación del cristianismo que estuvo a la base del movimiento milenarista así como en los levantamientos anteriores? Lo cierto es que Pakomio Maori y María Angata

tuvieron un lugar destacado en la enseñanza del cristianismo católico en la isla. Tras la muerte de Pakomio el cargo fue desempeñado por Nicolás Pakarati, pero Angata siguió formando parte de quienes dirigían la pequeña comunidad cristiana de la Isla. Incluso, ella integró el Consejo que asesoraba al ariki, y fueron sus palabras y oraciones las que llevaron a los rapanui a enfrentarse contra los administradores de la Compañía.

Una vez que las disposiciones navales eliminaron la elección comunitaria del ariki, Angata y los miembros más prominentes de la asamblea cristiana pudieron ampliar su esfera de influencia.

68 Routledge, 1920: 144. 69 Englert, 1964: 57.

De este modo, la vinculación ariki-comunidad fue reemplazada por la relación catequistas- comunidad. A diferencia del ariki, que era elegido por la comunidad, los catequistas basaban su legitimidad en el conocimiento de la doctrina y en su relación con la iglesia. En el caso de Angata, es posible que su transformación en profetisa haya sido acompañada por un aumento del prestigio propio, y que ese prestigio se haya incrementado tras el quiebre de la autoridad política tradicional de la que dependía la generación de justicia. Además, la emergencia de Angata representaba una vía más segura para acceder a la justicia y a la abundancia, dado su dominio de los rezos y los rituales cristianos. Una cuestión que se encuentra en los movimientos proféticos africanos. Randles ha sostenido, para el caso de las agrupaciones bantu postcoloniales, que los profetas milenaristas surgieron aprovechando la ausencia de estructuras políticas y religiosas tradicionales. De este modo se dirigían a Dios, sin pasar por toda la estructura político-religiosa, anunciando la transformación radical y total del mundo por la intervención divina, al mismo tiempo que solicitaba la abundancia y el advenimiento de la justicia70.

Ahora bien, la relación de Angata con la divinidad se fue confirmando a través de una práctica cultural profundamente arraigada en el mundo polinesio, y que se encontraba también en el tipo de cristianismo del cual eran expresión los Evangelios. Sueños y videncias, vinculados a los profetas y apóstoles bíblicos, también habían formado parte de las prácticas de los ivi atua que los misioneros habían juzgados como impostores. Por lo demás, la presencia de estas prácticas oníricas está ampliamente documentada en el desarrollo de actividades milenaristas en Melanesia y Polinesia71. No debe descuidarse tampoco que en el imaginario cultural de la Antigüedad tardía, en la cual también se desarrolló el cristianismo, hubo una fuerte cultura onírica que comprendió, a los sueños, como un modo de producción de sentido, entregando “un modelo distintivo de imaginación que aportó presencia visual y tangibilidad a conceptos abstractos como tiempo, historia cósmica, alma e identidad de la persona”72. De ahí que no re- sulte apresurado sostener que los sueños se constituyeron en un elemento central de la dinámica creadora del movimiento milenarista rapanui, sobre todo si se trataba de sueños proféticos. De acuerdo al misionero Estella, Angata había adquirido prestigio, con anterioridad al movimiento de 1914, por el cumplimiento de profecías por lo que los rapanui “la veneraron más y se dejaron guiar por sus consejos”73.

Algunos autores han sostenido que la transformación de la catequista Angata en profetisa se operó mediante la excitación de su imaginación en la que se mezclaban:

“Los principios religiosos, malamente dirigidos, el espíritu aventurero de su raza y las paganas supersticiones bebidas en el regazo de su madre. Así no es de estrañar que a la edad senil, cuando la razón flaquea, concluyese por creerse ella un ente extraordinario llamado por Dios”74. De acuerdo a estas afirmaciones, no habría diferencia alguna entre un psicótico y la profetisa. Pero en esta afirmación hay un notorio descuido de la naturaleza social del lenguaje empleado por la profetisa, además, se omite el hecho que los caracteres personales no están en juego

70 Randles, 1975: 645. 71 Burridge,1969. 72 Cox, 2002: 17. 73 Estella, 1920: 154.

como sí la actitud que la propia comunidad tuvo en relación a Angata, del mismo modo que lo ha señalado Mauss75 para el caso del mago. Un profeta, del mismo modo que un héroe cultural, sabe emplear los mecanismos de defensa relativamente sancionados por la sociedad y utiliza los rasgos o los lenguajes culturales más o menos en el cuadro que les es propio76. Al contrario, el psicótico es un héroe cultural “truncado”, cuyo mensaje asusta porque ignora o destruye, de un solo golpe, demasiadas tradiciones antiguas77.

Los sueños, videncias, profecías y mensajes de Angata realizaban, además, “compromisos irrealizables en el plano de la colectividad”78. El trabajo onírico de Angata formó parte de prácticas de resignificación cultural tendientes a enfrentar y anular el impacto de aconteci-

mientos negativos para la comunidad, ofreciendo, a través de peculiares acrobacias teológicas, una fuente más segura de comunicación con la divinidad y de aseguramiento de la justicia y la abundancia. Pero esas acrobacias teólogicas requirieron de la elaboración de “una síntesis entre la tradición y las nuevas influencia religiosas y morales para enfrentar el vacío de justicia frente a una situación colonial degradante”79. De ahí que Dios haya sido invocado para legitimar los sueños de Angata. Para el imaginario cultural rapanui, Dios era la causa de todas las cosas, fundamento del ordenamiento cosmológico y moral, su presencia en las profecías de Angata, condensaba y unificaba el deseo de la abundancia, evocaba la reintegración de un orden moral amenzado y permitía establecer una vía heterodoxa de acceso a la divinidad.

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