Chapter 7 Conclusions and suggestions for future work
7.2 Suggestions for future work
La cruz es uno de los símbolos de mayor antigüedad, se le encuentra fácilmente en petroglifos y pinturas prehistóricos, se le ve igual en el Neolítico, y forma parte de toda una familia de figuras emparentadas, como el cuadro con la "T" y en combinación con la espiral, generarían el ollin, símbolo del movimiento. El ollin permitía que las fuerzas realizaran un
43 Tíalocan, Recinto de Tlaloc. Arqueología Mexicana, Noviembre-Diciembre de 2003, Volumen XI, Número 64, p. 65.
44 Manzanilla, Linda. Teopancazco: un Conjunto Residencial Teotihuacano.
Arqueología Mexicana, Noviembre-Diciembre de 2003, Volumen XI, Número
64, pp: 50-53. La segunda voluta se inspira en una observada en la copia de los murales de Teopancazco, realizada por Adela Betón (publicada en: Manzanilla, Linda. Ibid., p. 52.), la cuarta voluta se encuentra saliendo de la boca de un sacerdote frente a un altar, la imagen forma parte de la misma copia del mural de Teopancazco, Teotihuacan (Manzanilla, Linda. Ibid., p. 50.). La tercera voluta se inspira en las que aparecen en abundancia en el mural de Tepantila, también en Teotihuacan. Tíalocan, Recinto de Tlaloc. Arqueología
Mexicana, Noviembre-Diciembre de 2003, Volumen XI, Número 64, p. 65,
material sustraído de Trejo, Silvia. Mitos y ritos del México antiguo. SER/IMCI/Miguel Ángel Porrúa, México, 2000, pp: 51-52.
periplo ordenado por los cuatro puntos o rumbos cardinales, formando asi el nahui ollin (cuatro movimientos) principio y base de todo movimiento ritual, artístico y por supuesto terapéutico. Los conceptos filosóficos y místico-terapéuticos del ollin y del nahui ollin se tratan posteriormente, nos delimitaremos aquí a comentar lo relativo al cuadro, cruz y T como símbolos de la tierra. Es significativo que el círculo, la espiral, el cuadrado y la cruz, existen en el Neolítico en tres de las más antiguas ciudades Americanas, Chaco, Cahokla, y Teotihuacán, entre los 900-1000 años d.C.45. Uno de los
herederos del pueblo de los cahokia, los choctaw, mantienen todavía la danza serpentina, con movimientos ondulares que repiten cuatro veces para hacer la cruz, esto en los círculos sagrados de grandes postes de Cahokia, hasta donde acuden en su calendario ritual.
Los ejemplos pueden ser interminables, en el Norte se pueden mencionar los pueblos del Chako, con la orientación sagrada y cósmica de sus pueblos, ciudades, y construcciones, precisamente, uno de los hallazgos arqueoló- gicos más antiguos del uso arquitectónico de la T, se encuentra en una puerta de la Casa Grande (900-1100 d.C), en el Cañón del Chaco, en el actual estado de Nuevo México, en los Estados Unidos46; los navajo y su institución sagrada
del baño de vapor, con rigurosa orientación en cruz y forma circular dando sustento al rito; en Mesoamérica además de los nahuas, los purhépechas, los mayas, mixtéeos, entre muchos otros, tenian la cruz y el círculo como formas divinas que repetían en la arquitectura, orientación de ciudades, en la ciencia y el arte, y por supuesto en todo lo religioso y ritual; los mayas del Clásico integraron la cruz y la T en su arquitectura, específicamente en Palenque, Chiapas, en
15 Hammond, Norman. Ancient Cities. Special Issue. Scientific American, 1994, p. 7.
46 Lekso, Stephen H.; Windes, Thomas C; Stein, John R.; and Judge, W. James. The Chaco Canyon Community. Special Issue. Scientific American,
1994, p. 155.
Chicanná, Campeche, Yaxchilán, Chiapas, entre otras, pueden encontrase igualmente las T invertidas47. Fuera de Mesoamérica, en América del Sur se puede decir lo mismo, los pueblos del Altipampa peruano-boliviano dejaron constan- cia de la importancia de la cruz en el diseño y orientación de sus monumentales construcciones, lo mismo se puede decir de los mapuches, y de muchas otras etnias y culturas establecidas en el cono sur del continente.
El cuadro y la cruz simbolizan la partición del mundo terrestre en cuatro rumbos, cuatro casas cardinales, a diferencia del cielo que se representa sobre todo por el círculo como manifestación de su espíritu infinito, la tierra se expresa mejor por el cuadro, dando una mejor idea de su sentido rígido, material, y finito. Los cuatro lados del cuadro, pero mejor aun, las cuatro puntas de la cruz permiten la orientación del espacio terrestre, este direccionamiento se puede transferir al mundo celeste e incluso a veces al subterráneo, sin embargo es en el plano terrestre en donde la cruz se manifiesta de manera más evidente, así dejó constancia hasta el presente el siguiente coro de una canción de danzantes concheros;
Que se compartan, cuatro mitades, para que formen, muy bien la cruz...
El canto podría sugerir la persistencia oral de la fundación mítica48 de la ciudad de Tenochtitlán, cuando la deidad tutelar de los mexicas les ordena dividir en cuatro mitades, en referencia a la cruz (y no al cuadro, en donde sería mejor decir cuatro cuartos) inicial que se trazó sobre el suelo a fin de iniciar la construcción de una ciudad que tenía que preservar el ordenamiento celeste marcado por la divinidad. La orientación del cuadro y de la cruz de la América precolombina, respetaba como todos los pueblos del mundo, el mandato del astro rey, la luna y las estrellas, así también ha perdurado en un canto conchero de danza azteca:
Estrella del oriente, que nos dio su santa luz, es hora que sigamos, el camino de la cruz...
47 Baudez, Claude Francois. Tde Tierra... y Otros Signos que la Representan.
Arqueología mexicana, Marzo-Abril de 2003, Volumen X, Número 60, pp: 54-
63.
Λ8 El canto sí tiene como mejor antecedente el de la cultura mexica, sin embargo, el origen de la cruz fundadora, podría remontarse hasta ¡a fundación de Teotihuacan, como se verá más tarde. Nota del autor.
Simbolismo terrestre del cuadro, cruz y T.
La interpretación del simbolismo de la cruz es más complicada de lo que parece, su versatilidad puede depender de la posición y del contexto específico. Se ha mencionado el simbolismo de la cruz para orientar los rumbos terrestres, eso supone la cruz acostada horizontalmente sobre la superficie de la tierra, la misma posición se puede transferir al cielo y al mundo subterráneo, trasmitiendo la misma orientación pero en universos distintos. La partición del mundo cambia si se modifica la posición, colocando la cruz erguida, mediante su línea vertical divide los universos en izquierda y derecha, la línea horizontal lo divide en lo de arriba, lo de medio y lo de abajo (cielo, tierra, e inframundo).
La simbología terrestre de la T tiene una interpretación más difícil, desde el punto de vista gráfico su relación con el cuadro y la cruz es obvia, pero en el campo ideológico su significado se complica. De manera hipotética se puede decir que la T podría tener un hermoso e ingenioso significado, la línea superior horizontal podría representar el cielo, mientras que la vertical sería la tierra propiamente dicha, el cielo que se manifiesta con mayor dimensión que la tierra, se expresa por el horizonte infinito, y la profundidad interminable de lo de arriba, ese mundo sutil, azul por el día, oscuro por la noche, tenía como único sustento a la tierra, ese pilar rígido y finito. En este sentido, la T representaría a la tierra sustentando al cielo. En conclusión, la cruz representa sobre todo la división orientada del plano terrestre, horizontal, la T divide el universo en un plano vertical, en un cielo que se sustenta sobre el pilar terrestre.
El cuadro, la cruz y la T están ligado al ángulo de 90°, los tres expresarían el mundo material, palpable, rígido, firme, cimentador; mientras que el círculo y la espiral, expresiones gráficas familiares a los 360°, representarían mejor el universo, lo inestable o móvil, el mundo celestial que gira y las entidades que ahí habitaban, el sol, la luna y las estrellas,
hasta aqui todo parece lógico y fácil de entender, sin embargo, ambos principios se manifestaban siempre unidos o relacionados en el mundo natural, en el universo fisico observable, eso tendría que hacerse igualmente en el mundo gráfico de la simbología. De esta manera, al fusionar el circulo y la espiral con el cuadro y la cruz, surge primero el ollin y después el nahui ollin.
A manera de conclusión general: en las culturas mesoamericanas, incluyendo muy bien las norteñas y las del Cono Sur americano, la cruz forma parte de manera básica de todos los movimientos rituales, ya sea de algún culto, sea determinado las rutinas de la danza, estableciendo las bases ideológicas de la pintura, orientando la arquitectura, los movimientos que deben imprimirse al sahumador para repartir incienso por los cuatro rumbos, y los de las manos en los diversos actos curativos o de sanación. La cruz le da sentido al movimiento, es por eso mismo que el símbolo del ollin se origina en una cruz que gira, y se le representa por dos líneas oblicuas, desde un centro, una se inclinada a la izquierda y la otra a la derecha.